La entrada del Rey anunciado

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Objetivo: Dar esperanza y sentido en nuestra adoración y servicio al Señor

Notes
Transcript

Introducción

Hay momentos esperados inolvidables
Obtener un título, terminar de pagar tu casa.
El pueblo mexicano o la comunidad negra de EUA al ver realizada su libertad
Hoy veremos cómo reaccionó el pueblo ante la entrada triunfal de Jesús

La Profecía y sus aspectos

Profecía:

Revelación del propósito y acción de Dios para juicio y gracia, dada por medio de un profeta que la comunica fielmente, con o sin elementos futuros. Esta profecía puede desarrollarse en cinco aspectos: revelada, proclamada, preservada, recibida y escatológica.
[1] Winget, Wilfred L. “PROFETA, PROFECÍA.” Diccionario Teológico Beacon, edited by Richard S. Taylor et al., translated by Eduardo Aparicio et al., Casa Nazarena de Publicaciones, 2009, p. 552. [2] Thomas, Heath A. La Fe En Medio de Las Ruinas: El Libro de Habacuc. Edited by Craig G. Bartholomew, Editorial Tesoro Bíblico, 2021. [3] De la Fuente, Tomás. Claves de Interpretación Biblica - Edición Actualizada. Casa Bautista de Publicaciones, 1985, pp. 144–45. [4] Lamorte, Andre. “PROFETA, PROFECÍA.” Diccionario de Teología, edited by Everett F. Harrison et al., Libros Desafío, 2006, p. 492.

Profecía revelada

Dios escoge y capacita al profeta, sin méritos ni obras, en una experiencia profundamente espiritual y transformadora
Dios anuncia su Palabra al profeta mediante visión, palabra o sueño (Jeremías 1:5-10; Amós 7:15).
La exhortación al profeta es clara: debe proclamar con fe y fidelidad, sin temor ni distorsión, aunque el pueblo no escuche (Ezequiel 2:7), aunque ni él entienda totalmente el mensaje revelado (1 Ped 1:10-11).
La profecía revelada puede contener interpretaciones inspiradas de profecías anteriores (Hebreos 1:1-4, 2 Pedro 1:21), formando parte de la revelación progresiva de Dios.

Profecía proclamada

El profeta proclama el mensaje de Dios en medio de su pueblo y su contexto concreto.
Anuncio inmediato y directo: denuncia el pecado, llama al arrepentimiento y anuncia juicio o restauración (Isaías 1:18-20; Joel 2:12-13)
Anuncio futuro: como en el caso del anuncio del Mesías, su Reino y los grandes actos redentores de Dios (Lucas 24:44). invita a prepararse con esperanza y vigilancia para el cumplimiento de las promesas divinas.

Profecía preservada

Esta es la profecía que, bajo la inspiración del Espíritu, fue escrita y conservada como parte del canon bíblico (Daniel 9:2; Malaquías 4:4; 2 Timoteo 3:16). Aunque separada por siglos de su contexto original, sigue siendo viva y eficaz (Hebreos 4:12).
Observamos el cumplimiento de los anuncios de Dios y la respuesta del pueblo a sus exhortaciones (Hebreos 1:1-2; Romanos 15:4).
Recuerda la fidelidad de Dios a sus promesas.
Exhortación es clara: permanecer fieles, aprender de la historia redentora y discernir la voz del Señor hoy a la luz de su Palabra.

Profecía recibida

La profecía revelada, proclamada y la preservada son escuchadas:
La exhortación es clara: recibir la profecía con entendimiento, fe y obediencia íntegra.
Se recibe pero no se acepta o entiende plenamente en el corazón ni se obedece por el pecado, el endurecimiento del corazón o el orgullo (Isa 6:9-10, Jeremías 42:19-43:2)
Se responde a medias (Jonás 1:1-3).
Por eso, el Señor llama no solo a oír, sino a obedecer: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22).

Profecía escatológica

Son aquellas profecías que apuntan hacia el futuro definitivo, muchas de ellas con un cumplimiento parcial ya ocurrido, pero que aguardan su realización plena con el retorno glorioso de Cristo, el juicio final y la manifestación completa del Reino de Dios (Apocalipsis 21:1-5). Vivimos en la tensión del “ya, pero todavía no”: Cristo ya ha inaugurado el Reino, pero esperamos su plenitud (1 Corintios 15:24-28). Estas profecías fortalecen nuestra esperanza, pero también nos exhortan a vivir con santidad, fidelidad y expectativa, como quienes anhelan ser hallados irreprensibles en su venida (2 Pedro 3:11-14).

La Entrada triunfal

Profecía revelada

Dios revela su Palabra a Zacarías y al salmista siglos antes de Cristo.
Zacarías escribe: *“He aquí tu rey vendrá a ti… cabalgando sobre un asno”* (Zacarías 9:9), pensando en Hadrac, Damasco, Hamat, Tiro y Sidón (Zac 9:1-4)
El salmista proclama: *“¡Bendito el que viene en el nombre de Jehová!”* (Salmo 118:26), pensando en una batalla ya ganada (Sal 118:21,24)
Ninguno de ellos comprendía plenamente a quién se referían ni cuándo se cumpliría.
La profecía revelada no fue entendida omniscientemente por ellos
Hablaron con fe más que con entendimiento
Sería Mateo, el evangelista, quien recibe revelación del Espíritu para relatar la entrada triunfal como el cumplimiento directo de la profecía de Zacarías y el Salmo 118 (Mateo 21:4-5).

Profecía proclamada

Zacarías al pueblo que volvía del exilio y que experimentaba el acoso u opulencia de sus vecinos Hadrac, Damasco, Hamat, Tiro y Sidón
El salmista en el tiempo de los reyes, se goza porque Dios le dio la victoria en su batalla

Profecía preservada

La profecía de Zacarías termina dentro de los profetas menores.
El jucio contra Hadrac, Damasco, Hamat, Tiro y Sidón se cumple en el siglo IV, con Alejandro Magno
El Salmo 118 se vuelve un canto en la liturgia del Primer Templo y luego, en el Segundo Templo, en los días de Jesús, los peregrinos lo cantaban en el Hallel como parte de la liturgia pascual

Profecía recibida

El pueblo entendió que Zacarías y el salmista hablaban del Mesías, aunque no lo conocían.
Sin saber, en un principio, que estaban recibienso una profecía mesiánica.
Generaciones posteriores identificaron al Mesías
La multitud que recibe a Jesús entonaban el Salmo 118 con fervor
Unos creyeron
Muchos no entendían ni aceptaban a Jesús como el verdadero Mesías.
Algunos lo recibieron solo como libertador político, no como el Cordero de Dios.

Profecía escatológica

Aunque Jesús entró como Rey, la salvación esperada no fue plenamente comprendida ni consumada en ese momento.
“¡Hosanna!”* (“¡Sálvanos ahora!”) sigue vigente e este mundo
La entrada triunfal apunta también a la **segunda venida de Cristo**, cuando regresará no montado en un asno, sino como Rey victorioso (Apocalipsis 19:11).
La exhortación es vivir con esperanza activa, sabiendo que nuestra salvación está más cerca que cuando creímos (Romanos 13:11).

Conclusión

Todos esperaron y esperamos el cumplimiento de las profecías
¿Tendremos fe para recibirla? ¿Nos gozaremos en ellas o viviremos como si no hubiera pasado nada?
Recibir la profecía implica **obedecer con fe**, no solo participar con emoción. La exhortación es a no quedarnos en la forma, sino a recibir a Jesús con corazón entendido y obediente, reconociendo en Él al verdadero Rey prometido.
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