FIESTA EN LA CIUDAD
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FIESTA EN LA CIUDAD
FIESTA EN LA CIUDAD
Hechos 8:4-8
Propósito
Enfatizar que en la tierra, en la iglesia y en el cielo, la más grande fiesta se celebra cuando los cautivos por el diablo son liberados y las personas se rinden a Jesús arrepentidas de sus pecados.
Introducción
Esteban había sido apedreado por los judíos por haberlos acusado de paganos, tercos, traidores, desobedientes y asesinos. Él estaba lleno del Espíritu Santo, les habló de Jesús con autoridad y también les señaló su pecado. Los judíos no soportaron las palabras de Esteban y se llenaron de furia y lo sentenciaron a muerte. Hch. 7:51-59
Saulo entró en escena, estuvo de acuerdo con el asesinato de Esteban y luego empezó a perseguir a la iglesia de Cristo. Hch. 8:1-2
“Y Saulo iba por todas partes con la intención de acabar con la iglesia. Iba de casa en casa y sacaba a rastras tanto a hombres como a mujeres y los metía en la cárcel”. Hch. 8:3
I. Reacción a la persecución.
“Así que los creyentes que se esparcieron predicaban la Buena Noticia acerca de Jesús adondequiera que iban. Felipe, por ejemplo, se dirigió a la ciudad de Samaria y allí le contó a la gente acerca del Mesías”. Hch. 8:4-5.
a. Los creyentes. Muchos cristianos fueron dispersados por todas partes, fueron perseguidos y tuvieron que salir de la ciudad de Jerusalén para refugiarse en las regiones de Judea y Samaria; pero a pesar de sufrir tantas amenazas y muertes, no dejaron de predicar el evangelio del Señor Jesucristo.
b. Felipe. Por otra parte, los apóstoles de Jesús no habían sido expulsados de Jerusalén, pero Felipe decidió acompañar a una parte de la iglesia que huyó a la ciudad de Samaria y aprovechó la oportunidad para compartir las Buenas Nuevas de Jesús. Aunque la mayoría considera que se trata de Felipe el diácono y no del apóstol (Hch. 6:5).
c. Samaria. Los samaritanos seguían teniendo ciertas diferencias de tipo racial y religiosa con los judíos, tenían su propio templo y sus propias formas de adorar; pero con la llegada del evangelista Felipe y de la iglesia del Señor Jesucristo, la ciudad de Samaria experimentaría uno de los momentos más gloriosos de su historia, entre todos sus habitantes.
II. El mensajero y el mensaje.
“Las multitudes escuchaban atentamente a Felipe, porque estaban deseosas de oír el mensaje ..”. Hch. 8:6
a. Escuchaban a Felipe. Aunque Felipe tenía dones evangelísticos, también debió tener una buena actitud, un lenguaje apropiado para persuadir a las personas que lo escuchaban. Seguramente era una persona que transmitía valor, confianza, amor, fe, esperanza y seguridad.
Jamás vamos a impactar a nadie si nuestra actitud al compartir el evangelio es negativa, orgullosa, altiva y pesimista. Habla acerca de Jesús, pero hazlo motivado, convencido y con mucho optimismo.
b. Oían el mensaje. El contenido del mensaje que Felipe predicaba debió de ser sobre las experiencias que había vivido con Jesús y de su compañerismo con el Espíritu Santo. Hablaba de las Buenas Nuevas, del poder de Dios para perdonar pecados, sanar enfermos, limpiar leprosos y liberar endemoniados. Es indudable que predicaba sobre la resurrección de Jesús y de su Segunda Venida.
Hoy también las personas quieren escuchar acerca del Cristo resucitado, quieren oir del mensaje que salva, que libera y que transforma vidas. Hay hambre y sed de Dios en los hogares, hay familias destruyéndose. ¡Tú y yo somos responsables de hablarles de Jesús!
III. El poder del Espíritu Santo.
“Muchos espíritus malignos fueron expulsados, los cuales gritaban cuando salían de sus víctimas; y muchos que habían sido paralíticos o cojos fueron sanados”. Hch. 8:7
a. Liberaciones. Felipe tenía la unción del Espíritu Santo en su vida y sus predicaciones iban acompañadas de señales milagrosas. Las personas veían cómo los endemoniados eran libres de la opresión satánica; quienes vivían en la oscuridad venían a la luz de Jesús y los que estaban bajo maldición recibían la bendición de Dios.
El Espíritu Santo hasta el día de hoy sigue rompiendo las cadenas que atan a las personas con opresiones diversas: alcoholismo, drogadicción, prostitución, hechicería, satanismo y toda práctica oculta. ¡Dios puede liberarte de adicciones y problemas espirituales!
b. Sanidades. Los samaritanos veían cómo el Espíritu Santo usaba a Felipe con sanidades y milagros: los paralíticos caminaban, a los cojos los hacía correr, los dolores corporales se iban y cualquier enfermedad huía ante la presencia de Dios.
Jesús quiere hacer una obra sobrenatural en tu vida como lo hizo con los samaritanos; si estás enfermo él puede hacer un milagro, si vienes con alguna dolencia Cristo está aquí para cancelarlo, si traes heridas el Espíritu Santo va a ponerte una venda en tu alma. ¡Dios te sana de toda enfermedad!
IV. La gran fiesta.
“Así que hubo mucha alegría en esa ciudad”. Hch. 8:8
a. Fiesta en la ciudad. Los samaritanos ya habían experimentado un primer avivamiento espiritual en una de sus aldeas, cuando Jesús tuvo el encuentro con la mujer samaritana y se quedó con con ellos dos días (Jn. 4:39-42). Ahora la fiesta se estaba celebrando en toda la ciudad de Samaria, el motivo del festejo era por la cantidad de personas salvadas y sanadas por el Espíritu Santo.
b. Fiesta en la iglesia. La alegría que se sentía en la ciudad de Samaria era provocada por la iglesia primitiva, por los que habían sido expulsados de Jerusalén. A pesar de las persecuciones ellos seguían hablando de Jesús, la iglesia no había perdido su brillo, su fuerza y su fuego espiritual. También la iglesia estaba de fiesta.
La iglesia de hoy debe seguir el mismo ejemplo de la iglesia primitiva. Tenemos que compartir el amor de Dios con quienes no conocen a Jesús a pesar de las oposiciones y problemas que pudiéramos tener.
c. Fiesta en el cielo. Algo que no podemos pasar por alto es lo que Jesús dijo sobre lo que ocurre en el cielo cuando un pecador se arrepiente: ¡Hay mucha alegría! ¡Hay una gran fiesta! (Lc. 15:7). El gozo de la salvación no puede ocultarse y para Dios es la mejor razón para alegrarse en el cielo.
Dios quiere seguir celebrando con sus ángeles en el cielo, y es por eso que te hace una especial invitación a la fiesta. Ven a Jesús y acéptalo como tu Salvador personal y la alegría en la ciudad celestial será muy grande.
Conclusión
La fiesta que se celebró en la ciudad de Samaria fue a causa de un avivamiento espiritual provocado por Felipe y la iglesia. Hubieron conversiones, sanidades y milagros. La gente vino a los pies de Jesús.
Si la iglesia no está predicando el evangelio no habrá conversiones, la gente no cambiará de vida, no habrá transformación en las familias, mucho menos en nuestra ciudad. Si esto no está sucediendo en nuestra iglesia, entonces toda nuestra alegría está fundada en las emociones, estamos siendo egoístas, estamos disfrutando del pan celestial entre nosotros, sin convidarle a los demás, a los que tienen hambre y sed de Dios.
Dios te hace un llamado al compromiso, al servicio, a la evangelización. Te pide ir por los perdidos, salvar a los pecadores, liberar a los oprimidos por espíritus inmundos y sanar a los enfermos. Mr. 16:17-18
