BIENAVENTURADOS LOS QUE LLORAN (MATEO 5:4)

EL SERMÓN DEL MONTE  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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1 ¿QUIENES SON LOS BIENAVENTURADOS?
2 ¿POR QUÉ SON BIENAVENTURADO?
Introducción.
Seguimos con esta serie del Sermón del monte.
Vamos con al segunda bienaventuranza.
Los que lloran.
Seguro que vives, o has vivido circunstancias que son para llorar.
Muchas veces tratas de buscar el consuelo en algún lugar pero no lo terminas encontrando, esto te frustra más.
¿Qué nos dice Jesús con esta bienaventuranza? ¿Para quienes son dirigidas? ¿Se debe llorar? ¿Qué consecuencia tiene esta benavenuturanza?

1. ¿QUIENES SON LOS BIENAVENTURADOS?

Mateo 5:4 RV 2020
4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
a) Los que lloran.
Estos son los mismo que los de la bienaventuranza del domingo pasado.
Mateo 5:3 RV 2020
3 —Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Son aquellos que se dan cuenta de su condición natural, de que sólo no pueden caminar.
Si el domingo pasado veíamos la bendición, el gozo que trae darse cuenta de nuestra condición pecaminosa, y que neceistamos un salvador.
Hoy, dice el Señor… Bienavenurados, o sea, «felices» los que lloran.
Aunque suene contradictorio, tiene un por qué. Que vamos a analizar después-
Ahora, estamos describiendo a quienes va esta declaración.
Y esta declaración es o puede ser para ti.
b) Los que lloran su pecado.
Aquellos que se dieron cuenta que no pueden, aquellos que se dieron cuenta de su condición espiritual, de que deben romper con su egocentrismo y egolatría, y deben mirar a un salvador más allá de ellos mismo. Acaban lamentandose, llorando su pecado.
Aquellos que miran a Cristo, lloran por su pecado, es un dolor que no alegra.
El pecado trae consecuencias nefasta para nuestra vida, y es cierto, todos pecamos, pero la diferencia es que unos ese pecado duele y hace llorar de arrepentimiento, y otros permanecen anestesiados, también vacíos, pero sin arrepentimiento, ellos no serán bienaventurados y llorarán al final en un triste lamento.
Por eso, el Señor… te llama hoy a llorar para consolación.
c) Los que lloran el dolor de este mundo caído.
El regenerado aprende a amar a Dios a un grado tal que comenzará a llorar a causa de “todas las obras impías que los impíos han hecho impíamente” (Jud. 15). El lloro de ellos, por lo tanto, se centra en Dios, no en el hombre. Suspiran y lloran no solamente por sus propios pecados, ni solamente sobre éstos y el poder de los malvados para oprimir al justo (Hab. 1:4; 2 Ti. 3:12), sino “a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de Jerusalén” (Ez. 9:4). Les apena que Dios, su propio Dios a quien aman, sea deshonrado. Cf. Sal. 139:21. Este tipo de tristeza “para la gloria de Dios” se expresa en forma notable en el Sal. 119:136: “Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque ellos no guardaban tu ley
La injusticia tamnién debe hacer llorar al cristiano, debe llorar con el que llora.
Romanos 12:15 RV 2020
15 Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran.
Estamos llamados a llorar por el dolor ajeno, llorar en oración, llorar en consuelo y misericordia.
Pero los que lloran y van a ser bienaventurados, no es un lloro común, es un lloro mirando a Cristo.
d) Los que lloran mirando a Cristo.
Uno puede llorar, sí, hasta Jesús lloró con la muerte de Lázaro, sabiendo que iba a resucitar, pero el dolor de la muerte, de sus seres queridos, les hizo llorar.
Nosotros lloramos, nos compungimos, pero sabemos que tenemos un gran consolador, este es Cristo. Quien enjuga nuestras lagrimas y nos consuela.
Ya Jesús dijo:
Juan 16:33 RV 2020
33 Os he dicho estas cosas para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad: yo he vencido al mundo.
También como dice el Apóstol Pablo.
Filipenses 4:10–13 RV 2020
10 Me alegré mucho en el Señor de que ya al fin habéis reavivado el tener cuidado de mí. Sin duda alguna, el interés lo teníais, pero os faltaba la oportunidad. 11 No lo digo por necesidad, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. 12 Sé vivir humildemente y sé tener abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener abundancia como a sufrir necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Por eso, ¿Dónde está tu corazón? Estos son los bienaventurados.

2. ¿POR QUÉ SON BIENAVENTURADOS?

Mateo 5:4 RV 2020
4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
a) Porque no lloran mirando su ombligo.
Precisamente, es el mismo grupo de la primera bianeventuranza, que se da cuenta de su pobreza en espíritu, y le shace ver su pecado, y mirar a un redentor, a un salvador.
Esto hace ver a Dios, y ante la pureza de Dios, hace ver que no hay nada bueno en nosotros para tener gozo, paz y la salvación. Que esto nos hace mirar más allá de nosotros mismos, nos hace mirar a la cruz, y aquí comienza el principio de ser binaventurados, del gozo en medio de este mundo caáido, cuando vemos y entendemos las bendiciones de ser hijo de DIos.
Apocalipsis 21:3–4 RV 2020
3 Y oí una gran voz del cielo, que decía: —Contemplad el tabernáculo que Dios ha establecido entre los seres humanos. Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.
Cuando entendemos que su amor nos llena de todo, cuando por medio de la unión con Dios, nos damos cuenta de nuestra nueva identidad dada por gracia.
Es saber donde vamos…
Romanos 8:16–18 RV 2020
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17 Y si hijos, también herederos; ciertamente herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. 18 Pues estoy convencido de que lo que padecemos en este tiempo no es comparable con la gloria venidera que se ha de manifestar en nosotros.
Imagina a una joven madre que acaba de perder a su hijo. Su dolor es indescriptible, las lágrimas caen como ríos. Sin embargo, con el tiempo, empieza a recibir cartas llenas de amor y consuelo de amigos y extraños que compartieron su dolor. Ella se da cuenta de que en su tristeza, está tejiendo un lazo de comunidad y amor. El llanto, aunque doloroso, también es el comienzo de la sanación y del consuelo que viene de otros.
Por eso es importante que en medio del dolor.
b) Porque el dolor de la condición caída humana hace mirar a Dios.
El dolor, cuando te conduce a Dios, sabes que esto cambiará tu lamente en gozo, quizás tardará, quizás no será aquí. Pero la eternidad con Dios te aguarda.
¿Y mientras tanto qué?
El ES te dará ese consuelo en tú diario vivir. Solamente debes mirar a Cristo, arrepentirte de tus pecados, reconocerlo como tu Señor y Salvador y vivir una vida de comunión con él.
Salmo 30:11 RV 2020
11 Has cambiado mi lamento en baile; me despojaste del luto y me vestiste de alegría.
c) Porque encuentran en Dios el Padre de toda consolación
2 Corintios 1:3–7 RV 2020
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de todo consuelo. 4 Él nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros también podamos consolar a los que están sufriendo, con el mismo consuelo con que nosotros somos consolados por Dios. 5 Porque así como abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así también por el mismo Cristo abunda nuestro consuelo. 6 Pues si somos atribulados es para vuestro consuelo y salvación; o si somos consolados es para vuestro consuelo y salvación, de modo que podáis soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos. 7 Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues estamos seguros que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo seréis en el consuelo.
No encontrarás paz y gozo en este mundo fuera de Cristo.
Juan 6:68–69 RV 2020
68 Le respondió Simón Pedro: —Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
Por qué?
d) Porque en Cristo ya hemos sido consolados.
El dolor más grande, el lamento más grande es la consecuencia del pecado, la muerte eterna, en la que no tendríamos oportundiad por nosotros mismos.
Nos esperaría…
Mateo 13:47–50 RV 2020
47 Asimismo, el reino de los cielos es semejante a una red que al ser echada al mar recoge toda clase de peces. 48 Cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan y recogen lo bueno en cestas y echan fuera lo malo. 49 Así será en el fin del mundo: saldrán los ángeles, apartarán a los malos de entre los justos y 50 los echarán en el horno de fuego. Allí será el lloro y el rechinar de dientes.
El llanto y el crujir de dientes.
Pero por medio del sacrificio de Cristo, la obra de Cristo, aquellos que creemos en Él, hemos sido ya consolados.
Én el tenemos paz, y sí hemos sido consolados y salvados del enemigo mayor, la muerte eterna, seremos consolados, en medio de cualquier tribulación.
Isaías 43:2 RV 2020
2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti.
Su presencia nos consuela en medio de la comunión.
Mateo 28:20 RV 2020
20 y enseñadles a guardar todas las cosas que os he mandado. Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Todo tiene sentido cuando tenemos comunión con Él.
Romanos 8:28 RV 2020
28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, es decir, a los que son llamados conforme a su propósito.
CONCLUSIÓN
¿Es lícito llorar? Sí, se puede llorar, pero hazlo mirando a Cristo y serás consolado.
Él es la fuente de nuestra paz.
En un pequeño pueblo, había un hombre conocido por su sabiduría. Tras la pérdida de su esposa, caminaba por el bosque llorando. Un joven se le acercó y preguntó: ‘¿Cómo puedes seguir adelante?’ El hombre respondió: ‘Lloro porque amo. Mi dolor habla del amor que perdí, pero confío que el consuelo vendrá. Bienaventurados los que lloran, porque el consuelo es la recompensa de aquellos que se atreven a amar profundamente.’
Por eso, te invito a que peudas abrir tu corazón a Cristo, y que Él Reine en Él.
Vives angustiado? Crsito te espera con los brazos abiertos, para sentarte en su regazo, y enjugar tus lagrimas.
Sabiendo siempre, que el dolor que vivas hoy, acabará cuando estés en la presencia de Dios, cuando vivas en plenitud de gozo delante del rostro del buen Dios.
Mientras ese día llegue, mira la cruz de Cristo, ama al Señor, ama a tu prójimo. Pasa tiempo con el Señor, y dejate consolar por él.
Que el Señor bendiga su Palabra.
ORACIÓN FINAL
Señor Padre Santo, te pedimo que en medio de este mundo, podamos disfrutar de tus consolaciones para que así tengamos un corazón agradecido siempre contigo y puesto a tu serivicio. Te lo pedimos por medio de neustro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del ES, esté con todos vosotros. Amén.
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