JOSUE 5
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43Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá de ella. 44Mas todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hubieres circuncidado. 45El extranjero y el jornalero no comerán de ella. 46Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo. 47Toda la congregación de Israel lo hará. 48Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. 49La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros. (Éxodo 12:43–49, RVR60)
Introducción: Como una cortina las aguas del Jordán se habían cerrado ante los ojos llenos de emoción y alegría de todo el pueblo de Israel. Ahora estaban acampados en la llanura de Jericó. Estaban en la tierra prometida de la cual sus padres les habían hablado. Esta era la tierra en la cual podrían disfrutar de la leche y la miel con la cual habían soñado desde su infancia. Ahora podrían edificar sus hogares, sus lugares de adoración y establecerse.
Sin embargo, el plan de Dios era más profundo y trascendental. Él deseaba formar un pueblo que se mantuviera relacionado con él y cumpliera la razón por la cual lo había seleccionado.
En este capítulo encontramos por lo menos cuatro experiencias espirituales que fueron traducidas a símbolos para ayudar a toda persona a recordarlas con facilidad.
1Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban cerca del mar, oyeron cómo Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció su corazón, y no hubo más aliento en ellos delante de los hijos de Israel.
2En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel. 3Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot. 4Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó: Todo el pueblo que había salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto. 5Pues todos los del pueblo que habían salido, estaban circuncidados; mas todo el pueblo que había nacido en el desierto, por el camino, después que hubieron salido de Egipto, no estaba circuncidado. 6Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel. 7A los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino.
8Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron. 9Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal, hasta hoy.
Su interés radica en mostrar que ante lo inminente de la toma de Jericó la preparación más importante radicaba no en la afinación de la destreza militar, sino en la reanudación del pacto. En el fondo esta es la razón principal por la cual el pueblo llega a poseer esta tierra.
10Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó. 11Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. 12Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.
13Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? 14El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? 15Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo. (Josué 5:2–15, RVR60)
I. La circuncisión, símbolo de la restauración del pacto (vv. 2–9).
1. La razón: los que habían nacido durante la peregrinación no habían sido circuncidados y por lo tanto se consideraban “bajo la afrenta de Egipto”.
2. El propósito: restablecer “la señal del pacto” entre Dios y su pueblo (Gén. 17:11).
3. El resultado: una renovada relación con Dios. Dios era reconocido como soberano y el pueblo afirmaba su disposición de obediencia.
II. La Pascua, símbolo de la liberación de la esclavitud (v. 10).
1. La razón: la Pascua era la fiesta que celebraba la salida o el éxodo de Egipto rumbo a la tierra prometida.
2. El propósito: recordar que hacía 40 años Dios había obrado con gran poder. Era un momento de recuerdos, pero también era expresión de gratitud al Señor.
3. El resultado: la consolidación de las relaciones entre Dios y su pueblo y la afirmación de la nacionalidad como pueblo hebreo.
III. El fruto de la tierra, símbolo de la provisión generosa (vv. 11, 12).
1. La razón: hasta ahora habían dependido del maná. Al día siguiente de la Pascua esa fuente de nutrientes quedaba suspendido.
2. El propósito: que ahora el pueblo comiera de los frutos y productos de la tierra de Canaán.
3. El resultado: que el pueblo confirmara la generosidad del Señor y el cabal cumplimiento de sus promesas.
IV. Una espada, símbolo de la victoria del Señor (vv. 13–15).
1. La razón: Josué estaba preocupado mirando hacia Jericó e imaginando cómo sería su plan de ataque. Se daba cuenta de que algunos de sus soldados podrían morir y que la guerra sería asunto de vencer o morir.
2. El propósito: Dios envía al jefe de sus ejércitos para mostrarle a Josué que esta era una guerra de la cual Dios era el responsable y por lo tanto la victoria era segura.
3. El resultado: Josué adoró al Señor y se quita las sandalias de sus pies reconociendo que esa tierra que ahora van a poseer es tierra santa.
Conclusión, aplicación e invitación:
Las cuatro experiencias traducidas a símbolos: la circuncisión, la Pascua, los frutos de la tierra y la espada afirman el deseo del Señor de formar y establecer un pueblo a través del cual pueda cumplir su plan de salvación para todas las naciones.
Los cristianos deseamos vivir vidas victoriosas. Sin embargo, nuestros pecados nos impiden y por lo tanto hemos de volver al Señor y renovar nuestro pacto. También hemos de recordar que él perdona, provee y es quien da la victoria a sus hijos.
Dios está con nosotros y va adelante para proveernos la victoria. Entonces no tenemos nada que perder y mucho que ganar; sigamos firmes y adelante con nuestros ojos puestos en Jesús, el campeón de nuestra fe.
El fenómeno (de dejar de recibir maná y de comenzar a comer del fruto de la tierra) implica otro cambio, uno cualitativo en la vida de Israel: La nación pasa del seminomadismo al sedentarismo con implicaciones positivas en cuanto a su estabilidad. Es una oportunidad para comenzar a madurar como pueblo. Hay momentos semejantes que experimentamos en nuestra vida; y aunque pueden ser difíciles, son, sin duda, benéficos a mediano plazo para el desarrollo personal.
La posesión de la tierra prometida no tiene razones exclusivamente económicas, sino que implica la creación de un nuevo pueblo, distinto al que estaba en Egipto, un alternativo en el sentido de que otros pueblos vean en él la creación de una nueva humanidad.
Joya bíblica
Entonces Jehovah dijo a Josué: “Hoy he quitado de vosotros la afrenta de Egipto”. Por eso se llamó el nombre de aquel lugar Gilgal, hasta el día de hoy (5:9).
Hay un propósito en todo este proceso del cual quizá no todos eran conscientes. Es el de mostrar un pueblo que se va uniendo alrededor de Jehovah. Es una unidad que parte de la diversidad de las tri bus y de la diversidad de intereses, como por ejemplo, las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés quienes ya tenían resuelto su problema de tierra. Sin embargo, no abandonan la unidad cultual y espiritual alrededor de Jehovah. La unidad del pueblo no fue algo fácil, ni la posesión de la tierra algo automático. Todo tuvo su preparación, su desarrollo progresivo y pedagógico. Aun así la historia posterior muestra que el pueblo de Jehovah no siempre mantenía la unidad que tanto se anhelaba. Estos versículos que narran la realización de ritos previos a la posesión de tierras pueden ser comprendidos en un contexto más amplio, que sobrepasa al del libro de Josué (libro que constituye solo una parte de la historia de Israel). Lo que se está narrando en este libro es la historia del nacimiento de una nación a partir de varias tribus seminómadas reunidas alrededor de Jehovah, un Dios que optó por revelarse a un pueblo pequeño para que fuese conocido de esta forma por todas las naciones.
