La obediencia a Dios, Juan 14:15
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1.0 Título:
1.0 Título:
La obediencia a Dios
2.0 Texto del Sermón:
2.0 Texto del Sermón:
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
3.0 Acerca del Texto:
3.0 Acerca del Texto:
Este pasaje pertenece al discurso de despedida de Jesús, donde instruye a sus discípulos sobre la importancia del amor y la obediencia como pruebas genuinas de su relación con él. En él, Jesús establece una conexión directa entre el amor y la obediencia, enfatizando que quien verdaderamente ama a Dios obedecerá sus mandamientos.
4.0 Propósito del Sermón:
4.0 Propósito del Sermón:
Enseñar que la obediencia a Dios es la manifestación práctica del amor verdadero hacia Él y que el amor sin obediencia es solo una declaración vacía.
5.0 Declaración del Discurso:
5.0 Declaración del Discurso:
El verdadero amor a Dios se refleja en la obediencia a sus mandamientos.
6.0 Objetivo del Sermón:
6.0 Objetivo del Sermón:
Motivar a la congregación a vivir en obediencia genuina a Dios como expresión de amor sincero y compromiso con su voluntad.
7.0 Introducción:
7.0 Introducción:
Vivimos en una sociedad donde el concepto de amor ha sido tergiversado.
Muchos piensan que amar a Dios es solo un sentimiento o una declaración verbal, pero la Biblia nos enseña que el amor verdadero se demuestra con hechos.
Jesucristo, en Juan 14:15, deja claro que la prueba de nuestro amor hacia Él es la obediencia. ¿Estamos viviendo una vida de verdadera obediencia o solo de palabras?
8.0 Desarrollo del Sermón:
8.0 Desarrollo del Sermón:
8.1 El amor santo de Dios
8.1 El amor santo de Dios
Dios nos amó primero y su amor es perfecto, santo y transformador. No es un amor condicional ni superficial, sino un amor que busca nuestro bienestar eterno. Este amor nos llama a responder con fidelidad y obediencia.
El amor de Dios se expresa en su pacto con la humanidad. Dios muestra su amor al darnos sus mandamientos, no como una carga, sino como una guía para nuestra vida.
1 Juan 4:19 “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”
Deuteronomio 7:9 “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;”
Romanos 5:8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
8.2 La obediencia es un fruto natural del amor que tenemos a Dios
8.2 La obediencia es un fruto natural del amor que tenemos a Dios
El amor y la obediencia van de la mano. No se puede decir que se ama a Dios sin obedecer su voluntad.
Jesús no solo nos manda a obedecer, sino que él mismo nos da el ejemplo. Su vida estuvo marcada por la obediencia perfecta a la voluntad del Padre.
1 Juan 5:3 “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.”
Filipenses 2:8 “y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”
Santiago 1:22 “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”
El Talmud (Berajot 17a) dice: "No el estudio es lo principal, sino la acción". Esto enfatiza que conocer la ley no es suficiente; hay que vivirla.
8.3 El amor desobediente no es amor verdadero [es falsa doctrina]
8.3 El amor desobediente no es amor verdadero [es falsa doctrina]
El amor sin obediencia es hipocresía. Muchas personas afirman amar a Dios pero rechazan sus mandamientos, creando su propia versión de la fe.
Dios no acepta un amor superficial. La desobediencia es rebelión y muestra que el corazón no ha sido transformado por el Espíritu Santo.
Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”
Tito 1:16 “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.”
Lucas 6:46 “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”
El Zohar (III, 67a) dice: "La luz de la Toráh solo brilla en aquel que la guarda y la cumple; pero quien la desprecia, se aleja de la luz y cae en oscuridad".
9.0 Conclusión:
9.0 Conclusión:
El amor a Dios no es solo palabras; es obediencia.
Como creyentes, estamos llamados a demostrar nuestro amor a Dios guardando sus mandamientos.
No podemos engañarnos con un amor superficial; la obediencia es la prueba genuina del amor verdadero.
El Midrash comenta sobre Abraham en Bereshit Rabba 56:
"Cuando Dios le pidió a Abraham que sacrificara a su hijo, él no preguntó, no dudó, solo obedeció. Su amor por Dios era más grande que su propia razón".
De la misma manera, nuestra obediencia debe ser absoluta, confiando en que Dios sabe lo que es mejor para nosotros.
