UNA ORACIÓN QUE CAMBIA VIDAS 1 Crónicas 4:9-10

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INTRODUCCIÓN
Malala Yousafzai es una joven universitaria de origen paquistaní que, desde los 12 años de edad se ha dedicado a luchar por el derecho de las mujeres a recibir una educación libre y de calidad. Durante el año 2012, el nombre de Malala se hizo conocido por todo el mundo, puesto que sufrió un intento de asesinato por parte del Movimiento Terrorista de los Talibanes Pakistaníes.
Su lucha por los derechos de las mujeres motivó a este grupo terrorista a acabar con su vida.
Durante el incidente, Malala estaba en un autobús escolar que circulaba por el Valle de Swat, en Pakistán, cuando dos miembros del grupo terrorista le propinaron varios disparos con un fusil que alcanzaron su cabeza y su cuello. A pesar de ello, las ganas de vivir y luchar por las mujeres prevalecieron. Malala sobrevivió, pero tuvo que someterse a un sin número de cirugías reconstructivas. De hecho, fue necesario usar una placa de titanio en su cráneo para reparar el daño, además de colocar un implante en su oído izquierdo a fin de recuperar su capacidad auditiva.
Meses después del atentado, tras múltiples procedimientos, Malala fue dada de alta; aun así, esta lamentable experiencia no detuvo sus esfuerzos por lograr que las mujeres tuviesen un total acceso a los medios educativos.
Cuando tenía 16 años, en el año 2013, Malala fue nominada al Premio Nobel de la Paz, consolidándose como la mujer más joven de la historia en ser reconocida de esta forma. Así, se hizo acreedora de numerosos premios y reconocimientos, incluyendo el premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, el Premio Convivencia Manuel Broseta y el Nobel de la Paz.
En la actualidad, Malala ha tomado este hecho lamentable como un impulso para seguir luchando por los derechos de niños y mujeres, a tener una educación basada en los pilares de la libertad y la igualdad.

Comparación entre Jabes y Malala

Así como Malala, Jabes nació en medio de circunstancia muy desfavorables, el nació en medio del dolor. El nombre Jabes quiere decir literalmente dolor, y en los tiempos bíblicos se ponían nombres muy representativos de la persona, de alguna manera era algo profético sobre la vida de la persona.

Muchas veces las personas y su nombre tenían un significado muy específico, tendían a vivir conforme a ese significado, les marcaba la vida; prácticamente el nombre les marcaba su destino.
Jabes tuvo un comienzo, no precisamente muy prometedor... El dolor quizás se debió a un parto traumático, dolor emocional de la madre, el padre la abandonó, la familia tuvo grave estrechez económica y un nuevo miembro podría presuponer una presión adicional, etc. De niño Jabes habrá escuchado las historias de milagros realizados por Dios y… se decidió a pedir uno para sí mismo.
La carga más pesada de Jabes tenía que ver con la manera en la que definiría su futuro. Así que, bajo el peso de su pasado, la monotonía de su presente y lo incierto de su futuro, se decidió a elevar una de las oraciones más poderosas registradas alguna vez en la Biblia.
La historia de Jabes demuestra que no cuenta, quiénes seamos nosotros, ni lo que nuestros padres hayan decidido por nosotros, ni siquiera el futuro para el que estamos “destinados”: sólo cuenta conocer lo que queremos ser y, sobre todo, pedirlo a Dios con mucha determinación.
“Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, sí me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió” (1Crónicas 4:9,10). El texto bíblico nos dice que Jabes invocó el nombre de Dios y le hizo cuatro pedidos específicos a Dios.
Dios nos invita a invocar su nombre. Invocar (heb. Cará): acosar a alguien que uno encuentra, llamar, gritar, invitar, dar voces, encontrar, orar, clamar, rogar, interceder, suplicar, acercarse, buscar, acudir a Dios y tiene la connotación de confianza. El Señor nos autoriza diciendo. “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3).
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros que, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:7- 11).
Si clamas a Él, te responderá.
Llámalo, cuéntale tus angustias y todos tus problemas y Él que es compasivo te ayudará. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré” (Jeremías 29:11,12).
FRASE TRANSICIONAL
En esta oración, Jabes le hizo a Dios cuatro peticiones. Y en esta noche vamos a analizar cada una de ellas.
1. Dame bendición.
→ El deseo de Dios es bendecirnos integralmente 3 Juan 2.
→ Bendiciones de la obediencia (Deuteronomio 28:1-13).
→ ¿Cuál es la bendición más grande que usted ha recibido de parte de Dios?
→ ¿Cuál es la bendición que usted espera recibir de parte de Dios?

2. Ensancha mi territorio.

→ Jabes no era conformista.
→ Así como Caleb que sabía que quedaba mucha tierra por poseer Josué 14:12-15
→ El verdadero cristianismo no nos deja estancados, nos dispara a nuevas alturas.
Hemos nacido para algo mayor. Nada puede limitarnos. Pensemos en grande. Salga de su zona de confort. No sea conformista. Podemos alcanzar alturas en distintas áreas: Académica, económica, comercial, familiar y espiritualmente.
3. Que tu mano esté conmigo (1 Crón. 29:12).
→ (Salmo 139: 10) La mano de Dios guía, orienta y da dirección.
→ (Isaías 41:10) La mano de Dios sostiene y sustenta.
→ (Salmo 104:27-28) La mano de Dios sacia de bien.
4. Líbrame del mal Salmos 127.
→ Mal físico: El diablo quiere tocar nuestra salud. Tocó a Job. Vea Salmo 91, para entender la forma como Dios nos protege.
→ Mal espiritual. (Mat 6:13, Judas 24, 25). Que Dios nos libre de apostasía, del robo, del adulterio, lascivia, pleitos, orgullo, ira., etc.
CONCLUSIÓN
Dios le otorgó a Jabes lo que pidió. Él se complace en dar buenos regalos a sus hijos. Dios te está dando la oportunidad de pedirle lo que necesitas, tal vez empleo, comida, salud, sabiduría, protección, etc.; Dios está aquí, listo para darte conforme al deseo de tu corazón porque Él se complace en bendecir a sus hijos. Te invito para que vengas adelante y juntos invoquemos el nombre de Dios. Oremos
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