Fidelidad en el Desierto
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Introducción
Introducción
Imagina que estás en un viaje por carretera. Llevas horas manejando, el sol está a todo lo que da, y de repente te das cuenta de que te estás quedando sin gasolina. No hay gasolineras a la vista, y tu teléfono no tiene señal. ¿Qué harías? ¿Entrarías en pánico? ¿Comenzarías a culpar al GPS por haberte llevado por ese camino?
En nuestra vida cotidiana, es fácil confiar en Dios cuando todo va bien, pero cuando las cosas se ponen difíciles, nuestra fe suele tambalearse. Según un estudio, el 60% de las personas admiten que, en momentos de crisis, su primera reacción es la queja o el desánimo, en lugar de la confianza en Dios.
En el texto que estudiaremos hoy, vemos a Israel en una situación similar. Después de experimentar uno de los milagros más grandes de la historia—el cruce del Mar Rojo—, se enfrentan a una serie de pruebas en el desierto. Agua amarga, falta de comida, sed… y en cada ocasión, su respuesta es la misma: quejas y desconfianza. Pero Dios, en su fidelidad, les enseña una lección poderosa: Él es su proveedor, su sanador y su guía. Hoy quiero desafiarte a confiar en Dios, incluso cuando las circunstancias parecen imposibles.
Idea principal: La fidelidad de Dios en medio de nuestras pruebas nos enseña a confiar en Él.
Tras la primera gran victoria llegó la primera gran prueba. Los israelitas no la superaron fácilmente.
Cuando las circunstancias parecían amenazantes, olvidaron rápidamente la importancia de las liberaciones que habían experimentado recientemente (diez plagas y el ahogamiento de los egipcios en el mar) y se quejaron. ¿Qué hace Dios?
Aprovechó la ocasión de sus quejas para ponerlos a prueba y enseñarles a confiar en Él lo suficiente como para obedecerle y disfrutar así de sus beneficios.
Comienzan las Quejas: El agua en Mará (Exodo 15:22-27)
Comienzan las Quejas: El agua en Mará (Exodo 15:22-27)
22 Moisés hizo partir a Israel del Mar Rojo, y salieron hacia el desierto de Shur. Anduvieron tres días en el desierto y no encontraron agua. 23 Cuando llegaron a Mara no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas. Por tanto al lugar le pusieron el nombre de Mara. 24 El pueblo murmuró contra Moisés diciendo: «¿Qué beberemos?» 25 Entonces Moisés clamó al Señor, y el Señor le mostró un árbol. Él lo echó en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. Y Dios les dio allí un estatuto y una ordenanza, y allí los puso a prueba. 26 Y Dios les dijo: «Si escuchas atentamente la voz del Señor tu Dios, y haces lo que es recto ante Sus ojos, y escuchas Sus mandamientos, y guardas todos Sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios. Porque Yo, el Señor, soy tu sanador». 27 Entonces llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.
Después de cruzar el Mar Rojo, los israelitas se dirigieron a Shur. Una región más alla de las fortificaciones fronterizas de los egipcios. Llegar a ese lugar representaba la libertad “física y geográfica”: NO MÁS PERSECUCIÓN.
Están llegando al lugar que ellos pedían ir al faraón, “al desierto”, aunque aún falta para que puedan “servir al Señor”.
Viajaron tres días y no encontraron agua. Desde un punto de vista humano, es totalmente comprensible que los israelitas hubieran empezado a preocuparse. Es muy entendible que al acercarse a Mará, tuvieran una expectativa de poder beber todo lo que quisieran. Quizás algunos de ellos vieron Mará a lo lejos y se terminaron sus reservas.
Imagina el sentir de los israelitas cuando llegaron a la ciudad y el agua no era potable. Imagina la decepción, el miedo.
El agua “amarga” (mārāh) es clara, parece potable pero en realidad contiene sales minerales en altos porcentajes que la hacen imposible de consumir.
Esto representaba una prueba de fe que no habían experimentado.
Su pregunta es entendible: ¿Qué beberemos?.
El problema no es la pregunta, el problema es LA ACTITUD. “El pueblo murmuró”.
Moisés es el representante humano de Dios, por eso le reclaman. Pero quiero que recuerden algo que quizás en este punto olvidamos, el pueblo esta siguiendo una columna de nube y fuego, el pueblo sabe que el Señor los esta guiando, pero Dios no se comporta conforme a sus expectativas y Él pueblo deja de confiar. Ese es el problema humano por excelencia: NO CONFIAR EN DIOS, CUANDO LAS COSAS NO SALEN COMO ESPERAMOS.
¿Cómo responde Dios? Con una señal milagrosa. Una demostración sobrenatural de Su presencia y provisión. DIOS LE ESTÁ ENSEÑANDO A UN PUEBLO A CONFIAR.
Moisés necesitaba algo para asegurar al pueblo que todo estaba bien; Dios le dijo lo que tenía que hacer, y cuando lo hizo, se demostró el cuidado de Dios. Un acto sobrenatural resultado de un acto de fe de Moisés.
Moisés hizo lo que Dios le pidió sin entender cómo funcionaria.
La expectativa de Dios era amplia. Su pueblo debía darle lealtad y obediencia plenas, no parciales. Si Él lo quería, ellos debían hacerlo.
¿Qué ventaja se deriva de tal lealtad y obediencia? La perfecta protección divina. “no te enviaré ninguna de las enfermedades”, “Yo, el Señor, soy tu sanador.”
Su promesa de ser su sanador no es una promesa de que si alguno de ellos enfermaba, Él lo sanaría inmediatamente. En cambio, era una afirmación de que era a Él a quien debían acudir en caso de cualquier enfermedad.
Eso sigue siendo real. Dios es nuestro soñador y debemos acudir a Él ante cualquier aflicción, incluida la aflicción del pecado.
Y no solo es su senador, es SU GUÍA, los lleva a Elim un lugar con abundante agua (doce manantiales) y sombra para descansar (setenta palmeras).
Más quejas (Exodo 16:1-9)
Más quejas (Exodo 16:1-9)
1 Partieron de Elim, y toda la congregación de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, el día 15 del segundo mes después de su salida de la tierra de Egipto. 2 Y toda la congregación de los israelitas murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto. 3 Los israelitas les decían: «Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos. Pues nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud». 4 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Yo haré llover pan del cielo para ustedes. El pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para ponerlos a prueba si andan o no en Mi ley. 5 »Y en el sexto día, cuando preparen lo que traigan, la porción será el doble de lo que recogen diariamente» 6 Entonces Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas: «A la tarde sabrán que el Señor los ha sacado de la tierra de Egipto. 7 Por la mañana verán la gloria del Señor, pues Él ha oído sus murmuraciones contra el Señor. ¿Qué somos nosotros para que ustedes murmuren contra nosotros?». 8 Y Moisés dijo: «Esto sucederá cuando el Señor les dé carne para comer por la tarde, y pan hasta saciarse por la mañana; porque el Señor ha oído sus murmuraciones contra Él. Pues ¿qué somos nosotros? Sus murmuraciones no son contra nosotros, sino contra el Señor.” 9 Entonces Moisés dijo a Aarón: «Dile a toda la congregación de los israelitas: “Acérquense a la presencia del Señor, porque Él ha oído sus murmuraciones”».
En Mará, las quejas se referían al agua. Ahora, un poco más lejos y después de haber obtenido mucha agua en Elim, la queja era por la comida.
Dejaron atrás el desierto de Shur, y ahora estaban en el desierto de Sin, un mes entero a pasado.
De nuevo, desde un punto de vista humano la actitud de los israelitas es comprensible.
Comprar o encontrar comida habría sido muy díficil, las provisiones seguramente se habían agotado.
Dios sigue probando: ¿Qué tan dispuesto esta Israel a confiar en Él?
Pregunta: ¿Cómo pueden los seres humanos averiguar con precisión qué es una prueba de Dios y qué es simplemente una circunstancia en la que nunca deberían haberse metido?
En el caso de los israelitas, deberían haber sido capaces de decir: “Si Dios nos está guiando visiblemente en forma de columna de nube/fuego, entonces se supone que debemos estar aquí, y nuestra experiencia hasta ahora nos dice que también nos proveerá esta vez”.
Pero estar sin comida, en un nuevo lugar, con dolor en sus estómagos y la tendencia natural del ser humano a ser pesimista cuando sufre, los llevo a murmurar de nuevo. Y otro factor importante es que pudieron decir: “Si en el pasado me queje y Dios me hizo caso, puedo volver a hacerlo”.
El problema es que eso es una grave violación de la fe. Moisés lo dice: “sus murmuraciones no son contra nosotros, sino contra el Señor”.
¿Cómo responde Dios? Provisión.
La provisión de Dios para los israelitas abordó inmediatamente tanto su necesidad de alimentos a corto como a largo plazo.
Dios sabe lo que viene y lo que les espera. Dios se esta revelando como proveedor. Un proveedor que les da lo que NECESITAN, no lo que QUIEREN o ESPERAN.
De este modo, el hecho de satisfacerles con el pan del cielo se convierte en un tema de la Escritura que no solo se refiere al maná, sino a la provisión definitiva de sustento eterno, Cristo mismo
31 »Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo”». 32 Entonces Jesús les dijo: «En verdad les digo, que no es Moisés el que les ha dado el pan del cielo, sino que es Mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. 33 »Porque el pan de Dios es el que baja del cielo, y da vida al mundo». 34 «Señor, danos siempre este pan», le dijeron. 35 Jesús les dijo: «Yo soy el pan de la vida; el que viene a Mí no tendrá hambre, y el que cree en Mí nunca tendrá sed.
Este milagro también es una prueba. La disposición del pueblo a obedecer la ley de la recolección del maná mostraría a Dios si esta inclinados a guardar su ley. No era solo una prueba para ver si podían seguir las instrucciones, sino una prueba para ver si sus corazones estaban inclinados a ser su pueblo del pacto.
La prueba en sí misma requería fe para un pueblo agrícola. Los agricultores saben que si uno cosecha solo lo suficiente en un día para satisfacer las necesidades de ese día, eventualmente uno no tiene comida porque ningún cultivo o animal produce comida todos los días. Ahora se les pedía que refrenaran su tendencia natural a recoger todo lo que estuviera disponible para recoger en previsión del momento en que no fuera posible recoger. Dios les estaba enseñando a confiar en él cada día de nuevo, y les desafiaba a pensar en su provisión de una manera que nunca antes había formado parte de su patrón de planificación.
Dios cuida cada detalle, hasta la doble provisión del sexto día. Esta regla mira hacia adelante y hacia atrás.
Mira hacia atrás, hacia el relato de la creación, que especifica que Dios mismo descansó en el séptimo día; mira hacia adelante, hacia la revelación del cuarto mandamiento, que establece la observancia del día de reposo como parte del pacto, un mandamiento que a su vez se remonta al orden de la creación.
Así, cada semana verían cómo Dios les proveía, de una manera contraria a su sentido normal de cómo recoger y almacenar alimentos, y Dios podría ver cómo estaban aprendiendo a obedecerle antes de que les diera su ley de pacto completa durante muchos meses después del campamento en el Sinaí. Y al hacerlo establece ritmos de vida. (tarde-mañana)
v.9 - Moisés habla como profeta. Moisés exigió que “toda la comunidad israelita se presentara ante el Señor”. Responder a la instrucción. Prestar atención y responder.
Respuesta de Dios (Exodo 16:10-36)
Respuesta de Dios (Exodo 16:10-36)
Dios concede el maná (Exodo 16:10-15a)
Dios concede el maná (Exodo 16:10-15a)
10 Mientras Aarón hablaba a toda la congregación de los israelitas, miraron hacia el desierto y, vieron que la gloria del Señor se apareció en la nube. 11 Y el Señor habló a Moisés y le dijo: 12 «He oído las murmuraciones de los israelitas. Háblales, y diles: “Al caer la tarde comerán carne, y por la mañana se saciarán de pan. Sabrán que Yo soy el Señor su Dios”». 13 Por la tarde subieron las codornices y cubrieron el campamento, y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. 14 Cuando la capa de rocío se evaporó, había sobre la superficie del desierto una cosa delgada, como copos, menuda, como la escarcha sobre la tierra. 15 Al verla, los israelitas se dijeron unos a otros: «¿Qué es esto?», porque no sabían lo que era...
Dios manifestó SU GLORIA, como si la columna no fuera suficiente. Mientras le da la instrucción de acercarse “se apareció en la nube”.
¿Qué es la Gloria de Dios? Es la capacidad de impresionar de Dios, díficil de describir, pero es algo que se siente en términos de miedo, temor, asombro y la sensación de que uno no está en presencia de algo natural, sino de algo superior digno de ser adorado y exaltado.
Aunque Dios no puede ser visto, a menudo deja que su gloria sea percibida.
Al parecer, los israelitas no tuvieron problemas para percibir que Dios estaba entre ellos. Dios le da carne para comer esa primera noche, ya que él maná no llegaría hasta la mañana siguiente.
Pregunta: ¿Podría Dios haberles suministrado el maná antes de que se quejaran, antes de que se les acabara la comida traída de Egipto? Por supuesto. ¿Pero cómo les habría enseñado eso el tipo especial de paciencia que él sabía que necesitarían ejercer en el futuro como su pueblo cuando las cosas se pusieran realmente difíciles?
Provisión y desobediencia (Éxodo 16:15b-20)
Provisión y desobediencia (Éxodo 16:15b-20)
15 ... «Es el pan que el Señor les da para comer», les dijo Moisés. 16 «Esto es lo que el Señor ha mandado: “Cada uno recoja de él lo que vaya a comer. Tomarán como dos litros por cabeza, conforme al número de personas que cada uno de ustedes tiene en su tienda”». 17 Así lo hicieron los israelitas, y unos recogieron mucho y otros poco. 18 Cuando lo midieron por litros, al que había recogido mucho no le sobró, ni le faltó al que había recogido poco. Cada uno había recogido lo que iba a comer. 19 «Que nadie deje nada para la mañana siguiente», les dijo Moisés. 20 Pero no obedecieron a Moisés, y algunos dejaron parte del maná para la mañana siguiente, pero crió gusanos y se pudrió. Entonces Moisés se enojó con ellos.
El maná era el pan de Dios, un regalo divino para el sustento del pueblo en el desierto, no algo que se pudiera cosechar a voluntad en la cantidad que se deseara.
El maná no podía recogerse en exceso o comerse en exceso sin consecuencias. “Así lo hicieron los israelitas”.
Obedecían la regla de no recoger demasiado, sino lo justo, todos tenían cuidado de utilizar recipientes de medida para no infringir la ley de Dios. El pueblo está aprendiendo a confiar en la provisión diaria de Dios. “El pan de cada día”
En cualquier grupo grande siempre hay quienes se inclinan a poner a prueba cualquier regla, por lo que no es de extrañar que algunas personas intentaran guardar el maná no consumido hasta el día siguiente. Cuando lo hicieron, lo encontraron incomestible, frustrando su plan de comer sin hacer el trabajo de recolección diario requerido.
Cuando el informe de tal desobediencia llegó a Moisés, este se enfadó comprensiblemente. Moisés tiene temor de Dios.
El día de reposo (Exodo 16:21-26)
El día de reposo (Exodo 16:21-26)
21 Lo recogían cada mañana, cada uno lo que iba a comer, pero cuando el sol calentaba, se derretía. 22 En el sexto día recogieron doble porción de alimento, unos cuatro litros para cada uno. Y cuando todos los jefes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés, 23 «Esto es lo que ha dicho el Señor», les respondió: «Mañana es día de reposo, día de reposo consagrado al Señor. Cuezan lo que han de cocer y hiervan lo que han de hervir, y todo lo que sobre guárdenlo para mañana». 24 Y lo guardaron hasta la mañana como Moisés había mandado, y no se pudrió ni hubo en él gusano alguno. 25 Y Moisés dijo: «Cómanlo hoy, porque hoy es día de reposo para el Señor. Hoy no lo hallarán en el campo. 26 »Seis días lo recogerán, pero el séptimo día, día de reposo, no habrá nada»
Dios elaboro un sistema sencillo y eficaz para su pueblo: cada mañana nuevo maná. Los perezosos se disciplinan los competitivos no tienen ventajas (Misericordias se renuevan cada mañana)
Siguiendo las instrucciones, los israelitas debían recoger raciones dobles el sexto día.
Esta nueva experiencia de obtener el doble de maná por aproximadamente el mismo esfuerzo fue lo suficientemente asombrosa y/o deliciosa como prueba de la promesa de Dios. Su fe al obedecer la prueba de cada día había sido ahora complementada por la recompensa de su fe al obedecer las disposiciones especiales para la reunión del sexto día.
Transmitiéndoles la palabra de Dios en su papel de profeta, Moisés comenzó a enseñar al pueblo la ley del día de reposo, anticipando así el cuarto mandamiento (Éx 20:8–11). “Shabbat” significa “parada”, y bajo el antiguo pacto exigía la interrupción de todo trabajo voluntario.
La recolección de alimentos era el trabajo más básico que se hacía en el mundo antiguo, por lo que no se podía permitir que la recolección de maná continuara como de costumbre en el día de reposo. Por lo tanto, Moisés instruyó al pueblo para que cocinara la porción diaria de maná como de costumbre, pero que no se preocupara por guardar el resto durante la noche, ya que “mañana será un día de descanso, un santo día de reposo para el Señor”. En otras palabras, el Shabbat o día de reposo no es solo un día de descanso del trabajo, sino un día de servicio reenfocado hacia lo santo, es decir, hacia Dios.
La provisión diaria del maná era un milagro en sí mismo. La provisión del doble de maná cada sexto día de la semana fue otro.
Cualquiera que obedeciera las órdenes anteriores de Dios de cosechar adecuadamente el sexto día y guardar un día para el día de reposo, era recompensado con la posibilidad de cumplir la instrucción de Moisés al día siguiente, el día de reposo, de “comerlo hoy” (v. 25).
El tiempo y la energía que normalmente se dedicaban a la recolección del maná podían ahora dedicarse a la adoración de Dios.
El Creador de los seres humanos, que desde el principio de la creación había honrado el día de reposo y lo había santificado en parte descansando en él, conocía la naturaleza de sus criaturas, incluidos los inconvenientes de un estilo de vida que no permitía un verdadero descanso.
Insistió en que el pueblo que iba a estar unido a él en su alianza descansaría semanalmente. Esto no significa que no hicieran nada, sino solo que hicieran lo menos posible que fuera físicamente duro, es decir, el mismo tipo de trabajo que tenían que hacer en los otros seis días. Al quitar el maná en el séptimo día, Dios ayudó a asegurar que la gente utilizaría ese día para algo más que la cosecha habitual.
Segunda desobediencia (Exodo 16:27-30)
Segunda desobediencia (Exodo 16:27-30)
27 Y en el séptimo día, algunos del pueblo salieron a recoger, pero no encontraron nada. 28 Entonces el Señor dijo a Moisés: «¿Hasta cuándo se negarán ustedes a guardar Mis mandamientos y Mis leyes? 29 »Miren que el Señor les ha dado el día de reposo. Por eso el sexto día les da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día». 30 Y el pueblo reposó el séptimo día.
Nuevamente, algunas personas no pudieron resistirse a tratar de salir adelante, de sacar ventaja, desobedeciendo el mandato de Dios.
Al hacerlo se mostraron poco dispuestos a confiar en Dios. Un solo mandamiento.
El discurso de Dios es interesante. No espera una respuesta. Es una forma retorica de decir. “Cuento con que dejarán de desobedecerme”.
Dios quiere formar una alianza con Su Pueblo.
“Miren que el Señor les ha dado el día de reposo” - ES UN REGALO.
Al final dice: “El pueblo reposo”. - Todavía no se trataba de todo el conjunto de métodos formales de adoración e instrucción religiosa. El primer paso, el más básico, había sido enseñar a los israelitas a apartar el tiempo para tales cosas.
Recuerdo de la fidelidad (Éxodo 16:31-36)
Recuerdo de la fidelidad (Éxodo 16:31-36)
31 La casa de Israel le puso el nombre de maná; y era como la semilla del cilantro, blanco, y su sabor era como de hojuelas con miel. 32 «Esto es lo que el Señor ha mandado», dijo Moisés: «Que se guarden unos dos litros llenos de maná para sus generaciones, para que vean el pan que Yo les di de comer en el desierto cuando los saqué de la tierra de Egipto». 33 Entonces Moisés dijo a Aarón: «Toma una vasija y pon en ella unos dos litros de maná, y colócalo delante del Señor a fin de guardarlo para las generaciones de ustedes». 34 Tal como el Señor ordenó a Moisés, así lo colocó Aarón delante del Testimonio para que fuera guardado. 35 Los israelitas comieron el maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada. Comieron el maná hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán. 36 Un gomer (2.2 litros) es la décima parte de un efa (22 litros).
Que una muestra de maná se guardara con el arca, era tema de conmemoración en realidad. La intención de Dios era que el maná fuera visible con regularidad, como estímulo a la fe en la provisión continua de Dios para su pueblo.
Más quejas (Exodo 17:1-7)
Más quejas (Exodo 17:1-7)
1 Toda la congregación de los israelitas marchó por jornadas desde el desierto de Sin, conforme al mandamiento del Señor. Acamparon en Refidim, y no había agua para que el pueblo bebiera. 2 Entonces el pueblo discutió con Moisés, y le dijeron: «Danos agua para beber». «¿Por qué discuten conmigo?», les dijo Moisés. «¿Por qué tientan al Señor?». 3 Pero el pueblo tuvo sed allí, y murmuró el pueblo contra Moisés, y dijo: «¿Por qué nos has hecho subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?» 4 Y clamó Moisés al Señor y dijo: «¿Qué haré con este pueblo? Un poco más y me apedrearán». 5 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Pasa delante del pueblo y toma contigo a algunos de los ancianos de Israel, y toma en tu mano la vara con la cual golpeaste el Nilo, y ve. 6 »Yo estaré allí delante de ti sobre la peña en Horeb. Golpearás la peña, y saldrá agua de ella para que beba el pueblo». Y así lo hizo Moisés en presencia de los ancianos de Israel. 7 Y puso a aquel lugar el nombre de Masah y Meriba, por la contienda de los israelitas, y porque tentaron al Señor, diciendo: «¿Está el Señor entre nosotros o no?».
Dios los llevó directamente a un lugar donde no había agua potable.
Así pues, el suceso representa otra prueba de la fidelidad de Israel, una prueba que, de nuevo, no se supera fácilmente.
El pueblo vuelve a quejarse por falta de agua.
¿Por qué ponen a prueba al Señor? - Moisés recordó al pueblo que cualquier queja contra él era en realidad una queja contra Dios. Moisés demostró que sabía que la protesta representaba un intento de manipular a Dios. El pueblo debería haber sabido ya que Dios satisfaría sus necesidades.
Poco después de no encontrar agua potable y habiendo aprendido que sus protestas anteriores obtuvieron resultados, estaban lanzando una protesta paralela a las del pasado, poniendo así a prueba a Dios.
“Probar a Dios” es exigirle o esperar que haga algo especial por ti, algo que no te has ganado y que no mereces.
Poner a prueba a Dios siempre implica un cierto grado de duda sobre si las circunstancias actuales de uno son o no todo lo que uno merece y si Dios podría o debería haber hecho un mejor trabajo a la hora de satisfacer nuestras necesidades.
Dios esta preparado con una solución, y aunque Moisés en esta ocasión no manejo la protesta de la mejor manera, porque es evidente que tiene temor, igualmente Dios lo usa para solucionar el problema.
En otras palabras, Moisés parecía aquí una persona que temía perder su vida por hacer su trabajo y mostraba una falta de confianza en la provisión de Dios para él que es paralela y resultante de la falta de confianza del pueblo en la provisión de Dios para ellos.
El pueblo sigue teniendo expectativas, el pueblo sigue sin confiar en Dios. Dios le dice a Moisés a donde ir a encontrarse con Él. “Lo lleva a su presencia”.
La presencia y el poder de Dios representan lo esencial para cualquier milagro, en este caso lo impresionante es que Dios no se limito a llevarlos a un lugar con agua, les mostró que su provisión puede venir de cualquier lugar. Deja a Dios ser Dios.
Aplicación
Aplicación
Confiar en la provisión de Dios: Los israelitas se quejaron por falta de agua y comida, pero Dios les proveyó en cada necesidad.
Aprender a descansar en Dios: El mandato del día de reposo (Shabbat) era un recordatorio de que Dios es quien sostiene nuestra vida, no nuestro trabajo.
Evitar la queja y la desconfianza: Las quejas de Israel revelaron su falta de fe en la fidelidad de Dios.
Reconocer la presencia de Dios: Israel dudó de la presencia de Dios, a pesar de que la columna de nube y fuego los guiaba.
Obedecer incluso cuando no entendemos: Moisés obedeció a Dios al echar un árbol al agua y al golpear la roca, aunque no entendía completamente el plan.
Conclusión
Conclusión
La actitud inexcusable de los israelitas queda clara con la declaración final de Moisés sobre toda la historia: “Pusieron a prueba al Señor diciendo: “¿Está el Señor entre nosotros o no?”.
Su presencia era obviamente manifiesta en todo momento, como lo era en ese mismo momento a través de la columna de nube/fuego, Israel incurrió así en la ira de Dios y desafió a Dios de una manera que no podía ignorar.
El desierto no fue solo un lugar de pruebas para Israel; fue un lugar de aprendizaje. Aprendieron que Dios es fiel, incluso cuando ellos no lo eran. Aprendieron que Él es su proveedor, su sanador y su guía. Y aunque sus quejas revelaron su falta de fe, la paciencia de Dios les mostró que Él nunca los abandonaría.
Hoy, nosotros también estamos en un viaje. A veces, el camino es difícil, y las provisiones parecen escasas. Pero Dios nos llama a confiar en Él, a descansar en su cuidado y a recordar que Él está con nosotros. Así como proveyó para Israel en el desierto, Él proveerá para ti.
Llamado
Llamado
En qué áreas de tu vida estás luchando por confiar en Dios? ¿Qué "Mar Rojo" has cruzado que te recuerda su fidelidad?
Esta semana, dedica tiempo a descansar en Dios. Apaga el ruido, desconéctate de las distracciones y busca su presencia.
Señor, hoy te damos gracias porque eres nuestro proveedor y nuestro guía. Ayúdanos a confiar en ti, incluso cuando las circunstancias parecen imposibles. Enséñanos a descansar en tu cuidado y a vivir en gratitud, no en queja. En el nombre de Jesús, Amén.
Bendición y Oración
Bendición y Oración
Iglesia Identidad, que el Señor te bendiga y te guarde, que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia, que el Señor alce sobre ti Su rostro, y te de paz, en el nombre de Jesús, Amén.
PROPÓSITO DE IDENTIDAD
“Acercar a las personas a Jesús de una manera real y práctica, dándoles las herramientas para alcanzar la madurez en Cristo y ser miembros de Su familia; con el objetivo de prepararlas para servir a la Iglesia y a la comunidad, glorificando así el nombre de Dios.”
AÑO DE LA PLENITUD
19 y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que sean llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.
