Moisés: el Libertador
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Transcript
Introducción:
Introducción:
Apertura- 10 mandamientos
ECC-
Intro al personaje-
Moisés, una vida altamente impactante
762 veces en el AT.
80 veces en el NT.
Un gran profeta y líder en la mente de cada judío. Era la esperanza del pueblo judío, Jn. 5:45-46
No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.
Por medio de él, Dios dio Su Ley al Su pueblo.
Los fariseos se gloriaban en ser discípulos de Moisés, Jn. 9:28-29
Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea.
Nombrado por Dios mismo como Su propio siervo, Num. 12:7-8.
No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?
Desde el principio de su vida, se supo que Dios tuvo algo extraordinario en mente para él.
Nació a una familia hebrea mientras los Israelitas era esclavos en Egipto.
Tuvo que estar escondido porque el faraón buscaba matar a todos los niños nacidos, así no se multiplicaba demasiado el pueblo judío y se rebelen.
Por medio de una protección y guía milagrosa de Dios, que pueden leer en capítulo 2 del libro de Éxodo, él terminó siendo criado como el hijo de la hija del faraón egipcio, bajo el cuidado de su misma madre.
Oración objetiva: Cada uno puede servir al Señor de forma impactante al aprender tres lecciones valiosas de la vida de Moisés.
Lección #1: Dios no depende de nuestra capacidad humana.
Lección #1: Dios no depende de nuestra capacidad humana.
La capacitación de Moisés.
Leemos en Éx. 2:9-10 que la misma madre de Moisés pudo criarlo hasta los 10 años, pero luego Moisés vivió como le hijo de la princesa egipcia.
a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crió. Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.
Su crianza en la casa del faraón hubiera incluido una gran educación.
Al ser parte de la familia de alta sociedad, su educación incluiría lo literario, matemático, religioso, legislativo, administrativo, e militar.
Posiblemente era preparación para ser el siguiente faraón.
Toda la mejor capacitación de sabiduría humana fue disponible a Moisés, Hch. 7:22, de tal forma que llegó a ser un hombre altamente capaz y dinámico.
Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras.
Sin embargo, él aún no estaba listo para ser el líder que Dios quería.
La capacitación de parte de Dios.
Al haber crecido a un hombre, Moisés observó un compatriota israelita siendo golpeado por un egipcio. Moisés mató al egipcio y lo escondió, pensando haberlo ocultado bien, Éx. 2:11-12.
En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos.Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.
Al siguiente día, se interpuso entre dos hebreos discutiendo, quizás pensando que tuviera alguna influencia sobre ellos como líder. Al contrario, le descubrieron lo que había hecho y se lo echaron en cara, Éx. 2:14.
Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto.
El temor al castigo del faraón hizo que huyera de Egipto al desierto de Madián, Éx. 2:15.
Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.
Allí en el desierto, pasó 40 años cuidando las ovejas de su suegro Jetro.
El Moisés que encontramos al final de esos 40 años no se presentaba como alguien increíblemente capacitado.
Cuando Dios le anuncia que lo usará para liberar a Su pueblo, tuvo una crisis de identidad, Éx. 3:11; 4:1, 10. Dios les tiene que explicar que Él es el Santo, el Yo SOY, y que viene en nombre de Él a rescatar a Su Pueblo.
Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?
Luego Moisés teme que no le creerán que viene enviado de Dios, Éx. 4:1. Dios le tiene que mostrar señas poderosas que demuestran Su poder a través de Moisés.
Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová.
Otra vez Moisés tiene una crisis de capacidad, y pide a Dios alguien aparte del Señor quien le acompañe, Éx. 4:10. Dios provee su hermano Aaron para ayudarle.
Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.
Cada queja o reclamo de Moisés fue encontrado con una respuesta de Dios.
En corta… tuvo que aprender que Dios le era suficiente.
No es de ninguna sorpresa que sus años cuidando y guiando ovejas le servirían para cuidar y guiar al pueblo de Dios.
Dios mismo los llamó un pueblo terco en Éx. 32:9.
Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz.
Como ovejas, se descarrillaban, se quejaban, y murmuraban contra Moisés y Dios, Sal. 106:7; Is. 53:6.
Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, Sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Podemos concluir también que, los 40 años de andar en el desierto le ayudaron a Moisés guiar al pueblo de Israel mientras ellos también vagaban por el desierto por 40 años.
Quizás fue allí que desarrollo la mansedumbre que precisaba para lidiar con el pueblo terco, Núm. 12:3.
Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.
Los líderes son personas que cuentan con la sabiduría que surge de la humildad, la experiencia y la visión. La sabiduría de Egipto quizá haya servido para estimular la mente de Moisés, pero la sabiduría de Dios le instruyó l corazón y le abrió los ojos para ver la verdad del Señor.
— Wiersbe, Warren. Demasiado Pronto Para Rendirse, pág. 101.
Ilustración: Dios no depende de nuestra capacidad humana.
Lecciones aprendidas en un desierto personal.
Aplicación: Dios no depende de nuestra capacidad humana.
No puedes venir a Dios con la expectativa que Él te use en base a tus muchas capacidades y destrezas que puedes traer a Su servicio.
Dios no quiere simplemente usar tus capacidades humanas que traes a la mesa, el quiere moldearte a Su criterio, cambiar tu carácter, y usarte para Su gloria.
Dios te FORMA usando lo siguiente:
Formación espiritual
Oportunidades del corazón
Recursos humanos (naturales)
Mi personalidad
Antecedentes
Lección #2: Dios siempre está presente, aún cuando la situación cambia.
Lección #2: Dios siempre está presente, aún cuando la situación cambia.
El enfoque de Moisés.
El Salmo 90 es atribuido a Moisés, y en los primeros versículos, encontramos la perspectiva enfocada que mantuvo fiel a Moisés a través de los años, Sal. 90:1-2
Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación. Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
El resto del salmo resalta la necesidad del hombre a quebrantarse ante el Dios Todopoderoso, quién es Santo y Justo, y pide Su sabiduría y enseñanza para poder seguirle.
La constancia de Moisés.
Esta verdad fue demostrada también en la jornada larga por el desierto.
El capítulo 33 del libro de Números detalla al menos 40 diferentes transiciones mientras Israel iba de lugar en lugar.
En todos esos lugares, llevaban el Tabernáculo de la reunión, dónde Moisés pasaba mucho tiempo hablando con el Señor, Éx. 33:7-11.
Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento. Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo. Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba. Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.
Cada vez que el pueblo volvía a armar el campamento, Moisés levantaba el “tabernáculo de reunión” para así poder reunirse con el Señor.
Así, Dios pudo revelar Su voluntad a Moisés, y el pueblo podía ver la obra de Dios por medio de Moisés, Sal. 103:7.
Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras.
Ilustración: Dios siempre está presente, aún cuando la situación cambia.
A través de los Evangelios vemos que Jesús siempre tomaba tiempo para apartarse y pasar tiempo asolas con Dios Padre en oración. En varias ocasiones, pasaba toda la noche orando, no sólo con petición, sino en comunión con el Padre celestial. A pesar de la circunstancia, él se hacia el tiempo y el lugar para priorizar la comunión íntima con Dios Padre.
Aplicación: Dios siempre está presente, aún cuando la situación cambia.
Lección #3: Dios quiere que intercedamos por otros y les guiemos a servirle.
Lección #3: Dios quiere que intercedamos por otros y les guiemos a servirle.
La intercesión de Moisés.
Moisés intercedía para el pueblo.
En más de una ocasión, cuando el pueblo de Israel se quejaba contra Dios, el Señor ofreció a Moisés destruir a todo el pueblo y establecer una más grande nación comenzando con Moisés, Éx. 32:9-10.
Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande.
Sin embargo, Moisés rehusó e intercedió para el pueblo, debido a su pasión por la gloria de Dios, Éx. 32:11-12.
Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.
Moisés intercedía a pesar del pueblo.
Incluso cuando el pueblo desobedece a los claros mandatos de Dios, sufren consecuencia por su pecado, y luego culpan a Moisés por esas consecuencias, Moisés intercedió por ellos, Num. 14:10.
Entonces toda la multitud habló de apedrearlos…
Otra vez, la prioridad de Moisés no estuvo en su propia comodidad o conveniencia, sino en lo traería mayor gloria a Dios, Num. 14:13-16.
Pero Moisés respondió a Jehová: Lo oirán luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder; y lo dirán a los habitantes de esta tierra, los cuales han oído que tú, oh Jehová, estabas en medio de este pueblo, que cara a cara aparecías tú, oh Jehová, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego; y que has hecho morir a este pueblo como a un solo hombre; y las gentes que hubieren oído tu fama hablarán, diciendo: Por cuanto no pudo Jehová meter este pueblo en la tierra de la cual les había jurado, los mató en el desierto.
Moisés sabía que era un pueblo terco y rebelde, pero aún así, “los seguía amando, intercedía por ellos y añoraba verlos obedeciendo al Señor y disfrutando Sus bendiciones”. — Wiersbe, pág. 97.
La guía de Moisés.
No sólo guió al pueblo físicamente por el desierto, sino que los guió espiritualmente.
Cuando pecaban con idolatría, Moisés se opuso ferozmente. Cuando se quejaban contra Dios, Moisés les recordaba de Su justicia y bondad.
Cuando tuvieron necesidad o temor, Moisés les guiaba a confiar en la provisión y protección del Señor.
Al final de su vida, Moisés les recordó que debían mantener al frente la Palabra de Dios, y aplicar Su ley a sus vidas para así agradarle y vivir bajo la bendición del Señor, Deut. 32:46-47.
y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.
Ilustración: Dios quiere que intercedamos por otros y les guiemos a servirle.
Aplicación: Dios quiere que intercedamos por otros y les guiemos a servirle.
Discipulados.
