La Segunda Venida de Cristo y el Juicio Final
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pasaje clave: 1 Tesalonicenses 4:13–18
Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
anecdota :
Un consuelo para los afligidos”
Un pequeño grupo de indios convertidos en el Canadá acudió a un misionero con un pedido extraño.
“Siempre oímos hablar sobre lo que Dios ya ha hecho”, le dijeron. “Ahora queremos que nos diga lo que está por hacer todavía.”
¿Dónde encontraríamos una respuesta a este sabio pedido? La tenemos en la Biblia. ¡Vendrá otra vez! (1 Tesalonicenses 4:16)
Introducción:
Hoy nos reunimos para reflexionar sobre uno de los temas más solemnes y esperanzadores de las Escrituras: la segunda venida de Cristo. Este evento, anunciado en múltiples pasajes bíblicos, marcará el fin de los tiempos y el juicio de toda la humanidad. Es un llamado a la preparación, a la santidad y a la esperanza en la promesa de nuestro Señor Jesucristo. Como dice Apocalipsis 1:7: "He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá". Este día será inconfundible y transformará el curso de la historia para siempre.
1. La certeza de la segunda venida de Cristo
La Biblia es clara y consistente al afirmar que Cristo regresará. En Juan 14:3, Jesús mismo prometió: "Si me voy y os preparo un lugar, vendré otra vez y os tomaré conmigo, para que donde yo esté, vosotros también estéis". Esta promesa no es una metáfora, sino una realidad que debemos esperar con fe y reverencia. Además, en Hechos 1:11, los ángeles declararon a los discípulos: "Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo". Su venida será visible, gloriosa y definitiva, tal como lo profetizó Daniel 7:13: "He aquí que venía en las nubes del cielo uno como un hijo de hombre".
2. El propósito de su regreso: juicio y redención
La segunda venida de Cristo no solo es un evento de esperanza, sino también de juicio. En Mateo 25:31-32, Jesús describe cómo se sentará en su trono de gloria y juzgará a todas las naciones: "Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos". Este juicio será justo y perfecto, como lo declara el Salmo 50:3-4: "Vendrá nuestro Dios y no callará... convocará a los cielos de arriba y a la tierra, para juzgar a su pueblo". Además, 2 Tesalonicenses 1:7-9 nos advierte que Cristo vendrá "para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo". Nadie escapará a este juicio, y cada uno será recompensado o castigado según sus obras.
3. La incertidumbre del momento
Aunque sabemos que Cristo regresará, no sabemos cuándo. Jesús mismo advirtió en Mateo 24:36: "Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre". Esta incertidumbre no es para causarnos temor, sino para motivarnos a vivir en santidad y vigilancia. Marcos 13:32-33 nos insta: "Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa". Además, 2 Pedro 3:10 nos recuerda que "el día del Señor vendrá como ladrón en la noche", lo que significa que debemos estar siempre preparados. Como nos insta 2 Pedro 3:12, debemos "esperar y apresurar la venida del día de Dios", viviendo de manera que agrademos al Señor.
4. La esperanza de los creyentes
Para los que hemos puesto nuestra fe en Cristo, su segunda venida es una fuente de esperanza. Tito 2:13 nos llama a vivir "aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo". Este evento marcará el fin del sufrimiento, la injusticia y el pecado, y el comienzo de una eternidad en la presencia de Dios. Como dice 1 Corintios 1:8, seremos confirmados "hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo". Además, Filipenses 3:20-21 nos recuerda que "nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará nuestro cuerpo de humillación, para que sea semejante al cuerpo de su gloria". Esta esperanza nos sostiene en medio de las pruebas y nos motiva a perseverar.
5. El llamado a la preparación
Ante la inminencia de su venida, somos llamados a prepararnos. Judas 1:14 nos recuerda que el Señor vendrá "con millares de sus santos, para hacer juicio contra todos". Este es un llamado urgente a arrepentirnos, a vivir en santidad y a compartir el evangelio con aquellos que aún no conocen a Cristo. Mateo 24:42 nos advierte: "Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor". Además, 1 Juan 2:28 nos exhorta: "Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados". No podemos permitir que la rutina o la indiferencia nos hagan olvidar la solemnidad de este evento.
6. Las señales que preceden su venida
Jesús nos dio señales que precederán su regreso. En Mateo 24:6-7, habló de guerras, rumores de guerras, hambres y terremotos como "principio de dolores". Además, en 2 Timoteo 3:1-5, Pablo describe los tiempos difíciles que vendrán, caracterizados por el egoísmo, la avaricia y la apostasía. Estas señales no son para causarnos pánico, sino para recordarnos que el tiempo se acerca y que debemos estar atentos. Lucas 21:28 nos anima: "Cuando estas cosas comiencen a suceder, mirad y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca".
Conclusión:
La segunda venida de Cristo es un recordatorio de que este mundo no es nuestro hogar final. Es un llamado a vivir con propósito, a mantener nuestra mirada en las promesas de Dios y a estar listos para el día en que Cristo regrese. Que esta verdad nos motive a ser fieles, a amar a los demás y a proclamar el mensaje de salvación hasta que Él venga. Como dice Apocalipsis 22:20: "El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús". Amén.
