¡Prohibida la Entrada!

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Introducción

La mayoría de nosotros conocemos este edificio (foto de la Casa Blanca).
Es la residencia del Presidente de los EEUU.
Desde este lugar gobierna el jefe del ejecutivo junto con su gabinete.
Este edificio también se conoce como “La Casa del Pueblo”.
Esta foto (foto de los 1940s) fue tomada el 1o de Enero 1927 y muestra una gran cantidad de personas que van a entrar a la Casa del Pueblo.
Anteriormente, cualquier persona podía entrar a la Casa del Pueblo.
De hecho, muchos residentes y visitantes hacían picnics en frente de la Casa del Pueblo.
La gente podía entrar libremente sin temor.
Pero esto terminó durante la Segunda Guerra Mundial. A raíz de la guerra se tuvo que incrementar la seguridad y solo permitir el acceso a ciertas personas.
Ahora hay una barda de acero que mide ocho pies para evitar que la gente pueda entrar libremente - claramente ya no se puede decir que sigue siendo “La Casa del Pueblo”.
Ahora se observa un anuncio que dice - “Zona restringida - prohibida la entrada”.
Así que la llamada “Casa del Pueblo” prohibe la entrada al Pueblo.
Lo mismo sucedió en tiempos del Apóstol Pablo. De hecho, están a punto de arrestar a Pablo en Jerusalén por una acusación falsa.
Hechos de los Apóstoles 21:27–28 NVI
27 Cuando estaban a punto de cumplirse los siete días, unos judíos de la provincia de Asia vieron a Pablo en el Templo. Alborotaron a toda la multitud y le echaron mano, 28 gritando: «¡Israelitas! ¡Ayúdennos! Este es el individuo que anda por todas partes enseñando a toda la gente contra nuestro pueblo, nuestra Ley y este lugar. Además, hasta ha metido a unos hombres que no son judíos en el Templo y ha profanado este lugar santo».
Están acusado a Pablo de haber profanado el Templo al llevar a un gentil al templo - algo que estaba absolutamente prohibido.
Se han descubierto anuncios que dicen: “Ningún gentil puede pasar de la baranda alrededor del santuario y del recinto cerrado. Quienquiera sea sorprendido quedará sujeto a la pena de muerte que inevitablemente se le aplicará”.
Las vidas de Pablo y de Trófimo corren peligro.
Los judíos han arrestado a Pablo y están dispuestos a matarlo.
Queremos hoy ver cada uno de los momentos que culminaron que finalmente llevaron a los judíos a arrestar a Pablo y si no fuera por un comandante romano - seguramente lo hubieran matado.
Hoy veremos:
El testimonio de Pablo a la iglesia en Jerusalén
La aparente objeción de los judíos contra Pablo
La verdadera objeción de los judíos contra Pablo

El testimonio de Pablo a la iglesia en Jerusalén

Finalmente Pablo ha llegado a Jerusalén.
Hechos de los Apóstoles 21:17 NVI
17 Cuando llegamos a Jerusalén, los creyentes nos recibieron calurosamente.
En Hechos 21:1-16 vimos que los hermanos de Asia Menor sabían que Pablo se dirigía a Jerusalén y le pedían que no fueran porque el Espíritu Santo les había testificado que Pablo sería arrestado por los judíos y entregado en manos de los gentiles.
Pues ha llegado el momento; porque Pablo acaba de llegar a Jerusalén.
Pero antes de ser arrestado Dios le da a Pablo la oportunidad de testificar lo que Dios ha hecho a través de su vida:
Hechos de los Apóstoles 21:18–19 NVI
18 Al día siguiente Pablo fue con nosotros a ver a Santiago; todos los líderes religiosos estaban presentes. 19 Después de saludarlos, Pablo relató detalladamente lo que Dios había hecho entre los no judíos por medio de su ministerio.
Dios permitió que Pablo recorriera muchas ciudades en Asia Menor, Grecia, Macedonia, etc., para que pudiera compartir el mensaje acerca de Jesús.
Él pudo compartir de como Dios envió a su Hijo Jesús para ser el sacrificio por nuestros pecados y que creyendo en él y su obra en la cruz es que nosotros recibimos el perdón por nuestros pecados.
Aunque Pablo compartió el mensaje a judíos y no judíos - él se enfoca en su trabajo entre los que no son judíos.
¿Cómo reaccionaron los líderes de la iglesia en Jerusalén?
Hechos de los Apóstoles 21:20 NVI
20 Al oírlo, alabaron a Dios. Luego dijeron a Pablo: «Ya ves, hermano, cuántos miles de judíos han creído, y todos ellos siguen aferrados a la Ley.
Los líderes de la iglesia alabaron a Dios por abrir el corazón de muchos que antes vivían sin conocer el mensaje acerca de Jesús.
Esta debe ser nuestra respuesta cuando escuchamos que una persona acepta seguir a Jesús y conocer a Dios a través de su Palabra.
Lucas 15:7 NVI
7 Les digo que así es también en el cielo: habrá más alegría por un solo pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.

La aparente objeción de los judíos contra Pablo

Aunque los líderes glorifican a Dios por salvar a los no judíos - nos damos cuenta que están preocupados.
Ellos saben como Dios ha salvado a muchas personas de trasfondo judíos.
Estas personas son descendientes de una de las doce tribus de Israel.
Esta es la diferencia entre el que es judío y el no judío (o gentil).
Un judío es descendiente directo de una de las doce tribus de Israel.
Los no judíos no lo son.
Su preocupación de ellos es que aunque muchos judíos han creído en Jesús, muchos de ellos mantienen un estilo de vida bastante judío.
Por ejemplo, guardan las leyes de alimentos limpios e impuros.
Guardan el sábado.
Practican los ritos de purificación después de dar a luz o del ciclo menstrual.
Celebran las fiestas anuales de los judíos (e.g., Pentecostés, Pascua, etc.)
Estos nuevos cristianos habían llevado este estilo de vida desde su nacimiento.
No conocían otra forma de vida.
¿Estaban pecando al seguir practicando estos ritos judíos?
La respuesta es, No.
Ellos podían seguir llevando un estilo de vida judío siempre y cuando su esperanza para salvación fuese basado en la fe en Jesús y no en el cumplimiento de las obras de la ley.
Ellos podían seguir guardando el sábado siempre y cuando entendieran que su salvación no se basa en observar el día de reposo sino en la obra que hizo Jesús en la cruz.
Estos judíos cristianos, celosos de guardar las leyes y costumbres de los judíos, habían escuchado algo acerca de Pablo que los tenían preocupados.
Hechos de los Apóstoles 21:21 NVI
21 Ahora bien, han oído decir que tú enseñas que se aparten de Moisés todos los judíos que viven entre los que no son judíos. Les recomiendas que no circunciden a sus hijos ni vivan según nuestras costumbres.
Habían escuchado que Pablo predicaba a los judíos que debían apartarse de las normas y costumbres de los judíos - para ser cristianos.
Dan un ejemplo, según decían que Pablo decía a los padres judíos que no circunciden a sus hijos.
Esto hubiera sido una ofensa grave para los judíos porque la circuncisión de los hijos era una marca física que los identificaba como miembros del pueblo hebreo.
Podemos ver todo el Nuevo Testamento y nos damos cuenta que en ningún lugar Pablo predicó ni enseño que los judíos deben de parar la práctica de la circuncisión.
Ahora, si vemos que Pablo expreso palabras duras contra los gentiles en Galacia que estaban obligando a los creyentes no judíos a circuncidarse.
Gálatas 5:2 NVI
2 Escuchen bien: yo, Pablo, les digo que, si se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada.
Pero Pablo está hablando a los que no son judíos.
Los que no son judíos en ningún momento se les impuso la obligación de circuncidar a sus hijos.
Si un judío quería circuncidar a su hijo, o abstenerse de alimentos impuros, etc., Pablo no se hubiera opuesto siempre y cuando:
No creyeran que son salvos por observar estas normas y costumbres.
No creyeran que los hacía más aceptables a Dios.
No impusieran estas normas y costumbres a los no judíos.
Así que los líderes de la iglesia le piden a Pablo que cumpla con un rito de purificación que se practicaba entre los judíos.
Este rito consiste de hacer una promesa delante de Dios. Durante un mes, la persona se abstenía de ciertos actos de impureza (beber vino, no acercarse a un cadaver) y no se cortaba el cabello.
Después de los treinta días la persona iba al templo y ofrecía ciertos animales en sacrificio y se rapaba.
Hechos de los Apóstoles 21:23–24 NVI
23 Por eso, será mejor que sigas nuestro consejo. Hay aquí entre nosotros cuatro hombres que tienen que cumplir una promesa. 24 Llévatelos, toma parte en sus ritos de purificación y paga los gastos que corresponden a la promesa de rasurarse la cabeza. Así todos sabrán que no son ciertos esos informes acerca de ti, sino que tú también vives en obediencia a la Ley.
De esta manera Pablo mostraría a los cristianos judíos que él no estaba en contra de las normas y costumbres de los judíos - pues él siendo judío también lo practicaba.
Hechos de los Apóstoles 21:26 NVI
26 Al día siguiente Pablo se llevó a los hombres y se purificó con ellos. Luego entró en el Templo para dar aviso de la fecha en que vencería el plazo de la purificación y se haría la ofrenda por cada uno de ellos.
Esto debió haber satisfecho a los cristianos judíos.

La verdadera objeción de los judíos contra Pablo

Lamentablemente esto solo sirvió para empeorar las cosas y reveló la verdadera objeción de los judíos contra Pablo.
Hechos de los Apóstoles 21:27–29 NVI
27 Cuando estaban a punto de cumplirse los siete días, unos judíos de la provincia de Asia vieron a Pablo en el Templo. Alborotaron a toda la multitud y le echaron mano, 28 gritando: «¡Israelitas! ¡Ayúdennos! Este es el individuo que anda por todas partes enseñando a toda la gente contra nuestro pueblo, nuestra Ley y este lugar. Además, hasta ha metido a unos hombres que no son judíos en el Templo y ha profanado este lugar santo». 29 Ya antes habían visto en la ciudad a Trófimo el efesio en compañía de Pablo, y suponían que Pablo lo había metido en el Templo.
Pablo está a punto de cumplir el rito de purificación pero tienen que encontrar algo en contra de Pablo.
Lo acusan falsamente de hablar en contra del pueblo hebreo, de hablar en contra de la ley, y de hablar en contra del templo de Jerusalén.
Acusan a Pablo de haber metido a “unos hombres que no son judíos” dentro del templo y con esto profanar el templo.
Algunos habían visto que Pablo metió al templo a un tal Trófimo (de origen Efesio y seguramente gentil).
Recordemos el anuncio que mencionamos al principio.
Cualquier gentil que entrara al templo cometía un crimen capital y podía ser ejecutado.
Todo lo que dicen es falso:
En ningún momento habló Pablo en contra de los hebreos - pues él mismo era hebreo.
En ningún momento habló en contra de la ley - pues en Romanos nos dice que la ley de Dios es buena.
En ningún momento habló en contra del templo - pues estaba en el templo cumpliendo el rito de purificación.
En ningún momento metió a Trófimo al templo - el hecho que Trófimo fue compañera de Pablo no significa que Pablo lo haya metido al templo sabiendo que estaba prohibido.
Veamos la violencia de la gente en contra de Pablo.
Hechos de los Apóstoles 21:30 NVI
30 Toda la ciudad se alborotó. La gente se precipitó en masa, agarró a Pablo y lo sacó del Templo a rastras e inmediatamente se cerraron las puertas.
Hechos de los Apóstoles 21:32 NVI
32 Enseguida tomó algunos centuriones con sus tropas, y bajó corriendo hacia la multitud. Al ver al comandante y a sus soldados, los amotinados dejaron de golpear a Pablo.
Hechos de los Apóstoles 21:35–36 NVI
35 Cuando Pablo llegó a las gradas, los soldados tuvieron que llevárselo debido a la violencia de la turba. 36 El pueblo en masa iba detrás gritando: «¡Que lo maten!».

Conclusión

Los cristianos judíos eran celosos de sus normas y costumbres y se sentían ofendidos ante la posibilidad que Pablo se opusiera a su estilo de vida.
Sin embargo estaban dispuestos a alabar a Dios al saber que Dios estaba salvando a los no judíos.
Alabaron a Dios cuando supieron que Dios estaba rescatando de la condenación a los griegos, a los macedonios, a los sirios, a los romanos, etc.
En cambio, los judíos que no eran cristianos no estaban dispuestos en aceptar que Dios incluyera a los gentiles dentro de su plan de redención.
Según ellos:
La salvación y las promesas eran solo para los hebreos.
La palabra de Dios era solo para Israel.
El Mesías sería solo el Mesías de los judíos.
…el templo sería casa de oración solo para las doce tribus de Israel.
…nadie más podía tener acceso a la presencia de Dios ni mucho menos formar parte del pueblo de Dios.
De haber sido posible hubieran construido un muro alrededor del templo de Jerusalén para que ningún gentil inmundo / impuro fuese a profanar su santo suelo.
Este era el odio de los judíos contra Pablo - que Pablo fuera tan osado en predicar que Dios estaba alcanzando a las naciones y tenía la intención de salvar a gente de todo linaje, tribu, y lengua.
Ellos no podían aceptar lo que está escrito en Isaías:
Isaías 56:7–8 NVI
7 los llevaré a mi monte santo; los llenaré de alegría en mi casa de oración. Aceptaré los holocaustos y sacrificios que ofrezcan sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos». 8 Así dice el Señor y Dios, el que reúne a los desterrados de Israel: «Reuniré a mi pueblo con otros pueblos, además de los que ya he reunido».
Nosotros hoy nos regocijamos en que Dios haya extendido su gracia a los no judíos y a nosotros que no éramos pueblo pudieramos ser llamados - Pueblo de Dios.
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