Enfermedad del alma
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pasaje clave:
pasaje clave:
Salmo 69:1–3 (RVR60)
1 Sálvame, oh Dios,
Porque las aguas han entrado hasta el alma.
2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie;
He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
3 Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido;
Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.
pasaje de apoyo:
Salmo 16:10 (RVR60)
10 Porque no dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
Quiero hablarte sobre la “enfermedad del alma”.
Esta es causada por una avalancha de problemas que te sobreviene;
no solo un problema, sino uno tras otro. El rey David clamó:
Desarrollo de sermon:
Los problemas vinieron a David con tanta fuerza que pensó que se derrumbaría. Él oró:
“Ten piedad de mí, oh Señor, porque estoy tan angustiado. Me estoy consumiendo de dolor. Me fallan las fuerzas, mi alma y mi vientre” (Salmo 32:9).
1. **”He conocido problemas, pero no un torrente de ellos. No puedo identificarme con el dolor de David. No puedo identificarme con las aflicciones de Job”**.
Estas palabras reflejan la realidad de muchos que,
aunque enfrentan dificultades,
no han experimentado el peso abrumador de una crisis tras otra.
Sin embargo, la Biblia nos recuerda en **Salmo 34:19**
que “muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará el Señor”.
Este versículo nos anima a confiar en que, aunque las pruebas sean grandes, Dios está presente para librarnos de ellas.
2. En medio de la incertidumbre, muchos enfrentan **miedo a perder el trabajo, miedo por las finanzas o miedo por el futuro de sus familias**.
Estos temores pueden paralizar y robar la paz.
Pero Jesús nos dice en **Mateo 6:34**:
“No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Basta con que cada día tenga sus propios problemas”.
Este recordatorio nos invita a vivir un día a la vez, confiando en que Dios proveerá lo necesario.
3. **Los padres lloran a sus hijos**
que se alejan por influencias negativas, como amigos drogadictos o alcohólicos.
Este dolor es profundo, pero la Palabra de Dios ofrece esperanza.
En **Proverbios 22:6** se nos dice: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando sea viejo no se apartará de él”.
Aunque el camino sea difícil, la semilla sembrada en el corazón de los hijos puede dar fruto en el tiempo de Dios.
4. **Las parejas enfrentan desafíos**
como pagos hipotecarios cada vez más altos, matrimonios en crisis y facturas que se acumulan.
Estas presiones pueden debilitar incluso las relaciones más sólidas.
Sin embargo, **Filipenses 4:6-7** nos anima: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”.
La oración y la gratitud son herramientas poderosas para encontrar paz en medio del caos.
5. **Multitudes de ancianos viven en la miseria**
, enfrentando soledad y necesidades. Este panorama puede parecer desolador, pero Dios no los ha olvidado.
En **Isaías 46:4** Él promete: “Yo los sostendré hasta que envejezcan y sus cabellos encanezcan. Yo los hice, yo los sostendré; yo los llevaré y los rescataré”.
Esta promesa nos recuerda que, incluso en la vejez, Dios es nuestro refugio y fortaleza.
Para quienes enfrentan una avalancha de temores, la Palabra de Dios sigue siendo un faro de esperanza y consuelo.
la enseñanza tan inmoral e impía que enferma el alma.
1. La Biblia advierte sobre la peligrosa influencia de las enseñanzas inmorales y falsas que pueden corromper el corazón y el alma.
En Mateo 15:18-19, Jesús dice: "Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias."
Este pasaje nos recuerda que las enseñanzas impías, que provienen de corazones corruptos,
pueden llevar a acciones y pensamientos que dañan tanto al individuo como a quienes lo rodean.
Es crucial discernir y rechazar cualquier doctrina que se aparte de la verdad divina.
2. El apóstol Pablo también alerta sobre los falsos maestros y sus enseñanzas engañosas.
En 2 Timoteo 4:3-4, escribe: "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas."
Este versículo subraya cómo las personas pueden ser seducidas por enseñanzas que satisfacen sus deseos carnales en lugar de buscar la verdad espiritual.
Estas doctrinas, aunque parezcan atractivas,
alejan al alma de Dios y la enferman con mentiras y pecado.
La raíz del malestar del alma es cuando los problemas persisten... cuando los acontecimientos empeoran...
cuando el alma clama a Dios por ayuda... y parece no haber respuesta.
La enfermedad del alma es conocer al Señor, amarlo, orar e incluso derramar lágrimas, y aun así, parece no estar ahí.
1. **La persistencia del sufrimiento y la aparente ausencia de Dios**
: En momentos de angustia, cuando los problemas persisten y el alma clama a Dios por ayuda, puede sentirse como si Él estuviera distante.
El Salmo 22:1-2 refleja este sentimiento:
*”Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no respondes; y de noche, y no hay para mí reposo”*.
Este versículo muestra que incluso los más fieles pueden experimentar la sensación de abandono en medio del dolor.
2. **La lucha entre la fe y la desesperación**:
A veces, a pesar de amar al Señor, orar y derramar lágrimas, parece que no hay respuesta.
En estos momentos, es crucial recordar las palabras de Isaías 41:10: *”No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”*.
Este versículo nos recuerda que, aunque no siempre entendamos Sus caminos, Dios está presente y nos sostiene incluso en la oscuridad.
3. **La esperanza en medio del silencio divino**:
Aunque el alma pueda sentirse enferma por la aparente falta de respuesta, la Biblia nos enseña que Dios obra en Su tiempo perfecto.
Habacuc 2:3 nos anima: *”Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará”*.
Este versículo nos invita a confiar en que, aunque no veamos la solución inmediata,
Dios está trabajando en nuestro favor y Su respuesta llegará en el momento adecuado.
David expresa desesperación y esperanza en su dolor
David dijo que sus problemas se volvieron tan abrumadores que su alma se sintió abatida "tanto que ni siquiera puedo hablar".
En otras palabras: "He llorado tanto que no me quedan lágrimas. Solo veo desesperación en los días venideros".
"Desde lo profundo, oh Señor, a ti clamo" (Salmo 130:1).
Aunque se sentía abrumado, David también recordaba que "El Señor está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los de espíritu abatido" (Salmo 34:18).
Y en medio de su angustia, encontraba esperanza al confiar en que "el llanto puede durar toda la noche, pero al llegar la mañana brota la alegría" (Salmo 30:5).
Estas verdades bíblicas sencillas y directas que pueden sanar tu enfermedad del alma:
• Lo más importante de todo: sigue orando, incluso cuando la situación empeore.
Dios responderá a su tiempo, de maneras que no podrías imaginar.
Lo más difícil de la fe es la última media hora, justo antes de que llegue la respuesta.
Igual de importante: ¡no te enojes con Dios, nunca! Veo que esto les sucede a creyentes de todo el mundo.
Toda incredulidad e impaciencia implican que el Señor te ha escogido de entre las masas del mundo y te ha convertido en objeto de crueldad y acoso. ¡Dios no lo quiera!
Él te ama en medio de todas tus dificultades.
Si cerrara los oídos a tus llantos, sería un impostor, y no lo es.
Él es tu Padre amoroso, perdonador, todopoderoso y cariñoso.
Deshazte del miedo, porque conlleva tormento.
1 Juan 4:18 (RVR60)
18En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
En cambio, descansa en sus promesas.
Las cosas pueden cambiar —
quizás tu estilo de vida tenga que simplificarse debido a las circunstancias—,
pero todas las cosas obran para bien de quienes aman a Dios y son llamados conforme a su propósito.
