Tensiones sanas

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La lucha entre el espíritu y la carne es también una tensión beneficiosa que nos afina el carácter.

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Introducción/Ilustración

De joven quería aprender a tocar la guitarra. Reconozco que no es una de mis fortalezas y lo dejé abandonado, aunque todavía conservo la esperanza de aprender. Del tiempo que estuve aprendiendo recuerdo una cosa importante: la guitarra sonará bien en las manos de un buen músico cuando esté afinada. Sencillamente, para que una guitarra pueda hacer música y deleitar al oyente debe afinarse.
Afinar una guitarra es una forma aplicada de hablar de tensión. una cuerda está afinada cuando se ha tensado adecuadamente. O sea, cuando se ha llegado al punto en que se tensa tan correctamente que produce una hermoso sonido. Demasiada tensión revienta la cuerda. poca tensión no le permite sonar. La tensión adecuada la hace sonar afinada, la hace producir música.
En nuestra vida enfrentamos muchas tensiones, pero pocas veces pasamos por alto que la tensión podría ser afinación. Si permitimos la tensión correcta podemos hacer música con nuestras vidas.
El puente donde están sujetadas las cuerdas es como nuestra naturaleza humana. Las clavijas son como la acción del Espíritu Santo en nosotros. Él nos va tensando hasta afinarnos, usando las limitaciones de nuestra naturaleza humana, pero poniéndonos en manos del gran músico, quien nos hará sonar conforme a su propósito.

Dos fuerzas extremas luchando

Gálatas 5:16–17 NBLA
16 Digo, pues: anden por el Espíritu, y no cumplirán el deseo de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el uno al otro, de manera que ustedes no pueden hacer lo que deseen.

La cristiana normalidad: la tensión

¿Has sentido esta lucha en tu vida?
Si la respuesta es “sí” significa que eres cristiano. Bienvenido al diario vivir del cristiano. El día que no experimentes esa tensión algo dentro de ti murió; si murió tu espíritu, no estás agradando a Dios, si murió tu carne, estás en el cielo.
Mientras estés vivo y tengas una relación con Dios vivirás en esta tensión.

La otra cara de la tensión: afinación

Dios nos afina a través de la tensión.
La tensión ente la carne y el espíritu es una realidad para los cristianos, porque tenemos dos naturalezas luchando internamente. Esta lucha es real y no se terminará nunca mientras estemos en esta tierra.
Pero esta no es una tensión deformadora, al contrario, la tensión es un instrumento que Dios usa para trabajar en nosotros.
Romanos 8:28 NBLA
28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.
Matías y Benjamín: una tensión saludable para mí. Creí que al haber pasado por el primer hijo estaba listo para el segundo, pero el segundo traía su propio manual y he tenido que seguir aprendiendo. Vivo en la tensión de ser un buen papá y perder el control.

Beneficios de la tensión

Si te resistes a la tensión, te revientas. Si te resistes a la afinación, no suenas bien.
Cada vez que sientas la tensión, la lucha interna de la carne y el espíritu, pregúntate: ¿cómo esto me está formando?
Hemos dejado de ver el beneficio de la tensión, por lo tanto no sonamos bien
Si solo vemos lo negativo de las cosas, seremos pesimistas para todo.
¿Cuáles son los beneficios de la tensión entre la naturaleza humana y el espíritu?

1. Formación del carácter.

La lucha entre la naturaleza humana y el espíritu no es agradable, pero es un instrumento que Dios usa para formar nuestro carácter.
Cada vez que los instintos humanos y las malas formaciones aprobadas por la carne se consolidan en nosotros, el espíritu las desafía, como un ejército que rodea los muros de una ciudad en las épocas pasadas. Eso te obliga a presentar pelea y si tu espíritu está nutrido, sometes y conquistas esa ciudad.
Esa ciudad puede ser tu mal humor, tu tendencia a enojarte, tu intensión de huída ante las crisis, tu búsqueda de aprobación, tu sarcasmo hiriente, etc.

2. Nos mantiene humanos

La tensión entre la naturaleza humana y el espíritu nos previene de la espiritualización. Nos hace caminar en la tierra aunque hayamos aprendido a volar en los lugares celestiales.
Cada vez que tu espíritu se va volando al cielo, la carne te recuerda que vives en la tierra y te hace caminar otra vez.
Si los cristianos no tuviéramos esa naturaleza humana en nosotros nos convertiríamos en una secta de santurrones y parásitos.

3. Nos hace buscar a Dios

La tensión entre la naturaleza humana y el espíritu nos mantiene dependientes de Dios y en su búsqueda hallamos entendimiento, sabiduría y humildad.
La lucha nos hace buscar estrategias para mantener al espíritu ganando y la única forma de alimentar el espíritu para que gane es conectarlo con su fuente: Dios.
Cuando entiendo la necesidad de esta tensión, en vez de andarme enojando con Dios porque no lo hizo todo como yo quisiera, le doy gracias por lo que está formando en mí y lo busco para que me ayude, porque lo necesito.
Aceptar la tensión es una evidencia de madurez.
La tensión no se siente bien, pero es necesaria. La tensión me hace rendirle gloria a Dios, me quita del centro de atención y me doblega delante de él.
Reconocer nuestra necesidad de Dios es entender que el sacrificio de Jesús en la cruz era necesario para que hubiera un espíritu en mí, capaz de presentar pelea ante las tendencias pecaminosas de la carne.
¿Merece Jesús nuestro reconocimiento y entrega?
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