La santidad como reflejo del carácter de Dios, Levítico 20:26
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1.0 Título:
1.0 Título:
La santidad como reflejo del carácter de Dios
2.0 Texto del Sermón:
2.0 Texto del Sermón:
Levítico 20:26 “Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.”
3.0 Acerca del Texto:
3.0 Acerca del Texto:
Levítico 20:26 enfatiza el llamado de Dios a Su pueblo para que sean santos, reflejando Su propio carácter. La santidad no es solo una conducta moral, sino una separación para Dios. El contexto de este pasaje muestra la necesidad de apartarse de las prácticas paganas de las naciones circundantes y vivir en obediencia a los mandamientos divinos.
4.0 Propósito del Sermón:
4.0 Propósito del Sermón:
Enseñar que la santidad es un mandato divino y una expresión del carácter de Dios en la vida del creyente y la Iglesia.
5.0 Declaración del Discurso:
5.0 Declaración del Discurso:
La santidad en la vida del creyente y de la Iglesia es un reflejo del carácter de Dios, quien nos ha apartado para sí mismo.
6.0 Objetivo del Sermón:
6.0 Objetivo del Sermón:
Llamar a la Iglesia a vivir en santidad como una expresión de su relación con Dios y su identidad como Su pueblo apartado.
7.0 Introducción:
7.0 Introducción:
En un mundo donde los valores cambian constantemente, Dios nos llama a una vida de santidad.
No se trata solo de evitar el pecado, sino de reflejar Su carácter en cada aspecto de nuestra vida.
La santidad no es una carga, sino un privilegio que nos identifica como hijos de Dios.
8.0 Desarrollo del Sermón:
8.0 Desarrollo del Sermón:
8.1 La santidad de la Iglesia en particular
8.1 La santidad de la Iglesia en particular
La Iglesia, como cuerpo de Cristo, está llamada a la santidad individual y colectiva.
Cada creyente es responsable de vivir conforme a los mandamientos de Dios
1 Pedro 1:15–16 “sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”
2 Corintios 7:1 “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”
Hebreos 12:14 “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”
Talmud, Yoma 39a: "Cuando Israel está puro, la Presencia Divina habita en medio de ellos; cuando no lo está, se aparta."
8.2 La santidad de la Iglesia como Pueblo Santo
8.2 La santidad de la Iglesia como Pueblo Santo
La Iglesia es el pueblo de Dios, llamado a vivir apartado del pecado y reflejar Su gloria en la tierra.
Deuteronomio 7:6–8 “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.”
Efesios 5:25–27 “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.”
1 Tesalonicenses 4:7–8 “Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.”
Midrash Tanjuma, Tazria 5: "Dios elige a Israel no por su fuerza, sino por su santidad y fidelidad a Su pacto."
8.3 La comunión completa de Dios con su Iglesia
8.3 La comunión completa de Dios con su Iglesia
La santidad nos permite disfrutar de una relación íntima con Dios. La comunion con Dios se fortalece cuando nos apartamos del pecado y buscamos Su voluntad.
2 Corintios 6:14–18 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”
Juan 14:23–24 “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.”
Zohar, Vayikra 93a: "Cuando el hombre se aparta de la impureza y sigue el camino de la santidad, la Shejináh (Presencia Divina) descansa sobre él."
9.0 Conclusión:
9.0 Conclusión:
Dios nos llama a vivir en santidad no como una carga, sino como una bendición que nos acerca a él. Nuestra santidad refleja Su carácter y nos distingue como Su pueblo.
Talmud, Berajot 28b: "Cuando Raban Yojanán ben Zakai estaba en su lecho de muerte, sus discípulos le dijeron: 'Maestro, bendícenos'. Él respondió: 'Que vuestro temor al cielo sea tan grande como vuestro temor a los hombres'. Le preguntaron: 'Maestro, ésa es toda la bendición?'. Respondió: 'Si los hombres temieran a Dios como temen ser descubiertos por los demás, nunca pecarían'."
La santidad comienza en el corazón y se manifiesta en la vida diaria. Que cada uno de nosotros busque vivir en santidad, reflejando el carácter de nuestro Dios.
