Dos acciones necesarias para el crecimiento.
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El verbo “desear” indica un intenso anhelo personal.
Ese sentimiento inusual de desear algo.
Manos temblorosas por no comer.
Sed.
Deseo de estar en casa.
Deseo de ver a alguien.
Deseo de estar en la iglesia.
Si no aprendemos a controlar nuestros deseos, los mismos pueden llegar a destruirnos.
Este pasaje de las escrituras nos enseña dos acciones necesarias para poder experimentar crecimiento en nuestra vida cristiana.
Al igual que en nuestra vida física, como creyentes tenemos por delante una vida espiritual en la que debemos crecer sanos y fuertes hacia la madurez.
Dependerá de la manera en la que nos alimentemos
Ej.: Diferencia entre lo que es un deseo y lo que es una necesidad.
Ej.:
Buscar saciar mi sed ¿Cómo lo hago? Con un refresco o con agua natural. Ambos me quitarán la sed, pero uno me hace daño y el otro me nutre.
Quitar el hambre ¿Cómo lo hago? Con unos tacos de tripa frita a la plancha, con su limón y verdura o con un sándwich de pan integral. Ambos me quitarán el hambre pero uno me hace daño y el otro me nutre.
Vamos más profundo. Necesito paz en medio de la tribulación ¿Cómo le hago? O me emborracho y se me olvidan las penas durante una semana o busco la verdadera paz que sólo Dios puede darme. Las dos me dan tranquilidad pero una me hace mal y la otra es eterna.
A eso quiero llegar… ¿Como nos estamos alimentando? Espiritualmente
Existen personas que siempre caminan llenos de estrés, angustiados, preocupados… viven sin paz.
¿Leyó su biblia por la mañana?
Leamos...
1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,
2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,
3 si es que habéis gustado la benignidad del Señor.
1 Por lo tanto, dejen de hacer lo malo. No se digan mentiras, no sean hipócritas, no sean envidiosos ni chismosos.
2 Más bien, busquen todo lo que sea bueno y que ayude a su espíritu, así como los niños recién nacidos buscan ansiosos la leche de su madre. Si lo hacen así, serán mejores cristianos y Dios los salvará,
3 pues ustedes han comprobado que el Señor es bueno.
Dos acciones necesarias para el crecimiento.
Constante renuncia a los viejos hábitos pecaminosos y las malas actitudes del pasado.
Una buena alimentación nutritiva.
Constante renuncia a los viejos hábitos pecaminosos y las malas actitudes del pasado.
Lo primero que debemos notar es que Pedro no menciona los pecados que usualmente nosotros enlistáramos para describir el mal caminar de algunos.
Como lo fueran la idolatría, la infidelidad, la borrachera, etc...
Todos los pecados aquí mencionados, hacen daño a otros.
Son pecados que tiene como característica la sutilidad. Son sutiles.
Son cinco y los veremos uno a uno.
Son pecados que en muchas iglesias se llegan hasta a tolerar. Ignorando el daño que hacen a la comunidad.
Recuerde, que “si está bien para mi”, no quiere decir que esté bien para Dios.
Ej.: Escriba que hábitos identifica en usted que son dañinos a otros.
Toda malicia.
Cualquier clase de maldad.
Cualquier deseo de hacer daño a un hermano.
Somos una familia. Debemos buscar hacer el bien.
Todo engaño.
Tipos de engaño. Engaño hablado.
Engaño es engaño, aunque se diga un poco de verdad.
Por ejemplo, podemos decir la verdad, pero no toda la verdad, sino solamente aquella parte que nos interesa, y así engañar a nuestros oyentes.
Podemos exagerar o citar fuera de contexto las palabras de otra persona, y así hacer que ella quede mal.
Hipocresía (Fingimientos)
Si Pedro ha hablado acerca de las palabras como engaños,, cuando dice fingimientos o hipocresía se esta refiriendo a las actitudes.
Tanto lo interno como lo externo puede dañar a otros.
En la iglesia, todos solemos llevar máscaras de una santidad que no manifestamos consistentemente entre semana. No es que nuestra hipocresía sea deliberada, sino que, en nuestras oraciones y cánticos, expresamos grandes efusiones de amor a Dios y de compromiso con el evangelio que no se corresponden con nuestra vivencia diaria.
La hipocresía en la iglesia es un gran mal, un estorbo en nuestro testimonio ante el mundo y una piedra de tropiezo para muchos creyentes jóvenes.
Envidias.
Definición: Se trata de la molestia y el enfado íntimo que sentimos ante la manifestación de los dones, logros o bendiciones de los demás.
El evangelio nos enseña que debemos alegrarnos si nuestro hermano es bendecido, prosperado o exaltado
Todas las detracciones (Maledicencias)
“Toda clase de maledicencias”: es decir, críticas, murmuraciones, calumnias, chismorreos y difamaciones.
No debemos tolerar ninguna acción que dañe al otro hermano.
Desechemos, pues, toda clase de malicia. Vigilemos nuestra conversación y examinemos nuestras motivaciones, no sea que estemos abrigando envidia, practicando engaños e hipocresías, y utilizando nuestra lengua para destruir la reputación de otros hermanos, o para crear tensiones y conflictos en la iglesia.
Veamos algunos textos:
37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
25 Así que dejen de decir mentiras. Digamos siempre la verdad a todos porque nosotros somos miembros de un mismo cuerpo.
29 No digan malas palabras. Al contrario, digan siempre cosas buenas, que ayuden a los demás a crecer espiritualmente, pues eso es muy necesario.
8 pero ahora es el momento de eliminar el enojo, la furia, el comportamiento malicioso, la calumnia y el lenguaje sucio.
9 No se mientan unos a otros, porque ustedes ya se han quitado la vieja naturaleza pecaminosa y todos sus actos perversos.
Una buena alimentación nutritiva.
El crecimiento inicia con renuncias y rechazos.
Ej.: “Muchas gracias, he aprendido a vivir sin eso” (Hno. Omar)
Cuando aprendemos a rechazar lo malo, nos estamos preparando para recibir lo bueno.
Primero, el rechazo de lo negativo; después, la adquisición adecuada de lo positivo.
El contexto de esta carta, es que esta escrita aprox. 60 d.C Quiere decir unos 30 años después de Pentecostés. Ocasión en la cuál Pedro predicó su primer gran sermón.
Quiere decir que en la comunidad cristiana a la que está dirigida 1 de Pedro, habían creyentes viejos y creyentes nuevos; y que está dirigida más a los viejos.
No los está acusando de inmadurez. Sólo les está pidiendo que siempre anhelen el alimento espiritual como un recién nacido anhela el alimento materno.
Ej.: ¿Cómo se comporta un bebé cuando tiene hambre? a libre demanda...
¿Anhela de esta manera el alimento espiritual en su vida?
Aunque también, de vez en cuándo nacen bebes que no quieren la leche materna (en la vida espiritual parecen abundar)
¿Cómo definiríamos este alimento espiritual?
No es una emoción.
No es una experiencia.
No es un sentimiento.
El alimento espiritual del que habla Pedro es la Palabra de Dios.
Recuerde que podemos saciar nuestra hambre… la pregunta es ¿Con qué la estamos saciando?
Ej.: Por esa razón muchos que están en grupos religiosos en dónde apelan al emocionalismo son cambiantes.
Van a la iglesia cada domingo por sus “dosis de emoción.”
Pero cuando aprendemos a alimentarnos constante y directamente de la Palabra de Dios, no nos hace falta más.
Veamos nuestro contexto:
23 Pues han nacido de nuevo pero no a una vida que pronto se acabará. Su nueva vida durará para siempre porque proviene de la eterna y viviente palabra de Dios.
24 Como dicen las Escrituras: «Los seres humanos son como la hierba, su belleza es como la flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita.
25 Pero la palabra del Señor permanece para siempre». Y esta palabra es el mensaje de la Buena Noticia que se les ha predicado.
Debemos alimentarnos de la leche espiritual “NO ADULTERADA.”
La palabra de Dios, en sí, siempre es pura, libre de toda clase de contaminaciones, distorsiones y errores.
¿Cuando se contamina esta Palabra? Cuando es enseñada equivocadamente.
Ej.: Importancia de los Principios Doctrinales.
Se contamina cuando la mezclamos con las actitudes de las que hablamos anteriormente.
¡Cuidado!
El resultado de una buena alimentación es el crecimiento.
Si la palabra es leída y meditada por el creyente, y enseñada y explicada fielmente por los maestros, entonces el resultado es el mismo que cuando un niño se alimenta de leche sana: crece y crece hacia la madurez.
Ej.: Recordar discipulado - Nos ayudamos todos.
La finalidad de la meditación de la palabra no es la acumulación de conocimientos teóricos, sino nuestra transformación de niños a adultos, maduros en el Señor y capacitados para toda buena obra.
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