El Padre enfermo de amor
Cuaresma 2025 • Sermon • Submitted • Presented
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El escandalo de la gracia
El escandalo de la gracia
En una reunión de grandes teologos se debatía sobre cual era el gran distintivo del cristianismo que lo hiciera diferente a las otras religiones. Después de un intenso debate no podian ponerse de acuerdo, se cuenta que C.S Lewis entró y se enteró del debate y dijo: Es muy fácil, lo que hace diferente al cristianismo es la gracia. Todos en el salón quedaron sorprendidos y asintieron con la cabeza. El pasaje de hoy es un pasaje lleno de gracia y nos habla del corazón de Dios y su sentir hacia los pecadores. El relato inicia con una escena interesante. Jesús está enseñando y las personas de mala reputación se le acercan para oirlo, de inmediato los fariseos murmuran y se quejan de que coma y reciba a los pecadores. Un pintor llamado Paolo Veronese se metió en problemas con la inquisición por una de sus obras que se titula “las bodas de Caná”. Lo que es escandoloso de este cuadro es el hecho de que se pinta a Jesús con sus discipulos en una mesa pero alrededor hay figuras como un soldado jugando a los dados, o unas personas embriagandose, etc. Los inquisidores le cuestionaron ese atrevimiento a lo que Paolo Veronese solo contestó “Esas eran el tipo de personas con las que el Señor comía”.
Como hemos estado trabajando los ultimos domingos debemos partir del ministerio del Señor. ¿Cuál es el proposito de Jesús al venir al mundo? Hoy diremos: mostrarnos gracia. El evangelista Juan dice en su himno inicial Juan 1:14
Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
La gloria del Hijo es la gloria que le corresponde al Padre la cual está llena de gracia y de verdad. Para Kierkegaard las parabolas de la gracia (las que veremos hoy) no son solo relatos agradables para mantener la atención de las personas. Las parabolas de la gracia son una calca de la vida del Señor en esta tierra.
Un Padre amoroso
Un Padre amoroso
Nuestro trabajo para interpretar esta parabola nos debe llevar al eco de los textos del antiguo testamento. Tenemos a 2 profetas en particular para este proceso. Se tratan de los profetas Oseas y Jeremias. El profeta Oseas en el cap. 11 nos muestra a nuestro Dios como un Padre amoroso pero despreciado por un hijo rebelde y Jeremías refuerza esa imagen de Padre amoroso en su cap. 31 v.20. La forma en la que ambos profetas se expresan del Señor dista mucho de esa imagen que tenemos nosotros de Él. Mucho se dice que la gracia es irresistible sin embargo el cap 11 de Oseas nos muestra a un hijo rebelde y que de acuerdo a la ley divina debía morir ¿Por qué se arrepiente el Señor del castigo? Bueno, en Oseas lo hace por su santidad y esto le impide comportarse como un enemigo pero para Jeremias es simplemente porque ama demasiado a su hijo Efrain (Jeremías 31:20)
»¿Acaso no es Efraín mi hijo amado?
¿Acaso no es mi niño preferido?
Cada vez que lo reprendo,
vuelvo a acordarme de él.
Por él mi corazón se conmueve;
por él siento mucha compasión
—afirma el Señor—.
Podriamos concluir que la imagen joanica sobre la naturaleza del Señor Jesús es un eco a los textos profeticos. Dios es un Padre amoroso, lleno de gracia, que aunque ha decretado condena para Israel, su corazón “le da un vuelco” y no ejecuta su condena. Su Santidad está saturada de gracia y de amor.
Para la historia de hoy tenemos frente a nosotros a 2 hijos. Uno de ellos se comportará como el prototipo de los profetas, es un hijo que le pide al padre que le de lo que le corresponde. Sabemos que este gesto es sumamente ofensivo y que las leyes judías no permitian este tipo de comportamiento, por lo que nos resulta un poco chocante que el padre de la parabola no discuta, haga los arreglos y le de a su hijo su parte. Este hijo nos confirma que es un hijo malvado puesto que el texto asegura que se gasta el dinero de manera irresponsable y que además vive de manera “desenfrenada”. El curso natural de sus actos lo sumió en un estado de miseria. El texto nos dice que se “arrimó” con un ciudadano (traducción de la BTX) y que esté lo mandó a cuidar cerdos. Este joven está en el punto mas bajo de la miseria, tiene un empleo que no le permite ni siquiera satisfacer su alimento al punto de que sea lo mas vil: la comida del cerdo. Tenía una necesidad terrible, ansiaba un alimento infra humano y el texto nos dice que ni siquiera eso le daban.
Es precisamente en este estado de miseria que por fin recapacita y lo primero que hace es reconocer su filiación. Reconoce que es hijo, un hijo rebelde y mal agradecido pero hijo al fin, y es aqui donde él razona que ya no merece ser llamado hijo por lo que se pondrá por debajo de este rango y será un jornalero, todo a cambio de comida. Este discurso permite vislumbrar que no habia apreciado bien lo que tenia en casa, los jornaleros de su padre comen mejor que los jornaleros del pais lejano, y aunque él ve imposible que sea restituido nuevamente como hijo (porque eso sería lo justo) confia en que su Padre aun tenga espacio para él como jornalero.
Cuando David perdona a Absalon ocurre una escena similar, el hijo pide perdón y David lo perdona y besa. Sin embargo, en esa escena Absalon tiene que estar postrado en tierra y David le da un beso protocolario ¡Cuan diferente es el padre de la parabola! Dice la narratitva: Todavia estaba lejos/lo vio/corrió/se enterneció (traducción BTX)/se echó sobre su cuello/lo besó efusivamente. Que diferente se siente este beso, el Señor Jesús está narrando la historia de un Padre que está esperando con el corazón roto, que ha sido insultado y despreciado, pero que por encima de toda esta dignidad que Él tiene prefiere correr desde muy lejos para abrazar al hijo que estaba muerto y ahora vive. El Señor conoce el corazón del Padre y sabe que ha llegado el momento oportuno para anunciarle a estas personas que su Padre les ama y les perdona. El hijo que se apresuró para irse no se apresura para volver, es su Padre quien desde lo lejos tiene que correr por Él, con todo lo que esto significaba.
Tan pronto como se ven y se funden en un abrazo, el joven empieza con su discurso de arrepentimiento sin embargo su Padre no presta atención, rapidamente da ordenes a sus siervos e ignora la petición de “no ser considerado hijo” porque afirma con ellos “Este mi hijo estaba muerto, pero ahora ha vuelto al a vida, se habia perdido y lo hemos encontrado”.
Dice Henry Nouwen: Dios se alegra. No porque se hayan solucionado los problemas del mundo, ni porque hayan terminado todo el dolor y sufrimiento humano, ni porque miles de personas están alabando su bondad. Dios se alegra porque uno de sus hijos estaba perdido y ha sido hallado.
Un corazón lejos de casa
Un corazón lejos de casa
Termina la historia con el hijo mayor, al volver ve la fiesta y se enoja cuando se entera del motivo. Su Padre nuevamente tiene que salir a convencerlo de que entre. Este hijo asegura que nunca ha quebrado un mandamiento. Sin embargo, paradojicamente se relaciona con Él de una manera grosera y pedante. Le reclama y lo acusa de injusto. Nuevamente el Padre, lleno de amor, intenta limar asperezas. Si este hijo no quiere reconocer a su hermano y a proposito le llama “este hijo tuyo”, el Padre le recuerda tiernamente “Tú siempre has estado conmigo, hijo mio, pero tú hermano ha vuelto a la vida y es necesario regocijarnos”.
Dice Soren Kierkegaard: Cuando de un pecador se trata, Él no se conforma con estar quieto, no se queda con los brazos abiertos y dice “Acercate”. Mas bien, Él sale a buscar, como el pastor a la oveja perdida y la mujer a su moneda extraviada. Él ha ido infinitamente mas lejos que cualquier pastor o ama de casa. El recorrió el camino infinitamente largo que hay entre ser Dios y hacerse hombre, y de esa forma salió a buscar a los pecadores.
Que la gracia del Señor Jesucristo nos alcance y nos permita algún día estar en la figura del Padre que restaura, que abraza, que se alegra y reintegra a quien se habia perdido. Talvez somos el hijo menor, es momento de volver a casa, talvez somos el hijo mayor, es momento de regocijarnos por aquellos a quien nuestro Padre y Señor, aman. Que Dios restaure nuestras relaciones familiares y de iglesia para unirnos a Él en el banquete celestial.
