UN PROPÓSITO MEJOR
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Lectura: 1 Timoteo 6:11-16.
Oración
Adorno: ¿Alguna vez has caminado por un camino con niebla? Una de las cosas más engañosas a la vista y los demás sentidos es la niebla. Te da la sensación de que estás frente a algo, tiene una apariencia tangible, casi como si pudieras cogerla en tus manos y sostenerla, pero cuando lo haces, rápidamente te das cuenta de que se desvanece entre tus manos. No importa cuánto te esfuerces y procures cogerla con tus manos, nunca podrás. Puedes incluso intentar coger un frasco para recolectar niebla, pero esto también será inútil.
Así como la niebla son muchas de las cosas que este mundo persigue. Verás las riquezas y las posesiones, al igual que la niebla, parecen tener cierta sustancia o significado, pero en realidad son completamente: intangibles, efímeras y sin ningún valor eterno.
Quienes se afanan por conseguirlas son como aquellos que se esfuerzan por encerrar la niebla en un frasco. Trabajan y trabajan pero nunca logran satisfacer su deseo.
El apóstol Pablo en su primera carta al joven pastor Timoteo los describe de la siguiente manera:
1 Timoteo 6:9 “Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición.”
Otro autor bíblico, y uno de los hombres más sabios que ha caminado sobre la faz de la tierra fue el rey Salomón, un hombre que tuvo conocimiento y riquezas como ninguno. Tras una vida de mucha abundancia, Salomón dijo lo siguiente en Eclesiastés 2:11 “Consideré luego todas las obras que mis manos habían hecho y el trabajo en que me había empeñado, y resultó que todo era vanidad y correr tras el viento, y sin provecho bajo el sol.”
El mismo rey de Israel experimentó lo que es correr tras el viento, o como en nuestra ilustración, tras la niebla.
El deseo de obtener posesiones ha llevado a muchos a vivir de esta manera. Pero en el caso del cristiano debe ser diferente.
Verás, la prosperidad económica, la posibilidad de comprar bienes materiales no son un fin ni un objetivo en sí mismos para el creyente. De hecho, la Biblia nos enseña que nuestro dinero, ni siquiera es nuestro, somos mayordomos de aquello que Dios nos da.
Por esta razón, cuando Pablo le escribe a Timoteo, y a toda la iglesia en Éfeso a quien también está dirigida esta carta, les instruye acerca de su relación con el dinero y las posesiones.
En la última gran sección del capítulo 6, que va desde el versículo 3 hasta el 19, Pablo hace un triple llamado a los creyentes:
En los versículos 3-10 llama a todos los creyentes a estar contentos o satisfechos con la provisión que Dios les ha dado (1 Timoteo 6:3-10).
Del 11-16, hace un llamado al hombre de Dios a no caer en el mismo amor por el dinero que tienen algunos falsos maestros, sino a buscar la justicia, la piedad y el amor (1 Timoteo 6:11-16).
Y finalmente, en los versículos 17-10, llama a los ricos a no confiar en la incertidumbre de las riquezas sino en Dios (1 Timoteo 6:17-19).
El elemento común en toda esta sección tiene que ver con el dinero y las posesiones. Hace un par de domingos estudiamos juntos el primer llamado a obtener una ganancia mejor, y en esta oportunidad veremos el llamado a un propósito mejor.
Por esta razón, mi argumento en esta tarde es: “El objetivo de la vida cristiana no es la comodidad ni la prosperidad sino la santidad”.
Y veremos esto a través de tres puntos principales:
El contraste en nuestra vida.
El combate de nuestra vida.
El propósito de nuestra vida.
Así que te pido que me acompañes nuevamente a leer nuestro pasaje de hoy y continuar así nuestro estudio en esta tarde.
EL CONTRASTE EN NUESTRA VIDA (1 Timoteo 6:11)
EL CONTRASTE EN NUESTRA VIDA (1 Timoteo 6:11)
El apóstol Pablo estructura toda esta sección en base a un grupo de imperativos que marcan cada punto de nuestro sermón.
Los primeros dos imperativos que encontramos en nuestro pasaje nos determinan el contraste que existe en nuestra vida. 1 Timoteo 6:11 “Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad.”
Ésta no es la única vez que Pablo exhorta al joven pastor de Éfeso de esta manera, unos años más tarde, en su segunda carta le dirá algo muy similar a Timoteo, escucha lo que en 2 Timoteo 2:22 “Huye, pues, de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que invocan al Señor con un corazón puro.”
Estos dos imperativos sirven para demostrar que el propósito de la vida cristiana es mucho más noble, pues pone de manifiesto el contraste que hay entre el estilo de vida del creyente y este mundo.
Vivir siendo cristiano en este mundo es vivir en constante movimiento, a medida que huimos y escapamos de ciertas cosas, y corriendo para alcanzar otras.
Así que Pablo le dice a Timoteo: “huye de estas cosas” ¿A qué se refiere con “estas cosas”? En un sentido, se refiere a todo aquello que ha dicho anteriormente en los versículos del 3 al 10. Pablo describe en el pasaje anterior la actitud de algunos falsos maestros que estaban enseñando una doctrina diferente a la de Cristo con el objetivo de generar ganancias. Leamos brevemente la sección anterior:
1 Timoteo 6:3–5 “Si alguien enseña una doctrina diferente y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés corrompido en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es un medio de ganancia.”
Los versículos 9-10 describen en mayor detalle el estado lamentable de quienes persiguen las riquezas como estilo de vida, escucha atentamente lo que dice: 1 Timoteo 6:9–10 “Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.”
El peligro inminente al que Timoteo, y todo hombre de Dios se expone, es el de caer en la tentación y lazo que terminará por llevarlo a abandonar la fe. De la misma forma que se describe a estos hombres al final del versículo 10. De modo que, aquello de lo que Timoteo debía huir era el amor al dinero y el deseo de enriquecerse que conducía a la impiedad que Pablo describió anteriormente. Los pastores a los que el apóstol hace referencia al inicio del pasaje corrompieron la Palabra de Dios por amor al dinero.
De ahí el recordatorio a Timoteo como hombre de Dios. Lejos de ser un hombre que sirve a las riquezas, es un hombre de Dios, es un hombre que está al servicio de Dios, no de sí mismo. Y esto debe recordarnos las palabras del Señor Jesús en Mateo 6:24 “»Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apreciará a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas.”
De esta misma manera, Timoteo no era un hombre de las riquezas, sino un hombre de Dios. Ahora bien, este término no es aplicado únicamente a los pastores, sino a todo creyente. Amados, los pastores tenemos la responsabilidad de vivir siendo ejemplo del rebaño de Dios, para que también el pueblo de Dios viva de una manera piadosa en este mundo. De modo que, el término “hombre de Dios”, Pablo lo usa como recordatorio a Timoteo de a quien sirve, pero también es aplicado a cada creyente en la congregación.
Nosotros, pues, como hombres de Dios, debemos huir de estas cosas. No es necesario ser muy estudioso para entender qué quiere decir Pablo con huir. La palabra significa escapar del peligro, no hacerse el valiente pensando que puedes enfrentarte sino huir y escapar de aquello que pone tu vida en riesgo. Y de nuevo, el peligro al que se exponía Timoteo era terminar como estos hombres que se extraviaron de la fe.
Esto me recuerda a lo que dice Proverbios 14:16 “El sabio teme y se aparta del mal, Pero el necio es arrogante y descuidado.”
La advertencia de Pablo está motivada por su deseo de que Timoteo persevere hasta el final y cumpla con el propósito que Dios los llamó. No quiere que se extravíe de la fe siguiendo las cosas vanas como la niebla, sino que por el contrario huya de ellas. Lo exhorta a escapar, a no dejarse seducir por la sensación de bienestar y seguridad temporal que produce el materialismo.
Esa sensación de seguridad que da el dinero, la sensación de bienestar que sentimos cuando podemos comprar y acumular bienes. Ese sentimiento de realización personal que viene con adquirir bienes. De todo esto tiene que huir Timoteo. De nuevo, el problema no está en el estas cosas en sí mismas. Las riquezas y el dinero no son malos, de lo que Timoteo debe escapar es del amor a estas cosas, el deseo de estas cosas, más no las riquezas en sí mismas.
Ahora bien, como hemos mencionado este contraste en nuestra vida viene determinado no solo por lo que debemos evitar, sino también por aquello que debemos procurar o seguir.
Esto es importante, amados hermanos, porque la vida cristiana no se trata únicamente de una serie de mandamientos sobre cosas que no debemos hacer. No es una lista de prohibiciones, sino que consiste en la la búsqueda de algo mucho mejor y más noble que las riquezas y el placer de este mundo.
De ahí que Pablo le diga a Timoteo lo que sí debe buscar. Aquello que sí debe perseguir. Escucha cómo continúa el texto 1 Timoteo 6:11 “Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad.”
La palabra sigue, significa correr tras algo hasta alcanzarlo, significa perseguir algo. Así que, en este punto cabe preguntarnos, si evalúas tu vida, ¿tras qué cosas estás corriendo? ¿Qué cosas estás persiguiendo en tu vida? Pablo le dice a Timoteo que huya del amor al dinero, del deseo obsesionado por las posesiones o la prosperidad económica, y al mismo tiempo le dice que persiga o que corra hasta alcanzar otras cosas.
¿Cuáles son? Pablo las menciona a continuación:
Justicia y piedad: las primeras dos podemos agruparlas juntas, ya que ambas nos apuntan a lo mismo. Una actitud de corazón y mente que nos impulsa a vivir de una forma agradable delante de Dios y que se evidencia en la conducta tanto hacia Dios como hacia los hombres. A lo largo de toda la carta Pablo ha exhortado a la iglesia, a sus líderes, a las viudas, a todos en general a vivir conforme a la piedad.
Fe: Se refiere a la confianza en Dios, especialmente en medio de las pruebas. Si queremos huir del materialismo de este mundo, debemos cultivar nuestra confianza en que Dios nos sostiene en medio de cualquier situación. Nuestra seguridad y confianza vienen de Él. En que Él es soberano y ningún detalle de nuestras vidas se le escapa.
Amor: Pablo mencionó el amor en el capítulo 1 como el objetivo de su enseñanza. El amor es el producto de un corazón puro, es decir, un corazón transformado por el evangelio. De hecho, es interesante que la fe y el amor suelen ir juntos en 1 Timoteo (1 Timoteo 1:5; 1 Timoteo 1:14). Aunque el objeto de este amor no se menciona en la carta, sin duda contrasta con el amor al dinero que algunos tenían. Pablo tiene en mente el amor cristiano, que es aquel que va dirigido hacia Dios y hacia los demás. Éste era el amor en el que Timoteo debía ser un ejemplo (1 Timoteo 4:12).
Perseverancia: La palabra perseverancia tiene que ver con resistencia, con soportar las aflicciones, especialmente cuando son por causa del evangelio. Esto tiene todo el sentido para Timoteo, quien sin duda alguna, encontraría resistencia y oposición por parte de aquellos a quienes debía corregir y disciplinar. De hecho, en 2 Timoteo 4:14, el apóstol menciona a un tal Alejandro que le había causado mucho daño y que se oponía al mensaje del evangelio. De la misma forma, Timoteo debía asegurarse de tener la perseverancia suficiente para no retroceder en medio de las aflicciones.
Amabilidad: Y finalmente, la amabilidad. Aunque, pareciera no tener nada que ver con el resto de las características, pero forma un claro contraste con las discusiones, pleitos y constantes rencillas que se mencionan en el versículo 4-5. Lejos de ser rencilloso o áspero, debe ser amable para con todos aún en medio de las aflicciones por causa del ministerio, y aún hacia aquellos que causan estas aflicciones.
EL COMBATE DE NUESTRA VIDA (1 Timoteo 6:12)
EL COMBATE DE NUESTRA VIDA (1 Timoteo 6:12)
De manera que, en primer lugar, Timoteo, y todo hombre y mujer de Dios, debe huir de la tentación y el lazo del materialismo, del amor al dinero, del deseo excesivo de comodidad y prosperidad que terminan llevándonos a abandonar la fe.
El segundo grupo de imperativos lo encontramos en el versículo 1 Timoteo 6:12 “Pelea la buena batalla de la fe. Echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y de la que hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos.”
Creo que la razón por la que Pablo menciona estos dos imperativos a continuación, es por la urgencia con la que se debe vivir la vida cristiana. El lenguaje bélico que usa al referirse a la buena batalla de la fe nos da una idea del contexto en el que se desarrolla nuestra vida.
Hace unos días escuchaba en la radio las últimas noticias sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, y las negociaciones que están teniendo lugar para dar fin a la guerra. Oramos para que el conflicto termine pronto y haya paz y justicia en ambas naciones. Pero, lo que me llamó la atención fue que algunas personas no habían escapado de la zona de guerra sino que seguían haciendo vida en medio del conflicto. Algunas personas que estaban en zonas donde se estaba librando el combate no habían huido, pero si habían cambiado la forma en cómo vivían sus vidas.
Constantemente en alerta, constantemente preparados, no exponiéndose a peligros de manera ingenua, es decir, el vivir en medio del conflicto los había llevado a adoptar una actitud de alerta y preparación que no tenían antes.
Creo que esto es característico de la vida cristiana. De hecho, no es la primera vez que Pablo habla acerca de la batalla de la fe en esta carta. En 1 Timoteo 1:18 “Esta comisión te confío, hijo Timoteo, conforme a las profecías que antes se hicieron en cuanto a ti, a fin de que por ellas pelees la buena batalla,”
Tanto al inicio como al final de la carta Pablo anima a Timoteo a pelear la buena batalla de la fe. De hecho, Pablo mismo estaba en esta misma lucha junto con Timoteo, al final de su vida dijo lo siguiente: 2 Timoteo 4:7 “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe.” Amado hermano, al igual que Pablo, al igual que Timoteo, y que todos los cristianos después de ellos, tú y yo nos encontramos en tiempos de guerra.
La única forma de pelear bien esta batalla es teniendo la perspectiva correcta acerca de la vida. Escucha lo que dice 2 Timoteo 2:3–4 “Sufre penalidades conmigo, como buen soldado de Cristo Jesús. El soldado en servicio activo no se enreda en los negocios de la vida diaria, a fin de poder agradar al que lo reclutó como soldado.”
Pablo está usando el lenguaje bélico para comunicar una realidad a Timoteo sobre su propia vida. Estás en guerra, no te enredes en los asuntos de esta vida. Lo que autor quiere decir es que de la misma forma que un soldado no participa de la vida civil común, de esa misma forma, un soldado de Cristo que pelea la buena batalla de la fe no ve en esta mundo temporal su verdadera vida.
Por esta razón el segundo imperativo del versículo 12 dice “echa mano de la vida eterna”. Esta expresión significa apropiarse o aferrarse de la vida eterna. Amado hermano, si tu perspectiva no está en la eternidad lo único que lograrás será afanarte por los asuntos de esta vida. Y déjame decirte algo, este tiempo temporal no es tu verdadera vida.
Pablo usa esta misma expresión en el versículo 19 cuando habla a los ricos, escucha lo que dice: 1 Timoteo 6:18–19 “Enséñales que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir, acumulando para sí el tesoro de un buen fundamento para el futuro, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vida.”
En otras palabras, de nada sirve ser rico en este mundo sino lo eres en el venidero. Pues la verdadera vida del creyente no está en este mundo sino en el futuro.
De la misma forma, de nada sirve afanarte por perseguir cosas en este mundo que no tienen ningún provecho en la eternidad. Es como la niebla.
Timoteo había sido llamado por Dios a una vida eterna, y esto implicaba una lucha en la que debía mantener su mirada en las cosas eternas.
EL PROPÓSITO DE NUESTRA VIDA (1 Timoteo 6:13-16)
EL PROPÓSITO DE NUESTRA VIDA (1 Timoteo 6:13-16)
Y es así, amados hermanos, como este contraste entre lo que evitamos y lo que perseguimos, y esta lucha en la que nos aferramos a la vida eterna nos apuntan a un propósito mucho mayor en la vida cristiana.
Y esto nos lleva a la última sección de nuestro pasaje: 1 Timoteo 6:13-16.
Pablo manda a Timoteo delante de Dios y de Cristo Jesús, de nuevo, no es la primera vez que Pablo menciona esto. En 1 Timoteo 5:21 usó una expresión similar encargando a Timoteo delante de Dios y de Cristo Jesús, lee conmigo este texto: “Te encargo solemnemente en la presencia de Dios y de Cristo Jesús y de Sus ángeles escogidos, que conserves estos principios sin prejuicios, no haciendo nada con espíritu de parcialidad.”
La expresión es muy similar, sin embargo, en esta segunda oportunidad Pablo añade algo más tanto a Dios como a Cristo.
En la primera parte lo manda delante de Dios, pero luego añade: “que da vida a todas las cosas”, estoy convencido de que esto no es casual. Dios es quien sustenta nuestra vida, Él es quien nos da la vida y nos mantiene vivos, en otras palabras, Timoteo no puede mantenerse vivo a sí mismo. Esto sirve como recordatorio de que la vida de Timoteo así como su bienestar dependen de Dios y no de las posesiones. Esto responde a nuestro primer punto, el contraste en nuestra vida.
Pero también añade otra frase en la segunda parte, cuando habla acerca de Cristo: “que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato”, y esto lo hace en relación a la profesión que Timoteo mismo había hecho delante de muchos testigos en el versículo 12. De la misma forma que Timoteo hizo profesión pública de la vida eterna delante de muchos testigos, así también lo hizo Cristo, incluso cuando esto lo llevó a la muerte. Y esto, creo que Pablo lo dice en relación al segundo punto de nuestro texto, la batalla de la fe que el creyente debe luchar, incluso, hasta la muerte.
Así que con este preámbulo el apóstol busca reforzar sus exhortaciones anteriores:
No te afanes por tu vida o por los bienes materiales, Dios es quien te da vida. Persigue las cosas correctas.
No temas cuando enfrentes aflicciones, Cristo también dio testimonio de la vida eterna delante de Poncio Pilato, pelea la buena batalla de la fe así como lo hizo tu Señor.
Y con esto en mente, Timoteo, te ordeno que cumplas el propósito por el cual has sido llamado a la vida eterna ¿Cuál es este propósito? “que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche”.
Timoteo había sido encargado por Dios a través del apóstol Pablo de llevar a cabo la obra del ministerio con fidelidad. Una y otra vez Pablo ha dicho esto a Timoteo:
1 Timoteo 1:3–4 “Tal como te rogué al salir para Macedonia que te quedaras en Éfeso… así te encargo ahora.”
1 Timoteo 1:18 “Esta comisión te confío, hijo Timoteo…”
1 Timoteo 6:20 “Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado…”
Creo que el mandamiento al que Pablo hace referencia en el versículo 13 tiene que ver con el encargo que Timoteo había recibido de defender, proclamar y vivir el evangelio de la piedad.
Él tenía un llamado y un propósito mucho mayor que el de buscar su propia prosperidad económica. Y por eso todo en su vida debía reflejar ese propósito, de ahí el contraste que debía mostrar, y el combate que debía luchar. Timoteo no podría desviar su mirada porque eso lo desviaría de su propósito.
En vez de ver en el ministerio de la piedad un medio de ganancia como aquellos en el versículo 5, Timoteo debía guardar el mandamiento sin mancha ni reproche aunque esto le costara la vida. En vez de enriquecerse con el evangelio, debía dar su vida para y por el evangelio. Y todo esto debía hacerlo de forma santa y piadosa. Las expresiones sin mancha ni reproche, no es más que una vida vivida piadosamente para la gloria de Dios. Éste es el llamado para Timoteo y para toda la iglesia de Éfeso. El llamado a ser irreprochables es un llamado que Pablo hace a todos los creyentes en la iglesia de Éfeso a lo largo de 1 Timoteo.
1 Timoteo 5:7 “Ordena también estas cosas, para que sean irreprochables.” Esto lo dice en cuanto a las viudas pero también a todos los miembros de la iglesia como hemos visto en otras secciones de la carta.
Las implicaciones de esto son muchas pero quizás podemos resumirlas de la siguiente manera: “El objetivo de la vida cristiana no es la comodidad ni la prosperidad sino la santidad”. Éste es nuestro argumento de esta tarde.
Timoteo había sido llamado a la vida eterna, encomendado por Dios para defender, proclamar y vivir el evangelio con toda santidad. Éste es el propósito de la vida cristiana. Esto a la luz de la eternidad.
Presta atención a como Pablo termina este pasaje dando gloria a Dios por la seguridad de la manifestación de vida que tendremos cuando Cristo sea manifestado. De nuevo, guiando nuestra mirada hacia el futuro y no al presente inmediato.
1 Timoteo 6:14-16.
Es para ese Dios Soberano y Todopoderoso para quien nosotros vivimos, ése a quien ningún hombre puede ver, pero que nosotros si veremos. Éste es el propósito de nuestra vida. No es la comodidad, ni la prosperidad, ni tener más tiempo para disfrutar esta vida, sino ser fieles en el llamado que hemos recibido de defender, proclamar y vivir el evangelio con toda santidad.
APLICACIONES
APLICACIONES
La pregunta es ¿cómo hacemos esto? Creo que una buena ilustración que nos ayuda a poner en práctica este texto es ver nuestra propia vida como una porción de tierra que debemos arar y en la que debemos cultivar las cosas correctas, así que, contesto en mente, te animo a:
Cultivar una perspectiva real acerca de la vida eterna: Y cuando me refiero a real, me refiero a según la Palabra de Dios. Al inicio de este sermón usamos la niebla como semejanza de aquellas cosas que el mundo persigue. Esto lleva a muchos a pensar que la vida se trata de eso, de perseguir las cosas materiales, pero estaríamos persiguiendo la niebla. La vida se trata de mucho más que eso. Recuérdate constantemente que esta vida no es tu verdadera vida. Este mundo temporal pasará y todo lo que en él hay será destruido, pero las cosas eternas son las que permanecen para siempre. Cultiva perspectiva real acerca de la vida eterna.
Cultiva el deseo por las cosas más nobles: Pensando en el contraste que debemos vivir en nuestra vida, en vez de dejar que el materialismo eche raíces en nuestro corazón con deseos engañosos, debemos cultivar deseos por cosas que agradan a Dios. Por eso Pablo le dice a Timoteo de lo que debe huir. Amado, si te pasas el tiempo pensando en cuándo será el día que podrás por fin comprar un piso, o cuándo será el día que podrás comprar aquello que tanto quieres, o cuándo será el día que podrás obtener aquel trabajo, amado estás cultivando un deseo por las cosas de este mundo que no es sano. Reflexiona sobre cuánto tiempo pasas pensando en las cosas de este mundo en vez de las cosas espirituales y pregúntate, ¿cuántas veces perseguí la justicia, la piedad, el amor, la fe, la perseverancia y la amabilidad esta semana? ¿Cuántas veces procurer la justicia en vez de la horas extras en el trabajo? ¿Cuántas veces investigué para profundizar en las verdades eternas en vez de usar mi tiempo investigando cómo puedo hacer más dinero? ¿Cuántas veces oré para que Dios me hiciera una persona más amable en vez de orar para que Dios me de tal o cual cosa? Amado, las cosas en las que piensas constantemente son las cosas que vas a terminar deseando. Cultiva en tu vida un deseo por las cosas más nobles.
Cultiva un corazón contento y satisfecho: Y esto lo mencionamos en la prédica anterior, en los versículos 1 Timoteo 6:6-8 Pablo hace un llamado a todo creyente a estar contento con lo que tiene. Debemos aprender a confiar en que Dios es soberano y ha organizado nuestra vida de tal manera que podamos vivir para su gloria en medio de cualquier situación. Para cultivar un corazón contento y satisfecho debes crecer en tu confianza y en tu agradecimiento hacia Dios. Confianza en que Dios cuidad de ti, y agradecimiento porque lo que te ha dado es suficiente para la vida. Puede que tú desees más, pero eso no muestra la falta de fidelidad de Dios sino la insatisfacción en tu vida. Por eso Pablo dice, teniendo alimento y vestido, estemos contentos. Cultiva el contentamiento porque eso te ayudará a cumplir el propósito para el que has sido llamado, pues evitarás ser seducido por la niebla del amor a las posesiones.
Cultiva un sentido de urgencia: Amado hermano, tu vida está en un gran peligro y si no lo sabías es hora de que despiertes a esta realidad. Este mundo está buscando constantemente influenciar tu mente y tu corazón para llenarlo de cosas que no tienen importancia eterna a fin de desviarte y distraerte de tu propósito. Debes luchar, debes entender el riesgo que corres si no estás alerta, riesgo de enfriarte espiritualmente, o incluso peor, riesgo de abandonar la fe por perseguir las cosas de este mundo temporal. Debes pelear la buena batalla.
Amados, hemos sido llamados por Dios a la vida eterna, y esto nos da un propósito mejor, mejor que buscar la comodidad y la prosperidad en este mundo, es el propósito de defender, proclamar y vivir el evangelio con toda santidad. Que el Señor nos ayude a tener una perspectiva correcta la vida a fin de cumplir con su llamado.
¿Amén?
Vamos a orar.
