Estrategia de Conquista
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Tiempos cambiantes demandan cambios
Tiempos cambiantes demandan cambios
1 Ahora bien, las puertas de Jericó estaban bien cerradas, porque la gente tenía miedo de los israelitas. A nadie se le permitía entrar ni salir.
2 Pero el Señor le dijo a Josué: «Te he entregado Jericó, a su rey y a todos sus guerreros fuertes.
Corrí alrededor de Brisas delGolf y caí en cuenta de una realidad: la gente vive con miedo.
Evidencia: la forma en la que vivimos. Las nuevas urbanizaciones son cercadas, con garita de seguridad y un total hermetismo.
¿Cómo entramos a esos vecindarios cerrados en los que no tenemos invitación?
Los israelitas debían entrar a la tierra prometida para dar a conocer al Dios de las naciones, como el cumplimiento de la promesa a Abraham. Dios bendeciría a todas las naciones a través de su pueblo.
Antes conquistar Jericó había que cruzar el Jordán
Antes conquistar Jericó había que cruzar el Jordán
1 Muy de mañana, Josué y todos los israelitas partieron de Sitín y se dirigieron hacia el río Jordán; pero antes de cruzarlo, acamparon a sus orillas.
2 Al cabo de tres días, los jefes del pueblo recorrieron todo el campamento
3 con la siguiente orden: «Cuando vean el arca del pacto del Señor su Dios, y a los sacerdotes levitas que la llevan, abandonen sus puestos y pónganse en marcha detrás de ella.
Había un antecedente que pondría a prueba la fe del pueblo.
Los israelitas habían cruzado el mar rojo, pero ninguno de ellos lo había hecho, solo tenían la historia, no la experiencia.
Hoy hacemos un llamado a la fe, a movernos, salir de nuestra comodidad y avanzar, siguiendo la indicación de Dios.
La fe demanda un compromiso
La fe demanda un compromiso
5 Josué le ordenó al pueblo: «Purifíquense, porque mañana el Señor va a realizar grandes prodigios entre ustedes.»
6 Y a los sacerdotes les dijo: «Carguen el arca del pacto y pónganse al frente del pueblo.» Los sacerdotes obedecieron y se pusieron al frente del pueblo.
Movimiento de oración en la calle quiere desafiar nuestra fe y movernos a la acción, pero debemos prepararnos.
No nos movemos confiando en nuestra capacidad y elocuencia, sino en la gracia de Dios mostrada a través de actos de servicio y amor, atendiendo a la necesidad primordial de las personas.
