BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS (MATEO 5:7)
EL SERMÓN DEL MONTE • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 14 viewsNotes
Transcript
1 ¿QUIENES SON LOS BIENAVENTURADOS?
2 ¿POR QUÉ SON BIENAVENTURADOS?
INTRODUCCIÓN
Seguimos con la serie del sermón del monte.
Auqnue haremos un parón para hablar sobre la pascua. La semana que viene.
Ahora, es una buena forma introducción a la semana de Pascua, que ya queda poco.
Pues vamos hablar de misericordia.
¿Y que es misericordia?
Del griego:
Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento 1653. ἐλεέω eleéo
1653. ἐλεέω eleéo; de 1656; compasivo (en palabra u obra, espec., por gracia divina):—alcanzar misericordia, recibir misericordia.
Pero en castellano la tenemos de origen latino:
del latín misere (miseria, necesidad),
cor, cordis (corazón)
e ia (hacia los demás).
Misercordia es amor hacia quienes están en miseria, y un espíritu perdonador hacia el pecador. Abarca tanto un sentimiento de bondad, como una acto bondadoso. La vemos ejemplificada en la parábola del buen samaritano (Lc. 10), y especialmente en Cristo, el misericordioso sumosacerdote (Heb. 2:17).
¿Esto sucede con tu corazón? ¿Tienes un corazón así? ¿Que implicado ser misericordioso? ¿De dónde viene? ¿A donde nos lleva? ¿Quienes son bienaventurados? ¿Por qué son bienaventurados?
1. ¿QUIÉNES SON LOS BIENAVENTURADOS?
1. ¿QUIÉNES SON LOS BIENAVENTURADOS?
7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
a) Los misericordiosos.
¿Quiénes son los misericordiosos?
Los mismos que reconocen su pobreza en espíritu, los mismos que lloran sus pecados. Los mismos que son mansos ante la volunrad de Dios. Los mismos que buscan primeramente el reino de Dios y su justcia. Estos son los misericordiosos.
No es una posición que se pueda ganar a la fuerza o por nosotros mismos. Es una posición que se nos ha sido imputada, dada, regalada, por medio de Cristo.
Por eso, todo cristiano, todo nacido de neuvo, debe tener un corazón misericordioso. Pues esto es tratar de seguir las pisadas de Cristo.
b) Los que han alcanzado misericordia.
Ya lo hemos dicho antes.
Pero, ¿cómo hemos alcanzado misericordia?
Realmente, no la hemos alcanzado nosotros, esta misericordia nos ha alcanzado a nosotros.
Es diferente.
10 Vosotros, que antes no erais pueblo, ahora sois pueblo de Dios; vosotros, que antes no habíais alcanzado misericordia, ahora habéis alcanzado misericordia.
Es un regalo de DIos que podamos vivir como misericordioso.
Por eso, es un buen momento. ¿Mi corazón es misericordioso acorde a mi fe?
¿Cómo es vivir con un corazón misericordioso.
c) Los que vive conforme esta misericordia.
Vivir esta misericorida es ser beneficiado de ella, pero a la vez agente portador de ella.
No se concibe un cristiano no misericordioso.
No, aquí habría algo que falla en tu corazón-
Nos debe mover el amor, la caridad, pues nosotros, no tenemiamos misericordia por Dios nos ha dado misericordia.
15 Porque Dios le dijo a Moisés: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia y me compadeceré del que yo me compadezca.
Después continúa el pasaje.
17 Porque la Escritura le dice al Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. 18 De manera que Dios tiene misericordia de quien él quiere, y endurece al que él quiere endurecer.
2. ¿POR QUÉ SON BIENAVENTURADOS?
2. ¿POR QUÉ SON BIENAVENTURADOS?
7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
a) Porque antes no tenían misericordia y ahora han recibido misericordia.
10 Vosotros, que antes no erais pueblo, ahora sois pueblo de Dios; vosotros, que antes no habíais alcanzado misericordia, ahora habéis alcanzado misericordia.
El conocer la misericordia de Dios, no debe movernos a ser misericordioso.
Hemos alcanzado misericordia, pero antes no.
Hemos experimentado el pasar de la muerte a la vida.
Hemos pasado de vivir esclavos de neustros pecados, a poder, aunque aun luchando contra el pecado, experimentar el amor de Dios, la misericordia de Dios.
Esto sólo es posible por medio de Cristo, creyendo en Él, pero no sólo creer, sino arrepintiendote de tus pecados, y abrazandolo como Señor y Salvador.
La misericorida la podemos obtener por medio de solamente Cristo y nada más.
Porque cuando Cristo lo llena todo no hace falta nada más.
Y somos bienanventurados, y ahora.
b) Porque por medio de la misericordia puedes vivir en ella cada día.
Sí, ciertamente, aunque hemos alcanzado misericordia, infelizmente seguimos pecando, pero ahora, tenemos un redentor, un salvador, que podemos acudir a él cada día a deleitarnos en su misericordia.
22 Que por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias; 23 nuevas son cada mañana. ¡Grande es tu fidelidad!
Puedes vivir y delitarte en su misericordia.
Pues:
54 Cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte ha sido destruida por la victoria. 55 ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? ¿Dónde, sepulcro, tu victoria? 56 Porque el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. 57 Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
Saber esta certeza, que la muerte ha sido vencida, es una muestra de la misericoria, y esto es una bendición, una bienaventuranza.
Y esa misericordia, debe manifestarse también hacia los demás.
Ser luz, vivir, como Cristo quiere que vivamos.
c) Porque la misericordia es paz.
DIOS movido por su misericordia, nos llevó a la paz con Ël, por medio de Cristo.
Por naturaleza estabamos perdido.
1 Ahora pues, justificados por la fe tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. 2 Por él también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos enorgullecemos en la esperanza de la gloria de Dios. 3 Y no solo esto, sino que también nos enorgullecemos en las tribulaciones, pues sabemos que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia produce un carácter probado; y un carácter probado produce esperanza; 5 y la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Por lo tanto, por ese acto de Cristo de misericordia ahora tenemos paz con Dios.
17 De modo que el que está en Cristo, es una nueva criatura: las cosas viejas pasaron, y ahora todo es hecho nuevo. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación: 19 Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, sin tomarles en cuenta sus pecados, y a nosotros nos encargó la palabra de la reconciliación.
Y en base a esta paz, podemos proclamar el evangelio de la misericorida de Dios.
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, y como si Dios rogara por medio de nosotros, os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que en él nosotros seamos hechos justicia de Dios.
Y ya sabemos, ya como guinda del pastel…
d) Porque por misericrodia llegaremos a la gloria.
Pues somos bienaventurados, pues si no llega a ser por la misericordia de DIos, nada de esto estariamos viviendo, no estariamos aquí, no estarías recibiendo el amor de Dios, no recibirías la gloria.
Ahora bien, por su misericorida, seguro estamos, que llegaremos a su gloria.
La gloria de Dios.
CONCLUSIÓN
Hermanos, amigos.
Durante el ministerio de Jesús, los leprosos eran marginados, desechados de la sociedad, viviean apartados, como muertos en vida, ni los miraban. Pues bien, Jesús, no sólo los miraba, sino que los abrazaba y los sanaba, esto es misericoria.
Esos leprosos somos nosotros, que estabamos contaminado con el pecado, que es la lepra del alma, cuando nadie podía salvarnos, Jesús nos miró, nos sanó, nos limpió y ahora nos dice, ve y sé misericordioso, vive en la misisericordia.
Hermanos, hoy alcanzo los 37 años de vida, y quizás no he vivido tanto como alguno de vosotros, pero lo que si puede decir, hoy, que si aquí estoy, predicando en un día como hoy, es porque Dios ha sido misericordioso conmigo. He aprendido a vivir en su misericordia a pesar de mis pecados. He aprendido a vivir, mirandolo a los ojos.
Hermano, valoremos su misericordia, pues si eres de Crsito, eres bienaventurado.
Bienaventurado eres.
Que Dios bendiga su Palabra.
ORANCIÓN FINAL.
Señor, Dios padre, te pedimos misericordia a nuesta vida, te pedimos sabiduría para aprender vivir en su misericoria, te pedimos que nos bendigas para ser también agentes de tu misericordia, que podamos proclamar tu mensaje de misericordia, te lo pedimos Señor, en el nombre de tu hijo, Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina por los siglo de los siglo. Amén.
