Todo Obra para Bien

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La semana pasada compartimos una de las preciosas bendiciones del Evangelio: El poder de Ser Transformados.
Hoy quisiera compartir otra de las preciosas bendiciones del Evangelio y tiene que ver con nuestras circunstancias y adversidades. La segunda bendición del Evangelio que vamos a compartir es que: Dios usa toda circunstancia de nuestra vida, aún la adversidad para cumplir su buen propósito.
Es por eso que hemos llamado a esta mini serie: Todo Obra para Bien.
Nuestro Dios es un Dios que escucha nuestro clamor y responde. Historias como la liberación de Israel de la esclavitud, la liberación de Daniel y sus amigos, la del pueblo en tiempos de Ester y muchos otros más. Nos testifican de un Dios poderoso que liberta a los suyos de opresión, fuego, agua, muerte, guerras, enemigos, etc.
Son preciosas historias que nos cautivan, son historias ciertas que estimulan nuestra fe en el Dios poderoso y fiel que obra en favor de los suyos.
Eso que para nosotros es una historia maravillosa, eso que a la distancia vemos como un cuento de Hadas, no fue tan fácil para quienes lo vivieron. No fue ni tan rápido, ni tan sencillo como nos parece.
Lo que quiero decir es que si bien Dios ha prometido librarnos y lo hará; la manera en las que Él cumple sus promesas, en palabras de Alistair Begg, a menudo es a través de “un terreno áspero y rocoso, de valles oscuros y días de incómodas esperas, de adversidades”.
Dios no quita todas las adversidades y dificultades para llevar a cabo sus planes con nosotros como si viajáramos sobre rieles de tren bala. Dios sabe cumplir sus propósitos no solo a pesar, sino también a través de las circunstancias y adversidades.
Romanos 8:28 NBV “Además, sabemos que si amamos a Dios, él hace que todo lo que nos suceda sea para nuestro bien. Él nos ha llamado de acuerdo con su propósito.”
Nuestra historia de hoy está en:
Genesis 37 NVI
1 Jacob se estableció en la tierra de Canaán, donde su padre había residido como extranjero. 2 Ésta es la historia de Jacob y su familia. Cuando José tenía diecisiete años, apacentaba el rebaño junto a sus hermanos, los hijos de Bilhá y de Zilpá, que eran concubinas de su padre. El joven José solía informar a su padre de la mala fama que tenían estos hermanos suyos. 3 Israel amaba a José más que a sus otros hijos, porque lo había tenido en su vejez. Por eso mandó que le confeccionaran una túnica muy elegante. 4 Viendo sus hermanos que su padre amaba más a José que a ellos, comenzaron a odiarlo y ni siquiera lo saludaban. 5 Cierto día José tuvo un sueño y, cuando se lo contó a sus hermanos, éstos le tuvieron más odio todavía, 6 pues les dijo: —Préstenme atención, que les voy a contar lo que he soñado. 7 Resulta que estábamos todos nosotros en el campo atando gavillas. De pronto, mi gavilla se levantó y quedó erguida, mientras que las de ustedes se juntaron alrededor de la mía y le hicieron reverencias. 8 Sus hermanos replicaron: —¿De veras crees que vas a reinar sobre nosotros, y que nos vas a someter? Y lo odiaron aún más por los sueños que él les contaba. 9 Después José tuvo otro sueño, y se lo contó a sus hermanos. Les dijo: —Tuve otro sueño, en el que veía que el sol, la luna y once estrellas me hacían reverencias. 10 Cuando se lo contó a su padre y a sus hermanos, su padre lo reprendió: —¿Qué quieres decirnos con este sueño que has tenido?—le preguntó—. ¿Acaso tu madre, tus hermanos y yo vendremos a hacerte reverencias? 11 Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre meditaba en todo esto. 12 En cierta ocasión, los hermanos de José se fueron a Siquén para apacentar las ovejas de su padre. 13 Israel le dijo a José: —Tus hermanos están en Siquén apacentando las ovejas. Quiero que vayas a verlos. —Está bien—contestó José. 14 Israel continuó: —Vete a ver si tus hermanos y el rebaño están bien, y tráeme noticias frescas. Y lo envió desde el valle de Hebrón. Cuando José llegó a Siquén, 15 un hombre lo encontró perdido en el campo y le preguntó: —¿Qué andas buscando? 16 —Ando buscando a mis hermanos—contestó José—. ¿Podría usted indicarme dónde están apacentando el rebaño? 17 —Ya se han marchado de aquí—le informó el hombre—. Les oí decir que se dirigían a Dotán. José siguió buscando a sus hermanos, y los encontró cerca de Dotán. 18 Como ellos alcanzaron a verlo desde lejos, antes de que se acercara tramaron un plan para matarlo. 19 Se dijeron unos a otros: —Ahí viene ese soñador. 20 Ahora sí que le llegó la hora. Vamos a matarlo y echarlo en una de estas cisternas, y diremos que lo devoró un animal salvaje. ¡Y a ver en qué terminan sus sueños! 21 Cuando Rubén escuchó esto, intentó librarlo de las garras de sus hermanos, así que les propuso: —No lo matemos. 22 No derramen sangre. Arrójenlo en esta cisterna en el desierto, pero no le pongan la mano encima. Rubén dijo esto porque su intención era rescatar a José y devolverlo a su padre. 23 Cuando José llegó adonde estaban sus hermanos, le arrancaron la túnica muy elegante, 24 lo agarraron y lo echaron en una cisterna que estaba vacía y seca. 25 Luego se sentaron a comer. En eso, al levantar la vista, divisaron una caravana de ismaelitas que venía de Galaad. Sus camellos estaban cargados de perfumes, bálsamo y mirra, que llevaban a Egipto. 26 Entonces Judá les propuso a sus hermanos: —¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte? 27 En vez de eliminarlo, vendámoslo a los ismaelitas; al fin de cuentas, es nuestro propio hermano. Sus hermanos estuvieron de acuerdo con él, 28 así que cuando los mercaderes madianitas se acercaron, sacaron a José de la cisterna y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata. Fue así como se llevaron a José a Egipto. 29 Cuando Rubén volvió a la cisterna y José ya no estaba allí, se rasgó las vestiduras en señal de duelo. 30 Regresó entonces adonde estaban sus hermanos, y les reclamó: —¡Ya no está ese muchacho! Y ahora, ¿qué hago? 31 En seguida los hermanos tomaron la túnica especial de José, degollaron un cabrito, y con la sangre empaparon la túnica. 32 Luego la mandaron a su padre con el siguiente mensaje: «Encontramos esto. Fíjate bien si es o no la túnica de tu hijo.» 33 En cuanto Jacob la reconoció, exclamó: «¡Sí, es la túnica de mi hijo! ¡Seguro que un animal salvaje se lo devoró y lo hizo pedazos!» 34 Y Jacob se rasgó las vestiduras y se vistió de luto, y por mucho tiempo hizo duelo por su hijo. 35 Todos sus hijos y sus hijas intentaban calmarlo, pero él no se dejaba consolar, sino que decía: «No. Guardaré luto hasta que descienda al sepulcro para reunirme con mi hijo.» Así Jacob siguió llorando la muerte de José. 36 En Egipto, los madianitas lo vendieron a un tal Potifar, funcionario del faraón y capitán de la guardia.
El plan de Dios que avanza aún a través de luchas y adversidades mostrando Su glorioso poder.
Dios tiene propósitos con su pueblo. Nosotros somos su pueblo. El pueblo del pacto.
Dios revela sus planes y propósitos. A quién quiere, cómo quiere y cuando quiere. Dios es quien pone el querer, como el hacer por su buena voluntad. Dios a través de sueños, le muestra a José una visión de lo que va hacer en el futuro. Dios no buscaba engrandecer a uno sobre los demás, Dios no tiene favoritos. Dios tenía un plan, el plan de Dios era para preservar la vida de toda la familia de Jacob para cumplir su pacto. Los hermanos de Jacob cegados por la envidia, los celos y el resentimiento no pudieron ver que en últimas este era un plan para su bien.
Regularmente no comprendemos a plenitud los planes de Dios. Por eso es necesario creer y obedecer.
El plan de Dios que avanza aún a través de luchas y adversidades mostrando Su glorioso poder.
El plan de Dios avanzan:
A pesar de nuestros conflictos y debilidades de carácter. La preferencia de Jacob por su hijo mejor fue un detonante de la relación entre sus hijos (la túnica es la señal de ese amor). La familia de Jacob era poseedora de la bendición de Dios a Abraham, estaba en pacto con Dios, pero eso no eliminó sus fallas de carácter (para esas fallas de carácter es que tanto necesitamos un encuentro con Dios como le sucedió en Jaboc, pero encuentro con Cristo debe ser constante). Jacob fue responsable de iniciar el celo, la envidia y el odio en casa. Sin embargo y a pesar de ello, eran la familia del pacto y Dios iba a obrar en ellos.
A pesar de la oposición de quienes no entienden. Los hermanos de José, rechazaron porque no podían ver que era el camino a la preservación de sus vidas.
Comenzaron a odiarlo. Al ver la preferencia de Jacob. Ver. 4
Lo odiaron más todavía. Por los sueños que tenía. Ver. 5
Le tuvieron envidia. Ver. 11
Tramaron un plan para matarlo. Ver. 18
Finalmente lo vendieron por 20 monedas de plata. Ver. 28
Cuando José llegó adonde estaban sus hermanos,
le arrancaron la túnica muy elegante,
lo agarraron y lo echaron en una cisterna que estaba vacía y seca.
José es un tipo de Cristo, quién cumplió el propósito de Dios pasando por el sufrimiento, odiado, rechazado, y vendido como José, pero que fue hasta la muerte de cruz y para dar vida eterna y salvación a todos los que creen.
El plan de Dios que avanza aún a través de luchas y adversidades mostrando Su glorioso poder.
Los propósitos de Dios avanzan mostrando Su gloria y poder. En esta primera parte de la historia comienza con un José soñador pero termina con un José esclavo. ¿Qué esperanza hay para José? Parece que ninguna. En vez de acercarse al cumplimiento de su sueño, parece que ahora está más lejos. Pero este no es el fin de la historia. Todas nuestra perdidas, reveses, dolores, rechazos, etc, son oportunidades para una sola cosa: la manifestación de la gloria y el poder de Dios.
Es por eso que Pablo dice: 2 Corintios 12:9-10
2 Corinthians 12:9–10 NVI
9 pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. 10 Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
A pesar de cualquier panorama que divisemos, podemos confiar Dios lo tiene bajo control. La esclavitud. Toda nuestras adversidades en las manos de Dios es una ventaja.
Toda adversidad en una oportunidad de ver la manifestación de la gloria de Dios.
La adversidad en los hijos de Dios tiene el propósito de darnos firmeza carácter para no dejarnos abatir y fortalecer la esperanza.
Conclusión:
La historia de José es un tipo de Cristo. Al igual que José fue traicionado y vendido, Jesús también fue traicionado y crucificado. Así como José fue exaltado a la derecha de Faraón y se convirtió en la salvación para su pueblo, Jesucristo es nuestra salvación, ofreciendo redención y esperanza a la humanidad.
A través de la traición y sufrimiento, Dios va usar nuestras luchas para preparar una obra maestra en nuestras vidas, reflejando su gloria y su plan redentor, tal como lo hizo con José.
La invitación es a creer en lo que Dios nos ha dicho y prometido; el es cumplidor de promesas y fiel guardador del pacto. Lo que Dios ha dicho de nosotros, lo hará. Y usará nuestras adversidades y aún debilidades para llevarlo a cabo.
¿Estás atravesando alguna adversidad? Confía, Dios la usará para bien.
Dios hace, como dice Romanos, que todo lo que nos sucede obre para bien.
Romans 8:28 NVI
28 Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.
No sueltes los sueños de Dios, sus planes contigo. Confía aún contra toda probabilidad y avanza en fe porque aunque no lo veas, Dios se abrirá camino en el caos a tu alrededor para cumplir Su plan y mostrar su poder
El plan de Dios que avanza aún a través de luchas y adversidades mostrando Su glorioso poder.
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