Orando como Jesus

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 21 views
Notes
Transcript

Introduccion

La oración es un tema con el que muchos cristianos estamos familiarizados, pero también es una de las áreas donde más luchamos y, a veces, sentimos vergüenza. Quizás no todos oramos como deberíamos. Un predicador dijo una vez: “Si quieres avergonzar a un hombre, pregúntale por su vida de oración.” Otro comentó: “Prefiero enseñar a un hombre a orar que enseñar a diez a predicar.”
Y es que la oración es tan vital para el cristiano como lo es respirar para la vida. Sin embargo, muchos no oramos o lo hacemos de forma mecánica, sin entendimiento, y cuando no vemos respuestas, nos desanimamos y abandonamos esta práctica. Pero orar no es opcional: es un mandato de Dios.
Veamos cómo Jesús nos enseña a orar:
Matthew 6:7–15 “»Cuando ores, no parlotees de manera interminable como hacen los seguidores de otras religiones. Piensan que sus oraciones recibirán respuesta sólo por repetir las mismas palabras una y otra vez. No seas como ellos, porque tu Padre sabe exactamente lo que necesitas, incluso antes de que se lo pidas. Ora de la siguiente manera: Padre nuestro que estás en el cielo, que sea siempre santo tu nombre. Que tu reino venga pronto. Que se cumpla tu voluntad en la tierra como se cumple en el cielo. Danos hoy el alimento que necesitamos, y perdona nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros. No permitas que cedamos ante la tentación, sino rescátanos del maligno. »Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará a ti; pero si te niegas a perdonar a los demás, tu Padre no perdonará tus pecados.”

1.Reconozcamos quien es Dios.

Matthew 6:9 “Ora de la siguiente manera: Padre nuestro que estás en el cielo, que sea siempre santo tu nombre.”
Jesús inicia reconociendo tres cosas:
Quién es Dios: Padre nuestro — Un Dios cercano, amoroso, accesible.
Dónde está: en el cielo — En su trono, reinando sobre todo.
Cómo es: santo — Puro, apartado, digno de toda reverencia.
Esta no es una fórmula vacía, sino una postura del corazón. Cuando oramos:
Nos acercamos con confianza a un Padre que nos ama.
2. Reconocemos su autoridad y su soberanía desde los cielos.
3. Adoramos su santidad. Isaiah 66:1 “Esto dice el Señor: «El cielo es mi trono y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Podrían acaso construirme un templo tan bueno como ése? ¿Podrían construirme un lugar de descanso así?”
Isaiah 6:1–3 “El año en que murió el rey Uzías, vi al Señor sentado en un majestuoso trono, y el borde de su manto llenaba el templo. Lo asistían poderosos serafines, cada uno tenía seis alas. Con dos alas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies y con dos volaban. Se decían unos a otros: «¡Santo, santo, santo es el Señor de los Ejércitos Celestiales! ¡Toda la tierra está llena de su gloria!».”

2.Pidamos que se haga voluntad

Matthew 6:10 “Que tu reino venga pronto. Que se cumpla tu voluntad en la tierra como se cumple en el cielo.”
La oración no es para cambiar la voluntad de Dios, sino para alinearnos con ella. Martín Lutero decía: “La oración no cambia los planes de Dios, pero cambia al que ora.”
Dios nos escucha cuando oramos conforme a su voluntad.
1 John 5:14 “Y estamos seguros de que él nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada;”

3. Dependamos de Dios para nuestro sustento.

Matthew 6:11 “Danos hoy el alimento que necesitamos,”
Dios se interesa por nuestras necesidades diarias. Él es nuestro proveedor, no nuestro empleo, ni nuestros ahorros. A veces no oramos por provisión porque pensamos que no la necesitamos, o pedimos no lo necesario, sino lo que podría alejarnos de Dios.
James 4:3 “Aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones: desean solamente lo que les dará placer.”

4. Elimínenos obstáculos a nuestras oraciones.

Matthew 6:12 “y perdona nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros.”
Jesús nos enseña que la oración debe ir acompañada del perdón. Si tenemos el corazón endurecido contra otros, eso puede estorbar nuestras oraciones. 1 Peter 3:7 “De la misma manera, ustedes maridos, tienen que honrar a sus esposas. Cada uno viva con su esposa y trátela con entendimiento. Ella podrá ser más débil, pero participa por igual del regalo de la nueva vida que Dios les ha dado. Trátala como es debido, para que nada estorbe tus oraciones.”

5. Reconozcamos los peligros que enfrentamos.

Matthew 6:13 “No permitas que cedamos ante la tentación, sino rescátanos del maligno.”
La vida cristiana es una lucha constante contra tres enemigos: Satanás, el mundo y nuestro propio corazón.
Satanás es un león rugiente buscando a quién devorar.
El mundo seduce con sus valores contrarios a Dios: posesiones, placeres, envidia, egoísmo.
Nuestro corazón es inclinado al mal, pero Dios nos transforma mediante su Palabra y Espíritu.
Aplicación: Oremos como Jesus nos enseñó:
Reconociendo quién es Dios.
Deseando que se haga su voluntad.
Confiando en su provisión.
Perdonando a otros.
Pidiendo con intención correcta.
Clamando por su protección.
Conclusion
Separa unos minutos cada día para orar como Jesús nos enseñó. No necesitas palabras elocuentes ni una hora exacta del día, solo un corazón sincero que se acerca a su Padre.
Ora con confianza. Ora con reverencia. Ora con fe. Y verás a Dios obrar en tu vida.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.