EL DIOS JUSTO
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EL DIOS JUSTO
El concepto de la justicia referido a Dios ocupa un lugar prominente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamentos, y ha sido significativo durante la historia posbíblica del cristianismo, especialmente en la época de la Reforma Protestante. En el presente estudio la justicia de Dios sirve de puente, por un lado entre la santidad y los atributos que con ella se relacionan, y por el otro con el amor y sus atributos relacionados.
El concepto de la justicia en el Antiguo Testamento se expresa principalmente por medio de una familia de palabras. El verbo sadaq,cuyo sentido general o secular probablemente haya sido “estar recto, derecho”, llegó a tener el significado religioso de “tener razón” o “ser justo, recto”.
1. Justicia universal
Los contextos de ciertos pasajes veterotestamentarios demuestran que la “rectitud” o la “justicia” tienen un significado universal. Esto se aplica especialmente al reinado de Yahvé sobre las naciones. Ya a comienzos del Pentateuco se encuentra la pregunta:
“El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (Gén. 18:25b).
La idea también aparece en los Salmos: “Jehovah reina… Juzgará a los pueblos con rectitud” (Sal. 96:10a, c).
“Juzgará el mundo con justicia y a los pueblos con su verdad” (Sal. 96:13b).
“Los cielos anuncian su justicia y todos los pueblos ven su gloria” (Sal. 97:6).
Refiriéndose tanto a Judá como a los pueblos vecinos, Jeremías apuntó: “Yo soy Jehovah, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra. Porque estas cosas me agradan, dice Jehovah” (Jer. 9:24b).
2. La justicia referida al pacto
La gran mayoría de las menciones de la justicia de Dios hacen referencia al pueblo del pacto: Dios es justo en todo su trato con Israel/Judá.
a. La justicia obligatoria
En algunos pasajes del Antiguo Testamento se dice que Dios es “justo” en el sentido de que su ley es justa y por consiguiente exige la obediencia del pueblo del pacto. Así, la “justicia” de Yahvé requiere la obediencia de los hijos de Israel a la ley. En contraposición a las ciudades habitadas por los injustos, los israelitas obedientes tienen el deber de obedecer a Yahvé, “guardando todos sus mandamientos” y haciendo “lo recto ante los ojos de Jehovah” (Deut. 13:18).
El carácter justo de la ley es afirmado en los Salmos: “Los preceptos de Jehovah son rectos; alegran el corazón … Los juicios de Jehovah son verdad; son todos justos” (Sal. 19:8a, 9b).
Justo eres tú, oh Jehovah,
y rectos son tus juicios.
Has ordenado tus testimonios
en justicia y en completa fidelidad (…)
Tu justicia es justicia eterna,
y tu ley es la verdad (…)
Justicia eterna son tus testimonios;
dame entendimiento, para que viva (Salmos. 119:137–138, 142, 144).
No pocos pasajes veterotestamentarios contienen la idea de que Yahvé, el Dios “justo”, castiga a su pueblo pecador y desobediente. Esos pasajes parecieran sugerir que dado que Yahvé es “justo” se ve obligado a infligir tal castigo. En ocasiones se conecta la justicia de Dios con la acusación de Yahvé al pueblo de que ha pecado. Juntamente con la mención del castigo de los impíos leemos: “Porque Jehovah es justo y ama la justicia; los rectos contemplarán su rostro” (Sal. 11:7).
De modo similar, en un contexto de ayes y de juicio se encuentra la afirmación: “el Dios Santo será reconocido como santo por su justicia” (Isa. 5:16).
Jeremías escribió en contra de quienes habían tramado para matarlo: “Pero, oh Jehovah de los Ejércitos, que juzgas con justicia y escudriñas la conciencia y el corazón, deja que yo vea tu venganza contra ellos; porque ante ti he expuesto mi causa” (Jeremias. 11:20).
Se representa a Jerusalén expresándose en la primera persona con palabras dichas en un espíritu de agonía y arrepentimiento:
“Justo es Jehovah, aunque yo me rebelé contra su palabra” (Lam. 1:18a).
Que Jerusalén haya merecido el castigo se refleja en las palabras: “Jehovah es justo en medio de ella; él no hará maldad. Cada mañana saca a luz su juicio; nunca falta. Pero el perverso no conoce la vergüenza” (Sof. 3:5).
El libro de Daniel refleja este mismo uso del concepto de la rectitud en la oración del profeta: “Tuya es, oh Señor, la justicia; y nuestra es la vergüenza del rostro, como en el día de hoy; de los hombres de Judá, de los habitantes de Jerusalén, de todo Israel, de los de cerca y de los de lejos, en todas las tierras a donde los has echado a causa de su rebelión con que se han rebelado contra ti” (Daniel. 9:7).
“Por tanto, Jehovah ha tenido presente el hacer este mal y lo ha traído sobre nosotros. Porque Jehovah nuestro Dios es justo en todas las obras que ha hecho; sin embargo, no hemos obedecido su voz” (Daniel. 9:14).
Esdras relacionó la justicia de Dios con el remanente: “Oh Jehovah Dios de Israel, tú eres justo, pues hemos quedado sobrevivientes como en este día. Henos aquí delante de ti, a pesar de nuestra culpa; porque nadie puede permanecer en tu presencia, a causa de esto” (Daniel. 9:15).
En Nehemías 9:33 se articula un pensamiento similar.
PERTE 2
c. La justicia redentora o salvadora.
También existen numerosos pasajes, sobre todo en los Salmos y en Isaías 40–66, en que la justicia de Yahvé se describe claramente en conexión con la redención de su pueblo. Los pasajes parecen denotar que puesto que Yavé es “justo”, redime o salva a su pueblo. La justicia salvífica de Dios se afirma en el contexto del perdón de las transgresiones (Sal. 103:6; ver también Sal. 103: 3, 12).
El Dios justo es compasivo y amoroso hacia todas sus criaturas, especialmente hacia aquellas que claman a él (Sal. 145:17; ver Sal. 145:8, 9, 19).
Existe la oración pidiendo salvación en la “justicia” de Dios (Sal. 71:2) y la oración por la liberación y dirección por la justicia de Dios (Sal. 143:1, 11).
Se canta celebrando la justicia salvífica de Yahvé (Sal. 51:14); de hecho puede afirmarse que su justicia y su salvación son sinónimas (Sal. 98:2).
En Isaías 40–66 el aspecto redentor o salvífico de la justicia de Dios es aun más explícito. El pueblo del pacto ha de ser fortalecido y ayudado por “la diestra” de la justicia de Dios (Isaias. 41:10b).
El Siervo de Yavé es “llamado en justicia” para ser puesto “como pacto para el pueblo, y como luz para las naciones” (Isa. 42:6).
Yahvé, el único Dios, es un “Dios justo y Salvador” y “todos los confines de la tierra” han de mirar hacia él y ser salvos (Isa. 45:21, 22).
La “justicia” y la “salvación” aparecen cuatro veces en sinonimias paralelas (Isa. 46:13; 51:5a, 6c; 61:10).
II. EL NUEVO TESTAMENTO
La palabra griega neotestamentaria que se traduce como “justo” es dikaios; el vocablo que denota “rectitud” o “justicia” es dikaiosune. Especialmente en las epístolas paulinas, estas palabras están ligadas estrechamente al verbo dikaioun, que significa “justificar”. La idea de que Dios es “justo” es una enseñanza paulina y juanina, mientras que el uso de “justicia” en relación con Dios es principalmente una doctrina paulina.
A. EL DIOS “JUSTO”
En la oración de Jesús por sus discípulos se dirige a Dios usando la expresión “Padre justo” (Juan 17:25).
La epístola de 1 Juan describe a Jesucristo (1 juan 2:1b) y a Dios Padre (1 Juan. 3:7b) como “justos”.
Al hablar del juicio final, Pablo se refiere a Dios como “el Señor, el Juez justo” (2 Tim. 4:8).
En Apoc. 16:5 se usa un lenguaje que parece derivado del Salmo 119:137 para decir que Dios es “justo” en los “juicios” que tienen que ver con las “copas de la ira de Dios”.
