La advertencia y oportunidad de Dios para su pueblo

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La amenaza de Siria a Israel es un llamado de atención de Dios para hacer volver el pueblo.

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La advertencia y oportunidad de Dios para su pueblo

1º Reyes 20:1–6
1Entonces Ben-adad rey de Siria juntó a todo su ejército, y con él a treinta y dos reyes, con caballos y carros; y subió y sitió a Samaria, y la combatió. 2Y envió mensajeros a la ciudad a Acab rey de Israel, diciendo: 3Así ha dicho Ben-adad: Tu plata y tu oro son míos, y tus mujeres y tus hijos hermosos son míos. 4Y el rey de Israel respondió y dijo: Como tú dices, rey señor mío, yo soy tuyo, y todo lo que tengo. 5Volviendo los mensajeros otra vez, dijeron: Así dijo Ben-adad: Yo te envié a decir: Tu plata y tu oro, y tus mujeres y tus hijos me darás. 6Además, mañana a estas horas enviaré yo a ti mis siervos, los cuales registrarán tu casa, y las casas de tus siervos; y tomarán y llevarán todo lo precioso que tengas.

Introducción

En el capítulo anterior, Dios ordena a Elías ungir a Hazael como próximo rey de Siria. Este sería el instrumento de juicio para su pueblo Israel.
Con el ataque de Ben-adad esta amenaza se hace realidad.
Siria e Israel habían hecho alianzas en el pasado, pero ahora Ben-adad se fortalece con el apoyo de 32 reyes y ahora busca subyugar a Israel.
En este capítulo no aparecen los profetas Elías o Eliseo, pero Dios usará a otros profetas para hablar a su pueblo.
Antes de atacar, Ben-adad pide la rendición a Acab exigiéndole oro, plata, sus mujeres y sus hijos.
Esta demanda la acepta Acab pensando mantendría su reinado pero que ahora debía pagarle tributo, y así evita el ataque.
Pero Ben-adad le informa que llegarán funcionarios a saquear la ciudad. Demanda que rechazó Acab.
Aceptar esto sería entregar la capital del país a Siria, lo cual sería una derrota total para Israel, como llevarlos al cautiverio.
Esta amenaza era advertencia, un llamado de Dios al arrepentimiento, pues les daría otra oportunidad.

La amenaza

1º Reyes 20:8–108Y todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: No le obedezcas, ni hagas lo que te pide. 9Entonces él respondió a los embajadores de Ben-adad: Decid al rey mi señor: Haré todo lo que mandaste a tu siervo al principio; mas esto no lo puedo hacer. Y los embajadores fueron, y le dieron la respuesta. 10Y Ben-adad nuevamente le envió a decir: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, que el polvo de Samaria no bastará a los puños de todo el pueblo que me sigue.
Ante la amenaza, Acab consulta a los ancianos.
Se olvida de Dios y consulta al hombre antes que a Dios, este es un error que nosotros no debemos cometer. Jeremías 33:3Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Ben-adad se siente tan confiado por su gran ejército que se jacta diciendo que destruirá totalmente la ciudad de Samaria y que el polvo de la ciudad no será suficiente para que sus soldados lo tomen en sus manos.
Los malvados confían en su fuerza, sus armas y sus cómplices. Ben-adad contaba con un gran ejército por lo que se sentía confiado para derrotar a Israel. Tal es su confianza que en lugar de prepararse para la batalla se emborracha.
Ben-adad olvidaba que Jehová estaba con Israel.
Nosotros no estamos solos ante las amenazas: Salmo 34:7El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.
Romanos 8:31¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
No te aflijas ante las amenazas, levanta tu vista al cielo y clama al Señor: Salmo 121:1–2Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? 2Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
La amenaza de Siria era una advertencia de Dios a Israel para volverse a Él.
Ben-adad no podía destruir a Samaria porque Dios aun les estaba dando oportunidad a su pueblo, a pesar de la indiferencia de Acab y del pueblo.

Profeta

1º Reyes 20:13Y he aquí un profeta vino a Acab rey de Israel, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿Has visto esta gran multitud? He aquí yo te la entregaré hoy en tu mano, para que conozcas que yo soy Jehová.
A pesar de que Acab no consultó a Jehová, Él envió profeta para anunciarle que lo defendería de sus enemigos.
Había 7,000 que no habían doblado rodilla ante Baal y clamaban por Israel. Dios estaba respondiendo sus oraciones.
No dejes de orar por tu tierra: 1 Timoteo 2:1–2Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 2por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
Es por la oración de muchos cristianos que Guatemala permanece en pie ante los ataques de Satanás, no dejes de orar por tu país: Santiago 5:16Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
Así mismo, tus hijos o familia que se han alejado de Dios son protegidos por tus oraciones.
Vemos la fidelidad de Dios a pesar de la infidelidad de su pueblo: 2 Timoteo 2:13Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.” Es por su fidelidad que estamos en pie.

La victoria

1º Reyes 20:16–2116Y salieron a mediodía. Y estaba Ben-adad bebiendo y embriagándose en las tiendas, él y los reyes, los treinta y dos reyes que habían venido en su ayuda. 17Y los siervos de los príncipes de las provincias salieron los primeros. Y Ben-adad había enviado quien le dio aviso, diciendo: Han salido hombres de Samaria. 18El entonces dijo: Si han salido por paz, tomadlos vivos; y si han salido para pelear, tomadlos vivos. 19Salieron, pues, de la ciudad los siervos de los príncipes de las provincias, y en pos de ellos el ejército. 20Y mató cada uno al que venía contra él; y huyeron los sirios, siguiéndoles los de Israel. Y el rey de Siria, Ben-adad, se escapó en un caballo con alguna gente de caballería. 21Y salió el rey de Israel, e hirió la gente de a caballo, y los carros, y deshizo a los sirios causándoles gran estrago.
Acab, a pesar de su vida impía, obedeció la palabra de Dios, salió en fe a pelear contra el gran ejército Sirio.
Fue Dios quién colocó a Acab en el trono de Israel: Daniel 2:21El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.” Por tanto, Dios usaría y respaldaría a Acab cuando le placiere, aunque Acab esté alejado de Él.
Conforme avanzaban Israel los Sirios los atacaba pero fueron derrotaron fácilmente, porque El Señor estaba con ellos.
Los demás sintieron gran temor y huyeron, principalmente el rey Ben-adad.
Ahora Dios te ha dado su Palabra diciendo: Josué 1:9Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
No te desesperes por la adversidad, por la crisis o la amenaza, confía en El Señor Él te dará la victoria. Salmo 46:1Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Mientras Ben-adad confiaba en su ejército, Acab decidió confiar en Jehová.
Mientras Ben-adad se emborrachaba, Acab obedecía la voz de Dios. Esto nos demuestra que es mejor confiar en Dios que en los placeres y soluciones de este mundo.
El alcohol no es la solución a tus problemas, no es el descanso de tu alma, no es la vía de escape que tanto anhelas.
Tu única respuestas es Cristo, Él es la solución: Salmo 3:3Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.

Conclusión

1º Reyes 20:22Vino luego el profeta al rey de Israel y le dijo: Ve, fortalécete, y considera y mira lo que hagas; porque pasado un año, el rey de Siria vendrá contra ti.
Después de la victoria, Dios advierte a Acab no acomodarse sino a estar alerta porque su enemigo vendrá nuevamente.
Esta advertencia no era para que Acab reforzara su ejercito, pues por mucho que lo intentara, no tenía la capacidad para enfrentarlos.
Esta advertencia era para que Acab buscara más de Dios, se volviera a Él.
Satanás no descansa, y debemos estar preparados siempre: Mateo 26:41Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Esta bien que te prepares para enfrentar las adversidades de la vida, pero sobre todo, prepárate espiritualmente aferrado de la mano de Dios porque solo con Él la victoria es segura.
Juan 15:5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Acab e Israel estaban teniendo una oportunidad más que debían aprovechar para humillarse y volverse a Dios.
Él es el Dios de las oportunidades.
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