Hijos de Dios: Nuestra Adopción en Cristo
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 499 viewsNotes
Transcript
Serie: Nuestra identidad en Cristo
Serie: Nuestra identidad en Cristo
Romanos 8:14-17 (NBLA)
Introducción: Hijos de Dios: Nuestra Adopción en Cristo
Introducción: Hijos de Dios: Nuestra Adopción en Cristo
En nuestra serie "Nuestra Identidad en Cristo," hemos explorado dos verdades fundamentales:
Nuestra identidad antes de Cristo: Fuimos creados a imagen de Dios (Génesis 1:26-27), pero el pecado corrompió esa imagen, dejándonos espiritualmente muertos y alejados de Dios (Romanos 3:10-12).
Nuestra nueva identidad en Cristo: Hemos sido redimidos y vivificados por gracia, creados para buenas obras (Efesios 2:4-10), pasando de la muerte espiritual a una vida nueva en Cristo.
El siguiente paso lógico en esta secuencia es nuestra adopción como hijos de Dios. La adopción es uno de los conceptos más ricos y gloriosos del evangelio. No solo hemos sido salvados de la ira de Dios, sino que hemos sido adoptados en Su familia, hechos coherederos con Cristo y partícipes de Su gloria futura.
La Importancia de la Adopción
La Importancia de la Adopción
La adopción en el contexto bíblico no es un acto sentimental, sino un acto legal y transformador. En la cultura romana, cuando una persona era adoptada, adquiría todos los derechos y privilegios de un hijo legítimo, al mismo tiempo que rompía todos los lazos legales con su familia anterior. Este concepto es exactamente lo que sucede espiritualmente cuando somos adoptados en Cristo: nuestra vieja naturaleza muere y comenzamos una nueva relación con Dios como Padre.
Juan 1:12 lo afirma claramente:
12 Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre,
Esta adopción no es temporal ni condicional, sino eterna y segura, garantizada por el Espíritu Santo que testifica en nuestro interior que somos verdaderamente hijos de Dios (Romanos 8:16).
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.
El objetivo de este estudio es explorar cómo nuestra adopción en Cristo transforma radicalmente nuestra relación con Dios y nos asegura una herencia gloriosa.
Bosquejo
Bosquejo
I. La Confirmación de Nuestra Adopción: Guiados por el Espíritu (Romanos 8:14)
II. La Evidencia de Nuestra Adopción: Clamamos Abba, Padre (Romanos 8:15-16)
III. La Herencia de Nuestra Adopción: Herederos con Cristo (Romanos 8:17)
I. La Confirmación de Nuestra Adopción: Guiados por el Espíritu (Romanos 8:14)
I. La Confirmación de Nuestra Adopción: Guiados por el Espíritu (Romanos 8:14)
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
Pablo comienza estableciendo una verdad clave: la guía del Espíritu Santo es la evidencia objetiva de nuestra adopción.
El término griego "guiados" (ἄγονται, agontai) implica una dirección continua, no ocasional, pasar tiempo. La obra del Espíritu no es simplemente un evento inicial en la conversión, sino un proceso constante de transformación que confirma nuestra filiación.
El Espíritu no solo nos convenció de pecado y nos llevó al arrepentimiento, sino que ahora nos dirige en santificación y nos conforma a la imagen de Cristo (Romanos 8:29).
29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Aquellos que son guiados por el Espíritu evidencian que pertenecen a Dios, pues su vida manifiesta un progreso en la obediencia, el amor por la santidad y el rechazo del pecado.
Implicación Teológica
Implicación Teológica
La guía del Espíritu es inseparable de la adopción. Ser hijo de Dios implica someterse constantemente a Su dirección.
Gálatas 5:18 afirma:
18 Pero si son guiados por el Espíritu, no están bajo la ley.
Aplicación Práctica
Aplicación Práctica
La vida cristiana no puede estar marcada por la independencia o la auto-suficiencia. Si somos verdaderos hijos de Dios, nuestra sumisión a la guía del Espíritu será evidente.
¿Estoy viviendo en sumisión diaria al Espíritu Santo?
II. La Evidencia de Nuestra Adopción: Clamamos Abba, Padre (Romanos 8:15-16)
II. La Evidencia de Nuestra Adopción: Clamamos Abba, Padre (Romanos 8:15-16)
Romanos 8:15: La Libertad del Temor
15 Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que han recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!»
Pablo contrasta dos tipos de espíritus:
El espíritu de esclavitud: Este espíritu caracteriza la condición anterior del creyente bajo la ley, donde el temor y la condenación dominaban la relación con Dios. El temor aquí es miedo al castigo divino y a la separación eterna.
El espíritu de adopción: El creyente ahora recibe una nueva naturaleza y un nuevo estatus. El término griego "huiothesia" (υἱοθεσία) significa "colocación como hijo," indicando un cambio legal y relacional.
"Abba, Padre": La Intimidad de la Adopción
"Abba, Padre": La Intimidad de la Adopción
El clamor "Abba, Padre" es una evidencia interna de la adopción. "Abba" es una palabra aramea que expresa cercanía, intimidad y confianza. Es la misma palabra que Jesús usó en Getsemaní cuando clamó al Padre (Marcos 14:36).
36 Y decía: «¡Abba, Padre! Para Ti todas las cosas son posibles; aparta de Mí esta copa, pero no sea lo que Yo quiero, sino lo que Tú quieras».
Romanos8:16: El Testimonio del Espíritu
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.
El verbo "da testimonio" (συμμαρτυρεῖ, symmartyrei) implica una corroboración interna del Espíritu Santo que confirma en nuestro interior que pertenecemos a Dios.
Implicación Teológica
Implicación Teológica
La adopción no solo cambia nuestro estatus legal, sino que transforma nuestra relación con Dios. Pasamos de ser esclavos temerosos a hijos amados que claman al Padre con confianza.
Gálatas 4:6 refuerza esta verdad:
6 Y porque ustedes son hijos, Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo a nuestros corazones, clamando: «¡Abba! ¡Padre!»
Aplicación Práctica
Aplicación Práctica
¿Vivo con la confianza de un hijo o con el temor de un esclavo?
El testimonio del Espíritu Santo debe ser una fuente de seguridad y consuelo en mi caminar cristiano.
III. La Herencia de Nuestra Adopción: Herederos con Cristo (Romanos 8:17)
III. La Herencia de Nuestra Adopción: Herederos con Cristo (Romanos 8:17)
17 Y si somos hijos, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con Él a fin de que también seamos glorificados con Él.
Nuestra Doble Herencia en Cristo
Nuestra Doble Herencia en Cristo
Pablo concluye resaltando la magnitud de nuestra adopción:
Herederos de Dios: Nuestra herencia principal no es un lugar o riquezas materiales, sino Dios mismo. Ser herederos de Dios implica gozar de comunión eterna y plenitud en Su presencia.
Coherederos con Cristo: No solo compartimos la herencia celestial, sino que también participamos en Sus sufrimientos y Su gloria futura.
2 Timoteo 2:12 confirma esta realidad:
12 Si perseveramos, también reinaremos con Él; Si lo negamos, Él también nos negará;
La Condición del Padecimiento
La Condición del Padecimiento
Pablo añade una condición significativa: "si en verdad padecemos con Él." Esto no implica que el sufrimiento sea un requisito para la salvación, sino que el padecimiento es una marca distintiva de aquellos que son verdaderamente hijos de Dios.
7 Es para su corrección que sufren. Dios los trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?
8 Pero si están sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces son hijos ilegítimos y no hijos verdaderos.
Implicación Teológica
Implicación Teológica
Nuestra herencia está garantizada, pero el camino hacia la gloria incluye sufrimiento. Los coherederos con Cristo comparten tanto Su cruz como Su corona.
Filipenses 1:29 afirma:
29 Porque a ustedes se les ha concedido por amor de Cristo, no solo creer en Él, sino también sufrir por Él,
Aplicación Práctica
Aplicación Práctica
¿Estoy dispuesto a sufrir por Cristo, entendiendo que mi herencia eterna supera cualquier sufrimiento temporal?
Conclusión: Vivir Como Hijos Adoptivos de Dios
Conclusión: Vivir Como Hijos Adoptivos de Dios
Nuestra adopción en Cristo no es solo un cambio de estatus, sino una transformación total de nuestra relación con Dios. Hemos pasado de la esclavitud al temor, a la libertad de hijos amados, guiados por el Espíritu y herederos de una gloria eterna.
Resumen Final:
Resumen Final:
Nuestra adopción es confirmada por la guía del Espíritu.
Nuestra adopción se evidencia en nuestra relación filial con Dios.
Nuestra adopción nos asegura una herencia gloriosa como coherederos con Cristo.
Llamado Final:
Llamado Final:
La adopción no es un privilegio para vivir en complacencia, sino un llamado a reflejar la dignidad de nuestra nueva posición en Cristo. Si somos hijos de Dios, ¿estamos viviendo como tales?
5 Él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo,
6 que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador,
7 para que justificados por Su gracia fuéramos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.
