Su muerte vicaria

Dios el Hijo  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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1. El Pecado: Su Naturaleza y Equidad

El pecado es la transgresión contra la ley perfecta de Dios. No existe pecado grande o pequeño, pues cada ofensa rompe la comunión con Él. La ley considera toda falta como una violación total, haciendo imposible que el hombre pueda, por sí solo, pagar la deuda generada por su rebeldía.
Santiago 2:10 “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.”
Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,”
Isaías 59:2 “pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.”

2. La Necesidad Universal de un Sacrificio Santo

La condición de pecado nos condena a una separación eterna de Dios. Ningún esfuerzo humano, ni sacrificio limitado, puede saldar esa deuda. Se requiere un sacrificio santo, capaz de expiar plenamente la justicia divina y restaurar la comunión perdida.
Hebreos 9:22 “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.”
Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Levítico 17:11 “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.”
1 Juan 2:2 “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.”

3. La Insuficiencia de los Sacrificios del Antiguo Testamento

Los sacrificios animales, aunque ordenados por Dios, eran sombras y símbolos temporales. Nunca pudieron quitar la culpa del pecado de forma definitiva, lo cual prepara el escenario para el sacrificio perfecto que vendría en la persona de Cristo.
Hebreos 10:1–4 “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.”
Isaías 1:11 “¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.”
Juan 1:17 “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.”
Jeremías 31:31–34 “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”

4. La Provisión Divina en Jesucristo: El Sacrificio Perfecto

Dios, en su infinita misericordia, envió a su Hijo para pagar la deuda por nuestros pecados. En Jesús se encuentra el sacrificio perfecto—único, suficiente y eterno—capaz de borrar la culpa del pecado y restaurar la relación con el Padre.
Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Romanos 5:8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
Hebreos 9:12 “y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”
Efesios 1:7 “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,”

5. La Respuesta del Creyente: Fe y Transformación

Explicación: Al aceptar el sacrificio redentor de Cristo, cada creyente es transformado. La fe en Jesucristo no solo reconcilia al hombre con Dios, sino que también inaugura una vida nueva marcada por el perdón, la esperanza y la justicia.
Efesios 2:8–9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
Romanos 10:9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”
2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
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