El Hijo de Dios y las Riquezas

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Buenas noches, bienvenidos a este nuevo Tiempo con Dios del lunes 7 de abril de 2025.
‌Me da mucho gusto saludarlos, yo soy Hector Viruega, y soy el responsable de los grupos pequeños de nuestra iglesia. Y para mi es un gusto el poder estar con ustedes en esta noche.
Antes de comenzar, quiero dar unos breves anuncios:
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ELA
Congreso de la Familia.
The Chosen, 5a Temporada está en Cinépolis.
SALUDOS
Hemos estado estudiando el evangelio de Mateo, particularmente el sermón del monte, en las últimas semanas.
Y estamos ya en el capítulo 6. Este capítulo lo podríamos dividir en dos.
En la primera mitad de Mateo 6 (1–18) Jesús describe la vida privada del cristiano ‘en secreto’ (esto es lo que tener que ver con ofrendar, orar, ayunar); mientras que en la segunda mitad (19–34) se interesa en nuestro actuar público en el mundo (por ejemplo, asuntos de dinero, posesiones, comida, bebida, vestido y ambición).
Recuerden que el Sermón del Monte es contracultural, por lo que en este capítulo 6, en ambas esferas - en la privada y en la pública - se oye la misma insistencia, el mismo llamado de Jesús a ser diferentes de la cultura popular:
Diferentes de la hipocresía del religioso (1–18) y
Ahora diferentes también del materialismo del no religioso (19–34).
Mientras que al principio del capítulo 6, Jesús tenía en mente a los fariseos, ahora nos invita a renunciar al sistema de valores de ‘los paganos’ (v. 32).
Jesús coloca alternativas ante nosotros. Dos tesoros (en la tierra y en el cielo, 19–21), dos condiciones del cuerpo (luz y tinieblas, 22, 23), dos señores (Dios y las riquezas, 24) y dos preocupaciones (nuestros cuerpos y el reino de Dios, 25–34). Y Jesús es enfático al decir que no podemos ubicarnos en el medio de ambos.
Vivimos en un mundo materialista, y su encanto es difícil de romper; pero Jesús nos ayuda a elegir el bien.
Jesús Coloca lo falso y lo verdadero uno frente a otro de tal forma que ello nos conduce a compararlos y a juzgar por nosotros mismos.
Y algo muy importante que debemos recordar es que el Dios de la Biblia está del lado del pobre y del despojado. No estoy diciendo que el dinero o la riqueza sea mala, pero los cristianos responsables están incómodos con la opulencia y tratan de desarrollar un estilo de vida sencillo, adecuado tanto frente a las necesidades del mundo como frente a la lealtad a la enseñanza y ejemplo de su Maestro.
Vamos al texto bíblico, y leamos Mateo 6:19-21 .
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Matthew 6:19–21 NVI
No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
El hermano de un amigo muy querido le dice a su hermano: brother, ahí si estoy cumpliendo la biblia a la perfección.
Ya hablando en serio, esto nos lleva al primer punto, en el cual Jesús nos dice que hay:
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1. Tesoros Eternos contra Tesoros Temporales

El texto es obvio. Los tesoros en la tierra son corruptibles y por lo tanto inseguros, mientras los tesoros en el cielo son incorruptibles y por lo tanto permanentes.
Si nuestro objetivo es hacer tesoros, deberemos concentrarnos en el tipo de tesoros que permanecen y que pueden almacenarse sin que sufran deterioro.
Creo que vale la pena entender:
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¿Qué prohibía Jesús al decirnos que no hiciéramos tesoros para nosotros en la tierra?
En primer lugar, no censura a las posesiones en sí mismas. Pablo le escribe a 1 Timoteo 6:10 “el amor al dinero es la raíz de toda clase de males.”
El dinero en si no es malo. Lo malo es el amor al dinero.
En segundo lugar, no se les prohíbe a los cristianos "ahorrar para el futuro”.
Por el contrario, las Escrituras alaban a la hormiga que almacena en el verano la comida que necesitará en el invierno, y declaran que el creyente que no provee para su familia es peor que un incrédulo.
En tercer lugar, no debemos despreciar, sino por el contrario disfrutar las cosas buenas que nuestro Creador nos ha dado en abundancia para que las disfrutemos.
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También es algo bueno recibir riquezas de parte de Dios y la buena salud para disfrutarlas. Disfrutar del trabajo y aceptar lo que depara la vida son verdaderos regalos de Dios.

Si Dios te ha bendecido, disfruta de ese regalo que Dios te ha dado.
Y hago un paréntesis. Dios quiere que veamos lo que tenemos desde la perspectiva correcta: nuestras posesiones son un regalo de Dios. Son motivos de regocijo, pero no son la fuente de gozo, ya que todo lo bueno proviene de Dios.
Debemos enfocarnos más en el Sustentador que en el sustento. Podemos contentarnos con lo que tenemos cuando nos damos cuenta de que con Dios tenemos todo lo que necesitamos.
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Uno de los peligros de tener mucho dinero es que uno puede estar demasiado satisfecho con la felicidad que este brinda, y así no darse cuenta de su necesidad de Dios. Si todo parece venir simplemente firmando cheques, puede olvidarse de que en todo momento depende totalmente de Dios. - C. S. Lewis
Jesús no está en contra de tener posesiones, prever para el futuro, ni tampoco de disfrutar lo que nuestro Padre Celestial amorosamente nos ha dado, sino de que perdamos el enfoque.
Lo que Jesús prohíbe es la acumulación egoísta de bienes ; la vida extravagante y opulenta; la dureza de corazón que no ve la necesidad de los pobres; la fantasía aberrante de que la vida de una persona consiste en la abundancia de los bienes que posee. Eso es lo que le desagrada a Jesús.
Jesús declara: Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón, sea abajo en la tierra o arriba en el cielo (v. 21).
Entonces, "Hacer tesoros en la tierra" no significa ser previsor (proveyendo sensatamente para el futuro) sino codicioso (como los avaros que amontonan a escondidas y los materialistas que siempre desean más).
Esta es la trampa real de la cual nos advierte Jesús aquí.
Perdemos a causa de la inflación, la devaluación o una crisis económica. Aunque algo de nuestros bienes duren a lo largo de esta vida, no los podemos llevar con nosotros a la siguiente.
Job tenía mucha razón al decir: ‘Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir’.
Ahora bien, Jesús no estaba realmente enseñando una doctrina de méritos como si pudiéramos acumular mediante buenas obras hechas en la tierra un tipo de crédito a cuenta del cual podamos cobrar en el cielo, en todo caso Jesús se dirige a los discípulos que ya han recibido la salvación de Dios.
Pero los ‘tesoros en el cielo’ son incorruptibles. ¿Cuáles son éstos? Jesús no lo explica. Aunque con seguridad podemos decir que ‘hacer tesoros en el cielo’ es hacer en la tierra cualquier cosa cuyos efectos duren por la eternidad.
Estos tesoros parecen más bien referirse a cosas tales como: el desarrollo del carácter semejante al de Cristo (ya que todo lo que podemos llevarnos al cielo es nuestro propio ser); el aumento de la fe, esperanza y caridad, ya que todas (dijo Pablo) ‘permanecen’; crecimiento en el conocimiento de Cristo.
Todas éstas son actividades temporales con consecuencias eternas.
Vamos ahora a Mateo 6:22-24 .
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Matthew 6:22–24 NVI
El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz. Pero si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad! Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.
La pregunta aquí es:
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2. ¿En qué está puesta tu mirada?

Jesús se vuelve a comparar dos condiciones. El contraste ahora es entre una persona ciega y una persona dotada de la vista, y también entre la luz y las tinieblas.
El ojo es la lámpara del cuerpo. Esto es una figura del lenguaje fácilmente de visualizar. Casi todo el cuerpo depende de nuestra capacidad para ver.
Es cierto que los ciegos se adaptan a menudo maravillosamente, pero el principio se mantiene: una persona dotada de la vista anda en la luz, mientras que la persona ciega está en tinieblas.
Si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz. Pero si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad.
Frecuentemente en las Escrituras el ‘ojo’ equivale al ‘corazón’. En otras palabras, decir ‘disponer el corazón’ y ‘tener bueno el ojo’ son en algo sinónimos.
Por ejemplo, el Salmo 119:10 “Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.”
O el Salmo 119:18–19 “Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley. En esta tierra soy un extranjero; no escondas de mí tus mandamientos.”
Así como nuestro ojo afecta todo nuestro cuerpo, nuestra ambición (dónde ponemos nuestros ojos y nuestro corazón) afecta toda nuestra vida.
Así como un ojo que ve da luz al cuerpo, una ambición noble e inquebrantable de servir a Dios y al prójimo da significado a la vida y arroja luz a todo lo que hacemos.
Además, así como la ceguera conduce a las tinieblas, una ambición innoble y egoísta (por ejemplo, hacernos tesoros en la tierra) nos hunde en la tiniebla moral. Nos hace intolerantes, inhumanos, despiadados, y priva a la vida de su significado trascendente.
Si tenemos visión espiritual, si nuestra perspectiva espiritual está correctamente ajustada, nuestra vida estará llena de propósito y dirección. Pero si nuestra visión llega a nublarse con el materialismo, y perdemos nuestro sentido de los valores, nuestra vida total estará en tinieblas y no podremos ver hacia dónde vamos.
Según el concepto bíblico un ‘ojo maligno’ consiste en un espíritu tacaño y mezquino, y un ‘ojo bueno’ es generoso.
Jesús añade esta nueva razón para hacer tesoros en el cielo. La primera fue su mayor durabilidad; la segunda el beneficio resultante de contar con esa visión ahora, en la tierra.
Detrás de la elección entre dos tesoros (dónde lo hacemos) y dos visiones (dónde ponemos nuestros ojos) se halla la elección más básica entre dos señores (a quién vamos a servir).
Es una elección entre Dios y las riquezas, es decir entre el Creador viviente y cualquier objeto de nuestra propia creación.
El punto es básico:
Nadie puede servir a dos señores … No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.
Todo aquel que divide su lealtad entre Dios y las riquezas, está del lado perdedor ya que Dios solo puede ser servido con entera y exclusiva devoción.
Esto es así simplemente porque él es Dios. Poner otra cosa a la par de Dios es idolatría.
servir a Dios o a las riquezas.”
Vamos nuevamente a nuestras Biblias (Mt.6:25-34):
S10
Matthew 6:25–26 NVI
Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?
S11
Matthew 6:28–30 NVI
¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?
S12
Matthew 6:31–32 NVI
Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.
S13
Matthew 6:33–34 NVI
Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.
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Esto nos lleva al tercer y último punto:

3. El enfoque correcto nos ayuda a confiar en Dios evitando afanarse.

Hay dos palabras griegas que comunican la idea de ansiedad.
Una se traduce “turbarse” ( y está en Juan 14:1) que significa “ser sacudido o agitado”.
La otra es “afanarse” y se encuentra en este párrafo en la RV60. Significa “ser dividido”, o “partido”.
La ansiedad por las cosas que uno necesita puede literalmente dividirte en dos. Por un momento piensas: “Confío en que Dios proveerá para mis necesidades.” Pero luego, duda de la provisión de Dios.
Este es uno de los dilemas más frecuentes para muchos creyentes. Y, la voluntad de Dios no es que sus hijos vivan en un estado de ansiedad.
Este párrafo presenta el antídoto para evitar la ansiedad.
Mateo 6:25a “Por eso les digo: No se preocupen por su vida...”
Aquí hay dos cosas importantes; primero: escuchen; segundo, un mandato: no se preocupen.
Orden que va a repetir en el v. 34: no se preocupen.
¿Cuál es la causa de la preocupación o de la ansiedad? La respuesta se encuentra en la expresión hombres de poca fe (v. 30).
La crisis económica, y la ansiedad resultante, es tema de conversación en casi todos los ámbitos. Sin embargo, Jesús indica que no hay “crisis económica” para el hijo de Dios, pero puede haber una “crisis de fe”.
Aquí encontramos cinco razones por las cuales no debemos sentir ansiedad por el sustento de la vida.
Primero, porque es innecesaria. El Dios que creó las aves se ocupa de proveer el sustento para su vida (v. 26).
El que creó las plantas provee para su sustento y hermosura.
Si Dios provee para aves y lirios; el hombre vale mucho más que ellos (vv. 25b, 26b, 30b); por lo tanto, Dios proveerá para los hombres.
Segundo, la ansiedad no es fructífera, pues no produce resultados positivos. Por más que uno se esfuerce, no puede añadir a su estatura un codo - 45 cm - (v. 27) dice la RV60, una hora dice la NVI.
La ansiedad, en vez de prolongar la vida, suele acortarla.
Tercero, la ansiedad es incompatible con nuestra posición como hijos de Dios. Un “gentil”, o pagano, tiene mucha razón para sentir ansiedad en cuanto a la vida y el sustento para la vida (v. 32). La ansiedad es una característica propia de alguien que no tiene en quien depositar su confianza.
Pero para nosotros sería indecorosa, pues indicaría que Dios no quiere o no puede proveer para nuestras necesidades.
(v.34) La ansiedad por las necesidades de mañana es inoportuna, pues carga hoy con las cargas que se deben guardar para mañana. Ya dijimos que Jesús no quiere decir con esto que descuidemos las provisiones para nuestra vida y familia. Debemos trabajar diligentemente y hacer planes para el futuro, sí; pero también debemos reconocer que nuestro Dios es el dueño del futuro.
El versículo clave de este párrafo, y quizás del Sermón del monte, es el v. 33.
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Matthew 6:33 NVI
Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.
Jesús subraya el principio que sirve para orientar la vida diaria
La preocupación, o prioridad, número uno debe ser el “buscar el reino de Dios.”
El mandato, la voluntad de Dios, es que busquemos el reino.
En contraste, los gentiles, los paganos, concentraban su búsqueda en las cosas de esta vida (v. 32). Para nosotros, la búsqueda debe ser prioritaria,la tarea número uno en nuestra vida.
Cuando los hijos de Dios nos ocupamos primeramente del reino de Dios, Él toma a su cargo todas nuestras necesidades materiales.
La promesa del v. 33 es el antídoto para eliminar y evitar la ansiedad.
Nuestra parte: someternos incondicionalmente al reinado de Cristo y buscar su voluntad. La parte de Dios: proveer todo lo que sea esencial para que nosotros cumplamos su voluntad.
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Conclusión

Cierro con 4 aplicaciones:
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a) Enfócate en las riquezas eternas. Invierte en el tesoro celestial, que es eterno.
¿Dónde estás almacenando tus tesoros? ¿Dónde están las prioridades de tu corazón?
S18
b) Ten una visión centrada en lo eterno te permitirá llenar tu ser de luz y claridad espiritual.
Enfocarte en Cristo como el verdadero tesoro puede iluminar tu camino y guiar tus decisiones hacia lo eterno.
S19
c) Escoge servir a Dios y a nadie más. Así tendrás libertad y seguridad en Su provisión.
¿A quién quieres servir? ¿A Dios o a las riquezas? Solo puedes confiar y servir a un solo maestro. ¿Quién ocupa el lugar prioritario en tu vida? Jesús nos recuerda que preocuparse por las necesidades diarias nos aleja de verdaderamente confiar en Él. Al aceptar esta dependencia, se abre un camino hacia la paz duradera.
S20
d) Revalúa cómo confías en que Dios suple tus necesidades.
¿Estás luchando con ansiedades sobre el futuro y provisiones básicas? Al ver cómo cuida de la naturaleza, anímate a descansar en la seguridad de que Él cuidará de ti de igual manera.
Este pasaje puede ayudarnos a reevaluar lo que consideramos valioso en nuestras vidas. Al poner nuestro enfoque en lo eterno, para encontrar paz en medio de la ansiedad y liberarnos de la acumulación de posesiones. Esto es especialmente relevante en una cultura que a menudo mide el éxito por la riqueza material.
Almacena tesoros en el cielo, confiando en que Dios proveerá todo lo que necesitas.
ORACIÓN
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