Pasión por Cristo - Filipenses 3:7
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Introducción
Introducción
La epístola a los Filipenses, escrita por el apóstol Pablo alrededor del año 61 d.C., ofrece un profundo testimonio de la alegría y la fe en medio de adversidades significativas.
Pablo escribe desde una prisión en Roma, donde enfrenta un futuro incierto debido a su encarcelamiento por predicar el evangelio.
Esta carta no solo es una expresión de agradecimiento hacia la iglesia filipense por su apoyo financiero y espiritual, sino que también es un llamado a vivir en unidad y a perseverar en la fe. En un contexto donde el sufrimiento y la persecución eran palpables, Pablo presenta el tema central de la verdadera alegría que proviene de conocer a Cristo.
En Filipenses 3:7, Pablo declara:
7 Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo.
Esta afirmación es el núcleo de su mensaje y refleja una transformación radical en su vida. Antes de su encuentro con Cristo, Pablo había vivido como un fariseo respetado, orgulloso de sus logros en la religión y en la sociedad. Había sido un perseguidor de los cristianos, sosteniendo un estatus que muchos considerarían como una gran "ganancia". Sin embargo, esta experiencia con Cristo lo llevó a una reevaluación completa de su vida y sus prioridades.
La declaración de Pablo plantea una profunda pregunta para todos los creyentes:
¿Qué consideramos ganancia en nuestra vida?
¿Qué consideramos ganancia en nuestra vida?
lo que nos lleva a recordar las Palabras del Senor.
4 Jesús les respondió: «Tengan cuidado de que nadie los engañe.
5 »Porque muchos vendrán en Mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos.
6 »Ustedes van a oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No se alarmen, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin.
7 »Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos.
8 »Pero todo esto es solo el comienzo de dolores.
9 »Entonces los entregarán a tribulación, y los matarán, y serán odiados de todas las naciones por causa de mi nombre.
10 »Muchos se apartarán de la fe entonces, y se traicionarán unos a otros, y unos a otros se odiarán.
11 »Se levantarán muchos falsos profetas, y a muchos engañarán.
12 »Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará.
13 »Pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo.
Al reflexionar sobre estos versículos, consideramos la pasión que debe caracterizar nuestra vida en Cristo, una pasión que nos llama a estar alertas a las distracciones de este mundo y a avanzar en un camino de fe y transformación., que no es fácil de hacerlos solos, esto hace mucho contraste con lo que estamos estudiando sobre la Pasión por Cristo que Pablo recuerda en Filipenses.
En una cultura que valora el éxito, el estatus social y los logros materiales, el pasaje de Filipenses 3:7 desafía a los cristianos a replantear sus valores fundamentales. Mateo 24:13 »Pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo.
La enseñanza de Pablo nos invita a fijar nuestra mirada en lo eterno y a reconocer que solamente en Cristo encontramos un valor verdadero y duradero.
Profundicemos en tres puntos clave que nos ayudarán a entender cómo debemos cultivar una verdadera pasión por Cristo: Estas verdades no solo desafían nuestras prioridades, sino que también nos animan a vivir de una manera que refleje la gloria de Dios en cada aspecto de nuestras vidas
Bosquejo
Bosquejo
1. El Valor de Cristo sobre los Logros Personales.
1. El Valor de Cristo sobre los Logros Personales.
2. La Renuncia a las Cosas de Este Mundo
2. La Renuncia a las Cosas de Este Mundo
3. La Pasión que Impulsa a la Transformación
3. La Pasión que Impulsa a la Transformación
Estas verdades no solo desafían nuestras prioridades, sino que también nos animan a vivir de una manera que refleje la gloria de Dios en cada aspecto de nuestras vidas.
1. El Valor de Cristo sobre los Logros Personales.
Estas verdades no solo desafían nuestras prioridades, sino que también nos animan a vivir de una manera que refleje la gloria de Dios en cada aspecto de nuestras vidas.
1. El Valor de Cristo sobre los Logros Personales.
- En Filipenses 3:7, Pablo subraya que lo que alguna vez consideró como "ganancia" —sus logros, estatus y formación— ahora lo estima como pérdida. Este cambio de perspectiva es esencial para entender el valor supremo que Cristo debe tener en nuestra vida.
Contexto de los Logros de Pablo
En los versos anteriores a este, Pablo menciona que había acumulado una vasta serie de logros que le conferían prestigio y estatus en la sociedad. Era un fariseo, un miembro de una secta judía que se destacaba por su estricta observancia de la ley mosaica. También era un ciudadano romano, lo que le otorgaba derechos y privilegios especiales. En Filipenses 3:4-6.
4 aunque yo mismo podría confiar también en la carne. Si algún otro cree tener motivo para confiar en la carne, yo mucho más:
5 circuncidado a los ocho días de nacer, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;
6 en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, hallado irreprensible.
Pablo enumera sus credenciales:
Pablo enumera sus credenciales:
· Circuncidado al octavo día, lo que lo identificaba dentro del pueblo elegido de Dios.
· De la tribu de Benjamín, una de las tribus más prestigiosas de Israel.
· Hebreo de hebreos, indicando su pureza étnica y cultural.
· Un fariseo, comprometido a seguir rigurosamente la ley.
· Un perseguidor de la iglesia, lo que demostraba su pasión por el judaísmo.
A los ojos de su contemporáneos, Pablo tenía todas las razones para sentirse orgulloso. Sin embargo, después de su encuentro transformador con Cristo en el camino a Damasco, sus valores cambiaron drásticamente.
Pablo se dio cuenta de que todos sus logros, que una vez significaron tanto para él, en realidad eran irrelevantes en comparación con la gloria de conocer a Cristo.
8 Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por Él lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo,
En el centro de esta reevaluación se encuentra la soberanía de Cristo. Cuando Pablo habla de “ganancia” y “pérdida”, está contrastando dos realidades: el valor temporal de los logros humanos frente al valor eterno de conocer a Cristo.
El valor que Pablo encuentra en Cristo no se limita a los logros personales, sino que se fundamenta en la realidad de la vida eterna. Como creyentes, sabemos que nuestras vidas aquí son temporales y que la verdadera esperanza se encuentra en la promesa de la vida eterna en Cristo. En este contexto, lo que consideramos como “ganancia” en la tierra—estatus, reconocimiento, posesiones—pierde su valor cuando lo comparamos con la gloria de estar con Cristo para siempre.
17 Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación,
Aquí, el apóstol no solo reafirma la temporalidad de las dificultades y logros de este mundo, sino que también subraya que cualquier sufrimiento o pérdida en esta vida se eclipsa por la promesa de gloria eterna junto a Cristo.
18 Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.
Si logramos entender la grandeza de la Recompensa que tenemos en Cristo nuestras Vidas serán llenas de una pasión Genuina y fundamenta en la obra redentora de Cristo.
Ahora, para valorar verdaderamente a Cristo sobre los logros personales, debemos comprometernos con el crecimiento espiritual.
Esto incluye tiempo en la Palabra, oración, y la comunión con los hermanos. A medida que crezcamos en nuestra relación con Él, también creceremos en la comprensión de Su valor sobre nuestras vidas. No Podemos decir tener PASION POR CRISTO SI NO ESTAMOS PRACTICANDO ESTAS COSAS.
La vida cristiana debe centrarse en la autoridad y la soberanía de Dios, y al hacerlo, nos damos cuenta de que nuestros esfuerzos y logros son insignificantes sin la obra redentora de Cristo en nuestras vidas.
Implicación: En nuestra búsqueda de éxito y reconocimiento en el mundo, muchas veces nos aferramos a logros que, aunque pueden ser significativos, no se comparan con el valor de conocer a Cristo. Pablo invita a los creyentes a centrarse en lo eterno, donde Cristo es el más alto tesoro.
Muchos vivimos afanado por alcanzar metas y alcanzar logros personales. pero de que nos sirve eso si al final perdemos lo mas valioso de nuestra existencia.
26 »Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?
Al aplicar estas prácticas, transformamos nuestra manera de ver el éxito y encontramos un propósito duradero en la vida. La verdadera ganancia se encuentra en conocer a Cristo y vivir en la esperanza de la vida eterna, lo cual nos impulsa a dejar atrás las vanidades del mundo y abrazar una existencia fundamentada en el amor y la gracia divina.
2. La Renuncia a las Cosas de Este Mundo.
2. La Renuncia a las Cosas de Este Mundo.
La frase "lo he estimado como pérdida" nos lleva a comprender que la vida cristiana implica una renuncia deliberada a las tentaciones y distracciones que nos rodean. La pasión por Cristo nos conduce a desapegarnos de las cosas que pueden parecer valiosas, pero que en última instancia carecen de significado eterno.
7 Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo.
Filipenses 3:7 no solo expresa el desapego de Pablo hacia sus logros personales, sino también su disposición a renunciar a las cosas que el mundo considera valiosas. Al afirmar: "lo he estimado como pérdida por amor de Cristo", Pablo nos confronta con la profunda realidad de que, para seguir a Cristo, a menudo debemos renunciar a las distracciones y deseos de este mundo. Este punto nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vida y los sacrificios que implica seguir a Cristo.
La sociedad constantemente nos bombardea con la idea de que nuestra valía está ligada a lo que poseemos o a lo que hemos logrado. Esta mentalidad puede infiltrarse en nuestras vidas y hacernos creer que la felicidad y el propósito se encuentran en la acumulación de bienes, logros académicos o reconocimiento profesional.
La renuncia a las cosas de este mundo es, en efecto, una parte integral del discipulado. Jesucristo, en Lucas 14:33 (NBLA), establece claramente:
33 »Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser Mi discípulo.
Este es un llamado radical que implica una evaluación honesta de nuestras vidas y nuestras prioridades.
En lugar de perseguir las cosas temporales, la Escritura nos llama a buscar "primeramente el Reino de Dios y su justicia" (Mateo 6:33, NBLA). Esta búsqueda implica priorizar la misión de Cristo, el servicio a los demás y el crecimiento en la fe, aspectos que a menudo requieren sacrificio y renuncia a nuestras comodidades y deseos personales.
ENTONCES PODEMOS VER QUE LA RENUNCIA A LAS COSAS DE ESTE MUNDO CONLLEVA:
· Sacrificio Personal
· Búsqueda del Reino
Esto nos dara Liberación y Plenitud en Cristo.
1. Liberación: Jesús mismo nos invita a llevar nuestras cargas a Él, prometiendo aliviarnos (Mateo 11:28–30 “28 »Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. 29 »Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas. 30 »Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera».” ). Cuando renunciamos a las cosas de este mundo, encontramos una libertad sorprendente, desencadenando una paz que trasciende lo que el mundo puede ofrecer.
2. Plenitud en Cristo: La renuncia crea espacio para que la vida de Cristo fluya en nosotros. Al vaciarnos de lo que no tiene valor eterno, permitimos que Dios llene nuestra vida con Su propósito, paz y gozo. Esta plenitud es el resultado de un enfoque sincero en la relación con Cristo, que nos invita a experimentar la vida en su máxima expresión
10 »El ladrón solo viene para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
La renuncia a las cosas de este mundo es una parte fundamental de la vida cristiana. No es una renuncia sin coerencia sino una donde entendamos que todo lo material es terrenal
Este acto valiente de soltar nuestras bendiciones materiales a favor de un amor y pasión más profundos por Cristo se traduce en una vida llena de propósito y significado.
Al renunciar a lo que el mundo considera valioso y efímero, descubrimos una relación transformadora con Cristo que nos brinda satisfacción eterna y verdadero gozo.
24 ¿No saben que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero solo uno obtiene el premio? Corran de tal modo que ganen.
25 Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
26 Por tanto, yo de esta manera corro, no como sin tener meta; de esta manera peleo, no como dando golpes al aire,
27 sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.
3. La Pasión que Impulsa a la Transformación.
3. La Pasión que Impulsa a la Transformación.
El apostol nos muestra que reconocer el valor supremo de Cristo no solo implica una reevaluación de lo que consideramos ganancia o pérdida, sino que también debería resultar en una transformación interna significativa. Su declaración de que todo lo que él valoraba anteriormente ahora es "pérdida por amor de Cristo" nos lleva a entender que una relación real con el Senor debe manifestarse en nuestras vidas de maneras visibles y tangibles.
A. La Transformación Interior.
La transformación que surge de una pasión por Cristo comienza en el corazón. Cuando Pablo se refiere a haber "estimado" sus logros como pérdida, está hablando de un cambio radical en su corazón y su mente como mencionamos al principio. Esta transformación es necesaria para ser un verdadero hojo de Dios y tiene varias dimensiones importantes:
1. Renovación de la Mente: Romanos 12:2 nos instruye:
2 Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto.
La transformación interior implica una alteración en nuestra forma de pensar sobre nosotros mismos, los demás y el mundo que nos rodea. Estar en Cristo significa que debemos adoptar la perspectiva de Dios en todas las áreas de nuestra vida y rechazo de las ideas del mundo que son contrarias a Su verdad.
2. Reflejo del Carácter de Cristo: El verdadero encuentro con Cristo produce un deseo genuino de reflejar Su carácter en nuestras acciones. Gálatas 2:20 expresa esta realidad:
20 »Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Esto significa que la vida del creyente debe ser un testimonio vivo del amor, la gracia y la verdad de Jesucristo, realizando obras que glorifiquen al Padre.
B. La Pasión que Motiva el Cambio
La obra del Espíritu Santo en nuestras vidas es la que produce esta transformación. Paul Washer enfatiza que una verdadera pasión por Cristo es impulsada por la obra del Espíritu, que nos lleva a vivir de maneras que quizás antes no hubiéramos considerado.
· Cambio en los Deseos y Pasiones: Al experimentar la transformación, los deseos y pasiones del creyente se ven alterados. 2 Corintios 5:17 (NBLA) establece: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas." Este cambio se manifiesta en el deseo de vivir para el Reino de Dios, participar en la comunidad de creyentes y buscar la justicia.
C. La vida como un Testimonio.
La transformación que resulta de una pasión por Cristo no solo afecta al individuo, sino que también se convierte en un testimonio para el mundo. Los creyentes son llamados a vivir de tal manera que todos los que los rodean vean la obra de Dios en sus vidas:
1. Impacto en la Comunidad: Al vivir reflejando el carácter de Cristo, somos llamados a ser luz del mundo y sal de la tierra (Mateo 5:13-16, NBLA). Nuestras acciones, palabras y actitudes deben apuntar a Jesús y servir como un testimonio vivo de Su amor y redención.
2. Discípulos en Acción: El deseo de vivir transformado debe traducirse en acción. Somos invitados a participar activamente en la misión de Cristo y a hacer discípulos. Esta pasion nos motiva a evangelizar, servir a otros y ser agentes de cambio en nuestras comunidades.
Conclusión y Aplicación.
1. La pasión por Cristo no puede ser una experiencia pasiva; debe resultar en una transformación activa que impacta nuestras vidas y las vidas de aquellos que nos rodean.
2. Al renunciar a las cosas del mundo y reconocer el valor de conocer a Cristo, encontramos que esta pasión produce una renovación completa en nuestro ser.
3. La obra del Espíritu Santo en nosotros nos lleva a reflejar el carácter de Cristo, a vivir en obediencia, y a ser testigos efectivos en el mundo.
Al final, nuestra vida transformada se convierte en un poderoso testimonio de la gracia redentora de Dios, impulsándonos a avanzar con una pasión ferviente por cumplir la misión de Cristo en la tierra.
Filipenses 3:7 nos desafía a una profunda reflexión sobre lo que valoramos y lo que estamos dispuestos a sacrificar por amor a Cristo. En un mundo que nos anima a buscar el éxito, la relevancia y el reconocimiento, la enseñanza de Pablo nos recuerda que solo en Cristo encontramos nuestra verdadera identidad y propósito.
