Dios está dispuesto a sanarte

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Dios está interesado en nuestra salud pero debemos comprender el deseo de Dios y buscarlo a Él antes que la solución terrenal.

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Dios está dispuesto a sanarte

Hechos de los Apóstoles 3:1–8
1Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. 2Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. 3Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. 4Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. 5Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. 6Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 7Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; 8y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

Introducción

La maldición del pecado ha traído dolor, angustia y aflicción. Todo lo malo que sucede en el mundo es a causa del pecado, y el único culpable es el ser humano.
El hombre culpa de los males de este mundo a las ideologías políticas, religiones, razas, condición económica y social, etc. Pero lo que tiene todo esto en común es que es manejada por humanos y es ahí donde radica el mal. Eclesiastés 7:20Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.” (Romanos 3:10)
Muchas enfermedades son consecuencia de la malas acciones del ser humano, y esta es consecuencia de la maldición del pecado, anticipación de la muerte, la paga por el pecado Romanos 6:23Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
En el texto bíblico de hoy, un hombre había nacido cojo, estaba imposibilitado de valerse por si mismo, en una época en la que el trabajo era mayormente físico y la discriminación social era muy fuerte hacia las personas con capacidades especiales.
Es una buena historia para demostrar el poder y la compasión de Dios por nosotros ante nuestras necesidades.

La condición del hombre

Hechos de los Apóstoles 3:2Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
Este hombre tenía una gran necesidad física, pero su necesidad espiritual era aun mayor.
Si fisicamente padecemos necesidades, espiritualmente nuestra condición es aun peor.
Si Cristo estamos muertos: Efesios 2:5aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
Espiritualmente no podemos valernos por nosotros mismos, no podemos ayudarnos ni ayudar a nadie si estamos muertos. Necesitamos de Cristo.
El hombre cojo estaba a la puerta del mismo templo donde Dios le habló a Salomón y le dijo: 2º Crónicas 7:14si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
Es el colmo, es una ironía que el hombre estaba a la puerta del lugar donde podía encontrar sanidad divina pero se conformaba con una limosna.
No solamente sufría por ser cojo sino también por ignorante, en todo el mundo estaba a la puerta del templo del Dios que dijo a Moisés: Éxodo 15:26y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.
Tenía puesta su mirada en las cosas materiales, en el dinero que recolectaba y podía levantar su mirada al cielo y clamar al Dios de misericordia por un milagro de Sanidad.
Así muchos están en las iglesias esperando bendiciones materiales cuando Dios quieren bendecirte espiritualmente y sanar su cuerpo, alma y espíritu.
Los beneficios de su sacrificio incluyen sanidad divina: Isaías 53:5Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Despierta iglesia y comienza a poner tu mirada en las cosas de arriba, no permitas que las circunstancias difíciles que estas enfrentando nublen tu visión y no puedas ver los beneficios del sacrificio de Cristo.

La fe de Pedro y Juan

Hechos de los Apóstoles 3:6Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
El hombre cojo pedía dinero, no pedía un milagro de sanidad.
A diferencia del hombre cojo, Pedro y Juan no dependían del dinero, no tenían con ellos ni una sola moneda. 2 Corintios 5:7(porque por fe andamos, no por vista);
De haber tenido dinero, es posible que se lo dieran al cojo aunque fuera lo último. Pero esa moneda hubiera sido un obstáculo para recibir un milagro de sanidad.
La prosperidad en bienes materiales puede ser un obstáculo para recibir milagros sobrenaturales de Dios. Hoy vivimos en una época de mucha abundancia.
Para poder comprender que las riquezas espirituales son mucho mejor que las riquezas materiales, es necesario haber sido iluminados por el Espíritu Santo para comprender las cosas espirituales. 1 Corintios 2:14Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
Pedro y Juan hombres de oración y de fe. Sintieron compasión de el hombre cojo, más que todo por su necesidad espiritual.
A ellos no los movió el deseo de ser famosos para sanarlo sino la compasión.
Guiados por el Espíritu Santo ponen a prueba la fe del hombre: “…en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

Decisión

Después de esta declaración era decisión del hombre creer y obedecer o no creer y justificar su condición para no obedecer.
Aquí se pone de manifiesto la fe como un grano de mostaza: Lucas 17:6Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.
Lo único que requería Dios de este cojo era un poquito de fe, obedecer y actuar, ponerse en pie.
Dios honró la pequeña fe del hombre sanando su piernas.
Ese mismo Dios desea hacer un milagro de sanidad en tu cuerpo, solamente debes tener un poquito de fe como grano de mostaza.

La gratitud

Hechos de los Apóstoles 3:8y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.
El hombre atribuyó el milagro a Dios y no a Pedro y Juan. Le dio la gloria a Dios.
Pablo sanó a un paralítico en Listra pero ellos no le dieron la gloria a Dios sino a Pablo y a Bernabé: Hechos de los Apóstoles 14:8–128Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. 9Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. 11Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. 12Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra.
Es muy importante darle la gratitud y la gloria a Dios cuando recibimos un bien, puesto todo viene de Él: Santiago 1:17Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
La verdadera gratitud se manifestará en fidelidad, dar con generosidad, amor y alabanza.
Hemos sido ingratos cuando hemos recibido alguna sanidad en no darle las gracias y la gloria a Dios como los nueve leprosos Lucas 17:11–1911Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. 12Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos 13y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! 14Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. 15Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16¿y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. 17Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? 19Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Conclusión

Hebreos 13:8Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
No te distraigas por las circunstancias que estás atravesando, pon tu mirada en Cristo.
Que no te importe la indiferencia de otros ante tu situación, no te resientas ni guardes amargura, a Dios si le interesas y quiere ayudarte.
Ahora no está el templo de Salomón, ya no es necesario porque la presencia de Dios está con nosotros en todo lugar y le podemos invocar. (Juan 4)
Alza tus ojos al cielo y clama a Dios: Salmo 121:1–2Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
Dios envía hoy sanidad y restauración a tu vida, no tienes porqué seguir sufriendo si Dios quiere sanarte. Mateo 8:2–3Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.
Bendice el nombre del Señor cree y recibe tu sanidad: Salmo 103:2–3Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
Marcos 9:23Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
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