La trinidad de Dios
El Padre por nadie ha sido hecho; no ha sido creado, ni engendrado.
El Hijo proviene únicamente del Padre, no ha sido hecho, creado, sino engendrado.
El Espíritu Santo proviene del Padre y del Hijo, no ha sido hecho, ni creado, ni
engendrado, sino que procede.
Hay, por consiguiente, un solo Padre, no tres Padres; un solo Hijo, no tres Hijos,
un solo Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos.
En este Ser divino e infinito hay tres subsistencias, el Padre, el Verbo o Hijo y el Espíritu Santo, de una sustancia, poder y eternidad, teniendo cada uno toda la esencia divina, pero la esencia indivisa: el Padre no es de nadie, ni por generación ni por procesión; el Hijo es engendrado eternamente del Padre, y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo; todos ellos son infinitos, sin principio y, por tanto, son un solo Dios, que no ha de ser dividido en naturaleza y ser, sino distinguido por varias propiedades relativas peculiares y relaciones personales; dicha doctrina de la Trinidad es el fundamento de toda nuestra comunión con Dios y nuestra consoladora dependencia de él.
Parcialismo
Triteísmo
El término Trinidad describe una relación de un Dios que es tres personas, y no una relación entre tres dioses
