Jesús es el Rey de Reyes
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Domingo de Ramos
Leccionario de la Misa 13-4-2025: Domingo de Ramos en la Pasión del Señor
Lectura 1
Todo católico una vez por semana recita la frase «Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre Señor». Está en toda misa. Implícitamente reconocemos la realeza de Nuestro Señor. Pero Jesús manifiesta (hasta siempre) su realeza transformando la tierra, el universo (que Él mismo creó) a través del servicio y la caridad, el amor.
«El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir» Marcos 10:45. Rey, mandatario, presidente, primer ministro. Lo que sea. Toda persona con poder debería actuar como Cristo. ¿No será por eso que los poderosos (desde un comienzo) no quisieron reconocer el ascendente de Jesús sobre la tierra?. Recuerden la frase de Lucifer: «non serviam».
Esas personas no reconocen (en su gran mayoría) que sirven a un propósito mayor. De ser así, buscarían ser como Cristo: humilde, compasivo, justiciero (en la forma positiva de la palabra) y con sentido de responsabilidad. Pues si no quieren responder ante Dios deberían, como mínimo, responder ante sus electores.
No nos vayamos tan lejos y viendo la forma de gobernar. Desde el año dos mil, el Perú ha tenido diez mandatarios, si, DIEZ, no cinco que sería la norma. Eso refleja cuan separados están los mandatarios de su pueblo, aún de sus adeptos. Cuán diferente sería si esas mismas personas (muchos se decían católicos) reconocieran que sobre ellos hay alguien mayor.
Hoy comienza la Semana Santa y rememoramos a Jesús entrando a Jerusalén montado en un pollino, la gente recibiéndolo como Rey y los poderosos de su época incubando odio. Hoy, nosotros sigamos reconociendo a Jesús como Rey de Reyes y hagamos que todo el mundo lo reconozca.
Del Libro de la Sabiduría 6, 1-11
Escuchen, reyes, y entiendan. Aprendan, gobernantes de los confines de la tierra. Estén atentos ustedes que dominan multitudes y presumen de tener muchos pueblos. Pues recibieron el poder del Señor y la soberanía del Altísimo; él investigará sus acciones y examinará sus proyectos. Porque, siendo ministros de su reino, ustedes no juzgaron rectamente, ni guardaron la ley, ni actuaron de acuerdo con la voluntad de Dios, terrible y repentino caerá sobre ustedes, pues un juicio implacable aguarda a los grandes. Porque al más humilde se le perdona por piedad, pero los poderosos serán poderosamente examinados. El Señor de todos no retrocede ante nadie, ni la grandeza lo intimida; que él mismo hizo a pequeños y grandes y de todos cuida por igual; pero a los poderosos les aguarda una investigación rigurosa. A ustedes, pues, soberanos, se dirigen mis palabras para que aprendan sabiduría y no pequen. Porque los que guarden santamente las cosas santas, serán santificados, y los que las aprendan encontrarán defensa. Así, pues, ansíen mis palabras; deséenlas y recibirán instrucción. La sabiduría es radiante e inmarcesible. Se deja ver fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Se adelanta a manifestarse a los que la desean. Quien madruga para buscarla, no se cansa, pues la encuentra sentada a su puerta. Meditar sobre ella es sensatez consumada, quien se desvela por ella pronto se ve libre de preocupaciones. Pues ella misma va buscando a los que son dignos de ella, se les muestra benévola por los caminos y sale al encuentro de todos sus pensamientos. Su verdadero comienzo es el afán de instrucción, el interés por la instrucción es amor, el amor es la observancia de sus leyes, la atención a las leyes es garantía de inmortalidad y la inmortalidad acerca a Dios; por tanto, el afán de la sabiduría conduce al reino. Así que, si quieren tronos y cetros, soberanos de los pueblos, aprecien la sabiduría y reinarán eternamente. Les voy a explicar la esencia y el origen de la sabiduría; no les ocultaré secretos, sino que rastrearé sus huellas desde su origen y pondré de manifiesto su conocimiento sin eludir la verdad. No compartiré el camino con la envidia corrosiva, pues nada tiene que ver con la Sabiduría. En la abundancia de sabios está la salvación del mundo y en un rey sensato, el bienestar del pueblo. Así, pues, déjense instruir por mis palabras y sacarán provecho.
Así sea.
