La Renovación de la Mente. título (1)
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(Una Guía para Transformar tu Vida Espiritual)
Introducción:
Los que creemos en el Señor Jesucristo tenemos un espíritu y un corazón nuevo. En el capítulo 3: versículo 3 Del Evangelio de Juan vemos como Nicodemo visita a nuestro Señor Y le pregunta “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: de cierto de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver el Reino de Dios”. Más adelante, Versículo 5 le dice que de cierto de cierto te digo que el que no naciere del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Eso nos muestra que los que creemos, y hemos aceptado a nuestro Señor como nuestro único y exclusivo Salvador tenemos un espíritu y un corazón nuevo. No importa cuán débil o fuerte sea un creyente el que nace de Dios recibe un espíritu y un corazón nuevo. Por eso el creyente puede amar al prójimo, servir a Dios y hacer todo de corazón. Sin embargo, a pesar de su corazón que es nuevo, la parte del corazón que es nuevo, la parte del corazón que corresponde a la mente no ha sido renovada. Cuando un hombre cree en el Señor, es salvo y obtiene una conciencia nueva, cuya función es restaurada de tal manera que él ahora aborrece el pecado y se entristece cuando peca; Entonces ¿Puede permanecer nueva la conciencia del hombre? ¿cómo se relaciona la mente con la vida, la obra, y el servicio del creyente ante Dios?
-La buena voluntad de Dios será agradable y perfecta si renovamos nuestro entendimiento.
Nuestro verdadero culto es una ofrenda viva y santa agradable a Dios.
Contexto histórico, político, cultural y religioso.
No está muy claro cómo se desarrolla la iglesia en Roma, pero la comunidad judía en Roma del primer siglo era de decenas de miles, afirman fuentes extrabíblicas. Después que son liberados los judíos, Pompeyo deporta muchos a Roma y estos crecen en número e influencias. Hay una posibilidad en la cual concuerdan los teólogos y es que la diáspora judía que componía la iglesia de Roma, pudieran ser aquellos prosélitos convertidos en el primer sermón que dio el apóstol Pedro, donde se convirtieron 3,000 personas (Hechos 2:14-42). Claudio expulsa a los judíos cristianos por incitación de “Crestus” (los teólogos afirman que no se ha conocido a ningún Crestus, y que es un error ortográfico; que la palabra correcta es Cristo), y en esa expulsión salen también Aquila y Priscila, que estos se trasladarían a Corinto en el año 40 d.C. (Hechos 18:2). La comunidad cristiana de Roma parece haber comenzado en el año 35 d.C., haciendo un poco improbable que Pedro haya estado en Roma, lo que hace imposible que el apóstol la haya fundado. La composición étnica de la iglesia de Roma era de un grupo mixto de judíos y gentiles.[1] Según Ambrosiasta, escritor cristiano del siglo cuarto, en el tiempo que los judíos son expulsados de Roma, las iglesias son en mayoría de gentiles, esparciendo estos el evangelio en Roma a los romanos. De ahí las sinagogas empiezan a decaer, y muchas iglesias se estaban separando de ellas.
Contexto bíblico:
“así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
- hay una parte curiosa de esta epístola que quiero hacer notar y que muchos teólogos quieren hacer notar. Posiblemente no en otras epístolas Pablo las divide en una de enseñanza y la otra de práctica. Pero en esta epístola y claro está esta se enseña en el colegio teológico, Debido a lo importante que es. Y sin duda alguna creo que está epístola se divide en dos partes desde el capítulo 1 hasta el capítulo 11 es una parte de teoría. Y del capítulo 12 al capítulo 16 es de práctica. Y si usted la lee completa, lo va a ver inmediatamente. Y claro está que cuando usted va a coger el examen para obtener una licencia ya sea de aprendizaje o para conducir, primero usted coge un examen teórico y después 1 práctico. Y esta segunda parte no debe sorprendernos porque la parte de santificación debe tener una parte práctica. En esta parte y como la práctica Pablo exhorta a los romanos de aquella época, y también a nosotros los del nuevo testamento, que lo que había dicho en lo teórico tenemos que hacerlo ahora como sacrificio vivo. o sea, dando por gracia lo que por gracia se nos dió. “Y empieza diciendo os ruego por las misericordias de Dios, por qué Dios fue misericordioso con nosotros, (Y sus misericordias son nuevas cada mañana) nosotros ahora tenemos que ir a llevar el Evangelio a otros que no lo conocen. Cómo empieza Pablo describiendo este servicio espiritual. Primeramente, él le dice que no se conformen al mundo, porque conformarse al mundo es estar o ser mundano, Y el mundano está en pugna con Dios siempre. Ustedes tienen que ser regenerados dice Pablo. Y cómo van a ser eso pues ustedes tienen que ser transformados mediante la renovación de su mente. Entonces el estado nuevo de su mente y de su corazón se le llama conversión o regeneración, que es cuando una persona acepta a Cristo como su único y exclusivo Salvador y redentor.
C. Aplicación:
Pablo nos llama a no conformarnos a los estándares y valores del mundo, sino a ser transformados por la renovación de nuestra mente. En la práctica, esto significa que debemos evaluar continuamente nuestras acciones, pensamientos y motivaciones a la luz de las enseñanzas de Cristo. Por ejemplo, en el ámbito laboral, podemos enfrentarnos a la tentación de actuar de acuerdo con la ética del mundo, donde el éxito y el reconocimiento a menudo se logran a expensas de la integridad y la honestidad. (ampliar). Sin embargo, como creyentes, debemos permitir que nuestra mente renovada por las Escrituras y guíe nuestras decisiones y acciones, eligiendo siempre la rectitud y la justicia. En nuestras relaciones personales, la renovación de nuestra mente nos llama a amar y perdonar, incluso cuando nos resulta difícil. En lugar de conformarnos a la cultura de la represalia y el rencor, debemos permitir que el amor de Cristo transforme nuestras interacciones, mostrando gracia y misericordia a los demás. Finalmente, la renovación de nuestra mente nos impulsa a utilizar nuestros dones y talentos para el servicio de la comunidad de fe y de la sociedad en general. Ya sea que tengamos habilidades de liderazgo, enseñanza, servicio o cualquier otro don, debemos emplearlos con diligencia y alegría, buscando siempre glorificar a Dios y edificar a los demás. En resumen, la aplicación de esta enseñanza en nuestra vida diaria implica una constante autoevaluación y un compromiso con la transformación interna mediante la palabra de Dios, lo que nos permitirá vivir de manera que agrade y glorifique a nuestro Señor.
La manera de vivir que agrade y glorifique a nuestro Señor será mediante las medidas de fe que Dios nos permite tener.
II. En el cuerpo de Cristo todos tendremos diferentes dones y Talentos.
Contexto Bíblico:
3Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 4Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
-En concordancia con la “gracia” o don del ministerio público que le ha sido dada a Pablo, el apóstol comparte un consejo útil con sus lectores. Hablando en sentido negativo les dice: “Cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener”. Y luego se envuelve al lado positivo y dice: “Sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno". La segunda parte de esta respuesta positiva presenta ciertas dificultades. En ninguna parte hablan las Escrituras de que la fe salvadora sea dada en diferente medida a distintas personas. La fe salvadora salva, y nadie es más salvo que otro por haber recibido mayor medida de fe. Una posible explicación para que esto suceda es a las versiones existentes, Qué traducen del texto original como “la medida de fe”, que esto se entiende como si la fe tuviera una medida.
Sin embargo, el idioma original permite que las palabras “de fe” se entiendan como posesiva, de manera que la fe no sería el objeto de la medida sino el sujeto, es decir: la medida que la fe emplea. A partir de este último entendimiento, este consejo doble se podría leer de la siguiente forma: “Cada persona que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura conforme a la medida o norma que la fe dada por Dios emplea”.
¿Qué norma o medida emplea la fe para asignar el valor o mérito apropiado al papel individual de cada cristiano? Pablo sugiere que la función que cada cristiano desempeña en la iglesia es similar al papel que individualmente desempeña cada parte o miembro del cuerpo humano. “De la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.” La Nueva Versión Internacional traduce las últimas palabras como: “Y cada miembro [del cuerpo] está unido a todos los demás”; esta es la relación armoniosa que existe entre cristianos cuando cada uno usa el don o talento que le ha sido dado por Dios para el bien común.
c. Ilustración:
Unidad en la diversidad
Imagínate un hermoso jardín, lleno de una variedad de plantas. Hay flores de vibrantes colores, árboles robustos, arbustos aromáticos y delicadas enredaderas. Cada planta tiene su propio propósito y función: algunas atraen a los polinizadores, otras proporcionan sombra, algunas repelen insectos y otras embellecen el paisaje con sus magníficas flores. Así, nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo. Cada uno de nosotros tiene un don especial que son medidas de fe dadas por Dios. No debemos pensar de nosotros mismos con arrogancia, sino con cordura, reconociendo que nuestro valor radica en cómo contribuimos al bienestar del cuerpo en su conjunto. Cada parte es esencial y, aunque diferentes, todos somos uno en Cristo, trabajando juntos para cumplir la voluntad de Dios y vivir en su sabiduría. El pasaje nos llama a la humildad y a la colaboración, recordándonos que, en la diversidad de nuestros dones y funciones, encontramos la verdadera unidad en Cristo.
d. Aplicación
El consejo de Pablo es claro: no debemos sobrevalorarnos, sino pensar de nosotros mismos con humildad y sensatez. Debemos recordar que Dios nos ha dado diferentes dones y talentos, y cada uno tiene su papel en el cuerpo de Cristo. Al usar estos dones con sabiduría y en armonía, contribuimos al bienestar de la comunidad de fe.
- los dones son un regalo de Dios para contribuir en la Comunidad de la fe.
III. las medidas de la fe son los dones y los talentos.
contexto bíblico.
“6De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
Bien en la enumeración de los dones Pablo enumera 7, que son profecía, servicio, enseñanza, El que exhorta, el que reparte, el que preside Y el que hace misericordia. Él podía haber dicho más porque había más ministerios para ese tiempo. Entonces Pablo lo que quería decirle a los romanos y a nosotros ahora acerca de estos dones, es que no pensarán demasiado alto de sí mismo y Por otra parte que no despreciara ni descuidáran los dones que se les había regalado por parte del Señor.
Pero viendo el primero de los dones (profecía) esto nos ha hecho suscitar algunas preguntas. Y es el primero de los dones que es el de la profecía, no significa necesariamente que profetizar sea la predicción del futuro; como se empleaban en las escrituras, el término quiere anunciar la voluntad de Dios, voluntad que ya puede haberse cumplido o que se podía cumplir en un futuro; profetizar lo que significaba era dar a conocer la voluntad de Dios. Nos encontramos con otro problema de las versiones. La segunda porción del texto en cuestión se asemeja a la medida de fe que habíamos analizado con autoridad. Y la versión reina Valera, dice textualmente “El que tiene el don de profecía úselo conforme a la medida de fe”. Pero en fin a qué queremos llegar, y cuál es el punto que Pablo quiere traer. En romanos 12 tenemos una lista de 7 dones espirituales y en primera de corintios 12 tenemos que la primera lista es de 9 y 8 en la segunda lista. Es importante notar las semejanzas como las diferencias entre ellas. En romanos se trata de Dios padre, en efesios De Dios hijo, y en primera de corintios De Dios Espíritu Santo. Al ser dones de la gracia trinitaria, tanto la jactancia como la envidia quedan excluidas. Segundo, Todas concuerdan en que el propósito de los dones se relaciona con la edificación del cuerpo de Cristo si bien efesios 4:12, es más explícito y 1 corintios 14:12, Dice que deberíamos evaluar los dones a la luz de la medida en que edifican a la iglesia. En tercer lugar, todas las listas realzan la variedad de los dones, y en cada caso parecería que cada lista incluye una selección propia. Pero, mientras que quienes estudian las listas de primera de corintios centran la atención en lo sobrenatural (lenguas, profecía, sanidad y milagros), mientras que en romanos 12 todos los dones aparte de la profecía son de carácter general y práctico (servicio, enseñanza, estímulo y liderazgo) o incluso prosaico (dar dinero incumplir actos de misericordia). Es evidente que necesitamos ampliar nuestro conocimiento en cuanto a los dones espirituales, y para eso necesitaremos que siempre estemos renovando nuestra mente y haciéndola espiritual cada día.
c. Aplicación:
El pasaje de Romanos 12:6-8 nos da una guía clara sobre cómo debemos utilizar los dones espirituales que Dios nos ha dado. Cada uno de nosotros tiene habilidades y talentos únicos que han sido otorgados por la gracia de Dios y que deben ser utilizados para el servicio y la edificación de la comunidad de fe. En resumen, estos versículos nos enseñan que nuestros dones espirituales no son para nuestro propio beneficio, sino para el servicio y la edificación de la comunidad de fe. Al usar nuestros dones de manera responsable y amorosa, estamos cumpliendo con nuestro propósito y contribuyendo al crecimiento del cuerpo de Cristo.
Por medio de la renovación de nuestra mente estaremos contribuyendo al crecimiento del cuerpo de Cristo.
Conclusión:
Uno de los aspectos más esenciales en nuestro caminar cristiano es la renovación de nuestra mente. Este proceso implica una transformación profunda que nos permite discernir y vivir conforme a la voluntad de Dios. Estos conceptos que hemos hablado, basados en principios bíblicos, nos van a enseñar cómo presentar nuestras vidas como un sacrificio vivo y agradable a Dios, evitando conformarnos a los patrones de este mundo y permitiendo que nuestra mente sea renovada por su verdad. Para lograr esta renovación, es fundamental que entendamos la importancia de rendir nuestro cuerpo y nuestra mente al servicio de Dios. La transformación no se trata solo de cambiar nuestras acciones externas, sino de permitir que nuestros pensamientos y emociones sean moldeados por las enseñanzas de Cristo. Este cambio interno es lo que nos capacita para discernir la voluntad de Dios en nuestras vidas, y nos dirige hacia una vida que le agrada y glorifica. Además, es crucial reconocer que cada uno de nosotros tiene diferentes dones y talentos que Dios nos ha dado para servir dentro del cuerpo de Cristo. Al renovar nuestra mente, podemos identificar y utilizar estos dones de manera efectiva, contribuyendo al bienestar y crecimiento de la comunidad de fe. Ya sea que tengamos el don de profecía, servicio, enseñanza, exhortación, el de repartir, liderazgo o misericordia, cada uno de estos debe ser ejercido con diligencia y alegría, reflejando el amor y la gracia de Dios.
Terminando, la renovación de la mente es un proceso continuo y vital en la vida del creyente. Nos llama a una entrega total a Dios, una transformación en nuestro entendimiento, y una vida de servicio utilizando los dones que Él nos ha otorgado, para vivir de acuerdo con estos principios y experimentar una verdadera renovación espiritual de la mente.
A Dios sea toda la gloria.
