Un Salvador Misericordioso y Fiel
Dios nos ha hablado por el Hijo quien es heredero y Rey para siempre y nos ha salvado. Es Superior a los ángeles pues es honrado por Dios como heredero y tiene un mensaje superior al de ellos, por lo mismo una advertencia más severa a descuidar esta Salvación tan grande.
Lectura Bíblica
Un Salvador Misericordioso y Fiel
Introducción
Unicamente en Hebreos la doctrina del sumo sacerdocio de Jesús es desarrollada plenamente (2:17–18; 3:1; 4:14–16; 5:1–10; 6:20; 7:14–19; 26–28; 8:1–6; 9:11–28; 10). El escritor centra nuestra atención en dos de las características del sumo sacerdocio de Jesús: misericordia y fidelidad
I. Un Salvador Misericordioso
bondad; piedad; favor
piedad:—misericordia.
inclinarse en bondad hacia un inferior; favorecer, conceder; mostrarse amigable, apiadarse, compadecerse, compasión, dar, hacer merced.
«entrañas; misericordia; compasión». citado en (
matriz, misericordia, natural, piedad, vientre.
El חֶסֶד (Kjesed) de Dios es su amor fiel y misericordioso, que está prometido y por lo tanto puede ser esperado aun cuando no pueda ser reclamado.
Puesto que somos infieles, este amor asume la forma de gracia que perdona, y en última instancia anuncia la salvación definitiva.
Es habitualmente un acto o expresión de bondad amorosa más que una emoción.
En
II. Un Salvador Fiel
Mientras que la misericordia se dirige hacia el hombre, la fidelidad se dirige hacia Dios. Jesús en un fiel sumo sacerdote al servicio de Dios.
Una persona es fiel en el cumplimiento de sus deberes, y es digno de la confianza de las personas que se fían de él.
a Jesús se le describe como aquel sumo sacerdote que representa al hombre ante Dios, que aparta la ira de Dios, que sana a los afligidos por el dolor, que levanta a los caídos y ministra a las necesidades de su pueblo.
El Día de la Expiación se celebraba una sola vez al año. Únicamente en ese día podía el sumo sacerdote entrar en el Lugar Santísimo del tabernáculo o templo en representación del pueblo de Israel y hacer propiciación por ellos.
En el Día de Expiación, el sumo sacerdote rociaba sobre el propiciatorio la sangre del holocausto por los pecados, como símbolo de la aceptación del sacrificio por Dios.
El
III. Un Salvador Poderoso
Cristo vino a ayudar a los redimidos cuando son tentados. Quería sentir todo lo que sentimos para poder ser un Sumo Sacerdote misericordioso y comprensivo, además de fiel. No solo vino a salvarnos, sino a simpatizar con nosotros.
En su función de sumo sacerdote, y mediante su obra de sacrificio, Jesús quitó la maldición de Dios que pesaba sobre el hombre. A causa del perdón de los pecados, el amor de Dios fluye libremente hacia los redimidos, y Jesús está pronto para ayudar. Los que son tentados pueden sentir el apoyo activo de Jesús. Pueden esperar una comprensión de Jesús nada menos que perfecta, ya que él mismo sufrió cuando fue tentado.
