DE SERMONE DOMINI IN MONTE
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Bienaventuranzas
Bienaventuranzas
Contexto teológico y bíblico de Mateo y el Sermón del Monte
Contexto teológico y bíblico de Mateo y el Sermón del Monte
Mateo, en su evangelio, busca mostrar a Jesús como el Mesías esperado, el Rey que desciende de David y la simiente prometida a Abraham. Por eso, Mateo comienza directamente mencionándolos juntos. Mateo redacta el ministerio de Rey y Mesías que Jesús llevaría a cabo en esta tierra por tres años.
A lo largo de Mateo, hay cinco sermones, conocidos como los cinco sermones del Gran Rey:
Mateo 5: El Sermón del Monte (nombre dado gracias a Agustín de Hipona y su comentario sobre este sermón).
Mateo 10: El Sermón Misionero.
Mateo 13: El Sermón del Reino.
Mateo 23: El Sermón de la condenación a los fariseos.
Mateo 24-25: El Sermón del Monte de los Olivos.
Este sermón también está registrado en Lucas, pero con un matiz diferente:
Lucas presenta a los discípulos como indigentes que no tienen nada en esta tierra.
Mateo se enfoca más en la renuncia que el discípulo debe tener de este lado del cielo.
Tres aspectos fundamentales del sermón:
Tres aspectos fundamentales del sermón:
1.-Es un sermón Cristocéntrico.
2.- Es un sermón evangelizador, no primariamente ético.
3.- Es un sermón que muestra el verdadero seguimiento a Cristo.
Estructura general del Sermón del Monte
Estructura general del Sermón del Monte
Antes de enfocarnos en las Bienaventuranzas, es importante ver la estructura completa del sermón.
Las Bienaventuranzas apuntan a Cristo mismo. Él habla del ciudadano del Reino de los Cielos, pero en primera instancia, está hablando de sí mismo. Él es el estándar de cómo el ciudadano debe vivir, pensar e incluso sentir.
Las Bienaventuranzas son el sentir correcto de una práctica correcta, algo que solo puede venir de un corazón nuevo.
📌 Este es el primer aspecto en el que el sermón habla de Cristo:
Él es el varón bienaventurado. Nadie más lo es en primera instancia. La bienaventuranza es prometida a los discípulos, pero nadie puede alcanzarla sin un corazón transformado.
La Ley y el Evangelio en el Sermón del Monte
La Ley y el Evangelio en el Sermón del Monte
Cristo, entonces, evangeliza a sus oyentes con Él mismo y la Ley. Ahora, la condenación no es solo para aquellos que obran injustamente, sino para aquellos que piensan injustamente le importan los pensamientos.
Génesis 6: El diluvio vino porque los pensamientos de los hombres eran de continuo mal.
2 Corintios 10:5: Debemos llevar todo pensamiento cautivo a Cristo.
Este aspecto refuerza el carácter evangelizador del sermón. Si alguien pensaba que era justo por no obrar mal, ahora Cristo revela que Dios juzga los pensamientos.
Cristo no está enseñando algo nuevo. Dios siempre ha valorado la intención del corazón. Pero su audiencia incluía fariseos que habían perdido de vista lo fundamental de la Ley. No vieron el doble mandamiento en cada mandamiento (explicar el mandamiento positivo y negativo de algún mandamiento).
El Verdadero Seguimiento a Cristo
El Verdadero Seguimiento a Cristo
Las palabras más fuertes del sermón son:
"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos."
Jesús deja algo claro: El seguimiento a Cristo con la Ley por delante de Él no es verdadero seguimiento, pero el seguimiento a Cristo sin Ley, tampoco es verdadero seguimiento.
El verdadero seguimiento implica:
1.- Renuncia constante (las Bienaventuranzas).
2.- No ser hipócritas que solo limpian lo externo, pero no cultivan una verdadera relación con Cristo.
3.- Un seguimiento con obediencia. La cruz no es el final, es el comienzo para cada cristiano.
A) BIENAVENTURANZAS ESPECÍFICAS:
1.- Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
Comentario de Jhon Owen:
En su obra La gloria de Cristo, Owen dice que "ver a Dios" no es solo un evento futuro en la gloria celestial, sino que comienza en esta vida a través de la fe. Para él, la pureza del corazón es la condición necesaria para esta comunión con Dios:
“Cuanto más puro es el corazón de un creyente, más claramente percibe la gloria de Dios en Cristo. El pecado oscurece la visión del alma, pero la santidad la vuelve aguda y penetrante. No hay conocimiento de Dios sin una transformación en nuestra naturaleza.”
Owen enfatiza que el pecado nubla nuestra percepción espiritual, y solo un corazón purificado por la obra del Espíritu Santo puede experimentar la verdadera presencia de Dios. No es solo una pureza moral externa, sino una limpieza interna que alinea los afectos y deseos del creyente con la voluntad de Dios.
En otras palabras, para Owen, “ver a Dios” no es solo una promesa futura, sino una realidad progresiva en la vida del cristiano: a medida que el corazón se purifica, la percepción de Dios en Cristo se vuelve más clara.
Comentario de Agustín:
Agustín explica que la pureza del corazón no es solo una cuestión moral, sino que está profundamente ligada a la capacidad de contemplar a Dios. Para él, el "corazón limpio" es aquel que no está dividido ni corrompido por deseos terrenales:
"El ojo por el cual vemos a Dios es el mismo corazón. Pero solo el ojo limpio puede ver lo que es puro. La impureza del corazón impide ver a Dios, no porque Dios se oculte, sino porque el alma, al estar empañada por el pecado, es incapaz de percibirlo." Es la santidad lo que afina nuestra percepción espiritual y nos permite experimentar la presencia de Dios en nuestra vida.
Comentario de Edwards:
Jonathan Edwards, un teólogo del siglo XVIII, enfatizaba que la pureza del corazón no es solo ausencia de pecado, sino una pasión intensa por la gloria de Dios. En su obra Las Afecciones Religiosas, escribe:
"El corazón puro es aquel cuya felicidad está en Dios mismo. No es meramente aquel que evita el pecado, sino aquel que ha sido transformado de tal manera que encuentra su deleite en la santidad. Y a aquellos cuyos corazones han sido así renovados, Dios les concede la mayor bendición: la visión de Su belleza infinita."
Edwards conecta esta bienaventuranza con el concepto de que el gozo supremo del creyente es conocer a Dios. Para él, la verdadera pureza no es solo evitar el mal, sino que es un amor inquebrantable por la belleza y santidad de Dios.
2.- Bienaventurados los pacíficos, porque ellos verán a Dios.
Comentario de Dietrich:
“Su pacificación no consiste en suprimir todas las contradicciones, sino en vencerlas mediante el amor. En realidad, los pacificadores son los que soportan el odio y el mal del mundo, sin pagar con la misma moneda, sino venciendo el mal con el bien y encontrando en la cruz el camino hacia la paz con Dios y los hombres.” . Bonhoeffer enfatiza que los discípulos toman la cruz porque la cruz significa paz, de hecho, podríamos decir que la cruz significa la obra de amor y de juicio más grande que Dios haya mostrado, pero también es el sello de paz para los hombres para con Dios para aquellos que tomen la cruz y le sigan.
Comentario de Owen:
John Owen, en su obra La gracia y el deber de estar espiritualmente orientado, conecta la paz con la santidad, argumentando que la verdadera paz solo puede ser promovida por aquellos que están en comunión con Dios:
"No puede haber paz verdadera donde hay pecado desenfrenado. La paz de Dios no es la ausencia de conflicto, sino la presencia de justicia. Los pacificadores son aquellos que, primero, han sido reconciliados con Dios por medio de Cristo y, luego, buscan que otros experimenten la misma reconciliación."
🔹 Idea clave: La paz sin santidad no es verdadera paz. Los pacificadores no solo evitan el conflicto, sino que buscan traer a otros a la paz con Dios a través del evangelio.
Comentario de Edwards:
“Cristo mismo es el gran Pacificador. Los que siguen su ejemplo y trabajan para la paz, en sus corazones y en el mundo, muestran que son verdaderamente hijos de Dios.”
Comentario de Agusin:
"Los pacificadores no son aquellos que simplemente desean paz, sino los que trabajan activamente para establecerla en el corazón de los hombres. No hay paz verdadera fuera de la justicia de Dios."
