INSTRUYE A TUS HIJOS

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INTRODUCCIÓN

Es el tiempo de anunciar esperanza a quienes nos rodean, confiando en las promesas del Señor de cuidar y proteger nuestros hogares. Con eso en mente, en este mes de Marzo 2025 centremos nuestra atención en la formación de nuestros niños y adolescentes, pero también a nuestras esposas y familiares. En vez de transmitirles temor, aseguremos sus mentes y corazones, con nuestra actitud de confianza en la Palabra de Dios.

1. ¿PORQUÉ INSTRUIR A LOS NIÑOS?

Los padres siempre transmiten sus propios hábitos, su percepción de la vida, sean correctos o erróneos. Cuanto mejor si los padres son guiados por Dios a través de Su Palabra.
Proverbios 22:6 RVR60
Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Sin embargo, hoy existen muchas más personas y grupos, que quieren enseñar, instruir y dirigir a jóvenes, adolescentes o niños. Unas, con toda la intención de hacerlo, y otras casi sin proponérselo, como la televisión, el cine, los grupos musicales, los juegos de internet, las revistas, la literatura, las declaraciones de los llamados “influencers”, hasta el comportamiento de determinados deportistas.
El peligro mayor es la proliferación de grupos que buscan adoctrinar, y difundir valores erróneos a través de la internet, tales como ideologías de género, racismo y otras peores, que desorientan y deforman muchas conciencias infantiles o inmaduras.
Estamos pues en medio de una época donde nuestros hijos son bombardeados con muchos mensajes que les van preparando para un mundo que “desprecia todo lo que se refiere a Dios o es objeto de culto” (2 Tes. 2:4).

2. ES UN MANDATO DE DIOS

Deuteronomio 6:4–7 RVR60
Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
Es nuestra responsabilidad instruir rectamente a nuestros niños a fin de que estén preparados para enfrentarse a un mundo cada vez impío. El diccionario bíblico dice que impío significa una “actitud rebelde, que se opone a la sujeción y al conocimiento de Dios de una manera consciente, en contra de lo que se le debe como Creador, Sustentador y Salvador. La impiedad surge de la soberbia.”
En los Salmos, los impíos aparecen como individuos que procuran perturbar la paz de los demás e intentan sacar provecho de ellos o destruirlos.
Isaías 57:20–21 RVR60
Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.
Como padres cristianos no deseamos que nuestros hijos sean arrastrados por la corriente mundana de impiedad.

3. PERO LA REBELDÍA ES INNATA

Por otro lado, estoy muy seguro de que ustedes han notado que los niños vienen con una rebeldía natural, congénita, que es producto de la caída de Adán. Solo recordemos como el hombre se corrompió a tal punto que Dios tuvo que castigarlo con el Gran Diluvio, en el cual solo 8 personas pudieron salvarse.
Después del Diluvio, aun los descendientes de Noé – de quienes descendemos todos los seres humanos – siguieron empecinados en su rebelión e intentaron levantar una torre en Babel que llegara hasta el cielo. ¿Y por qué? Simplemente no querían obedecer la orden de repoblar la tierra.
Génesis 11:4 RVR60
Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
Dios tuvo que confundir sus lenguas para impedir el designio de los hombres. De ese modo, aun sin quererlo, los hombres tuvieron que esparcirse por toda la tierra.
En vista que la raza humana es rebelde e impía, Dios eligió a Abram para levantar un pueblo obediente a Su Palabra. Abraham era un amigo de Dios, pero su descendencia no lo era, y tuvieron que pasar esclavitud den Egipto. El pueblo hebreo ya tenía algo de luz espiritual y se guiaba por las promesas del Dios de sus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.
Sin embargo, siempre tenían un corazón rebelde. Recordemos que por 40 años Moisés tuvo que soportarlos en el desierto. Y la única forma de refrenarlos era a través de la Ley.  
Por ello, no nos extrañe saber que Dios declara a través de su Palabra, que todo ser humano debe ser instruido desde su niñez, para poder guiarlos en su caminar hacia la adultez.
Proverbios 22:15 RVR60
La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él.

4. LA CORRECCIÓN ES NECESARIA

Proverbios 23:13–15 RVR60
No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol. Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, También a mí se me alegrará el corazón;
Esa corrección a temprana edad será beneficiosa para los niños y también para los padres. Padres, tengan presente que los limites son necesarios y les dan seguridad a los niños. Jóvenes, esa disciplina personal hará de ustedes individuos con mucho provecho.
Proverbios 22:28–29 RVR60
No traspases los linderos antiguos Que pusieron tus padres. ¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; No estará delante de los de baja condición.
Pero, cuanto nos cuesta disciplinar a ese niño tan lindo, a esa preciosa niñita, ¿Verdad? Sin embargo, esa disciplina es muy provechosa para ellos, a fin de que no se desvíen del camino.
Hebreos 12:11 RVR60
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

5. INSTRUYE CON TU EJEMPLO

Cuántas veces podemos decir a nuestros hijos que corrijan esas actitudes que no nos gustan, o que vayan a la Iglesia el domingo, pero si nuestra propia actitud en casa de falta de respeto y consideración a la esposa, al esposo, o falta de aprecio y cuidado de nuestros propios padres, entonces los hijos no van a oír. Una frase del escritor norteamericano Ralph Waldo Emerson es muy ilustrativa: “Tus acciones hablan tan alto que no puedo escuchar lo que dices”.
Tu ejemplo es clave para guiar a tus hijos. Ellos verán en tu hogar si buscas sinceramente a Dios a través de Su Palabra, pero si ellos ven que pones más atención a programas o cosas de este mundo, lo mismo sucederá con tus hijos.
El siguiente pasaje nos habla que nosotros ya adultos honremos a nuestros ancianos padres. Examina con cuidad este pasaje, y si no te está yendo muy bien es porque has olvidado de hacerlo.
Efesios 6:1–4 RVR60
Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
La Palabra de Dios nos advierte que toda instrucción a nuestros hijos debe ser con paciencia y amor. Enseñemos a nuestros hijos a honrar a Dios y escuchar su llamado, pues hay un llamado especial de parte de Dios para cada persona.
Juan 10:27–28 RVR60
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

6. PLENA LIBERTAD EN CRISTO

El día que nuestro amado hijo o hija escuchen la voz de Dios, ese será el día más feliz para ellos y para nosotros. Habremos cumplido nuestra tarea de guiarlo hacia Cristo.
Salmo 127:3–4 RVR60
He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.
¿Estas apuntando bien a esa preciosa flecha que Dios ha puesto en tus manos? Apúntala hacia Cristo.
Colosenses 1:12–14 RVR60
con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.
Cuando tu hijo o hija, en arrepentimiento y fe, confiese que Jesucristo es su Salvador y Señor, a partir de ese momento ya no estará más bajo la influencia de este mundo perverso, pues Dios mismo le guarda.
El pecado ya no se enseñorea más de él. No más actitud de rebeldía. ¡Ha nacido de nuevo!  ¡El sol de justicia ha amanecido en su corazón! ¡Aleluya!
Y eso, es eso lo que realmente deseas, ¿verdad? ¿Y qué de ti joven, jovencita, niño, niña? Escucha y obedece a tus padres.
OREMOS.
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