La preocupacion

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 303 views
Notes
Transcript
La preocupación
La ladrona del gozo
Mateo 6:25-34.
por June Hunt
“La preocupación es como una maraña de gruesos hilos que ejercen presión sobre nuestra mente —nos ata como con un cordón entretejido de tres hebras— las penas del pasado, las angustias de hoy y las preocupaciones de mañana. Trágicamente, el efecto de la preocupación ahoga el gozo, interfiere con nuestra paz, y coarta la libertad. Sin embargo, ¡podemos vencer a esa asfixiante enemiga!
I.            DEFINICIONES
A.          ¿Qué es la preocupación?
•             La palabra que en español se traduce como afán en el Nuevo Testamento es la palabra griega merimnao, que significa “estar ansioso, estar distraído” o “tener una mente dividida” (merizo, “dividir”—nous, “la mente”).
—La preocupación es dividir la mente entre lo que vale la pena y es útil y lo que es dañino y destructivo.
“¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?”
(Mateo 6:27) Lo que Jesús dice es claro: los asuntos de la vida y de la muerte no están bajo control humano, sino en las manos de Dios.
•             El concepto de preocupación se expresa de diferentes maneras en las Escrituras:
—Ser impaciente
—Estar ansioso
—Estar preocupado
—Estar lleno de cargas
—Tener el corazón cargado
—No tener paz
—Estar distraído
—Estar lleno de problemas
—Estar angustiado
—Estar desesperado
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos”.
(Salmo 139:23).
B.           ¿De dónde viene la preocupación?
La preocupación no es una debilidad heredada (“Mi mamá se preocupaba mucho”), ni es un hábito gracioso (“¡Así soy, preocupón!”), o una excusa para justificar el perfeccionismo vanidoso (“Alguien tiene que preocuparse para que las cosas salgan bien”). Tampoco es una respuesta aceptable cuando hemos sido víctimas de algo o de alguien. La preocupación es un pecado declarado que desagrada a Dios. La preocupación:
•             Demuestra falta de fe
La preocupación pone de manifiesto que realmente no le creemos a Dios, quien nos dice que él proveerá lo que necesitamos para satisfacer todas nuestras necesidades.
“Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan”. (Isaías 58:11).
•             Es una desobediencia abierta
La preocupación pone de manifiesto que nos estamos atribuyendo la responsabilidad y la carga de buscar aquello que Dios ya ha prometido darnos.
(Mateo 6:25–31). Portanto os digo no os afaneis por vuestra vida.
•             La preocupación es destructiva
La preocupación destruye nuestro cuerpo, que es el templo del Espíritu Santo.
(1 Corintios 6:19–20).
Puede acarrear enfermedades físicas, tales como hipertensión, problemas cardiovasculares, dolor de cabeza, resfriados, úlceras y padecimientos estomacales.
•             La preocupación deshonra a Dios
La preocupación manifiesta nuestra inseguridad e incapacidad humana que desconfía de la omnipotencia de Cristo. Definitivamente, la preocupación puede destruir nuestro testimonio cristiano, haciendo que Dios parezca como un Dios incapaz, indigno de ser alabado.
 (Mateo 5:16) debemos ser luz.
Puesto que Dios dice claramente:
“No os afanéis”, su deseo es que no nos preocupemos.
C.          ¿En qué se enfoca la preocupación?
Una de las características específicas de la preocupación es el enfoque negativo hacia el futuro. Cuando nos preocupamos demasiado, desperdiciamos el tiempo especulando en lo que puede o no llegar a suceder y encima de esto, esperamos y tememos lo peor.
•             “¿Qué sucederá si pierdo mi trabajo?”
•             “Ya soy demasiado viejo para conseguir otro empleo”.
•             “No podría pagar mis deudas sin este trabajo”.
•             “A mi edad, no sería justo perder mi empleo”.
•             “¿Qué pasará si no encuentro trabajo?”
•             “¿Qué pasaría si me dejara mi cónyuge?”
•             “¿Cómo podré vivir solo?”
•             “¿Qué dirá la gente?”
•             “¿Qué pasará si mi hijo adolescente se mete en problemas?”
•             “¿Cómo voy a enfrentar esa situación?”
•             “¿Qué opciones tengo?”
•             “¿Qué pasará si mis padres llegan a quedar discapacitados?”
•             “¿Cómo voy a pagar si requieren atención médica prolongada?”
•             “¿Qué querrán que haga por ellos?”
•             “¿Qué sucederá si mi cónyuge tiene una aventura?”
•             “¿Cómo podré perdonarle?”
•             “¿Qué les diré a mis hijos?”
•             “¿Qué pasará si me da cáncer?”
•             “¿Cómo va a influir en mi vida?”
•             “¿Qué posibilidades tendré de sobrevivir al tratamiento?”
“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?”
(Mateo 6:31).
E.           Ejemplo bíblico de la preocupación.
(Lucas 10:38–42).
La libertad no está en angustiarnos Por lo temporal, sino en Concentrarnos en lo eterno.
II.           SÍNTOMAS
La preocupación es como un ladrón que entra de noche a robarnos la paz espiritual. Dios no desea que vivamos preocupados por el futuro ni que dejemos que nuestras emociones sean presas del temor. Si a usted lo consume la preocupación, seguramente está pasando por alguno de los siguientes síntomas físicos y emocionales que le roban la posibilidad de madurar espiritualmente.
(Mateo 13:22).
¿Está usted atrapado por la Red de la Preocupación?
“El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será exaltado”.
(Proverbios 29:25).
(Salmos 25:17).
•             ¿Tiene dificultad para dormir?
•             ¿Está perdiendo el apetito?
•             ¿Está comiendo demasiado?
(Eclesiastés 2:22:23).
Si creemos que Dios nos salva del infierno y que ahora tenemos vida eterna por por la fe en Jesucristo porque su palabra así lo dice, debemos creer también que el va satisfacer nuestras necesidades cotidinas. (Mateo 7:9–11).
Creencia falsa: “Creo que Dios me cuida, pero no creo que se preocupe de los detalles cotidianos de mi vida. No puedo evitar preocuparme”.
Creencia correcta:“Dios ha prometido proveer todas mis necesidades a través de Cristo. No tengo que preocuparme de cómo él cumplirá esa promesa. Yo confió en que él lo hará”.
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:19).
A.          Versículo clave para memorizar
“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.
(1 Pedro 5:7).
               El remedio para quien padece de preocupación.
Las preocupaciones se convierten en cintas grabadas que se repiten una y otra vez en nuestra mente. Sabemos que no debemos preocuparnos, pero parece que no podemos detener la grabación… después, nos preocupamos por estar preocupados. Afortunadamente, Dios no sólo nos recomienda que dejemos de preocuparnos, sino que nos dice cómo. Aunque no podemos dejar de escuchar en nuestra mente la cintas grabadas de la preocupación, sí podemos cambiar el casete y Filipenses 4:6–9 nos dice cómo.
               Cambie su énfasis de preocuparse y aprenda a descansar en la soberanía de Dios.
“Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien”. (Salmo 34:10).
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. (Isaías 41:10).
“Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides”. (Deuteronomio 31:8).
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. (Mateo 11:28–30).
Siembre las promesas de Dios en su corazón. Para tener contentamiento:
“No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4:11–13)
•             Alimente su mente con música espiritual.
—Escuche alabanzas que le animen.
—Medite en la letra de cada una.
—Entone cantos en los que Dios promete proveer lo que usted necesita.
—En el momento en que se presente la preocupación, contrarréstela con un canto que hable de la fidelidad de Dios.
“Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré”.
(Salmo 28:7)
—Confíe en las promesas divinas —usted tiene la paz de Dios alrededor y dentro de usted.
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. (Juan 14:27).
“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”.
(Mateo 6:34)
Cuando brote la preocupación, arránquela de raíz.
La preocupación mata el gozo y estrangula el alma y el espíritu.
La preocupación ahoga las alegrías del día de hoy.
En lugar de temer al futuro, confíe a Dios el mañana; él ya nos espera ahí.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.