la llegada al monte

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presencia de Dios

ILUSTRACIONES:
En la historia de Moisés, vemos a un hombre que sube al monte Sinaí en busca de la presencia de Dios. Esa ascensión no fue solo física, sino también espiritual. En nuestras propias vidas, debemos escalar montañas de desafíos y desánimos para encontrarnos con el Creador. Subir a ese 'monte' puede requerir sacrificio y esfuerzo, pero las recompensas son eternas: claridad, guía y una relación más profunda con Dios.
Durante mi vida, he experimentado momentos difíciles que me han hecho sentir como si estuviera al pie de una montaña inalcanzable. A veces, subir esa montaña se siente imposible, pero cada paso que tomamos hacia Dios, incluso si es pequeño, nos acerca más a Su gloria. Al igual que los escaladores que finalmente llegan a la cima, experimentar la presencia de Dios es una recompensa que vale cualquier esfuerzo.
En la parábola de la Transfiguración, Jesús llevó a Pedro, Santiago y Juan a una montaña alta donde reveló Su gloria. Esta historia nos recuerda que subir a las montañas de nuestra vida, esas experiencias difíciles, puede llevarnos al encuentro con la divinidad. Cada vez que enfrentamos una batalla, Dios nos invita a una experiencia cercana a Él, donde se derraman bendiciones y entendimiento.
Recordemos la historia de Elías, que también subió al monte Horeb después de una gran batalla emocional. En ese lugar, Dios se reveló a él no en el viento fuerte ni en el terremoto, sino en un susurro apacible. Así, en nuestro esfuerzo por escalar las montañas de la vida, a veces buscamos a Dios en los lugares equivocados. La calma y la paz de Su presencia son a menudo más poderosas que cualquier evento extraordinario que esperábamos.
El monte de Dios es un símbolo de la cima espiritual hacia la que todos aspiramos. Así como los israelitas escalaban por fe hacia la tierra prometida, cada uno de nosotros tiene su propio camino que seguir. Subir al monte de Dios implica dejar atrás distracciones y luchar contra la incredulidad. Al hacer esto, encontramos el auténtico propósito y la voluntad de Dios, llevándonos a una vida transformada.

Subiendo al Monte de Dios: Un Llamado a la Santidad

Salmo 24:3-5, Éxodo 19:1-25, Hebreos 12:18-24

El tema de "subir al monte de Dios" refleja un viaje espiritual hacia la santidad y la comunión con lo divino. En el Salmo 24, se enfatiza quién puede estar en la presencia de Dios, mientras que Éxodo 19 ilustra la preparación que se requiere para encontrarse con Él. Hebreos 12 nos recuerda que, a través de Jesucristo, tenemos acceso a la montaña celestial, donde Dios nos invita a estar en Su presencia.
Este sermón alienta a los cristianos a reconocer la importancia de buscar una relación más profunda con Dios. Nos invita a dejar de lado nuestras distracciones y acercarnos al Creador con corazones limpios y vidas transformadas, desafiándonos a vivir en santidad y reconciliación.
El sermón enseña que la santidad no es solo un requisito, sino una relación que nos permite experimentar la plenitud de Dios. Al subir a Su monte, encontramos nuestra identidad y propósito en la presencia de Dios, lo que transforma nuestras vidas diarias.
Cristo es nuestro mediador que nos permite acercarnos al monte de Dios sin temor. Su sacrificio en la cruz nos ofrece un camino claro hacia la santidad, cumpliendo así las exigencias de ser considerados dignos de entrar en la presencia de Dios.
El llamado a subir al monte de Dios es una invitación a vivir en santidad y a acercarnos a Su presencia a través de Jesucristo, el único camino que nos permite experimentar la plenitud de vida que Él ofrece.
Considera explorar el significado del término 'santidad' en los pasajes mencionados y cómo este concepto se desarrolla a lo largo de las Escrituras. Utiliza Logos para acceder a comentarios sobre el Salmo 24 y el simbolismo del monte de Dios, además de investigaciones sobre el contexto histórico de Éxodo 19 y su relación con la comunidad cristiana en Hebreos.

1. Purifica para Ascender

Salmo 24:3–5 “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación.”
PUNTO #1:Podrías considerar cómo el Salmo 24 nos desafía a examinar nuestras vidas y purificar nuestros corazones en preparación para acercarnos a Dios. Sugiere que el verdadero acceso al monte de Dios comienza con la limpieza interna y el deseo de vivir en santidad. Este pasaje nos recuerda que la santidad es más que una lista de reglas, es un corazón puro y manos limpias. Al enfocarnos en esta verdad, comenzamos a comprender la importancia de vivir en una manera que glorifica al Señor.

2. Prepara para el Encuentro

Éxodo 19:16–25 “Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante. Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió. Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos. Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago. Moisés dijo a Jehová: El pueblo no podrá subir al monte…”
PUNTO #2:Quizás reflexiones sobre cómo Éxodo 19 nos enseña que se requiere preparación y reverencia para encontrarnos con la santidad de Dios. Este pasaje ilustra que el acercamiento al monte de Dios demanda obediencia y un respeto profundo a Sus mandamientos. Tanto una disposición exterior como interior necesaria para estar en la presencia divina. Al subir, consideramos cómo nuestro compromiso con la santidad glorifica a Dios y transforma la comunidad creyente.

3. Preséntate con Confianza

Hebreos 12:18–24 “Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando; sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.”
PUNTO #3:Tal vez pienses en cómo Hebreos 12 nos ofrece una imagen de gracia y esperanza, recordándonos que, a través de Jesucristo, hemos llegado al monte celestial. Este pasaje contrasta la Ley con la gracia que nos da Cristo, nuestro mediador. En lugar de temor, nos encontramos con la invitación a una relación íntima con Dios. Mediante Cristo, experientamos la plenitud de vida en Su presencia, conociendo que somos aceptados y transformados por Su amor eterno.
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