Jesús, el Sanador
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Jesús, el Sanador
Un Sermón basado en Lucas 4:38-44 y Lucas 5:12-32
Introducción: Jesús—Sanador con Propósito
“Pero él les dijo: ‘Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado.’” (Lucas 4:43)
Antes de sumergirnos en los milagros de sanidad en Lucas 5, veamos un momento crucial en el ministerio de Jesús en Lucas 4:38-44 Lk4:38-44.
38 Cuando Jesús salió de la sinagoga, se fue a casa de Simón, cuya suegra estaba enferma con una fiebre muy alta. Le pidieron a Jesús que la ayudara, 39 así que se inclinó sobre ella y reprendió a la fiebre, la cual se le quitó. Ella se levantó en seguida y se puso a servirles. 40 Al ponerse el sol, la gente le llevó a Jesús todos los que padecían de diversas enfermedades; él puso las manos sobre cada uno de ellos y los sanó. 41 Además, de muchas personas salían demonios que gritaban: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero él los reprendía y no los dejaba hablar porque sabían que él era el Cristo. 42 Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar solitario. La gente andaba buscándolo, y cuando llegaron adonde él estaba, procuraban detenerlo para que no se fuera. 43 Pero él les dijo: «Es preciso que anuncie también a los demás pueblos las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado.» 44 Y siguió predicando en las sinagogas de los judíos.
Aquí, Jesús sana a la suegra de Pedro y luego pasa la noche sanando a muchos enfermos y liberando a los oprimidos por demonios. La multitud no quería que se fuera, pero Jesús les dejó claro que su misión era mayor que solo sanar cuerpos; Él vino a proclamar el reino de Dios.
Propósito en la Sanidad de Jesús:
• Jesús sanó para revelar su identidad como el Mesías.
• Jesús sanó porque le importaban las personas.
• Jesús sanó para mostrar que su mensaje era más que palabras: era poder y transformación.
Esto nos enseña algo clave: Jesús no solo sana para aliviarnos momentáneamente; Él nos sana para llevarnos a un propósito mayor.
En Lucas 5, vemos cómo Jesús sigue sanando, pero cada historia nos muestra algo más profundo: Él no solo restaura cuerpos, sino que sana corazones, mentes y almas.
1. Jesús Sana al Leproso – Compasión por el Rechazado (Lucas 5:12-16) Lk 5:12-16
12 En otra ocasión, cuando Jesús estaba en un pueblo, se presentó un hombre cubierto de lepra. Al ver a Jesús, cayó rostro en tierra y le suplicó: —Señor, si quieres, puedes limpiarme. 13 Jesús extendió la mano y tocó al hombre. —Sí quiero—le dijo—. ¡Queda limpio! Y al instante se le quitó la lepra. 14 —No se lo digas a nadie—le ordenó Jesús—; sólo ve, preséntate al sacerdote y lleva por tu purificación lo que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio. 15 Sin embargo, la fama de Jesús se extendía cada vez más, de modo que acudían a él multitudes para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. 16 Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar.
“Señor, si quieres, puedes limpiarme.” (Lucas 5:12)
Este leproso era un hombre marginado, obligado a vivir separado de su comunidad debido a su enfermedad. Sin embargo, él no dudó en acercarse a Jesús y clamar por sanidad con fe y humildad.
Lo que Jesús hizo:
• Lo tocó. Nadie tocaba a los leprosos, pero Jesús rompió barreras con su compasión.
• Lo sanó con su palabra. “Quiero. Sé limpio.” La autoridad de Jesús trajo sanidad inmediata.
• Lo restauró a su comunidad. Jesús no solo sanó su piel, sino que lo reintegró a la vida.
Aplicación a la Vida: Jesús Sana a los Rechazados
• ¿Alguna vez te has sentido demasiado sucio, roto o indigno para Dios?
• Jesús no rechaza a los quebrantados—Él los toca y los restaura.
Frase: Jesús toca lo que otros rechazan y restaura lo que otros abandonan.
2. Jesús Sana al Paralítico – Fe que Rompe Barreras (Lucas 5:17-26) Lk 5:17-26
17 Un día, mientras enseñaba, estaban sentados allí algunos fariseos y maestros de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y también de Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para sanar a los enfermos. 18 Entonces llegaron unos hombres que llevaban en una camilla a un paralítico. Procuraron entrar para ponerlo delante de Jesús, 19 pero no pudieron a causa de la multitud. Así que subieron a la azotea y, separando las tejas, lo bajaron en la camilla hasta ponerlo en medio de la gente, frente a Jesús. 20 Al ver la fe de ellos, Jesús dijo: —Amigo, tus pecados quedan perdonados. 21 Los fariseos y los maestros de la ley comenzaron a pensar: «¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?» 22 Pero Jesús supo lo que estaban pensando y les dijo: —¿Por qué razonan así? 23 ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados quedan perdonados”, o “Levántate y anda”? 24 Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados—se dirigió entonces al paralítico—: A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 25 Al instante se levantó a la vista de todos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa alabando a Dios. 26 Todos quedaron asombrados y ellos también alababan a Dios. Estaban llenos de temor y decían: «Hoy hemos visto maravillas.»
“Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo: ‘Amigo, tus pecados te son perdonados.’” (Lucas 5:20)
Aquí vemos a un paralítico incapaz de llegar a Jesús por sí mismo. Pero sus amigos, llenos de fe, hicieron lo imposible: lo llevaron a Jesús bajándolo por un techo.
Lo que Jesús hizo:
• Vio la fe de sus amigos. Su esfuerzo demostró confianza en el poder de Jesús.
• Sanó primero su alma. Jesús le dijo: “Tus pecados te son perdonados”, mostrando que la sanidad más importante es la espiritual.
• Confirmó su autoridad sanándolo físicamente. Cuando los fariseos dudaron, Jesús demostró que tenía poder sobre el pecado y la enfermedad.
Aplicación a la Vida: ¿Tienes Amigos que Te Lleven a Jesús?
• A veces, estamos demasiado débiles para buscar a Jesús por nosotros mismos. Necesitamos rodearnos de personas de fe.
• Nuestra mayor necesidad no es solo física o emocional—es el perdón y la restauración espiritual.
Frase: La fe abre camino donde la duda ve un muro.
3. Jesús Llama a Leví (Mateo) – Sanidad para el Pecador (Lucas 5:27-32)
“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” (Lucas 5:32)
Leví era un recaudador de impuestos, visto como un traidor y corrupto. Sin embargo, Jesús lo vio, lo llamó y lo transformó.
Lo que Jesús hizo:
• Lo vio más allá de su pecado. Donde otros veían un traidor, Jesús vio un discípulo.
• Lo llamó mientras aún estaba en su pecado. No le pidió que cambiara antes de seguirlo—lo llamó tal como era.
• Comió con pecadores. Jesús mostró que su misión era rescatar a los quebrantados, no premiar a los que se creían justos.
Aplicación a la Vida: Jesús Nos Llama a Todos, Sin Importar Nuestro Pasado
• No importa cuán lejos hayas caído, Jesús todavía te está llamando.
• Seguir a Jesús significa dejar atrás nuestra antigua vida—así como Leví lo dejó todo para seguirlo.
Frase: Jesús no solo nos salva de algo—nos llama a algo mayor.
Conclusión: Jesús Sigue Sanando Hoy
En estos relatos, Jesús sanó a tres tipos de personas:
1. El rechazado (el leproso)—Jesús le devolvió su dignidad.
2. El quebrantado (el paralítico)—Jesús lo restauró física y espiritualmente.
3. El pecador (Leví)—Jesús lo llamó a una nueva vida.
La Sanidad de Jesús Tiene un Propósito
• Jesús no solo quiere aliviar tu sufrimiento; quiere darte un propósito en su Reino.
• La sanidad más grande no es la del cuerpo, sino la del alma.
¿Necesitas sanidad hoy?
• ¿Te sientes rechazado como el leproso? Jesús te toca y te restaura.
• ¿Estás paralizado en tu vida espiritual? Jesús quiere sanar tu alma.
• ¿Piensas que eres demasiado pecador para Dios? Jesús te está llamando a una nueva vida.
Frase Final: La sanidad comienza cuando venimos a Jesús—tal como somos.
Llamado a la Acción:
Hoy, Jesús sigue sanando. ¿Responderás a su llamado?
