Eclesiastés 10
Vv. 9—17. La bondad de la providencia es distribuida más igualitariamente de lo que parece al observador descuidado. Al rey le faltan las cosas corrientes de la vida y el pobre las comparte; éste se deleitan con su bocado más que aquel en sus lujos. Hay deseos corporales que la misma plata no satisfará, mucho menos la abundancia mundana satisfará deseos espirituales. Mientras más tienen los hombres, mejor es la casa que deben mantener, más sirvientes deben emplear, más invitados deben agasajar, y más gente dependerá de ellos. —El sueño del trabajador es dulce, no sólo porque está cansado, sino porque tiene pocas preocupaciones que interrumpan su sueño. El sueño del cristiano diligente, y su sueño largo, son dulces; habiéndose entregado él mismo y su tiempo al servicio de Dios, puede reposar alegremente en Dios como su Reposo. Pero los que tienen todo lo demás, a menudo no logran asegurar una buena noche de sueño; su abundancia interrumpe su reposo. Las riquezas hieren y alejan el corazón de Dios y del deber. Los hombres se hieren con sus riquezas, no sólo gratificando sus lujurias sino oprimiendo al prójimo, y tratándolo duramente. Verán que han trabajado para el viento cuando, al morir, hallen que el provecho de sus trabajos se fue como el viento, sin saber adónde. ¡Cuán mal soporta el mundano codicioso las calamidades de la vida humana! Él no se apena para arrepentirse, sino se enoja con la providencia de Dios, se enoja por todo acerca de él; esto dobla su aflicción.
Vv. 18—20. La vida es don de Dios. No debemos ver nuestra ocupación como trabajo de esclavo, sino complacernos en la vocación en que Dios nos pone. Un espíritu alegre es una gran bendición; facilita el empleo y aligera las aflicciones. Habiendo hecho el uso apropiado de las riquezas, el hombre recordará los días de su vida pasada con placer. La manera en que Salomón se refiere a Dios como el Dador de la vida y de sus deleites, demuestra que ellos deben aceptarse y usarse de manera coherente con su voluntad y para su gloria. —Que este pasaje recomiende a todos las palabras amables del Redentor misericordioso: “trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece”. Cristo es el Pan de vida, el único alimento del alma. Todos están invitados a participar de esta provisión celestial.
8. Como en el cap. 3:16, así aquí se sugiere la dificultad; si Dios es tan exacto en castigar aun las palabras precipitadas (vv. 1–6), ¿por qué permite la gruesa injusticia? En las “provincias” remotas, “los pobres” muchas veces tuvieron que ponerse para la protección contra las invasiones de los filisteos, etc., bajo los jefes, que los oprimieron, aun en el reino de Salomón (
5. El engaño de las riquezas, 5:8-6:8
La lógica no es necesariamente la que motiva los hechos de los hombres ni tampoco la que puede explicar la historia. Cuando el sabio contempla la vida humana que bulle a su alrededor no ve otra cosa que contradicciones, pero de esas contradicciones aprende: La vida humana y la historia humana son los libros del texto en que adquiere su sabiduría. ¿Qué le sugiere al sabio el abigarrado mundo que le rodea? Si no puede hablarse de una manera absoluta del sentido de la vida, sí puede hablarse de un concepto de ella que la haga placentera; es una meta más modesta, pero siendo que lo absoluto pertenece a Dios es una meta posible y a ella se remite el sabio. He aquí, pues, el bien que yo he visto; que lo agradable es comer y beber, y tomar satisfacción en todo el duro trabajo con que se afana debajo del sol, durante los contados días de la vida que Dios le ha dado; porque esto es su porción (5:18).
La humilde vida del hombre, compuesta de comer, beber y trabajar es, con todo, su porción, la que Dios, el dador de toda buena dádiva, le ha otorgado. Parece muy poco pero la significación que demos al concepto del trabajo nos permitirá una visión más amplia y siempre posible del pensamiento del Predicador. Trabajar no implica forzosamente la tarea ingrata de encontrar los medios para sobrevivir. El poeta trabaja, el investigador trabaja, el político trabaja, el sabio trabaja y de la misma manera el obrero. El trabajo debe ser creador en cualquiera de las esferas de que se trate. Debe ser creador y forjador de la personalidad del obrero. Mirando desde este punto de vista, la conclusión del Predicador no nos parece tan mortificante. En una provincia, división política en la organización del imperio persa.
La opresión de los pobres y la privación del derecho y la justicia (v. 8). Dos cosas que la sociedad hace con el pobre: tiene derechos, pero no se los reconoce; y positivamente se le oprime. Es una situación tan vieja como el mundo. Hay alguien aun más alto que ellos ¿Quiénes son éstos que son más altos? ¿Se refiere al rey? ¿Se refiere a Dios? Preferimos la segunda posibilidad. Que el rey esté al servicio del campo (v. 9), tiene un sentido oscuro en el original por lo que las traducciones son generalmente interpretaciones del texto. Curiosa es la traducción de Dios Habla Hoy; “¡Y a esto se le llama progreso del país y estar el rey al servicio del campo!” La Biblia de las Américas traduce: “Mas el beneficio del país, para todos, es que el rey mantenga cultivado el campo.” Habría que interpretar el texto como queriendo decir que lo mejor para evitar los abusos es que el rey mismo y no sus servidores, culpables de exacciones y opresiones, sea el que se ocupe del cultivo del campo.
El que ama el dinero… y el que ama las riquezas (v. 10) nos da otra paradoja. No hay forma de satisfacer la ambición del dinero, cuanto más se tiene más se desea. León Dujovne en su traducción castellana del texto hebreo traduce: “El que ama el dinero… y el que ama la abundancia (de propiedades)…” El dinero se hace el dueño del hombre. Un rabino acuñó este aforismo: “¿Quién es rico? El que se goza con lo que tiene” (Aboth). Aparte de verlo con sus ojos: La única satisfacción es la de contemplar sus riquezas. ¡Pobre satisfacción del avaro! Al rico no le deja dormir la abundancia (v. 12). Se entiende, por el exceso de comida no puede dormir. Otra traducción tiene: “La hartura del rico.” También podría referirse a la preocupación y al temor del rico de verse privado de sus riquezas.
Hay un grave mal que he visto (v. 13). Sigue el tema de las riquezas. Lo que sigue puede ser algo real que el sabio ha visto o sencillamente un ejemplo ideado para ilustrar su enseñanza. Nuestra versión presenta dos casos: el que guarda sus riquezas para su mal o el que las pierde en un mal negocio. Otra traducción posible es “el mal de la riqueza es que se pierde en un mal negocio”. El verdadero mal es que, habiendo tenido mucho se encuentra sin nada en el momento de tener un hijo. El hijo, único en el ejemplo del Predicador, no puede heredar nada de su padre. De la misma manera (v. 16), quiere decir que está sin nada, “desnudo”. Se afana inútilmente. Nada se lleva, nada deja a su posteridad, esto es afanarse para el viento. Además, comienza una nueva paradoja suponiendo que “afanarse por el viento” indica una división natural del pensamiento del Predicador. Vivió miserablemente negándose toda satisfacción con el dinero obtenido para después perderlo.
El bien que yo he visto (v. 18), se refiere al aspecto positivo de la vida: el trabajo moderado, sin ambiciones, que permite alcanzar la felicidad. Pero la felicidad en última instancia depende de Dios: (1) Dios da la vida (v. 18); (2) Dios da los bienes (v. 19); (3) Dios da la facultad de gozar una cosa y otra (v. 19). Viviendo así no hay tiempo para el desengaño y la frustración (v. 20). Se repiten las ideas de 2:24 y 3:12, 13. “No pensará mucho en los años de su vida si Dios le concede alegría interior” (v. 20, Nueva Biblia Española).
5:8 la opresión del pobre. Siempre sufren los pobres, aún a manos de los que debieran defenderlos (v. coment. en 4:1). un oficial…oficiales superiores. La corrupción ha contaminado a todos los rangos de los oficiales del gobierno.
5:9 el rey. Siguiendo el mandato bíblico de trabajar (
5:8 la opresión del pobre. Siempre sufren los pobres, aún a manos de los que debieran defenderlos (v. coment. en 4:1). un oficial…oficiales superiores. La corrupción ha contaminado a todos los rangos de los oficiales del gobierno.
5:9 el rey. Siguiendo el mandato bíblico de trabajar (
5:8 la opresión del pobre. Siempre sufren los pobres, aún a manos de los que debieran defenderlos (v. coment. en 4:1). un oficial…oficiales superiores. La corrupción ha contaminado a todos los rangos de los oficiales del gobierno.
5:9 el rey. Siguiendo el mandato bíblico de trabajar (
5:8 la opresión del pobre. Siempre sufren los pobres, aún a manos de los que debieran defenderlos (v. coment. en 4:1). un oficial…oficiales superiores. La corrupción ha contaminado a todos los rangos de los oficiales del gobierno.
5:9 el rey. Siguiendo el mandato bíblico de trabajar (
5:8 la opresión del pobre. Siempre sufren los pobres, aún a manos de los que debieran defenderlos (v. coment. en 4:1). un oficial…oficiales superiores. La corrupción ha contaminado a todos los rangos de los oficiales del gobierno.
5:9 el rey. Siguiendo el mandato bíblico de trabajar (
Habiendo enumerado algunos de los problemas que traen las riquezas, el Predicador concluye que lo aconsejable es no afanarse por ellas, sino disfrutar de la comida, la bebida y el trabajo mientras se pueda (5:18). Esta es esencialmente la misma conclusión ya expresada en 2:24; 3:12–13, 22. La persona que tiene riquezas y también puede disfrutarlas (5:19) es bendecida en forma especial por Dios. A continuación, Salomón cierra esta sección con un pensamiento cínico. Gozar de la comida, la bebida y el trabajo nos entretiene y así evitamos pensar en la brevedad de la vida (5:20). ¡El don divino resulta siendo un opio, una distracción para hacernos olvidar que algún día todo terminará con la muerte!
Una vez más, el Predicador ha mostrado que si no existe el juicio divino después de la muerte, la vida carece de sentido. Aun los consejos más sensatos, como el de ahorrar para el futuro, resultan deficientes.
PROBLEMAS CON LAS RIQUEZAS
Posibles problemas
1. Obtenerlas mediante la opresión (5:8)
2. No saciarse con ellas (5:10)
3. Gastarlas todas (5:11)
4. Perder el sueño por ellas (5:12)
5. Perderlas en un mal negocio (5:13–14)
Problema inevitable
Perderlas al morir (5:15–17)
Versículos 8–17
Salomón muestra en esta sección la vanidad de la vida; en especial, la futilidad y fragilidad de las riquezas materiales y la necedad de afanarse con esfuerzos y fatigas para acumularlas.
1. Comienza (vv. 8–9) por un caso de opresión, debido a la corrupción del gobierno en la provincia (hebreo, mediná. Comp.
Segunda visita a losjueces y al banco (5:8–6:12)
El 5:8 nos abre otra pequeña ventana a la realidad de las cortes judiciales en la época del Maestro. Aquí aparece un elemento más de contacto con nuestra situación. La corrupción del derecho y la opresión del pobre son realidades cotidianas en América Latina. La lección aquí es que cuando veamos esto recordemos que siempre hay alguien por encima del juez injusto. Todos responden a alguien superior o están protegidos por alguien superior (ver DHH). La burocracia y corrupción en el sistema fueron motivo de exasperación para el Maestro como lo son para nosotros hoy. Su recomendación de recordar las jerarquías de autoridad no es un mandato al quietismo. En muchos de nuestros países hay mecanismos legales para responder a la injusticia de jueces corruptos.
El 5:9 es de difícil traducción. Literalmente dice: “La ganancia de toda la tierra [es] el rey para el campo cultivado.” En el contexto de la corrupción de la justicia del versículo anterior podría entenderse que el rey, quien está en la cima del sistema de gobierno, se aprovecha de la producción agrícola del pobre. También podría significar que aun el rey depende de la producción agrícola del campesino y que al gobierno le conviene cuidarla. Así el Maestro critica de nuevo a la monarquía de su tiempo. La NVI tradce: ¿Qué provecho hay en todo esto para el país? ¿Está el rey al servicio del campo? DHH dice: “¡Y a eso se le llama progreso del país y estar el rey al servicio del campo!”; la RVR60: “El provecho de la tierra es para todos y el rey mismo está al servicio del campo.” Puede entenderse como que el Maestro muestra la importancia del campo, la producción agrícola y subsecuentemente del campesino para el gobierno y todo el país. O ampliando la aplicación, el rey y consecuentemente todo el país, dependen en gran parte de sus trabajadores para sostener una economía que responda a las necesidades de su pueblo.
El Maestro amplía y reitera lo absurdo de la acumulación de riquezas añadiéndole el agravante de que ellas no acompañarán a su dueño al morir (5:15). No vemos que a la carroza fúnebre la siga un camión de mudanzas. Además, aquí se apunta a los motivos interiores que llevan al ser humano a la búsqueda sinsentido de lo material: amor al dinero, insatisfacción interior y avaricia (5:10). Las riquezas nunca satisfacen y hasta le quitan el sueño al que las tiene (5:12). En lugar de ser poseídas, poseen al que las busca y lo abandonan en cualquier momento; se convierten en una compañía traicionera (5:14). En cualquier momento desaparecen y dejan a los herederos en la calle. Los que las poseen ni siquiera las disfrutan, aunque vivan muchos años. Esta perspectiva sirve como una llamada de atención para las tendencias espiritualistas en América Latina que convierten la búsqueda de riqueza en religión o equiparan las posesiones materiales al nivel espiritual de su dueño. Acertadamente el Maestro cambia de tono y recuerda al lector que es Dios quien da las cosas materiales y otorga al mismo tiempo la capacidad de disfrutarlas (5:18–20). La felicidad es un regalo de Dios, no un derecho de los humanos, ni un producto de las riquezas. Incluso, en forma hiperbólica, para el Maestro los que nunca nacieron valen más que los que tienen mucho pero no disfrutan nada (ver
5:8. Burocracia corrupta. En el antiguo Cercano Oriente el rey debía proteger los derechos legales del pueblo. Por lo tanto, la burocracia real era responsable de la justicia y la rectitud. Sin embargo, con demasiada frecuencia la realidad era mucho más dura. Cuando todos (desde los funcionarios locales hasta los del templo y el palacio) habían tomado su tajada de la cosecha del campesino (en forma de tributo sobre la producción), a él sólo le quedaba una mera supervivencia.
5:17. Consumir en las tinieblas. Si se trabaja en el campo desde el amanecer hasta la puesta del sol, tanto el desayuno como la cena se consumen en la oscuridad. Por lo tanto, los que desean riquezas no sentirán satisfacción.
6:3. La importancia de la sepultura correcta. En Me
E. LA INSATISFACCIÓN Y LO POCO CONFIABLES QUE SON LAS RIQUEZAS (5:8–6:9)
1. La insatisfacción y falta de fiabilidad, parte 1 (5:8–17)
5:8–9 Pasando al tema de la riqueza, el Maestro aborda el asunto de la política: no se asombren cuando vean a los pobres oprimidos y la justicia y la rectitud pervertidas. ¿Por qué? Estos son los resultados inevitables de una política gubernamental corrupta. La forma exacta de la corrupción no está clara. Al parecer, cada funcionario del gobierno (hebreo: gavoahh, “arrogante”) miraba por sí mismo y por sus camaradas para promover sus respectivas ambiciones políticas. El resultado de su codicia fue la opresión del pueblo y la injusticia en la provincia (v. 8). El texto hebreo de este versículo es muy difícil de entender para los eruditos; por eso, las traducciones bíblicas varían en la redacción del mismo (v. 9).
Algunos traductores lo interpretan como que incluso el rey se beneficia del campo (por ejemplo, NTV), mientras que otros adoptan un enfoque diferente: el rey saca provecho de la tierra porque cultiva el campo (por ejemplo, RVA, NBLA). Aunque el cultivo de la tierra por parte del rey puede ser ventajoso y evitar la anarquía, la sutil crítica del Maestro al papel del rey a lo largo del libro (por ejemplo, 4:1–3) y el contexto de este pasaje (es decir, la futilidad de la riqueza, 5:8–6:9) parecen favorecer la traducción de la HCSB [cuya traducción de este versículo es similar a la NTV]. En cualquier caso, la explotación de los débiles e indefensos en la sociedad nunca es aceptable (5:8–9).
Que uno pueda pasar toda su vida trabajando por algo que, al final, no aporta ninguna ganancia real es una tragedia.
5:10–12 Otra realidad es que el que ama la riqueza nunca está verdaderamente satisfecho con ella: esto también es vanidad (v. 10). Esta afirmación de futilidad probablemente se refiere a la naturaleza efímera del dinero y a lo absurdo de perseguir algo que no satisface. Uno no puede saciarse con el dinero porque, a medida que aumentan las cosas buenas, también aumentan los consumidores (v. 11). Los que los consumen se refiere probablemente a las facturas que se contraen o a los codiciosos que quieren una parte de la riqueza. La riqueza nunca cumple la expectativa de disfrute o beneficio futuro; su único beneficio real es dar más para mirar en el presente (v. 11). Además, la riqueza da a los ricos más de qué preocuparse, por lo que pueden convertirse en insomnes (v. 12). Ciertamente, no todos los ricos carecen de sueño, solo los que se consumen por el amor al dinero (v. 10; cf.
2. Vanidad de la vida política. 5:8–12
Cohelet ahora considera la vida política de su época. En la vida política Cohelet ve opresión que, sin embargo, no escapa a la vigilancia de Dios, que alto está mirando sobre alto: Dios mira las opresiones de los gobernadores y nobles (5:8). El principio por el cual Dios juzga al mundo es que la tierra y sus frutos son para todos, y aun el rey mismo está hecho para la tierra, es decir, para el servicio del pueblo (5:9). En el juicio final los que han amado la riqueza recibirán su justa recompensa (5:10), pues su afán por granjear riqueza es una vanidad. Cuando acrecienta la riqueza, también crecen los siervos y otros para comer de ella (5:11), pues el rico no tiene más ventaja que ver su riqueza, o meramente poseerla. El que halla difícil de alcanzar el sueño es el rico, hallándolo fácil y dulce el trabajador (5:12).
3. La moderación en la búsqueda de los bienes de este mundo. 5:13–20
Cohelet ya ha considerado la ventaja de gozar de los bienes de este mundo, en moderación, como alternativa de otra ocupación. Ahora, en vista de la insinceridad de la profesión religiosa, y la opresión que existe en la vida económica de su día, la presenta de nuevo. La riqueza es una cosa pasajera (5:13–15), y trabajar por ella es como trabajar al viento (5:16), con el afán y la aflicción que ella produce (5:17). Teniendo en cuenta esto, Cohelet concluye que lo mejor es participar, con moderación, de los bienes de este mundo (5:18), los que son don de Dios (5:19), y teniendo esta alegría de Dios, uno pasará los días tranquilamente (no se acordará mucho de los días de su vida, 5:20).
F. AJUSTANDOSE A LOS PROBLEMAS ECONOMICOS, 5:8–20
1. Las autoridades civiles exigentes (5:8–9)
Los versículos 8–9 parecen presentar un aspecto especial de las injusticias económicas de la vida. La Versión Moderna de Pratt da una clara versión del versículo 8: “Si vieres la opresión de los pobres, y la perversión de juicio y de justicia en alguna provincia, no te turbes a causa de esto.” Se sugieren dos razones por las cuales esto no debe sorprendernos: (a) Porque sobre el alto vigila otro más alto; es decir, en la recaudación de tributos cada funcionario superior vigila al inferior y exige una triple rendición de cuentas. Uno más alto está sobre ellos puede significar solamente que siempre hay algún funcionario superior que debe ser satisfecho. Sin embargo, una interpretación legítima es (b) que la frase se refiere a Dios mismo. “Contemplando la escala de autoridad podemos, según nuestra visión, ver solamente ‘las autoridades constituidas’, o podemos ver por encima de ellas a Aquel que ‘juzgará al huérfano y al oprimido’ (
