MÓDULO 4: LA PERSONA Y LA OBRA DE CRISTO
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Introducción
El centro del cristianismo es Cristo mismo. Su persona y su obra constituyen el fundamento de nuestra fe y esperanza. No podemos comprender la salvación sin conocer quién es Jesús y lo que ha hecho en favor de su pueblo.
A lo largo de este módulo, estudiaremos la identidad de Cristo según la Escritura, su naturaleza divina y humana, su obra redentora y su ministerio actual como mediador y rey de su iglesia. La iglesia ha defendido con firmeza la doctrina de Cristo, resistiendo falsas enseñanzas que intentaron distorsionar su identidad y su misión. Estudiar la Cristología no es solo un ejercicio académico, sino un acto de adoración que fortalece nuestra seguridad en la fe y nuestra vida cristiana práctica.
Este módulo se dividirá en cinco sesiones
Estructura del Módulo
Sesión 1: Cristo como Fiador y su Elección en la Eternidad
La Cristología en el contexto del Pacto de Gracia
Cristo como Fiador del pacto y su misión desde la eternidad
La preexistencia de Cristo y su papel en la creación
Sesión 2: Los Nombres y Títulos de Cristo
Significado y uso de los nombres de Cristo en la Escritura
Jesús, Emanuel, Mesías, Hijo de Dios, Señor, Verbo, Cordero de Dios
Cómo sus nombres revelan su identidad y misión
Sesión 3: La Persona de Cristo y la Unión Hipostática
Cristo como verdadero Dios y verdadero hombre
La doctrina de la impecabilidad de Cristo
La Unión Hipostática: dos naturalezas en una persona
El Concilio de Calcedonia y la defensa de la verdadera doctrina sobre Cristo
Sesión 4: Los Oficios de Cristo
Cristo como Profeta: la revelación definitiva de Dios
Cristo como Sacerdote: su sacrificio expiatorio y su intercesión
Cristo como Rey: su gobierno sobre la iglesia y el mundo
Sesión 5: Los Estados de Cristo: Humillación y Exaltación
La encarnación y su vida de obediencia activa
La crucifixión y su obra de redención en la cruz
La resurrección, la ascensión y su reinado glorioso
El regreso de Cristo y su juicio final
Importancia de este Estudio
Estudiar la persona y la obra de Cristo no es simplemente un ejercicio doctrinal, sino una necesidad vital para nuestra fe y adoración.
Nuestra seguridad en la salvación depende de conocer correctamente a Cristo.
Nuestra adoración debe centrarse en el Cristo revelado en la Escritura.
Nuestra misión como iglesia es proclamar el evangelio de Cristo con claridad.
Al finalizar este módulo, cada estudiante debería tener una visión más profunda de quién es Cristo y de la centralidad de su obra en la redención.
Versículo Clave
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.” (1 Timoteo 2:5)
SESIÓN 1: CRISTO COMO FIADOR Y SU ELECCIÓN EN LA ETERNIDAD
SESIÓN 1: CRISTO COMO FIADOR Y SU ELECCIÓN EN LA ETERNIDAD
La Cristología en el Contexto del Pacto de Gracia
La persona y obra de Cristo no pueden ser comprendidas fuera del Pacto de Gracia, el cual es la estructura teológica sobre la que descansa toda la redención. Cristo no vino a la tierra de manera improvisada o reactiva, sino como parte de un plan eterno en el que Él fue designado como Fiador, asegurando la salvación de su pueblo.
En esta sesión, exploraremos:
Cristo en la eternidad y su elección como Fiador.
Su preexistencia y su papel en la creación.
Su relación con el Pacto de Gracia en contraste con el Pacto de Obras.
Las implicaciones teológicas y pastorales de su obra.
1. Cristo en la Eternidad: Su Elección como Fiador
A. El Pacto de Redención (Pactum Salutis) y la Elección de Cristo
La Escritura enseña que Cristo fue escogido desde la eternidad para ser el Mediador entre Dios y los hombres. Antes de la creación del mundo, Dios estableció el Pacto de Redención, un acuerdo intratrinitario entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en el que:
El Padre designó un pueblo para la salvación y dio este pueblo al Hijo.
El Hijo asumió la responsabilidad de redimir a ese pueblo mediante su obediencia y sacrificio.
El Espíritu Santo aplicaría la obra redentora del Hijo a los elegidos.
📖 Efesios 1:4 – “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.”
📖 Juan 17:2,6 – Jesús dice que el Padre le ha dado un pueblo para redimir, evidenciando que esta obra fue decretada antes de la creación.
📖 Confesión de Fe de Westminster 8.1 – “Dios quiso, en su eterno propósito, escoger y dar un Mediador al hombre caído, el cual es el Señor Jesucristo.”
Geerhardus Vos explica que este pacto no es un simple plan, sino un compromiso vinculante entre las personas de la Trinidad. Cristo no solo aceptó la misión, sino que juró cumplirla, asegurando la redención de su pueblo.
B. Cristo como Fiador: Satisfaciendo la Justicia de Dios
El término Fiador (del griego enguos) significa uno que asume la deuda de otro. Esto implica que Cristo:
No solo prometió salvar a su pueblo, sino que se hizo responsable por su culpa.
Pagó la deuda del pecado con su obediencia y sacrificio.
Garantizó el cumplimiento del Pacto de Gracia con su propia vida.
📖 Hebreos 7:22 – “Por tanto, Jesús ha venido a ser fiador de un mejor pacto.
📖 Isaías 53:4-5 – “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores… herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados.”
📖 Romanos 5:19 – “Por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”
📖 Confesión de Fe de Westminster 8.5 – “El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y sacrificio de sí mismo, satisfizo plenamente la justicia de su Padre.”
💡 Aplicación Pastoral:
Nuestra salvación no depende de nuestra fidelidad, sino de la fidelidad de Cristo.
No hay riesgo de que la obra de Cristo falle; Él es el Fiador que garantiza nuestra redención.
En tiempos de duda, descansamos en que Cristo cumplió todo lo necesario para nuestra salvación.
2. La Preexistencia de Cristo y su Papel en la Creación
Para comprender la grandeza de Cristo como Fiador, debemos reconocer que Él no comenzó a existir en Belén, sino que es eterno y preexistente.
📖 Juan 1:1-3 – “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios… Todas las cosas por él fueron hechas.”
📖 Colosenses 1:16-17 – “Porque en él fueron creadas todas las cosas… y todas las cosas en él subsisten.”
📖 Credo Niceno (325 d.C.) – “Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma sustancia que el Padre.”
Geerhardus Vos enfatiza que la preexistencia de Cristo prueba su plena deidad y su autoridad absoluta en la redención.
A. Cristo como el Creador y Sustentador del Universo
Cristo no solo es Redentor, sino que también es el Creador y Sustentador de todas las cosas.
📖 Hebreos 1:2-3 – “Por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria… sustenta todas las cosas con la palabra de su poder.”
💡 Implicaciones Teológicas:
La obra de la redención es tan eterna como la creación misma.
Si Cristo creó el universo y lo sostiene, tiene poder absoluto para salvarnos y preservarnos hasta el fin (Juan 10:28-29).
La creación existe para glorificarlo, lo que vincula la Cristología con la teología de la adoración.
B. Cristo en el Antiguo Testamento: Preencarnaciones y Teofanías
La preexistencia de Cristo no solo se afirma en el Nuevo Testamento, sino que Él se manifestó en el Antiguo Testamento:
📖 Éxodo 3:2-6 – La zarza ardiente es una teofanía de Cristo.
📖 Isaías 6:1-5, Juan 12:41 – Juan dice que Isaías vio la gloria de Cristo.
📖 1 Corintios 10:4 – Pablo afirma que Cristo era la roca que acompañaba a Israel.
💡 Aplicación Pastoral:
Cristo no es un mediador improvisado, sino que su obra redentora está inscrita en la historia desde la eternidad.
Nuestra confianza en Cristo no solo se basa en lo que hizo en la cruz, sino en su soberanía sobre toda la creación y la historia.
Nada escapa a su control; Él sostiene el universo y nos sostiene a nosotros.
Hemos visto:
Cristo no fue un improvisado Redentor, sino que fue escogido desde la eternidad como Fiador del Pacto de Gracia.
Su obra no puede fallar porque está garantizada en el Pacto de Redención.
Su preexistencia y papel en la creación nos aseguran que Él es Dios y Señor sobre todas las cosas.
Cristo siempre ha estado obrando en la historia de la redención, lo que refuerza nuestra fe y confianza en su poder.
Exploraremos cómo este Fiador encarnó y cumplió su misión en la historia.
CRISTO COMO FIADOR Y SU ELECCIÓN EN LA ETERNIDAD
Cómo este Fiador eterno entró en la historia a través de la encarnación para cumplir su misión, sellando el Pacto de Gracia con su propia sangre.
3. La Encarnación del Fiador y su Obra en la Historia de la Redención
El hecho de que Cristo fuera Fiador desde la eternidad nos lleva a una pregunta crucial: ¿Cómo cumplió este compromiso en el tiempo?
📖 Gálatas 4:4-5 – “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.”
Cristo no permaneció simplemente como Fiador prometido, sino que asumió nuestra naturaleza y entró en la historia para cumplir su misión.
📖 Juan 1:14 – “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria.”
A. La Necesidad de la Encarnación para la Mediación
📖 1 Timoteo 2:5 – “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”
La mediación de Cristo requería que Él fuera completamente Dios y completamente hombre para cumplir las siguientes condiciones:
Debía representarnos como hombre, obedeciendo la ley en nuestro lugar.
Debía morir por nosotros, lo cual no sería posible sin una naturaleza humana.
Debía ser Dios para que su sacrificio tuviera valor infinito y pudiera ser eficaz para la redención de su pueblo.
📖 Hebreos 2:14-17 – “Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo… Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.”
Confesión de Fe de Westminster 8.2 – “El Señor Jesucristo, quien siendo Dios eterno, de una sola sustancia con el Padre, tomó sobre sí la naturaleza humana, con todas sus propiedades esenciales, pero sin pecado.”
💡 Aplicación Pastoral:
Cristo no es un Redentor distante. Él se hizo como nosotros, experimentó nuestras luchas y padeció nuestras pruebas para redimirnos.
El hecho de que Cristo sea hombre nos asegura que Él nos comprende completamente y puede compadecerse de nuestras debilidades (Hebreos 4:15).
El hecho de que Cristo sea Dios nos da certeza de que su sacrificio es suficiente para nuestra salvación.
B. Cristo como el Segundo Adán: Cumpliendo lo que Adán Falló
La Escritura presenta a Cristo como el Segundo Adán, quien vino a corregir el fracaso del primer Adán en el Pacto de Obras.
📖 Romanos 5:18-19 – “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.”
📖 1 Corintios 15:45 – “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.”
Adán, como cabeza de la humanidad, falló en obedecer a Dios, trayendo maldición y muerte. En contraste:
Cristo, como el Segundo Adán, obedeció perfectamente y trajo justificación y vida eterna.
La obediencia activa de Cristo (su vida perfecta) nos es imputada como justicia.
La obediencia pasiva de Cristo (su muerte en la cruz) pagó la pena del pecado.
📖 Hebreos 5:8-9 – “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.”
💡 Implicaciones Teológicas:
La salvación no depende de nuestra obediencia personal, sino de la obediencia perfecta de Cristo.
En Cristo, Dios nos ve como justos, no por nuestras obras, sino por la justicia de Cristo imputada a nosotros.
Esto nos da seguridad y descanso, pues no confiamos en nuestros méritos, sino en la fidelidad de Cristo como Fiador.
4. El Fiador en la Cruz: Sellando el Pacto de Gracia con su Sangre
Cristo no solo garantizó la salvación con su promesa eterna, sino que cumplió su pacto con su sangre.
📖 Mateo 26:28 – “Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”
📖 Hebreos 9:15 – “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.”
📖 Isaías 53:11 – “Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho.”
A. La Cruz y la Justicia de Dios
El sacrificio de Cristo en la cruz no fue un simple acto de amor, sino una satisfacción plena de la justicia de Dios.
📖 Romanos 3:25-26 – “A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia.”
En la cruz, Cristo aseguró:
1. Expiación: Cubriendo nuestros pecados con su sacrificio.
2. Propiciación: Satisfaciendo la ira de Dios contra el pecado.
3. Redención: Pagando el precio de nuestra libertad.
4. Reconciliación: Restaurando nuestra relación con Dios.
💡 Aplicación Pastoral:
No hay condenación para los que están en Cristo (Romanos 8:1).
Nuestra salvación no depende de nuestro desempeño, sino de la obra consumada de Cristo.
Podemos vivir con gozo y libertad, sabiendo que nuestra deuda ha sido pagada en su totalidad.
En esta sesión, hemos visto:
Cristo fue designado como Fiador desde la eternidad, asegurando la salvación de su pueblo.
Su preexistencia y papel en la creación confirman su divinidad y soberanía sobre la historia.
Su encarnación fue necesaria para mediar entre Dios y los hombres.
Cristo es el Segundo Adán, cuya obediencia perfecta nos es imputada.
Su sacrificio en la cruz selló el Pacto de Gracia, garantizando nuestra redención eterna.
📖 Filipenses 2:9-11 – “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre.”
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Sesión 2: Los Nombres y Títulos de Cristo
Sesión 2: Los Nombres y Títulos de Cristo
Significado y Uso de los Nombres de Cristo en la Escritura
Uno de los métodos más ricos que la Escritura utiliza para revelar la identidad de Cristo es a través de sus nombres y títulos. Cada uno de ellos nos proporciona una faceta particular de quién es Él y cuál es su misión redentora.
En esta sesión, exploraremos los nombres y títulos principales que la Biblia usa para referirse a Cristo, profundizando en su significado teológico, histórico y pastoral.
1. La Importancia de los Nombres de Cristo en la Revelación Bíblica
📖 Proverbios 18:10 – “Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado.”
En la Escritura, los nombres no son meras etiquetas, sino que reflejan el carácter, la misión y la autoridad de la persona.
📖 Éxodo 3:14 – Dios se revela a Moisés como “YO SOY EL QUE SOY”, mostrando su existencia auto-suficiente y eterna.
📖 Mateo 1:21 – “Y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”
Aplicación Teológica: Los nombres de Cristo en la Escritura no solo describen quién es, sino lo que Él hace por su pueblo. Cada título revela una verdad central de su identidad y su obra salvadora.
Aplicación Pastoral:
Conocer los nombres de Cristo fortalece nuestra fe, ya que nos muestra los diversos aspectos de su carácter.
Cada nombre de Cristo nos da consuelo y seguridad, pues nos recuerda su fidelidad en cumplir su misión.
Invocar su nombre en oración y adoración nos acerca más a Él.
2. Jesús: El Nombre de su Misión Salvadora
📖 Mateo 1:21“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”
El nombre Jesús proviene del hebreo Yeshúa, que significa “Jehová es salvación”. Este es el nombre personal del Hijo de Dios en su encarnación y nos recuerda su misión central: salvar a su pueblo de sus pecados.
📖 Lucas 19:10“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
Jesús no es solo un maestro o líder espiritual; su propósito es salvar a los pecadores. En este sentido, el nombre “Jesús” resume su identidad como Redentor.
2. Emanuel: Dios con Nosotros
📖 Isaías 7:14
“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”
📖 Mateo 1:23
“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.”
El título Emanuel enfatiza la encarnación de Cristo. Dios no permaneció distante, sino que en Cristo se hizo presente en medio de su pueblo.
Aplicaciones prácticas de este nombre:
Seguridad en la presencia de Dios: No estamos solos, Cristo está con nosotros (Mateo 28:20).
Certeza en la encarnación: Dios asumió la naturaleza humana para redimirnos (Juan 1:14).
Esperanza escatológica: Jesús no solo estuvo con nosotros, sino que volverá para reinar con su pueblo.
3. Mesías: El Ungido de Dios
📖 Juan 1:41
“Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).”
La palabra Mesías viene del hebreo Mashíaj, que significa “ungido”, y su equivalente en griego es “Cristo” (Christos). En el Antiguo Testamento, los reyes, sacerdotes y profetas eran ungidos con aceite como señal de su consagración.
Jesús es el Mesías prometido porque:
Es el Rey ungido que gobierna sobre su pueblo (Salmo 2:6; Lucas 1:32-33).
Es el Profeta anunciado por Moisés (Deuteronomio 18:15; Hechos 3:22).
Es el Sumo Sacerdote que ofrece el sacrificio perfecto (Hebreos 9:11-12).
Al afirmar que Jesús es el Mesías, la Biblia proclama que Él cumple todas las promesas del Antiguo Testamento y trae el reino de Dios.
4. Hijo de Dios: La Segunda Persona de la Trinidad
📖 Mateo 3:17
“Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
📖 Juan 5:18
“Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.”
Cuando la Escritura llama a Jesús Hijo de Dios, no se refiere a un título adoptivo o creado, sino a su naturaleza divina y su relación eterna con el Padre.
Jesús como Hijo de Dios significa que:
Es eterno y comparte la misma esencia divina que el Padre (Juan 1:1).
Es el heredero de todas las cosas y el Rey ungido (Hebreos 1:2).
Tiene autoridad sobre todas las naciones y juzgará al mundo (Salmo 2:7-8).
La Confesión de Fe de Westminster (CFW 2.3) declara que Cristo es “el unigénito Hijo de Dios, engendrado eternamente del Padre, de la misma substancia y coigual con Él”. Esta doctrina fue defendida en el Concilio de Nicea (325 d.C.), donde se afirmó que Cristo es “Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado”.
Confesar a Jesús como el Hijo de Dios es reconocer su divinidad y someterse a su señorío.
5. Señor: El Dueño y Rey del Universo
📖 Filipenses 2:9-11
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
El título Señor (gr. Kyrios) se usaba en la Septuaginta para traducir el nombre YHWH, el nombre divino de Dios. Al llamar a Jesús “Señor”, la Biblia proclama que:
Es el soberano del universo (Mateo 28:18).
Debe ser obedecido y adorado (Romanos 10:9-10).
Es el juez que vendrá a establecer su reino eterno (Apocalipsis 19:16).
Reconocer a Jesús como Señor no es solo una afirmación teológica, sino un compromiso de obediencia total a su autoridad.
6. Verbo: La Palabra Eterna de Dios
📖 Juan 1:1, 14 “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. (…) Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.”
El título Verbo (gr. Logos) enfatiza que Cristo es la Palabra de Dios en acción:
Desde la eternidad, es la autoexpresión de Dios (Juan 1:1).
A través de Él, Dios creó el universo (Colosenses 1:16).
Es la revelación suprema de Dios al hombre (Hebreos 1:1-2).
Cristo como el Verbo nos muestra que Dios no solo ha hablado, sino que ha venido a vivir entre nosotros para que lo conozcamos de manera personal.
7. Cordero de Dios: El Sacrificio Perfecto
📖 Juan 1:29 “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”
Jesús como Cordero de Dios significa que Él es el sacrificio definitivo que cumple y supera todos los sacrificios del Antiguo Testamento.
En la Biblia, el cordero era símbolo de:
Sustitución: El cordero pascual en Egipto (Éxodo 12:13).
Expiación: Los sacrificios del templo (Levítico 4:32-35).
Redención final: El Cordero inmolado en Apocalipsis (Apocalipsis 5:6-9).
Cristo cumplió todas estas sombras al ofrecer su vida en la cruz. Su sacrificio es perfecto y suficiente para quitar el pecado.
Conclusión y Aplicaciones Prácticas
Los nombres y títulos de Cristo no son solo expresiones teológicas, sino verdades fundamentales que deben transformar nuestra vida y adoración.
Conocer sus nombres fortalece nuestra fe: Nos ayuda a entender su obra redentora con mayor profundidad.
Confesar sus nombres es clave para la salvación: Jesús es nuestro Salvador, Señor y Redentor.
Su autoridad sobre nuestras vidas nos llama a la obediencia: Si Jesús es el Señor, debemos rendirnos a Él en adoración y sumisión.
📖 Romanos 10:9
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”
Preguntas para Reflexión:
¿Cuál de estos nombres de Cristo impacta más tu vida?
¿Cómo puedes explicar la identidad de Cristo a alguien que no lo conoce?
¿Estás viviendo bajo el señorío de Cristo en todas las áreas de tu vida?
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Sesión 3: La Persona y Naturalezas de Cristo
La Unión de la Naturaleza Divina y Humana en Cristo
Uno de los misterios más profundos de la fe cristiana es la unión de la naturaleza divina y la naturaleza humana en la única persona de Jesucristo. Este es un aspecto esencial de la Cristología porque sin esta unión, la obra redentora de Cristo no tendría sentido. En esta sesión, exploraremos la doctrina de la unión hipostática, su importancia teológica y las implicaciones prácticas para nuestra fe.
1. La Encarnación: El Hijo de Dios hecho Hombre
La encarnación es el acto por el cual la segunda persona de la Trinidad, el Hijo de Dios, asumió una verdadera naturaleza humana sin dejar de ser Dios.
Juan 1:14 – “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
La Confesión de Fe de Westminster (CFW 8.2) declara que Cristo, el eterno Hijo de Dios, tomó sobre sí la naturaleza humana “con todas sus propiedades esenciales y debilidades comunes, pero sin pecado.”
Implicaciones de la Encarnación
• Dios se hizo accesible: Cristo es el puente entre Dios y la humanidad (1 Timoteo 2:5).
• Cristo experimentó nuestras luchas y tentaciones: “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15).
• La justicia de Dios fue satisfecha en un representante humano perfecto: “Por un hombre entró el pecado… por otro hombre vino la vida” (Romanos 5:17).
Herman Bavinck enfatiza que la encarnación no fue un accidente, sino la meta suprema del amor divino: Dios mismo se acercó a su pueblo para salvarlo.
2. La Doctrina de la Unión Hipostática
La unión hipostática es la doctrina que enseña que en Cristo coexisten dos naturalezas (divina y humana) en una sola persona, sin confusión, cambio, división o separación.
Esta enseñanza fue afirmada en el Concilio de Calcedonia (451 d.C.), donde la iglesia declaró que Jesucristo es:
“Uno y el mismo Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, reconocido en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división y sin separación, la distinción de las naturalezas en modo alguno suprimida por la unión.”
Errores Históricos sobre la Unión Hipostática
1. Nestorianismo – Enseñaba que Cristo era dos personas separadas (una humana y otra divina).
2. Eutiquianismo – Decía que la naturaleza humana fue absorbida por la divina, perdiendo su distinción.
3. Docetismo – Afirmaba que Cristo solo parecía ser humano, pero no tenía un cuerpo real.
La iglesia rechazó estos errores y estableció que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre en una sola persona.
3. La Naturaleza Divina de Cristo
La Biblia afirma que Cristo posee todos los atributos divinos:
• Eterno – “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58).
• Omnipotente – “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18).
• Omnisciente – “Señor, tú lo sabes todo” (Juan 21:17).
• Creador – “Porque en él fueron creadas todas las cosas” (Colosenses 1:16).
• Santo – “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 4:8).
Implicaciones Teológicas
• Si Cristo no fuera Dios, su sacrificio no tendría valor infinito para salvarnos.
• Si Cristo no fuera Dios, no podría haber vencido la muerte ni otorgarnos vida eterna.
4. La Naturaleza Humana de Cristo
Cristo no solo es Dios, sino que también es plenamente humano. La Escritura testifica su humanidad de varias maneras:
1. Nació de mujer – “Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, y nacido bajo la ley” (Gálatas 4:4).
2. Experimentó crecimiento y aprendizaje – “Jesús crecía en sabiduría y en estatura” (Lucas 2:52).
3. Tuvo emociones humanas – Lloró (Juan 11:35), se angustió (Mateo 26:38).
4. Sintió hambre, sed y fatiga – (Mateo 4:2; Juan 4:6; Juan 19:28).
5. Fue tentado, pero sin pecado – (Hebreos 4:15).
Implicaciones Teológicas
• Si Cristo no fuera verdaderamente humano, no podría haber sido nuestro sustituto en la cruz.
• Si Cristo no fuera verdaderamente humano, no podría compadecerse de nuestras debilidades (Hebreos 2:18).
Geerhardus Vos enfatiza que Cristo no solo asumió un cuerpo humano, sino una verdadera naturaleza humana completa, incluyendo un alma racional y una voluntad humana, sin estar sujeta al pecado.
5. Implicaciones de la Unión Hipostática para Nuestra Fe
1. Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres
1 Timoteo 2:5 – “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”
Solo alguien que sea plenamente Dios y plenamente hombre puede representar tanto a Dios como a la humanidad en la reconciliación.
2. Cristo es nuestro sumo sacerdote que intercede por nosotros
Hebreos 7:25 – “Él puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”
Cristo no solo ofreció el sacrificio perfecto, sino que continúa intercediendo por los creyentes.
3. Cristo es nuestro ejemplo perfecto de humanidad
1 Pedro 2:21 – “Para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.”
Su vida nos muestra cómo debemos vivir en obediencia y humildad.
4. Cristo nos da seguridad de salvación
Romanos 8:38-39 – “Ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados… nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Porque Cristo es Dios y hombre, su salvación es segura e irreversible.
Conclusión y Aplicación
La doctrina de la unión hipostática nos lleva a maravillarnos de la gloria de Cristo:
Adoración – Como verdadero Dios, es digno de nuestra alabanza.
Confianza – Como verdadero hombre, entiende nuestras luchas y debilidades.
Esperanza – Su humanidad glorificada nos asegura que reinaremos con Él.
Preguntas para Reflexión:
¿Cómo afecta tu vida diaria saber que Cristo es tanto Dios como hombre?
¿De qué manera puedes profundizar tu relación con Cristo a la luz de su encarnación?
¿Cómo puedes explicar esta verdad fundamental a otros creyentes y no creyentes?
Cristo no es solo un modelo a seguir; es el Salvador, el Mediador y el Dios encarnado, en quien encontramos la vida eterna.
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Sesión 4: Los Oficios de Cristo
Sesión 4: Los Oficios de Cristo
Cristo como Profeta, Sacerdote y Rey
A lo largo de la historia de la redención, Dios ha establecido mediadores que desempeñan funciones específicas para guiar a su pueblo. En el Antiguo Testamento, encontramos tres grandes oficios que reflejan el propósito de Dios para su pueblo: el profeta, que comunicaba la revelación divina; el sacerdote, que intercedía y ofrecía sacrificios; y el rey, que gobernaba en justicia.
Cristo cumple y perfecciona estos tres oficios de manera suprema y definitiva. La Confesión de Fe de Westminster (CFW 8.1) declara que Cristo ejecuta “los oficios de Profeta, Sacerdote y Rey, tanto en su estado de humillación como de exaltación”.
1. Cristo como Profeta: La Revelación Perfecta de Dios
En el Antiguo Testamento, Dios prometió levantar un profeta supremo:
Deuteronomio 18:15 – “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis.”
Cristo cumple esta profecía al traer la revelación definitiva de Dios:
Hebreos 1:1-2 – “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo.”
¿Cómo ejerce Cristo su oficio profético?
Enseñando con autoridad – Mateo 7:29: “Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”
Declarando el Reino de Dios – Marcos 1:15: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.”
Revelando al Padre – Juan 14:9: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.”
Cristo como Profeta hoy
Aunque Cristo ya no está en la tierra predicando como lo hizo en su ministerio terrenal, su oficio profético continúa:
A través de la Escritura inspirada (2 Timoteo 3:16).
A través de la predicación del evangelio por su iglesia (Mateo 28:19-20).
A través del Espíritu Santo, que nos guía a toda verdad (Juan 16:13).
Aplicación: Si Cristo es nuestro Profeta, debemos recibir su enseñanza con obediencia y fe. ¿Estamos escuchando su Palabra y aplicándola a nuestra vida?
2. Cristo como Sacerdote: Nuestro Mediador y Redentor
En el Antiguo Testamento, el sacerdote tenía la función de representar al pueblo delante de Dios. Esto implicaba ofrecer sacrificios por los pecados y hacer intercesión por los creyentes.
Cristo cumple este rol de manera perfecta y eterna:
Hebreos 4:14-15 – “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.”
¿Cómo ejerce Cristo su oficio sacerdotal?
Ofreciéndose como el sacrificio perfecto
Hebreos 9:12: “Entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”
1 Pedro 3:18: “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.”
Intercediendo por su pueblo
Romanos 8:34: “Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”
Hebreos 7:25: “Puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”
Cristo como Sacerdote hoy
Su sacrificio es suficiente – No hay necesidad de otro sacrificio por el pecado (Hebreos 10:12-14).
Intercede continuamente por nosotros – Nos da seguridad de nuestra salvación y acceso directo a Dios (Hebreos 4:16).
Aplicación:
Si Cristo es nuestro Sacerdote, debemos descansar en su obra consumada en la cruz y acercarnos a Dios con confianza, sabiendo que somos aceptados en Él.
3. Cristo como Rey: Señor de Todo
El oficio de Cristo como Rey es un tema central en la Escritura. Desde el Antiguo Testamento, Dios prometió un Rey eterno que gobernaría con justicia:
Salmo 2:6 – “Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte.”
Isaías 9:6-7 – “El principado sobre su hombro, y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
Cristo es el cumplimiento de estas promesas. En su ascensión, se le dio toda autoridad:
Mateo 28:18 – “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.”
¿Cómo ejerce Cristo su oficio real?
Gobernando su iglesia – Efesios 1:22-23: “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.”
Derrotando a sus enemigos – 1 Corintios 15:25: “Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.”
Protegiendo y guiando a su pueblo – Juan 10:27-28: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. Y yo les doy vida eterna.”
Cristo como Rey hoy
Reina espiritualmente sobre su pueblo – Él nos guía, nos disciplina y nos fortalece en la fe.
Reinará visiblemente en su Segunda Venida – “Vendrá con las nubes, y todo ojo le verá” (Apocalipsis 1:7).
Aplicación:
Si Cristo es nuestro Rey, debemos someternos a su señorío en cada área de nuestra vida. ¿Vivimos en obediencia a su Palabra y confiamos en su gobierno soberano?
4. Implicaciones Teológicas y Prácticas de los Oficios de Cristo
Jesús es suficiente para nuestra salvación y vida cristiana
Como Profeta, nos revela la verdad.
Como Sacerdote, nos reconcilia con Dios.
Como Rey, nos gobierna y protege.
Nuestra relación con Cristo debe ser integral
¿Lo seguimos como nuestro Profeta en su enseñanza?
¿Descansamos en su sacrificio como nuestro Sacerdote?
¿Nos sometemos a su gobierno como nuestro Rey?
La misión de la iglesia fluye de estos oficios
Como Profeta, la iglesia proclama la Palabra.
Como Sacerdote, intercede por el mundo y muestra compasión.
Como Rey, vive en obediencia y espera el reino venidero.
Conclusión y Reflexión Final
Los tres oficios de Cristo resumen su obra redentora y su relación con su pueblo. En Él encontramos la plenitud de la revelación, la seguridad de la salvación y la certeza de un reino eterno.
Preguntas para Reflexión:
¿En qué aspectos de tu vida necesitas escuchar más la voz de Cristo como Profeta?
¿Cómo puedes vivir con más confianza en la obra sacerdotal de Cristo?
¿Estás viviendo en sumisión al reinado de Cristo en tu vida diaria?
Jesús no solo nos muestra el camino a Dios; Él mismo es el camino, el sacrificio y el Rey eterno.
Sesión 5: Los Estados de Cristo
Sesión 5: Los Estados de Cristo
Humillación y Exaltación del Redentor
El estudio de la persona y obra de Cristo no solo abarca su identidad y sus oficios, sino también los estados en los que llevó a cabo su obra redentora. La teología reformada distingue dos estados en la obra de Cristo: su humillación y su exaltación. La Confesión de Fe de Westminster (CFW 8.4-8.5) establece que Cristo pasó por un estado de sufrimiento antes de entrar en su gloria, cumpliendo así el plan redentor de Dios.
En esta sesión, estudiaremos estos dos estados y su significado para nuestra fe y salvación.
1. El Estado de Humillación de Cristo
El estado de humillación de Cristo se refiere a su descenso voluntario desde la gloria celestial hasta la condición más baja de sufrimiento y muerte en la cruz. Filipenses 2:6-8 resume este descenso:
Filipenses 2:6-8 – “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”
Etapas de la Humillación de Cristo
Su encarnación
Juan 1:14: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.”
Jesús asumió nuestra naturaleza, pero sin pecado (Hebreos 4:15).
Su vida de obediencia y sufrimiento
Vivió bajo la ley y cumplió perfectamente la voluntad de Dios (Gálatas 4:4-5).
Fue despreciado y rechazado por los hombres (Isaías 53:3).
Su pasión y muerte
Fue traicionado y entregado a los líderes religiosos y romanos (Mateo 26:14-16).
Soportó el juicio injusto de Pilato y el escarnio del pueblo (Lucas 23:1-25).
Experimentó el abandono del Padre en la cruz (Mateo 27:46).
Su sepultura
Fue colocado en la tumba de José de Arimatea (Mateo 27:57-60).
Cumplió la profecía de Isaías 53:9 sobre su sepultura con los ricos.
Significado de la Humillación de Cristo
Mostró su amor infinito por nosotros (Juan 3:16).
Cumplió perfectamente la justicia de Dios (Romanos 3:25).
Sufrió en nuestro lugar para que podamos ser justificados (2 Corintios 5:21).
2. El Estado de Exaltación de Cristo
Después de su humillación, Cristo entró en su estado de exaltación, recibiendo la gloria y el honor que le corresponden como Señor y Salvador. La exaltación de Cristo incluye cuatro eventos clave:
Etapas de la Exaltación de Cristo
Su resurrección
Mateo 28:6: “No está aquí, pues ha resucitado, como dijo.”
Jesús venció la muerte y aseguró la justificación de los creyentes (Romanos 4:25).
Su ascensión al cielo
Lucas 24:50-51: “Y aconteció que, bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.”
Jesús regresó a la gloria del Padre y fue coronado como Rey (Efesios 1:20-21).
Su sesión a la diestra de Dios
Hebreos 1:3: “Después de haber efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”
Intercede continuamente por nosotros como nuestro Sumo Sacerdote (Romanos 8:34).
Su Segunda Venida en gloria
Hechos 1:11: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.”
Cristo regresará para juzgar al mundo y establecer su reino eterno (Mateo 25:31-34).
Implicaciones Teológicas y Prácticas
La humillación de Cristo nos muestra la profundidad de su amor y nos llama a la humildad
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).
La exaltación de Cristo nos da esperanza y seguridad en nuestra salvación
“Porque yo vivo, vosotros también viviréis” (Juan 14:19).
Cristo reina ahora y debemos someternos a su señorío
“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18).
Su segunda venida nos motiva a vivir con santidad y expectativa
“Esperando la bienaventurada esperanza y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).
Conclusión y Reflexión Final
Los estados de Cristo nos revelan la plenitud de su obra redentora. Su humillación fue el precio de nuestra salvación, y su exaltación es la garantía de nuestra victoria.
Preguntas para Reflexión:
¿Cómo te impacta la humillación de Cristo en tu relación con Dios y tu vida diaria?
¿De qué manera la exaltación de Cristo fortalece tu fe y esperanza?
¿Estás viviendo en sumisión a Cristo como Rey exaltado?
Cristo pasó de la cruz a la gloria para que nosotros podamos compartir su victoria y esperanza eterna.
Aplicación de la Cristología a los Diplomados
La doctrina de la Persona y Obra de Cristo es el eje central de la fe cristiana, y su correcta comprensión tiene aplicaciones prácticas en todos los aspectos de la vida de la iglesia. Para los diplomados en Enseñanza y Adoración, esta verdad impacta directamente la forma en que se predica, se enseña y se dirige la adoración congregacional. A continuación, presentamos algunas aplicaciones específicas según cada programa de formación:
Para el Diplomado en Enseñanza: Formando Discípulos con una Cristología Sólida
Los maestros y líderes que enseñan en la iglesia tienen la responsabilidad de proclamar a Cristo con fidelidad, asegurándose de que la doctrina de la Cristología se transmita correctamente.
La enseñanza debe estar centrada en Cristo
• La Biblia entera apunta a Cristo (Lucas 24:27), y toda enseñanza teológica debe tenerlo como fundamento.
• Se debe enseñar a los creyentes a ver la unidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento en la revelación de Cristo.
Defensa de la fe y corrección de errores
• Desde los tiempos de la iglesia primitiva hasta hoy, muchas herejías han intentado distorsionar la verdad sobre Cristo. Los maestros deben estar preparados para refutar errores como el docetismo, el arrianismo y el pelagianismo.
• La enseñanza doctrinal debe incluir el estudio de los concilios históricos, las confesiones reformadas y la teología bíblica.
Cristo como modelo en la enseñanza y el discipulado
• Jesús es el Maestro por excelencia; su método de enseñanza (parábolas, diálogo, instrucción directa) nos da un modelo pedagógico para la iglesia.
• La enseñanza cristiana no debe ser meramente informativa, sino transformadora, llevándonos a una relación más profunda con Cristo y a una vida de obediencia.
Aplicación práctica:
• Los estudiantes del diplomado pueden desarrollar planes de enseñanza cristocéntricos, asegurándose de que en cada tema o doctrina enseñada Cristo sea exaltado como el centro del mensaje.
• En la formación de líderes y discipulado, se debe enfatizar la importancia de la correcta Cristología como fundamento de la fe cristiana.
Para el Diplomado en Adoración: Culto Cristocéntrico y Bíblico
La adoración en la iglesia debe reflejar la verdad de Cristo en cada elemento del culto. La Cristología nos enseña a dirigir la adoración con reverencia y fidelidad.
La adoración debe estar centrada en Cristo y en su obra redentora
• La música, las oraciones y la liturgia deben reflejar la gloria de Cristo como nuestro Fiador, Sacerdote y Rey.
• Se debe evitar una adoración superficial o centrada en el sentimiento humano; en su lugar, se debe proclamar el evangelio en cada parte del culto.
La importancia de la teología en la adoración
• El contenido teológico de los himnos y cánticos es crucial. Se debe promover la música que exalte la obra de Cristo y la verdad bíblica.
• El uso de lecturas bíblicas, confesiones de fe y predicación expositiva refuerzan una adoración fundamentada en la Escritura.
Cristo como el objeto de la adoración
• En su estado exaltado, Cristo es el Señor a quien toda rodilla debe doblarse (Filipenses 2:9-11).
• La adoración no es un entretenimiento ni una expresión de preferencias personales, sino una respuesta a la gloria de Cristo.
