CONSTRUYENDO UN TESTIMONIO Hechos 9:26-31
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
No me gusta pensar que solo predico la Biblia.
Me gusta aplicarla.
Que lo que está en el Libro, aun pasando por mis ojos defectuosos, llegue a mi mente, y con el poder del Espíritu Santo, transforme mi corazón.
Y desde mi corazón, pueda hablar al de ustedes.
Porque la mejor predicación y enseñanza de la Biblia no es la que solo te dice qué hacer, sino qué creer.
Es la que apunta a producir un cambio interno que, con el tiempo, se vuelve visible en nuestras decisiones.
Y esas decisiones, forjadas por el tiempo, el sufrimiento y la gracia de Dios, se convierten en un testimonio.
El libro de Hechos nos llama a ser testigos que testifican un testimonio de lo que Cristo puede hacer y quiere hacer en la vida de cada persona.
Y ese testimonio no es simplemente un relato bonito de cuántos años llevas en la fe.
Es una trayectoria. Una vida de subidas y bajadas, de curvas peligrosas, de errores, decisiones, consecuencias y madurez.
Es la historia viva de lo que Dios ha ido construyendo en ti.
Un testimonio firme, real, y centrado en Cristo.
Eso es lo que Dios quiere levantar en ti.
Y este pasaje que leeremos hoy nos enseña una gran verdad:
El testimonio no se hereda. Se construye.
A veces entre rechazos y críticas, pero siempre con la ayuda de Dios, de la iglesia, y de una vida fiel y valiente en Cristo.
26 Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.27 Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.28 Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía,29 y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos; pero éstos procuraban matarle.30 Cuando supieron esto los hermanos, le llevaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.
31 Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.
CONTEXTUALIZACIÓN
CONTEXTUALIZACIÓN
Hechos capítulo 9 nos presenta una de las conversiones más impactantes de toda la Biblia: la historia de Saulo de Tarso, el enemigo más temido de la iglesia primitiva.
Él no iba camino a Damasco buscando a Dios. Iba con cartas en la mano, con autoridad oficial, para arrestar a los cristianos, seguidores del Camino, y llevarlos presos a Jerusalén para ser juzgados.
Pero en medio del camino, se encontró con Jesús.
Una luz del cielo lo rodeó, cayó a tierra y quedó ciego.
Ese encuentro no solo le quitó la vista. Le quitó el orgullo, el rumbo, y toda excusa.
Jesús mismo lo confrontó, y le dejó claro que sus planes eran muy distintos a los de Dios.
Entonces, Dios envió a Ananías, un discípulo temeroso pero obediente, que oró por él, le devolvió la vista, lo bautizó, y fue testigo directo de su transformación.
Desde entonces, Saulo comenzó a predicar con valentía en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.
Pero el pasado no desaparece de un día para otro.
Aquellos que antes eran sus aliados religiosos, ahora lo querían matar.
Y la ciudad de Damasco, que parecía su primer campo misionero, se convirtió en su primer lugar de persecución y escape.
Tuvo que huir escondido en una canasta, bajado por el muro.
A pesar de las críticas, de los murmullos, de las acusaciones por su pasado, Saulo no se detuvo.
Al contrario, se esforzaba aún más.
No dejaba de dar testimonio de su transformación.
El que antes quería destruir a los cristianos, ahora era uno de ellos… y como ninguno.
Y ahora llega a Jerusalén.
Pero lo que le espera allí no es más fácil:
Tendrá que vivir entre su antigua religión, que lo odia, y su nueva familia de fe, que no lo acepta.
Entre los viejos amigos que ahora quieren verlo muerto, y los nuevos hermanos que desconfían de él.
Y ahí, justo en medio de esa tensión, de ese rechazo, de esa desconfianza… comienza la gran lección que este texto tiene para nosotros hoy:
¿Cómo se construye un testimonio verdadero?
DESARROLLO
DESARROLLO
1. No dejes de intentarlo (v. 26)
1. No dejes de intentarlo (v. 26)
26 Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.
Exposición:
Exposición:
Después de haber predicado en Damasco, y tras escapar con ayuda de los discípulos bajado en una canasta (v.25), Saulo llega a Jerusalén.
Gálatas 1:18 nos aclara que ya habían pasado tres años desde su conversión. Pero aún así, nadie confiaba en él.
La palabra que más resalta aquí es: “trataba”.
No dice “fue aceptado” o “se unió”, sino “trataba de juntarse con los discípulos”.
Eso significa que lo intentó una y otra vez. Que, aunque lo rechazaban, no se rindió.
La reacción de la iglesia era comprensible: prudente, sí… pero también cerrada por el miedo.
Recordemos que este hombre fue el azote de la iglesia, responsable directo de muertes, prisiones y persecuciones.
Su presencia era una amenaza, su testimonio era aún sospechoso.
El pasado de Saulo pesaba más que su presente.
Y sin embargo, él seguía intentando.
Aplicación práctica:
Aplicación práctica:
¿Cuántas veces uno intenta acercarse, pero no encaja?
¿Cuántas veces, por errores del pasado o murmullos del presente, uno se siente fuera… incluso dentro de la iglesia?
Saulo no dejó de intentarlo. Y si él no lo hizo, nosotros tampoco debemos hacerlo.
Testimonio personal:
- Mi familia celebraba mis errores, pero rechazó mis decisiones de fe.
- Me dijeron que era un loco por querer ser pastor (“¿de qué vas a vivir?”), irresponsable por casarme joven (“vas a fracasar”), imprudente por tener tres hijas (“¿cómo las vas a mantener?”).
- Eso me desanimaba. Me dolía. Pero seguí adelante.
- Con los incrédulos lo entiendo… pero cuando me pasó dentro de la iglesia, fue más difícil.
- En una iglesia me acusaron falsamente de dividir, cuando en realidad solo estaba obedeciendo el llamado de Dios.
- Eso me quebró. Me hizo dudar. Sentí enojo, frustración…
- Pero entendí algo que nunca más olvidé:
“No puedo desprenderme de la iglesia, porque aunque a veces duela… la iglesia sigue siendo el plan de Dios.”
Y todos necesitamos ayuda, aunque a veces nos cueste confiar.
Aplicación final del punto:
Aplicación final del punto:
Hay muchas razones para rendirse.
Muchas heridas que podrían justificar el abandono.
Pero el valor de un cristiano está en que siempre lo intenta.
No se rinde. No abandona. Sigue tratando.
Si Cristo no se rindió en el camino al Calvario, ¿cómo vamos a rendirnos nosotros en el camino del cristianismo?
Construir un testimonio no es fácil.
Pero Dios ya nos ha dado todo lo que necesitamos:
• Su presencia para acompañarnos,
• Su Palabra para guiarnos,
• Y su Iglesia para sostenernos.
¡No te rindas! ¡Sigue intentando! Estás construyendo tu testimonio.
2. No estás solo, todos necesitamos ayuda (v. 27)
2. No estás solo, todos necesitamos ayuda (v. 27)
27 Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.
Exposición:
Exposición:
En medio de la desconfianza generalizada, aparece un hombre clave en la historia de la iglesia: Bernabé, cuyo nombre real era José, según Hechos 4:36.
Este hombre levita, natural de Chipre, había sido llamado por los apóstoles “Bernabé”, que significa “hijo de consolación”. Y en este pasaje, hace honor a su nombre.
Cuando todos temían a Saulo, Bernabé lo tomó, lo acompañó, lo defendió y lo presentó personalmente ante los apóstoles.
Él validó su testimonio, relató cómo Saulo había visto al Señor, cómo Jesús mismo le habló, y cómo había predicado valerosamente en Damasco.
Bernabé fue un puente entre el rechazo y la restauración.
Un restaurador. Un mediador. Un creyente maduro.
Y algo importante:
Saulo no se rindió.
Aunque lo alejaban, aunque lo cuestionaban, él seguía intentando.
No se fue. No se apartó desanimado.
Él sabía que lo hacía por Dios, y que necesitaba a la iglesia.
Y mientras insistía, Dios levantó a alguien que sí lo veía, que estaba pendiente de él, y cuando fue el momento, le dio la mano y lo ayudó.
Aplicación práctica:
Aplicación práctica:
Todos, en algún momento de nuestra vida cristiana, necesitamos un Bernabé.
Alguien que:
• Crea en nosotros cuando nadie más lo hace.
• Nos acompañe cuando nos sentimos solos.
• Nos acerque a la iglesia cuando sentimos alejamiento.
• No nos juzgue por lo que fuimos, sino que crea en lo que Dios está haciendo hoy.
Testimonio personal:
Yo también he tenido Bernabés en mi vida.
Personas que me levantaron cuando estaba roto.
Que me recordaron que mi historia no había terminado, y que Dios no había terminado conmigo.
Y hoy, Dios me llama a ser un Bernabé para otros.
A no hacer leña del árbol caído, sino a levantarlo con amor y verdad.
Porque ese es el corazón de Cristo: restaurador, paciente, lleno de gracia.
Aplicación desafiante:
Aplicación desafiante:
Necesitamos más Bernabés en la iglesia.
Porque todo tipo de persona llegará… Y entonces, ¿qué haremos?
¿Los vamos a mirar de reojo por su ropa, su olor o su pasado?
¿Vamos a preguntar: “¿De dónde viene?”, “¿Qué hizo?”, “Qué carga trae?”
¿O tendremos el corazón de Bernabé… el corazón de Cristo,
• que abraza al leproso,
• que toca al inmundo,
• que llama al pecador… por amor?
Porque Dios no hace acepción de personas.
Él vino por los enfermos, no por los sanos.
Y si tú y yo hemos recibido esa gracia… estamos llamados a darla también.
Construir un testimonio también significa estar en la iglesia.
Construir un testimonio también significa estar en la iglesia.
No solo asistir… sino integrarse.
Dar fruto. Servir. Perseverar.
Dar testimonio dentro de la iglesia de que tu vida ha cambiado.
Porque no se puede construir testimonio sin comunidad.
Y no se puede restaurar sin gente que te reciba con los brazos abiertos.
Tú necesitas la iglesia.
Y la iglesia te necesita a ti.
Todos necesitamos un Bernabé…
Y todos estamos llamados a serlo para alguien.
3. Congrega y evangeliza (v. 28–29)
3. Congrega y evangeliza (v. 28–29)
28 Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía,29 y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos; pero éstos procuraban matarle.
Exposición:
Exposición:
“Y estaba con ellos…”
Gracias a la intervención de Bernabé, Saulo fue incluido en la iglesia.
Después del rechazo inicial, fue aceptado y se integró plenamente a la comunidad cristiana.
La frase “entraba y salía” es una expresión semítica que describe la vida diaria: comunión, permanencia, confianza.
Esto nos dice que no solo asistía, sino que vivía la vida de iglesia, compartía, servía, perseveraba.
Luego dice que “hablaba denodadamente”:
• Es hablar con franqueza, sin filtros.
• Es hablar con convicción, sin miedo.
• Es hablar con valor, sin vergüenza.
Con denuedo. Con fuego. Con Espíritu.
El mismo que usaba en su persecución religiosa, ahora está horientado a la verdad del evangelio.
Porque Dios no está enfocado en cambiar, tu exterior ni tu personalidad, si no tu ser y el propósito de tu vida.
Y “disputaba con los griegos”:
Estos eran judíos helenistas, probablemente los mismos que mataron a Esteban (Hech. 6:9).
Y ahora… quieren matarlo a él.
Es muy fuerte pensar esto:
La misma gente, en el mismo lugar, con la misma intención que él antes apoyó… ahora va en contra de él.
Porque uno de los primeros cambios en la vida de Saulo no fue su entorno, ni sus enemigos, ni su situación… sino su propósito.
Él sabía a quién servía y por qué hablaba.
Y su testimonio se iba a construir con el tiempo, paso a paso, decisión tras decisión.
Y una de las señales de que un testimonio es real…
es que genera oposición.
Cuando tu fe empieza a molestar al mundo, es porque ya está impactando.
Aplicación práctica:
No te quedes aislado.
No vivas tu fe solo.
Congrégate. Sirve. Testifica. Habla de Cristo.
Tu testimonio no se construye en soledad, se forja en la comunidad del cuerpo de Cristo.
Y sí… habrá oposición.
Te cuestionarán, te calumniarán, algunos te rechazarán, otros se burlarán.
Pero eso no es señal de fracaso…
Es señal de que tu fe está viva, tu testimonio está creciendo, y tu propósito está firme.
No te escondas.
No te enfríes.
Entra y sal. Habla con denuedo. Vive la iglesia. Vive el evangelio.
4. Cumplir tu propósito te hace valioso (v. 30–31)
4. Cumplir tu propósito te hace valioso (v. 30–31)
30 Cuando supieron esto los hermanos, le llevaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.
31 Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.
Exposición:
Exposición:
Finalmente, los hermanos reconocieron en Saulo un verdadero testimonio, no tanto por sus palabras, ni solo por su cambio exterior, sino por su propósito de vida.
Saulo no se detenía ante la amenaza de muerte, ni ante el rechazo.
Él seguía predicando el evangelio, enfrentando con valor la oposición.
Por eso, la iglesia actuó con sabiduría.
Lo protegieron. Lo cuidaron. Lo enviaron.
Fue llevado a Cesarea y de allí a Tarso, su ciudad natal.
Allí, fuera del escenario principal, Saulo no dejó de cumplir su propósito.
Y es que a veces, Dios aparta a sus siervos por un tiempo, no para castigarlos, sino para seguir formándolos.
En ese tiempo, Saulo profundizó su entendimiento de la salvación, y preparó su corazón y mente para el ministerio poderoso que vendría después.
Más adelante, Bernabé volvería por él, porque su propósito no había terminado.
- Y mientras tanto, mira el resultado:
“Entonces las iglesias tenían paz… eran edificadas… y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.”
La obra de Dios a través de Saulo, y el cuidado sabio de la iglesia, produjeron bendición generalizada:
• Paz: estabilidad y unidad.
• Edificación: crecimiento espiritual sólido.
• Temor del Señor: reverencia, obediencia.
• Multiplicación: crecimiento numérico.
• Fortaleza del Espíritu: poder espiritual evidente.
Aplicación práctica:
Cumplir tu propósito en Dios no solo te bendice a ti. Bendice a toda la iglesia.
No es la fama lo que te hace valioso.
Es la fidelidad.
No es el escenario lo que define tu utilidad, sino tu obediencia.
A veces, Dios te sacará de ciertos lugares.
Te apartará, te esconderá, te hará esperar.
Pero no es el fin…
Es formación.
Haz lo que Dios te mandó a hacer.
Lo demás caerá por su propio peso.
Porque cuando un creyente cumple su propósito, la iglesia entera lo siente.
Y cuando el testimonio es real, hay fruto que permanece.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
¿Cómo se construye un testimonio?
¿Cómo se construye un testimonio?
Hechos 9:26–31 nos lo muestra paso a paso:
1. Perseverando, aunque te rechacen (v. 26)
2. Recibiendo ayuda y ayudando a otros con humildad (v. 27)
3. Congregándote y evangelizando con valor (v. 28–29)
4. Cumpliendo tu propósito con fidelidad, aunque nadie te aplauda (v. 30–31)
Este pasaje nos enseña que el testimonio no se hereda, se construye.
Se forja con decisiones firmes, en medio de críticas, rechazos y procesos.
Pero también se edifica con la ayuda de Dios, el respaldo de la iglesia, y una vida rendida a Cristo.
Y cuando un testimonio es auténtico, transforma al creyente y bendice a toda la iglesia.
El cambio de uno, genera paz, edificación y crecimiento para todos.
Llamado final:
Llamado final:
¿Estás construyendo un testimonio que glorifique a Cristo?
¿O te has rendido por las heridas, las voces del pasado, el rechazo de algunos?
Hoy es día de retomar el martillo espiritual y seguir edificando.
Quizás estás en el punto de “seguir intentando”, o esperando que un Bernabé aparezca…
Tal vez estás en medio de oposición, o siendo llevado a un lugar de formación como Tarso.
Sea cual sea tu etapa, no te rindas.
Porque Dios no ha terminado contigo.
Y la iglesia te necesita fiel, valiente, perseverante.
Que tu historia no sea la de uno que se rindió…
sino la de uno que, con la ayuda de Dios, perseveró hasta el fin.
