¿Cómo crecer en la vida cristiana?

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I. ¿Quiénes somos?

En vista de lo que hemos aprendido con la Disciplinas Espirituales y el proceso de cambio, debemos comenzar a crecer.
Para esto es fundamental, en primer lugar, saber ¿quiénes somos? para poder estar seguros y edificar sobre un fundamento firme.
¿Somos cristianos? ¿En qué nos basamos para decir esto?
Respuestas:

Ser cristiano NO ES:

1- Un Credo (una base de creencias que uno acepta por imposición o tradición.

2- Un Código de comportamiento que uno realiza para identificarse con un movimiento.

3- Un Culto, es decir, una serie de ceremonias en que uno participa para ser considerado parte.

A. Ser cristiano es conocer a Cristo (estar en cristo)

Se nos ha invitado a formar parte de la familia de Cristo, Él nos llama “hermanos y amigos;” el Padre nos llama “hijos” y el Espíritu Santo mora en nosotros.
2 Corintios 5:17 NBLA
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas.
Romanos 8:1 NBLA
1 Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu.
Juan 1:12 NBLA
12 Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre,
Hebreos 2:10–11 NBLA
10 Porque convenía que Aquel para quien son todas las cosas y por quien son todas las cosas, llevando muchos hijos a la gloria, hiciera perfecto por medio de los padecimientos al autor de la salvación de ellos. 11 Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un Padre; por lo cual Él no se avergüenza de llamarlos hermanos,

B. Ser cristiano es confiar en Cristo (estar unido a Él)

Por lo tanto, si acudimos a Cristo y ponemos nuestra confianza en él, se produce un maravilloso y misterioso intercambio. Él lleva nuestros pecados, y en cambio, nos viste con su justicia. En consecuencia, nos presentamos ante Dios ‘no confiando en nuestra propia justicia, sino en las múltiples y grandes misericordias de Dios’ (‘Libro de oración episcopal’), no en los andrajosos trapos de nuestra propia moralidad, sino en el inmaculado manto de la justicia de Cristo. Y Dios nos acepta, no porque nosotros seamos justos, sino porque el justo Cristo murió por nuestros pecados y fue levantado de la muerte.

Gálatas 2:20 NBLA
20 »Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

C. Ser cristiano es obedecerlo como Señor (estar sujeto a Él)

Fe + Obras = justificación
Fe - obras = justificación
Fe = Justificación + obras

Porque cuando Jesús es verdaderamente nuestro Señor, él dirige nuestra vida, y nosotros le obedecemos con gusto. Más aun, colocamos todos los aspectos de nuestra vida bajo su señorío: nuestro hogar y nuestra familia, nuestra sexualidad y nuestro matrimonio, nuestro trabajo o falta de trabajo, nuestro dinero y nuestras posesiones, nuestras ambiciones y nuestros momentos de ocio.

Lucas 6:46 NBLA
46 »¿Por qué ustedes me llaman: “Señor, Señor”, y no hacen lo que Yo digo?
Filipenses 3:7–12 NBLA
7 Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por Él lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, 9 y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe, 10 y conocerlo a Él, el poder de Su resurrección y la participación en Sus padecimientos, llegando a ser como Él en Su muerte, 11 a fin de llegar a la resurrección de entre los muertos. 12 No es que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús.
Ezequiel 36:24–28 NBLA
24 ’Porque los tomaré de las naciones, los recogeré de todas las tierras y los llevaré a su propia tierra. 25 ’Entonces los rociaré con agua limpia y quedarán limpios; de todas sus inmundicias y de todos sus ídolos los limpiaré. 26 ’Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. 27 ’Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas. 28 ’Habitarán en la tierra que di a sus padres; y ustedes serán Mi pueblo y Yo seré su Dios.

II. ¿Hacia dónde vamos?

Afirmando nuestra vida para Cristo, en nuestra disciplina para abandonar el pecado y obedecer a Cristo en todo.
Con esta base, es que podemos servirle y llevar a cabo el propósito por el cual nos llamó:

A. Morir a nosotros mismos:

Lucas 9:23 NBLA
23 Y a todos les decía: «Si alguien quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.

B. Imitarlo en Su carácter

Efesios 5:1–4 NBLA
1 Sean, pues, imitadores de Dios como hijos amados; 2 y anden en amor, así como también Cristo les amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma. 3 Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre ustedes, como corresponde a los santos. 4 Tampoco haya obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias.

C. Hacer Discípulos

Mateo 28:19–20 NBLA
19 »Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».
Colosenses 1:28–29 NBLA
28 A Él nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo. 29 Con este fin también trabajo, esforzándome según Su poder que obra poderosamente en mí.
9 de abril de 2025

¿Cómo Crecemos Espiritualmente?

Salmo 119:10 NBLA
10 Con todo mi corazón te he buscado; No dejes que me desvíe de Tus mandamientos.
El salmista busca a Dios, y lo hace con toda su vida, lo hace porque es lo que más añora, lo hace porque tiene la más grande necesidad de conocerlo, de estar con Él y de ser transformado por Él.
El Señor Jesucristo es nuestro máximo ejemplo de una vida que busca al Señor. Él lo buscaba temprano en la mañana, durante el día vivía para obedecerle y buscar Su glorificación, y en todo se entregaba a Él.
Pensamos en este texto del salmo como alguien que toma en serio su vida y la relación que tiene con Dios, una relación diaria, una relación seria, una relación profunda.
La finalidad de buscar al Señor, en este salmo es para vivir una vida consagrada a Dios guardando Sus mandamientos.
Jesús dijo que si lo amamos, la mejor manera de demostrarlo es obedecer Sus mandamientos
Juan 14:15 NBLA
15 »Si ustedes me aman, guardarán Mis mandamientos.
También vemos que el más grande mandamiento es Amar al Señor y amarlo con todo el corazón, toda el alma y todas las fuerzas. Dt 6.5
Deuteronomio 6:5 NBLA
5 »Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.
La importancia de una relación profunda con Dios y con Su Palabra es para poder Amar y conocer correctamente al Señor.
¿Amas al Señor?
¿Conoces al Señor?
Jeremías 9:23–24 NBLA
23 Así dice el Señor: «No se gloríe el sabio de su sabiduría, Ni se gloríe el poderoso de su poder, Ni el rico se gloríe de su riqueza; 24 Pero si alguien se gloría, gloríese de esto: De que me entiende y me conoce, Pues Yo soy el Señor que hago misericordia, Derecho y justicia en la tierra, Porque en estas cosas me complazco», declara el Señor.
Oseas 6:6 NBLA
6 Porque me deleito más en la lealtad que en el sacrificio, Y en el conocimiento de Dios que en los holocaustos.
Oseas 4:6 NBLA
6 Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento, Yo también te rechazaré para que no seas Mi sacerdote. Como has olvidado la ley de tu Dios, Yo también me olvidaré de tus hijos.
¿Qué podemos tomar de todos estos versículos?
¿Qué principio vamos a tomar para ponerlo en práctica?
Como creyentes no debemos conformarnos con nuestra vida al pensar que ya conocemos a Dios, sino que debemos añorar conocerlo más y mejor; amarlo más y mejor.
Disfrutar del tiempo con Dios en comunión, a través de la oración y el estudio profundo y a solas de la Palabra de Dios, también de la comunión con los hermanos y la adoración colectiva.
Observamos cómo impactó a los discípulos la vida de oración del Señor Jesús que ellos le pidieron que los enseñara a orar. Lucas 11.1
Lucas 11:1 NBLA
1 Aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de Sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos»
También observamos que la Palabra de Dios era lo que llenaba Su mente y corazón. Cuando refuta al diablo con las tentaciones que recibió, cuando refuta a los escribas y fariseos que dicen conocer la Palabra de Dios Mt 22.29
Mateo 22:29 NBLA
29 Pero Jesús les respondió: «Están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios.
La Palabra da testimonio de Cristo y es lo que nos ayuda a conocerlo y agradarlo Jn 5.39
Juan 5:39 NBLA
39 »Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de Mí!
“Fuimos llamados a vivir Coram Deo, que quiere decir, cara a cara con Dios; delante de la presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios y para la gloria de Dios.” R.C. Sproul
Vivir así, definitivamente nos confronta cuando estamos pecando y nos lleva a la autoexaminación Salmo 51.9-11
Salmo 51:9–11 NBLA
9 Esconde Tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis iniquidades. 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11 No me eches de Tu presencia, Y no quites de mí Tu Santo Espíritu.
y también a huir de las cosas que nos apartan de Dios 1 Ti 6.11
1 Timoteo 6:11 NBLA
11 Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad.
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