La zancadilla de los santos

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Debemos correr con libertad, sin los sustitutos cristianos de la santidad.

Notes
Transcript

Apertura: anécdota

En una de las carreras en que participé, cuando iba a media carrera noté a un hombre corpulento, alto y muy cansado. Caminaba con sus hombros caídos y en su rostro mostraba un gran agotamiento…y todavía faltaba la parte más difícil de la carrera. Sin embargo, en un instante, de la nada, el hombre empezó a correr, mejoró su postura, sonrió y por unos segundos pareció haberse recuperado y corría como empezando. ¿Qué hizo la diferencia? Notó lo que casi nunca noto en las carreras: una cámara. Así que en esa foto el hombre salió corriendo como todo un modelo y yo a su lado, mirándolo con desaprobación y extrañeza.
Las apariencias no ganan carreras ni te ayudan a llegar a la meta, solo te hacen salir bien en la foto. A la hora de correr la carrera de la vida cristiana, debemos cuidarnos de aquellos que se ven bien, pero que terminan haciéndonos una zancadilla y se vuelven tropiezo en nuestro andar.

El perfil de los que hacen zancadillas

Lo malo es enemigo de lo bueno, lo bueno es enemigo de lo mejor.
No solo debemos cuidarnos de todo lo malo, también de aquello que parece bueno.
Hay tres corpulentos que encontrarás en el camino cristiano. Son “hermanos” en la fe, caminan con nosotros y tendrán mejor apariencia que la tuya, pero son engañosos.
Son más que personas, son corrientes convincentes.

Son tres hermanos de apellido “ismo”:

Espiritualismo: perder el sentido de la justicia
Reduccionismo: perder el sentido de misterio
Legalismo: perder el sentido de la gracia

Espiritualismo

Hemos caído con la zancadilla del espiritualismo cuando:
Tenemos más interacción con ángeles y demonios que con personas
Solo somos capaces de sobresalir dentro de la iglesia y no en el mundo
Pensamos en la adoración, la santidad y la intimidad con Dios como algo individual, no colectivo.

Reduccionismo

Hemos caído con la zancadilla del reduccionismo cuando:
Creemos conocer y ser dueños de toda la verdad
Nos escudamos en tener la sana doctrina, pensando que otros no.
Limitamos al Espíritu Santo a nuestro entendimiento y catalogamos de “exceso” y de “emocionalismo” lo que no entendemos.

Legalismo

Usamos reglas como método de santidad
Criticamos a los que no piensan o actúan como nosotros
Nos convertimos en justicieros de la ley causando daño en nombre de la verdad

Cómo corrió Jesús

Visto desde la vida de Jesús, estos tres falsos maestros fueron expuestos. Jesús no podía ser catalogado con ninguna de estas etiquetas, porque más bien Él iba en contra de ellas.
Jesús comía, bebía, bailaba y relacionaba con personas en sus entornos reales. Él sabía disfrutar de lo bueno de la vida. No era un espiritualista.
Jesús hablaba de los misterios del reino de Dios y decía cosas que dejaban a todos atónitos, como cuando le dijo a la mujer del pozo que si conociera quién era él, ella le pediría y él le daría agua viva e inagotable. Jesús no era en lo absoluto un reduccionista.
Jesús no estaba preocupado por respetar las reglas sin sentido y sin espíritu, él sanaba a las personas los sábados, tocaba a las personas impuras y perdonaba a los pecadores. Jesús no era legalista.

Por qué debemos evitar entrar en su compañía:

Quitan la libertad: “no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud”
Gálatas 5:1 NVI
1 Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.
Son sustitutos insuficientes: “si se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada”
Gálatas 5:2 NVI
2 Escuchen bien: yo, Pablo, les digo que si se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada.
Minimizan el poder de Dios: “todo el que se hace circuncidar está obligado a practicar toda la ley”
Gálatas 5:3 NVI
3 De nuevo declaro que todo el que se hace circuncidar está obligado a practicar toda la ley.
Nos alejan de Dios: “ustedes que tratan de ser justificados por la ley, han roto con Cristo
Gálatas 5:4 NVI
4 Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la ley, han roto con Cristo; han caído de la gracia.

Conclusión

Termino como empecé, hablando de carreras.
Gálatas 5:7 NTV
7 Ustedes corrían muy bien la carrera. ¿Quién les impidió seguir la verdad?
Cuando me estoy preparando para correr son muchas las personas que me dan consejos acerca de cómo debo prepararme, prácticamente ninguno ha corrido una carrera larga. Tienen buenas intenciones, pero poco conocimiento del tema.
En la carrera de la vida son muchos los que tratarán de aconsejarte, pero debemos tener cuidado, que entre esos consejeros están los espiritualoides, los reduccionistas y los legalistas.
Hebreos 12:1–2 NTV
1 Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. 2 Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que ésta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.
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