El ministerio de la mujer hoy en día
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By Samuel OrtizMarch 6, 2025Artículos, Blogs
Siendo el papel de la mujer en el ministerio cristiano un tema de gran relevancia, la Palabra de Dios nos proporciona principios claros que nos ayudan a explorar el rol de la mujer en el ministerio cristiano desde la perspectiva bíblica.
El rol de la mujer en el ministerio cristiano
El fundamento de cualquier discusión sobre el papel de la mujer en la iglesia debe comenzar con el diseño original de Dios. Ambos, hombre y mujer, son portadores de la imagen de Dios, con igual dignidad y valor ante Él( Gn. 1:27).
27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Sin embargo, Dios estableció diferencias en sus roles dentro del hogar y la comunidad de fe. En Génesis 2:18, Dios dice: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada”. La palabra hebrea utilizada para “ayuda” (ezer) no implica inferioridad, sino una función complementaria.
El concepto de la ayuda idónea enseña que una función de la mujer es complementar al hombre. Es importante notar que no por eso el hombre es superior, sino que estaba incompleto. El hombre no tiene las características y cualidades que llenan todas las funciones de la humanidad. La mujer contribuye con elementos imprescindibles por medio de su naturaleza, personalidad y valores. Ella suple lo que el varón no está preparado para hacer. Este concepto dignifica a la mujer y señala su papel imprescindible en el orden divino.1
Esta complementariedad de sexos se mantiene a lo largo de la Escritura y tiene implicaciones para la iglesia y el ministerio.
A lo largo del AT, encontramos ejemplos de mujeres que sirvieron al pueblo de Dios con diversas capacidades. Débora, por ejemplo, fue juez y profetisa en Israel (Jue. 4:4-5), y su liderazgo fue una excepción en tiempos de crisis. Miriam, ejerció un papel profético junto a Moisés y Aarón (Éx. 15:20), y Hulda, una profetisa consultada en tiempos del rey Josías (2R. 22:14-20). Es importante notar que el liderazgo, el sacerdocio, la enseñanza y la autoridad eran ejercidos principalmente por hombres, mientras que las mujeres contribuían en áreas proféticas y de servicio.
En el NT, el ministerio de la mujer continúa desarrollándose. Jesús les permite convertirse en discípulas (Lc. 10:38-42, Jn. 4:7-26). María Magdalena y otras mujeres son las primeras testigos de la resurrección (Mt. 28:1-10). Pablo menciona a Febe, quien es descrita como diaconisa (Ro. 16:1-2), y a Priscila, quien con su esposo Aquila enseñó a Apolos (Hch. 18:26). No obstante, también encontramos pasajes donde Pablo establece límites claros para el liderazgo femenino en la iglesia (1Ti. 2:12, 1Co. 14:34-35), reservando este rol para los ancianos o pastores (1Ti. 3:1-7, Tito 1:5-9). Bien afirma Lambert:
7 Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.
8 Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.
9 La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.
10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
11 La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?
12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?
13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
16 Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
19 Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.
23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.
26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.
38 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.
39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.
42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
Los hombres y las mujeres están llamados a cumplir diferentes funciones en la comunidad cristiana. Los hombres han sido llamados a una posición de liderazgo espiritual en la iglesia, y las mujeres han sido llamadas a responder a este liderazgo.2
Bajo esta perspectiva bíblica los hombres y mujeres tienen roles distintos, pero igualmente valiosos en la iglesia y el hogar. Mientras que la enseñanza y la autoridad pastoral están reservadas para los hombres calificados, las mujeres tienen un papel vital en la edificación de la iglesia. Por ejemplo, Tito 2:3-5 exhorta a las mujeres mayores a enseñar a las más jóvenes en el amor y la piedad, lo que resalta en su influencia en la formación espiritual dentro del cuerpo de Cristo.
3 Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien;
4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,
5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.
Ejemplos de mujeres que ayudaron a Jesús
Ejemplos de mujeres que ayudaron a Jesús
Desde su nacimiento hasta su resurrección, encontramos ejemplos de mujeres fieles que sirvieron a Cristo con amor y dedicación, lo que nos permite apreciar su participación dentro del plan redentor de Dios.
1. María, la Madre de Jesús: Modelo de humildad y obediencia
Su vida estuvo marcada por la obediencia y la sumisión a la voluntad de Dios. En Lucas 1:38, ella responde: “Aquí tienes a la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (NBLA).
“Se entrega absolutamente a la voluntad de Dios… opta por acatar la gracia. ¡Que se haga la voluntad de Dios! Su respuesta es quizá la mejor definición de la fe en la Biblia: el deseo de que la palabra de Dios se haga realidad en nuestras vidas.”3
La Biblia nos permite ver en María un ejemplo de fe, al aceptar con humildad el papel que Dios le había dado en la historia de la redención. Su respuesta mostró una confianza plena en la providencia divina.
¿Qué podemos aprender de María la “madre” de Dios? Lee este blog aquí.
2. María Magdalena: Redimida para servir
María Magdalena ayudó a Jesús, no solo durante su ministerio, sino también en su muerte y resurrección. Marcos 16:9 menciona que Jesús la liberó de siete demonios. Esta liberación transformó su vida, llevándola a seguir fielmente a Cristo y a ser testigo aún de su resurrección (Jn. 20:11-18). María Magdalena es un testimonio de la gracia transformadora (Ef. 2:8-9). Su vida muestra que aquellos que han sido redimidos por Cristo son llamados a servirle con gratitud y amor.
3. Marta y María: Servicio y devoción
Mencionadas en Lucas 10:38-42, ofrecieron su hogar a Jesús. Marta se ocupaba de los quehaceres domésticos, mientras que María se sentaba a los pies de Jesús para escuchar su enseñanza. Jesús le dijo a Marta: “María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada” (Lc. 10:42, NBLA). Este pasaje nos enseña la importancia del equilibrio entre el servicio y la devoción. Mientras que el servicio activo es necesario, la prioridad debe ser la comunión con Cristo.
4. Las Mujeres que sostuvieron el ministerio de Jesús
Lucas 8:1-3 menciona a varias mujeres que ayudaron a Jesús y a sus discípulos con sus bienes. Entre ellas estaban María Magdalena, Juana y Susana. Estas mujeres no solo seguían a Jesús, sino que también contribuían financieramente a su ministerio. Estas mujeres nos enseñan que el servicio a Cristo no se limita a lo espiritual, sino que también implica el uso de nuestros recursos para la expansión del evangelio.
5. La Mujer Samaritana: Una evangelista transformada
Tras su encuentro con Jesús, se convierte en una testigo del evangelio. Jesús le revela que Él es el Mesías, y ella, dejando su cántaro, va a la ciudad a proclamar a Cristo (Jn. 4:28-30). Este relato destaca la iniciativa de Dios en la salvación ya que Jesús se acerca a una mujer marginada, revelando su gracia soberana para llamarle a compartir el evangelio. Como dice Romanos 10:14-15, Dios usa a sus siervos para proclamar las buenas nuevas.
6. Las mujeres en la crucifixión y la resurrección
Varias mujeres estuvieron presentes en la crucifixión de Jesús observando de lejos (Mt. 27:55-56). En la resurrección, las mujeres fueron las primeras en recibir el anuncio del ángel (Mt. 28:6). Fueron ellas quienes llevaron el mensaje a los discípulos. Este detalle es significativo, pues en la cultura judía el testimonio de una mujer no era considerado válido. Sin embargo, Dios en su soberanía escogió a mujeres para ser las primeras testigos del evento más importante de la historia.
¿Cómo aplicar los ejemplos de mujeres de la Biblia en el ministerio actual?
1. Apoyando el ministerio con recursos
Las mujeres que seguían a Jesús lo hacían no solo con su presencia, sino también con sus bienes (Lc. 8:3). Y como afirma Carson:
Al apoyar sacrificada-mente a Jesús y a sus discípulos, estas mujeres participan en el ministerio evangélico y se convierten en modelos para otros seguidores de Jesús.4
En la actualidad, muchas mujeres pueden contribuir al sostenimiento del ministerio a través de donaciones, participación en proyectos misioneros y organización de eventos que promuevan el Evangelio. También pueden ofrecer su tiempo y habilidades en la administración de la iglesia, en ministerios de compasión y en la provisión de apoyo material para familias necesitadas.
2. Enseñando a las siguientes generaciones
Tito 2:3-5 nos instruye sobre el papel de las mujeres mayores en la enseñanza de las más jóvenes. Como bien comenta Orth:
Muchas tienen el don de la enseñanza y existen amplias oportunidades para ejercerlo en el hogar, en las clases dominicales, en los grupos de mujeres cristianas y en los ministerios para las que todavía no conocen al Señor.5
Esto puede aplicarse en ministerios de discipulado femenino, clases bíblicas para niños y adolescentes, y en el fortalecimiento de valores cristianos dentro del hogar (Prv. 22:6). Dentro de la iglesia, pueden organizar retiros, grupos de oración y estudios bíblicos donde las mujeres tengan un espacio para crecer espiritualmente.
3. Sirviendo con hospitalidad y compasión
El ejemplo de Marta con “Su recibimiento cordial a Jesús encaja en el tema de la hospitalidad (10:4–12). Hace lo que se esperaba de ella para honrar a un invitado”.6 La hospitalidad es un ministerio clave dentro de la iglesia y se puede expresar a través de la organización de reuniones de comunión, ayuda a personas enfermas o necesitadas, y apoyo a familias en tiempos de crisis.
Además, las mujeres pueden involucrarse en ministerios de compasión, visitando a los enfermos en hospitales, ayudando en centros de rehabilitación, sirviendo en refugios para personas sin hogar y participando en programas de ayuda a viudas y huérfanos (Stg. 1:27). Este tipo de servicio demuestra el amor de Cristo de manera tangible.
4. Siendo testigos fieles del Evangelio
Al igual que María Magdalena anunció la resurrección, las mujeres hoy pueden ser valientes testigos compartiendo el Evangelio.
En tiempos modernos, al igual que en los tiempos bíblicos, las mujeres sirven fielmente en todas las fronteras en el trabajo misionero en evangelismo, plantando iglesias y servicio. Sirven en las situaciones más difíciles, con frecuencia corriendo riesgos y depravación por amor a Cristo.7
Esto incluye participar en evangelización en lugares de necesidad espiritual, organizando grupos de estudio bíblico y animando a otras mujeres a vivir una vida centrada en Cristo. El testimonio personal es una herramienta poderosa en la evangelización en el ámbito laboral, escolar y comunitario para reflejar el carácter de Cristo.
5. Apoyando el ministerio a través de la oración
La oración es una de las herramientas más poderosas que las mujeres pueden usar en el ministerio. En la Biblia, vemos ejemplos de mujeres que oraban fervientemente, como Ana (1S. 1:10-11) y las mujeres que se reunieron a orar en Filipos (Hch. 16:13-15). Acertadamente comenta Saucedo:
No existía cura para la esterilidad. Pero la mujer de Elcana sabía que Jehová era Todopoderoso, y conocía el recurso de la oración para conseguir el favor divino.8
Hoy en día, las mujeres pueden establecer grupos de oración intercesora dentro de la iglesia, orando por los líderes, misioneros, familias y por el avance del Evangelio en todo el mundo. El ministerio de oración también puede incluir intercesión por las necesidades individuales de la congregación, brindando apoyo espiritual a quienes atraviesan dificultades. A través de la oración, las mujeres pueden alentar a otras a depender de Dios en todas las áreas de sus vidas.
Como vemos en los diversos ejemplos bíblicos, las mujeres desempeñan un rol crucial en el ministerio, no en el liderazgo pastoral, sino en el servicio fiel y el testimonio de Cristo. A través de su valioso apoyo en diversos ministerios las mujeres pueden reflejar el ejemplo de aquellas que sirvieron a Jesús. El ejemplo de estas mujeres nos anima a vivir con devoción, entrega y fidelidad en la obra del Señor, sabiendo que todo servicio hecho para Él tiene un valor eterno (Col. 3:23-24).
