LAS CREDENCIALES DE UN CRISTIANO

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La verdadera identidad cristiana se forja en el fuego de las pruebas

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2 Corintios 11:21–33 NVI
21 ¡Para vergüenza mía, confieso que hemos sido demasiado débiles! Si alguien se atreve a dárselas de algo, también yo me atrevo a hacerlo; lo digo como un insensato. 22 ¿Son ellos hebreos? Pues yo también. ¿Son israelitas? También yo lo soy. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también. 23 ¿Son servidores de Cristo? ¡Qué locura! Yo lo soy más que ellos. He trabajado más arduamente, he sido encarcelado más veces, he recibido los azotes más severos, he estado en peligro de muerte repetidas veces. 24 Cinco veces recibí de los judíos los treinta y nueve azotes. 25 Tres veces me golpearon con varas, una vez me apedrearon, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche como náufrago en alta mar. 26 Mi vida ha sido un continuo ir y venir de un sitio a otro; en peligros de ríos, peligros de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros a manos de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el campo, peligros en el mar y peligros de parte de falsos hermanos. 27 He pasado muchos trabajos y fatigas, y muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido hambre y sed, y muchas veces me he quedado en ayunas; he sufrido frío y desnudez. 28 Y como si fuera poco, cada día pesa sobre mí la preocupación por todas las iglesias. 29 ¿Cuando alguien se siente débil, no comparto yo su debilidad? ¿Y cuando a alguien se le hace tropezar, no ardo yo de indignación? 30 Si me veo obligado a jactarme, me jactaré de mi debilidad. 31 El Dios y Padre del Señor Jesús (¡sea por siempre alabado!) sabe que no miento. 32 En Damasco, el gobernador bajo el rey Aretas mandó que se vigilara la ciudad de los damascenos con el fin de arrestarme; 33 pero me bajaron en un canasto por una ventana de la muralla, y así escapé de las manos del gobernador.

INTRODUCCIÓN.

Cuando llegamos a presentarnos en un trabajo, uno de los documentos que uno usa para mostrar sus habilidad y que es candidato para el trabajo es es currículo.
En este documento se describe todo lo que sabemos hacer, nuestras capacidades, habilidades, destrezas (y por que no hasta lo que no sabemos hacer).
Nadie en su sano juicio lleva a una entrevista de trabajo un currículo que lo único que describe son sus debilidades, porque sabe que eso en lugar de abrirle una oportunidad para conseguir en empleo, se las va a cerrar con solo leerlo.
Pablo aquí esta haciendo precisamente eso, esta compartiendo con la iglesia todos sus sufrimientos y sacrificios como defensa de su trabajo como apóstol.
Los falsos apóstoles que se habían introducido a la iglesia de Corinto, presumían de sus logros, sus habilidades y sus capacidades, pero Pablo contrasta con esto, describe cuales son las credenciales que deben distinguir a un verdadero servidor de Cristo (cristiano): humildad, perseverancia en la adversidad y devoción ferviente por Jesús.

I. FUERZA EN LA DEBILIDAD.

2 Corintios 11:21–23 NVI
21 ¡Para vergüenza mía, confieso que hemos sido demasiado débiles! Si alguien se atreve a dárselas de algo, también yo me atrevo a hacerlo; lo digo como un insensato.
Recuerde; Pablo ya ha sentando las bases entre la jactancia y la humildad. El jamás a pretendido presumir de algo suyo, pero les esta hablando a los corintios en el mismo tono y forma en que los falsos apóstoles les hablaban.
Fíjese en la ironía que usa en sus palabra. Estoy hablando tal como los insensatos de los superapóstoles. - Si ellos tienen cosas de que presumir, yo también - dice.
2 Corintios 11:21–23 NVI
22 ¿Son ellos hebreos? Pues yo también. ¿Son israelitas? También yo lo soy. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también.
Estos “superapóstoles”, presumían sus credenciales judías como la base de su carta de presentación.
Estos hombres aludían en primer lugar de sus cualidades y condiciones de orden humano, natural, con el fin de ponerse en un lugar superior al de Pablo: como “son hebreos”, es decir su raza e idioma (padre y madre; “Son israelitas” su religión es decir son el pueblo escogido de Dios; Son descendiente de Abraham”, su linaje , de la posteridad de las promesas.
Sin embargo, con toda sencillez y humildad, pablo responde a cada una de estas preguntas, con un simple “Yo también”.
Simplemente Pablo les deja claro, si ustedes creen que son más aptos que yo para está obra por sus cualidades humanas, les digo que estamos en igualdad de condiciones.
Nuestras cualidades, habilidades, dones, experiencias y o capacidades nunca deben ser usadas con el fin de presentarnos como superior a otros creyentes o con la gente que no conoce de Jesús.
El cristiano, no es una raza superior, no esta por encima de los incrédulos, el conocimientos de Cristo no debe hacernos arrogantes, sino más humildes, semejantes a Él.
Estos falsos superapóstoles presumían de su trabajo en la iglesia como si fueran servidores de Jesús realmente.
Pero Pablo les dice, esa conducta y esa presunción no cabe en los siervos de Cristo, es es una locura, porque Jesús nunca enseño eso.
Hebreos 12:2–3 NVI
2 Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. 3 Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.
Pablo tiene en mente a la humildad y el sufrimientos Cristo como el ejemplo de servicio.
Jesús es nuestro ejemplo
2 Corintios 11:21–23 NVI
23 ¿Son servidores de Cristo? ¡Qué locura! Yo lo soy más que ellos.
Al compararse con los falsos apóstoles, Pablo no se gloría en logros materiales sino en sus debilidades y sufrimientos.
2 Corintios 11:21–23 NVI
He trabajado más arduamente, he sido encarcelado más veces, he recibido los azotes más severos, he estado en peligro de muerte repetidas veces.
Pablo no esta orgullo de un título, no presume medallas ni otra clase de logros que nos haga sentir bien. Sino que muestra que se enorgullece de cosas como debilidad y sufrimiento porque reflejan su servicio a Cristo
Los falsos apostoles presumían de una vida sin percances, evitaban la burla, la persecución u la deshonra. Estaban dispuestos a servir a su manera.
Pero Pablo les dice, Yo soy más que ellos, pues por seguir y servir a Cristo mi vida se ha visto sujeta a muchas pruebas.
Nuestras credenciales terrenales no son las que importan a los ojos de Dios, sino nuestra disponibilidad para sufrir por su causa.
Si de algo Pablo estaba “orgulloso”, era de todo lo que había padecido hasta el momento por la causa de Cristo.
A continuación Pablo enlista la que sin duda alguna es la más larga descripción que hace acerca de sus aflicciones y padecimientos a causa de ministerio. Este es son sus credenciales de presentación

II. PERSEVERANCIA EN LA PRUEBA

2 Corintios 11:24–27 NVI
24 Cinco veces recibí de los judíos los treinta y nueve azotes. 25 Tres veces me golpearon con varas, una vez me apedrearon, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche como náufrago en alta mar.
Este primer bloque tiene que ver los padecimiento relacionados con sufrimientos físicos.
Cinco veces recibí de los judíos treinta y nueve azotes: El AT tenía una prohibición de azotar a una persona más de 40 veces, por tal razón con tal de no excederse del castigo e infringir la ley, se detenían ahi. Era un castigo tan severo en el que incluso el castigado podía morir. Su propio pueblo le había aplicado este castiga hasta en 5 ocasiones.
Tres veces me golpearon con varas: A pesar de ser ciudadano romano, y estar exento de ese castigo Pablo ya lo había sufrido en tres oraciones por parte de los romanos (Ejemplo: Filipos).
una vez me apedrearon. En Listra lo apedrearon de tal forma que lo sacaron dela ciudad como muerto (linchamiento).
tres veces naufragué, y pasé un día y una noche como náufrago en alta mar. En aquella época viajar en el mar era como comprar una sentencia de muerte, porque no había certeza de llegar con vida al otro puerto.
A esta alturas del ministerio Pablo había ya padecido en tres ocasiones el quedarse a la mitad del camino y incluso en al tamar
2 Corintios 11:24–27 NVI
26 Mi vida ha sido un continuo ir y venir de un sitio a otro; (al final de nuestras Biblias hay un sección de mapas, algunos de ellos se refieren a los viajes misioneros de Pablo. Piense en todo el recorrido que Pablo hizo y la dificultad de los medios de trasporte de aquel entonces y así podremos entender mejor sus palabras ) en peligros de ríos, peligros de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros a manos de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el campo, peligros en el mar y peligros de parte de falsos hermanos.
Pablo enlista ocho diferentes tipos de peligro que se había encontrado. peligros de ríos, con referencia a ríos y corrientes de agua fuera de madre; peligros de ladrones, porque muchas de las rutas por las que viajaba estaban infestadas de bandidos. Hacía frente a peligros de los de su propia nación, los judíos, así como de parte de los gentiles, a los que trataba de llevar el evangelio. Había peligros en la ciudad, como en Listra, Filipos, Corinto y Éfeso. También hacía frente a peligros en despoblado, quizá refiriéndose a las regiones poco pobladas de Asia Menor y Europa. Tenía peligros en el mar —de tempestades, escollos y quizá piratas—.
Finalmente, había peligros entre falsos hermanos, lo que indudablemente se refiere a los legalistas judíos que se presentaban como maestros cristianos.
2 Corintios 11:24–27 NVI
27 He pasado muchos trabajos (Actividad incesante ) y fatigas(Agotamiento y sufrimientos relacionados con el trabajo), y muchas veces me he quedado sin dormir; (ya sea por trabajo para la obra, por estar en vigilia para mantenerse seguro, ) he sufrido hambre y sed, y muchas veces me he quedado en ayunas (Con tal que el el trabajo en la obra no se detuviera Pablo se quedaba sin comer, a veces no tenía para su sustento, pero aún asi no se rendía); he sufrido frío y desnudez (cambios repentinos de clima, incluso la falta de un calzado o vestido adecuado a sus necesidad, no le era un impedimento para servir).
A la luz de toda esta descripción detallada que Pablo hace de sus sufrimientos, vemos que ninguna cosa fue lo suficientemente fuerte como para menguar su compromiso con Jesús, con la iglesia y con el servicio.
Ninguna de estas experiencias por dificiles que fueran nos lo hicieron retroceder, sino por el contrario, Pablo avanzaba en su misión.
A veces las pruebas, los obstáculos en camino, pueden desanimarnos. Pero creo que ninguno de los que estamos aquí a padecido al nivel de Pablo.
Los obstáculos,las pruebas, las dificultades, no deberían ser un excusa para abandonar a Jesús, la iglesia y el servicio, sino más bien, estas cosas son un desafío, son una oportunidad para fortalecer nuestra fe.
Santiago 1:2–3 NTV
2 Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho 3 porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse.
Este sufrimiento no es en vano, sino que refuerza el propósito y la dependencia de la gracia de Cristo en cada paso.
En la vida del apóstol Pablo, las dificultades fueron un constante compañero. A pesar de las persecuciones y sufrimientos, él perseveró en su ministerio, lo que le permitió llegar a muchos con el mensaje del evangelio. Pablo escribió que sus aflicciones producían en él un peso eterno de gloria (2 Corintios 4:17), mostrando que a través del dolor se puede encontrar un propósito divino que fortalece nuestra fe y determinación.
Quizá estás enfrentando críticas o falta de apoyo por que estas siguiendo a Jesús (familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.) , porque ahora eres Cristiano, pero recuerda que estas dificultades pueden ser una oportunidad para fortalecer tu fe.
Pablo se aferraba más a Jesús, oraba por su detractores y sus enemigos.
Cuando oramos y nos aferramos a Jesús, eso cambia nuestra perspectiva y vemos una oportunidad para compartir del amor de Dios con otros.

III. PASIÓN POR EL PUEBLO

2 Corintios 11:28–29 NVI
28 Y como si fuera poco, cada día pesa sobre mí la preocupación por todas las iglesias. 29 ¿Cuando alguien se siente débil, no comparto yo su debilidad? ¿Y cuando a alguien se le hace tropezar, no ardo yo de indignación?
No solo eran las cosas que Pablo acaba de en listar, que son las que otros podía ver, sin una de sus credenciales de autenticidad en su servicio a Dios, era una legitima preocupación por la Iglesia.
No era que Pablo se preocupaba los días que iba a la reunión, o cuando estaba de visita en la ciudad e iba a ir a ver a los hermanos, sino que diariamente el estaba preocupado por todas las iglesias.
Por lo regular cuando las preocupaciones de los problema propios nos aquejan, difícilmente nos damos el tiempo para pensar en las preocupaciones de otro.
Pablo era un verdadero Pastor, no un asalariado, sino uno que amaba con el amor y cuidado de Jesús.
Un cristiano verdadero encuentra gozo en preocuparse sinceramente por sus hermanos, extendiendo la misión de Cristo.
¿Como podemos notar que Pablo se preocupaba de Verdad por la Iglesia?
2 Corintios 11:28–29 NVI
29 ¿Cuando alguien se siente débil, no comparto yo su debilidad? ¿Y cuando a alguien se le hace tropezar, no ardo yo de indignación?
Aquí explica lo que quería decir.
Si oía de algún cristiano que enfermaba, él sentía esta enfermedad sobre sí mismo. Si alguien hacía tropezar a algún hermano de la iglesia, Pablo se indignaba por ello.
Lo que afectara al pueblo de Dios, le afectaba a el también.
En el libro de Gálatas se nos dice “que llevemos las cargas los unos de los otros, cumpliendo así la ley de Cristo”. Cuando nos preocupamos genuinamente por otros, reflejamos el corazón de Jesús, quien cargó nuestras aflicciones. De la manera como Cristo nos ama, estamos nosotros invitados a amar y cuidar de los demás. Así, nuestras preocupaciones no solo son pesares, sino también son oportunidades para vivir el amor transformador de Dios.
EL distintivo de un creyente es que se no solo esta preocupado por sus propias inquietudes, sino que se preocupa por el bienestar de su hermanos de la iglesia local.

IV. HONOR EN LA VULNERABILIDAD.

2 Corintios 11:30–33 NVI
30 Si me veo obligado a jactarme, me jactaré de mi debilidad.
A nadie le gusta sentirse orgulloso de sus debilidades, de sus afrentas o de todos los reproches y desprecios que sufre.
Nadie presume de sus debilidades.
Buenos pues eso es precisamente lo que Pablo esta haciendo ahora, mientras que los superapóstoles presumían de sus éxitos, su capacidades, y sus dones; el apóstol decía, si de algo tengo que estar orgulloso, si de algo tengo que jactarme es que son débil . Que no puedo hacer nada sin la ayuda de Cristo.
Y narra una situación profundamente vergonzosa en su vida.
2 Corintios 11:30–33 NVI
31 El Dios y Padre del Señor Jesús (¡sea por siempre alabado!) sabe que no miento. 32 En Damasco, el gobernador bajo el rey Aretas mandó que se vigilara la ciudad de los damascenos con el fin de arrestarme; 33 pero me bajaron en un canasto por una ventana de la muralla, y así escapé de las manos del gobernador.
¿Porque es vergonzosa para el mundo respecto a Pablo?
Pablo había recibido cartas de parte de los Sacerdotes de Jerusalén para ir a Damasco a “cazar” a seguidores del Camino. En el trayecto Jesús se le apreció cambiando por completo sus planes. Después de aquel encuentro ahora el perseguidor de la Iglesia No 1 se había convertido en el predicador y promotor principal del Evangelio en Damasco.
¿Cual fue el resultado de eso?
Que ahora los judíos de aquella ciudad, estaban tratando de matarlo, el perseguidor, se había vuelto perseguido, el que tenía toda la autoridad y el poder que los hombres podían darle, ahora tenía que dejar que los cristianos de aquella ciudad a los cuales pretendía destruir, ahora salvarán su vida al descolgarlo de un muro.
Pablo pone a Dios por testigo para decirle a los corintios no importa que ahora yo sea tenido por un debilucho, que ahora, desde que sigo a Cristo Jesús vivo entre tantas aflicciones, es en eso precisamente que encuentro la verdadera honra.
No son mis fuerzas, sino las de Dios las que me sostienen.
Aún en nuestro momentos más vulnerables, Dios puede obrar en nuestras vidas.
Aún en medio de las limitaciones, en medio de nuestros temores, o nuestras luchas, Dios es más que suficiente.

CONNCLUSIÓN.

Nuestras aflicciones, dificultades y pruebas, por dolorosas que sean, al igual que la de Pablo, pueden ser utilizadas para la edificación de otros y para dar Gloria al Señor.
Nuestros sufrimientos son parte esencial de nuestro crecimiento como cristianos.
La verdadera identidad de un cristiano se descubre en cómo enfrentamos la adversidad.
Ser cristiano no es un camino fácil, pero requiere un compromiso genuino y una disposición para soportar dificultades
Ser cristiano implica que abrazamos nuestras luchas para que Dios pueda ser glorificado a través de ellas.
La gran idea es que un cristiano genuino se define no por sus logros, sino por su disposición a sufrir y servir en el nombre de Cristo, demostrando que la verdadera fuerza se encuentra en la debilidad y la humildad ante el Señor.
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