¡Brilla!

Tiempo con Dios  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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SLIDE 1
Buenas noches, bienvenidos a este nuevo Tiempo con Dios del viernes 21 de marzo de 2025.
‌Me da mucho gusto saludarlos, yo soy Hector Viruega, y soy el responsable de los grupos pequeños de nuestra iglesia. Y para mi es un gusto el poder estar con ustedes en esta noche.
Antes de comenzar, quiero dar unos breves anuncios:
30 de marzo Bautismos
Este año tendremos nuestro "Congreso de la Familia" y creemos que será un día de mucha bendición, lleno de alabanzas, conferencias, talleres, juegos y más actividades. Desde los más pequeños hasta los más grandes. Sábado 26 de abril.
SALUDOS
ORACIÓN
Estamos estudiando el evangelio de Mateo.
Hoy vamos a estar meditando en un pasaje que es muy conocido, y que está en el evangelio de Mateo, en el capítulo 5, de los versículos 13 al 16.

1. Sal que Conserva Sabor

Mateo 5:13 NVI
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee.
La sal en los asados
En el primer siglo, la sal desempeñaba múltiples funciones importantes en la sociedad. Era considerada un elemento esencial para la vida, junto con el agua, el fuego y el hierro[1]. Su uso principal era como condimento y conservante de alimentos[1][2]. En el ámbito religioso, la sal tenía un papel significativo: se utilizaba en ofrendas y holocaustos, se añadía al incienso para mantenerlo "puro y santo", y se empleaba en rituales de purificación[1]. También tenía usos medicinales, como frotar a los recién nacidos[1]. Culturalmente, la sal era un símbolo de amistad, lealtad y alianzas duraderas[1][2]. En algunas sociedades antiguas, incluso se usaba como forma de pago[2]. Jesús utilizó la metáfora de la sal para ilustrar la importancia de sus seguidores en preservar la moral y ejercer una influencia positiva en el mundo[3][4].
Quizás recuerdes que, como seguidores de Cristo, estamos llamados a preservar las virtudes divinas y prevenir la corrupción moral en la sociedad. Al igual que la sal da sabor y conserva los alimentos, podrías aplicar esta enseñanza al ser un testigo activo de la verdad, que actúa contra la decadencia espiritual. Considera cómo tu influencia, al vivir las enseñanzas de Jesús, puede agregar 'sabor' a las vidas de quienes te rodean, fortaleciendo la cohesión y la justicia en tu comunidad.

2. Luz que Ilumina Caminos

Mateo 5:14-15
Podrías comprender que, como la luz del mundo, estás llamado a brillar claramente en un mundo oscuro. Al igual que una lámpara no se pone debajo de un recipiente, quizás deberías dejar que tus acciones de amor y justicia sean visibles para los demás. Tal vez, al hacerlo, podrás proporcionar dirección e inspiración a aquellos que están buscando la verdad. Piensa en maneras prácticas de mostrar tu fe en tu vida diaria, especialmente en contextos donde escasea la esperanza.

3. Obras que Glorifican a Dios

Mateo 5:16
Tal vez descubras que nuestras buenas acciones no se hacen para nuestro beneficio, sino para reflejar la gloria de Dios al mundo. A través de tus actos de bondad y misericordia, podrías permitir que otros vean a Cristo en ti y, como resultado, glorifiquen al Padre. Considera cómo tus acciones diarias pueden ser un testimonio poderoso que enseña a otros sobre el amor incondicional de Dios. Piensa en pasos concretos para vivir de manera que refuerce la fe de otros.
En Mateo 5:13-16, Jesús instruye a sus seguidores sobre su identidad como 'sal' y 'luz' en el mundo. Nos recuerda la importancia de preservar el sabor de la vida y brillar con la luz de Cristo, para que otros puedan ver nuestras buenas obras y glorificar al Padre en los cielos.
Este pasaje enseña a los creyentes a ser agentes de cambio en sus comunidades, no solo mediante palabras, sino a través de acciones que reflejen el amor y la verdad de Cristo. Al vivir como sal y luz, podemos impactar positivamente en las luchas de quienes nos rodean, ofreciendo esperanza y dirección en un mundo que a menudo parece sombrío.
Este sermón ilustra cómo los cristianos deben influir en su entorno, resaltando la responsabilidad de actuar con integridad y amor, y cómo nuestra conducta puede apuntar a otros hacia Cristo. Ser sal y luz es un llamado a vivir auténticamente nuestra fe en la vida diaria.
En el contexto de la Biblia, Cristo es la luz del mundo (Juan 8:12) y el que nos proporciona la esencia necesaria para ser 'sal' en nuestro entorno. La obra redentora de Cristo permite que los creyentes reflejen su luz y sabor divinos en un mundo necesitado.
La esencia de nuestra fe en Cristo nos llama a ser un impacto transformador en el mundo, actuando como la sal que preserva la bondad y la luz que guía a otros a Dios.
Como pastor, podría ser útil explorar el significado histórico y cultural de la sal y la luz en la sociedad judía del primer siglo. Utiliza Logos para profundizar en temas como las metáforas de la sal y la luz en otros pasajes bíblicos y su relevancia para la misión de la iglesia. Además, estudia las críticas textuales sobre Mateo 5:13-16 para aclarar posibles malentendidos o interpretaciones erróneas.
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Los discípulos son el bien supremo que la tierra posee, ya que sin ellos no podría existir. La “sal divina” se mantiene así misma al cumplir con su función. Penetra toda la tierra, y por ella la tierra subsiste. Los discípulos pues, tienen una tarea en la tierra. Jesús llama a sus discípulos la sal de la tierra, porque les confía su obra en la tierra a ellos. Pero únicamente manteniendo la sal sus propiedades de limpieza y sabor podrá preservar a la tierra. La sal debe permanecer, la comunidad de discípulos debe ser fiel a la misión a la cual Cristo los ha llamado. La sal es imperecedera, nunca podrá perder sus propiedades de limpieza.
“Vosotros sois la sal”, Jesús no dijo “Ustedes deberán ser la sal”. No le corresponde a los discípulos decidir si desean o no ser la sal, ellos han sido transformados en sal por el llamado que han recibido.
Por supuesto existe otra posibilidad: la sal puede perder su sabor y dejar de ser sal. Ya no sirve para nada, sino que debe ser tirada. Todo puede ser salvado por la sal, sin embargo si la sal pierde sus propiedades entonces no tiene esperanza de recuperación.
La llamada de Cristo Jesús hace que la comunidad de discípulos sea la luz, además de ser la sal. “Vosotros soisla luz del mundo”, una vez más, no es “vosotros deberán ser la luz”; ya son la luz porque Cristo los ha llamado, son una luz que debe ser vista por los hombres, no puede ser de otra manera. ¡Que imposible y que absurdo sería para los discípulos tratar de llegar a ser la luz del mundo! Ya son la luz. Jesús no dice “ustedes tienen la luz”. La luz no es un instrumento que haya puesto en sus manos. La luz son los discípulos mismos. El mismo Jesús que dijo “Yo soy la Luz” le dice a sus seguidores “Ustedes son la luz, y por lo mismo no pueden permanecer escondidos”. Los seguidores son una comunidad visible; su discipulado es visible en la acción que los separa del mundo, ya que de otra manera no sería discipulado. Esconderse es una negación del llamado.
Es la Luz de las obras de los discípulos que deben ser vistas. Los hombres no deben ver a los discípulos, sino a sus buenas obras, dice Jesús. Y estas obras no son otras mas que aquellas que el Señor Jesús ha creado en ellos por medio de su llamado a ser la luz del mundo bajo la sombra de su cruz. Las buenas obras son pobreza, persecución y rechazo. Todas estas obras constituyen llevar la cruz de Cristo. La cruz es la extraña luz que sola ilumina estas buenas obras de los discípulos. Jesús no dice que los hombres verán a Dios; ellos verán las buenas obras y glorificarán a Dios por ellas. La cruz y las obras de la cruz, la pobreza y la renunciación de los bendecidos en las bienaventuranzas, estas serán las cosas que serán visibles. Ni la cruz, ni la membresía a dicha comunidad puede ser tomados como un mérito propio. Si las obras fueran de los discípulos entonces deberíamos glorificar a los discípulos, pero no hay nada en lo cual podamos glorificarnos al llevar la cruz, o al pertenecer a esa comunidad visible que resplandece en lo alto de una montaña, únicamente el Padre que está en el cielo puede ser alabado por las buenas obras.
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