Bendice, alma mía, a Yahvé, el fondo de mi ser, a su santo nombre.
Él, que tus culpas perdona,
que cura todas tus dolencias,
rescata tu vida de la fosa,
te corona de amor y ternura,
Yahvé es clemente y compasivo,
lento a la cólera y lleno de amor;
Como se alzan sobre la tierra los cielos,
igual de grande es su amor con sus adeptos;