Conforme a Su Corazón

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Conforme a Su Corazón

Nosotros como seres humanos no somos perfectos, cierto? Nosotros tenemos muchas debilidades, y de verdad las vemos cada día. Naturalmente pecamos, y hacemos cosas que nunca deberíamos hacer. Pero hermanos, yo estoy agradacido a Dios que de todas maneras, Dios todavía quiere usarnos para su gloria y honra.
Por toda la biblia vemos esta verdad en las historias de personas. Hoy quiero examinar la vida de una persona en la Biblia quien a mi es un ejemplo perfecto de alguien quien no era perfecto, y de hecho hizo mucha maldad. Pero Dios llamó a esta persona como alguien conforme a su corazón. Este hombre es Davíd.
Hechos 13:22-23 Aquí Dios dice que Davíd era un varón conforme a su corazón. De este hombre, vino Jesús. Hermanos, David en su vida tenía muchos papeles. Era pastor de ovejas, era un músico, era un siervo, era un guerrero, era un refugiado, era un rey, era un asesino, y era un adúltero.
Hechos de los Apóstoles 13:22–23 RVG
Y quitado éste, les levantó por rey a David, del cual dio también testimonio, diciendo: He hallado a David, hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, el cual hará toda mi voluntad. De la simiente de éste, conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel;
Pero hermanos, no importa quien era David en las epocas diferentes de su vida. Dios dijo de este hombre. Es un varón conforme a mi corazón, un hombre de Dios, quien hará toda su voluntad. Hermanos, Dios puede decir lo mismo de nosotros? Podría venir delante de todos de nosotros aquí y dice, no este hermano, él es conforme a mi corazón.
Hermanos, esto es lo que quiero. Entonces, quiero estudiar esta mañana, por qué Dios lo dijo de este hombre imperfecto. Vamos a ver 4 características esta mañana.
Tenía un corazón puro
I Samuel 16:1 Vemos aquí que Dios va a escoger un nuevo rey en vez de Saúl. Saúl ya no está conforme a lo que Dios quiere en un rey, y Samuel va a ir a ungir un nuevo rey. Entonces, viaja a Belén donde queda la familia de un hombre se llama Isaí.
1º Samuel 16:1 RVG
Y Jehová dijo a Samuel: ¿Hasta cuándo has tú de llorar por Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven; yo te enviaré a Isaí, de Belén; porque de sus hijos me he provisto de rey.
Isaí tenía 8 hijos, pero solo 7 vinieron delante de Samuel. Cuando Eliab, el primogénito, vino delante de Samuel, Samuel pensaba inmediatamente que este hombre era el próximo rey de Israel, pero mira lo que Jehová dice. I Samuel 16:6-7
1º Samuel 16:6–7 RVG
Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo he rechazado; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; porque el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
Hermanos, las calificaciones de Dios, no son las calificaciones de nosotros. Dios no mira en el parecer, ni en la estatura, el mira al corazón. Entonces, Dios rechazó estos 7 hijos de Isaí, y Samuel al fin preguntó, Hay más hijos?
I Samuel 16:11 Vemos que David era el menor, un pastor de ovejas. En esa época un pastor de ovejas era lo menor de trabajos, un trabajo para ellos que no podían hacer nada más.
1º Samuel 16:11 RVG
Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Están aquí todos tus hijos? Y él respondió: Aún queda el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.
Entonces, cuando él vino delante de Samuel, Dios dijo a Samuel, Él será el rey. Entonces hermanos, por qué Davia era un hombre conforme al corazón de Dios? Porque su corazón era puro.
Dios dijo a Samuel, no mire en la estatura sino en el corazón. Hermanos, que es la condición de nuestro corazón? Está puro, o está lleno de pecado? Cómo sabemos, Dios no era perfecto. De hecho, vamos a examinar esto luego, pero él quería tener un corazón limpio y puro. Salmo 51:10
Salmo 51:10 RVG
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Davíd entendió la importancia de tener un corazón puro, y limpio. Él ruega a Dios que crea en él un corazón limpio. Hermanos, cada día deberíamos examinar nuestro corazón y preguntar a Dios, hay algo impuro en mi corazón? Hay un pecado? Y inmediatamente quitarlo de nuestra vida.
Confió en Dios
I Samuel 17:3-6, 7-10 Acá vemos que los israelitas están luchando contra los filisteos, y un gigante se llama Goliat. Este gigante hace amenazas hacía a Israel y los desafía a una pelea con el mejor guerrero de Israel.
1º Samuel 17:3–6 RVG
Y los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre un monte al otro lado, y había un valle entre ellos. Salió entonces del campamento de los filisteos un adalid, que se llamaba Goliat, de Gat, cuya altura era de seis codos y un palmo. Y traía un yelmo de bronce en su cabeza, e iba vestido con una coraza de malla; y el peso de la coraza era de cinco mil siclos de bronce. Y sobre sus piernas traía grebas de bronce, y un escudo de bronce entre sus hombros.
1º Samuel 17:7–10 RVG
El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y la punta de su lanza pesaba seiscientos siclos de hierro; y su escudero iba delante de él. Y se paró, y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué salís a dar batalla? ¿No soy yo filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí. Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis. Y añadió el filisteo: Hoy yo desafío al ejército de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo.
I Samuel 17:11 Entonces todos tienen gran miedo, y no quieren pelear contra este gigante. La situación aquí parece grave cierto? Quién va a luchar contra este gigante? La palabra nos dice que cada día Goliat salió y dio este desafío.
1º Samuel 17:11 RVG
Y oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron, y tuvieron gran miedo.
Entonces, David no está allá, pero unos de sus hermanos sí. Un día su papá envía a él para entregar provisiones a sus tres hermanos que están en el ejércio, y cuando llega, él vea la situación.
I Samuel 17:22-26 Es increíble a mi la actitud de David en comparación a los soldados. Davíd no es un soldado. En este momento es un pastor de ovejas, y joven. Pero David tiene mucha confianza, y no tiene miedo en la faz de este gigante, y él pregunta a los demás, porque no hacen nada contra este hombre?
1º Samuel 17:22–26 RVG
Y David dejó de sobre sí la carga en mano del que guardaba el bagaje, y corrió hacia el escuadrón; y llegado que hubo, preguntó por sus hermanos, si estaban bien. Y mientras él hablaba con ellos, he aquí aquel adalid que se ponía en medio de los dos campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, salió de los escuadrones de los filisteos, y habló las mismas palabras; y David las oyó. Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre, huían de su presencia, y tenían gran temor. Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto a aquel hombre que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel. Entonces habló David a los que junto a él estaban, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?
Entonces, ya David está listo para pelear contra este gigante, él quiere hacerlo. Y Saúl escucha que hay un joven que quiere pelear contra el gigante. I Samuel 17:31-34, 35-37
1º Samuel 17:31–34 RVG
Y cuando fueron oídas las palabras que David había dicho, ellos las refirieron delante de Saúl, y él lo hizo venir. Y dijo David a Saúl: No desmaye ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará con este filisteo. Y dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres un joven, y él es un hombre de guerra desde su juventud. Y David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre, y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero del rebaño,
1º Samuel 17:35–37 RVG
yo salía tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo lo tomaba por la quijada, y lo hería y lo mataba. Tu siervo mató tanto al león, como al oso; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Y añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, Él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová sea contigo.
En estos versiculos vemos que David contó a Saul acerca de como él mató un león y un oso mientras guardaba sus ovejas. Pero al fin, en vs. 37 vemos que David no tiene la soberbia, él dió la gloria a Dios.
Él dice que Jehová quien me ha librado del león y oso, me librará del filisteo. Él tiene la confianza en su Dios y no en sí mismo. Él dice, yo puedo hacerlo, pero no con mi propio poder, sino con el poder de Dios.
Entonces, hermanos, él sabía que podía enfrentar cualquier situación con la ayuda de Dios. Él confió en Dios.
Hermanos, cuantas veces somos como los soldados de Israel, y pensamos solamente en la fuerza de nosotros, y no en la fuerza de Dios. Hermanos, podemos superar cualquier situación que enfrentamos con la ayuda de Dios.
Debemos como Cristianos confiar en Dios. Él tiene el control, él es mayor que cualquier persona o situación. Y David lo sabía. Vemos que pasó. I Samuel 17:43-46 Vemos que David no reclamó la gloria, sino que dió la gloria a Dios, y dijo que Dios le entregará en el mano de Dios.
1º Samuel 17:43–46 RVG
Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses. Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo, y a las bestias del campo. Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada, lanza y escudo; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza; y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra: y sabrá toda la tierra que hay Dios en Israel.
Entonces, hermanos, con Dios, podemos hacer lo imposible. Davíd lo hizo, por confiar en Dios. Hermanos, tenemos un Dios que está con nosotros, que nos guía, que nos ayuda. Pero muchas veces no confiamos en Él?
No buscó venganza
I Samuel 18:6-9 Después de la derrota de Goliat, vemos que David empezó a recibir mucha atención y respeto del pueblo de Israel hasta al punto que Saúl tenía mucha envidia hacía David. Por qué? Porque Saúl vió la popularidad de David.
1º Samuel 18:6–9 RVG
Y aconteció que cuando ellos volvían, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel a recibir al rey Saúl, cantando y danzando, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl mató a sus miles, y David a sus diez miles. Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl miró con malos ojos a David.
Entonces, desde ese tiempo, Saúl continuamente trató de matar a David. Lo persiguió por muchos días. Unos piensen que Saúl persiguió a David por muchos años, pero no sabemos exactamente cuanto tiempo.
Entonces, imaginese. Tiene que huir y esconderse continuamente por muchos años sin la posibilidad de descansar en un lugar por mucho tiempo. Sería tan difícil cierto? Pero es lo que pasó con David.
I Samuel 24:1-3 Vemos que Saúl está buscando a David y sus hombres, y una noche entraron en una cueva para descansar. Pero ellos no sabían que David estaba en la misma cueva.
1º Samuel 24:1–3 RVG
Y sucedió que cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le dieron aviso diciendo: He aquí que David está en el desierto de Engadi. Y tomando Saúl tres mil hombres escogidos de todo Israel, fue en busca de David y de los suyos, por las cumbres de los peñascos de las cabras monteses. Y llegó a un redil de ovejas en el camino, donde había una cueva, y entró Saúl en ella para cubrir sus pies; y David y sus hombres estaban en los rincones de la cueva.
I Samuel 24:4-7 Mira lo que David hace. Los de David dicen, ya es tiempo, ya Dios ha entregado el rey a sus manos, ya puede tener la venganza. Pero David dijo no, él es el ungido de Dios, no puedo tocar a él.
1º Samuel 24:4–7 RVG
Entonces los de David le dijeron: He aquí el día que te ha dicho Jehová: He aquí que entregó tu enemigo en tus manos, y harás con él como te pareciere. Y se levantó David, y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl. Sucedió después de esto que el corazón de David le golpeaba, por haber cortado la orilla del manto de Saúl. Y dijo a los suyos: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová. Así reprimió David a sus siervos con estas palabras, y no les permitió que se levantasen contra Saúl. Y Saúl, saliendo de la cueva, siguió su camino.
David tenía la oportunidad de matar a Saúl y tener la venganza. Pero no lo hizo. Por qué? Porque sabía que no era la voluntad de Dios. Saúl era el ungido de Dios. Todavía el rey de Israel. Y David dijo no, no voy a tocar a Saúl.
Hermanos, parece sencillo, parece insignificante, pero la verdad es que acá vemos que David tiene la actitud correcta como Dios quiere. Mateo 5:43-45 Estudiamos en un miercoles hace unas semanas acerca de amar a su enemigo.
Mateo 5:43–45 RVG
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en el cielo; porque Él hace que su sol salga sobre malos y buenos; y envía lluvia sobre justos e injustos.
Hermanos, lo que aprendimos es exactamente lo que David hizo. Él amó a su enemigo. Él no buscó la venganza. Esto es la actitud que Dios requiere de sus hijos. Ya vemos por qué Dios dijo que David era un hombre conforme al corazon de él. Hermanos, no debemos buscar la venganza. La venganza pertenece a Dios.
Nosotros como Cristianos deberíamos amar a nuestros enemigos, bendecir a los que nos maldicen, y hacer bien a los que nos aborrecen. Esto es la regla de Dios. Aunque no es natural, es lo que Dios demanda de nosotros.
Reconoció su pecado
2 Samuel 11:1-5 Algo muy triste en la vida de David es el pecado con Betsabé. Él cometió adulterio con Betesabé, la esposa de uno de sus soldados. Lo que vemos es que después del adulterio, ella dijo a él que está encinta, como dice en vs. 5
2º Samuel 11:1–5 RVG
Y aconteció a la vuelta del año, en el tiempo que salen los reyes a la batalla, que David envió a Joab, y a sus siervos con él, y a todo Israel; y destruyeron a los hijos de Amón, y pusieron sitio a Rabá. Pero David se quedó en Jerusalén. Y sucedió que levantándose David de su cama a la hora de la tarde, se paseaba por el terrado de la casa real, cuando vio desde el terrado a una mujer que se estaba lavando, la cual era muy hermosa. Y envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquélla es Betsabé hija de Eliam, esposa de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y así que hubo entrado a él, él se acostó con ella; pues ella estaba purificada de su inmundicia. Y ella regresó a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Yo estoy encinta.
Entonces, sin entrar en los detalles, David empieza a cubrir su pecado, y resulta en ordenar la muerte de Urías el esposo de Betsabé para que él no descubra el pecado.
Entonces, hermanos, nunca es bueno cubrir el pecado. Proverbios 28:13 No prosperará cuando cubre el pecado. Pero vemos que David lo hizo, y costó a él mucho. 2 Samuel 11:26-27
Proverbios 28:13 RVG
El que encubre sus pecados, no prosperará: Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
2º Samuel 11:26–27 RVG
Y oyendo la esposa de Urías que su marido Urías había muerto, hizo duelo por su marido. Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y ella vino a ser su esposa, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.
Entonces, finalmente Dios envía a David el profeta Natán para mostrar a David que Dios sabe del pecado de David.
Hermanos, es imposible cubrir el pecado. Dios sabe todo, él sabe lo que hacemos. Pero lo bueno hermanos, es que en vez de rechazar y negar el mensaje de Natán, inmediatamente David confesó su pecado. 2 Samuel 12:13
2º Samuel 12:13 RVG
Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.
Hermanos, todos de nosotros pecamos, pero cuando pecamos, y lo vemos, debemos reconocerlo, y confesarlo. Sin confesar nuestros pecados, no podemos tener una buena relación con Dios.
Ya leímos versiculo 10 de Salmos 51, pero quiero leer un poco más de este capítulo. David escribió este salmo después de su pecado. Salmos 51:1-10 Este salmo es muy importante para nosotros, para mostrarnos que hay esperanza después de pecar. Podemos seguir adelante aunque todavía hay un costo a nuestros pecados.
Salmo 51:1–10 RVG
Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: Para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo; y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio: Lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría; y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Podemos recibir el perdon y continuar en la vida. Pero es importante hacerlo. Hermanos, aunque David pecó, Dios todavía dijo de David que era un hombre conforme a su corazón. Por qué? Porque reconoció su pecado, y recibió el perdón de Dios.
Hermanos, es bueno ver que la vida de David es muy parecida a la vida de nosotros. Él no era perfecto. Él tenía muchos problemas, y tambien pecó. Pero Dios dijo que este hombre es un hombre conforme a su corazón. La pregunta para nosotros esta mañana es si Dios puede decir lo mismo de nosotros.
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