Preparados para el Encuentro

Exodo  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 135 views
Notes
Transcript

Introducción

¿Alguna vez te has sentido en el desierto, atorado o lejos de lo que Dios prometió? Quizá llevas tiempo caminando con el Señor, pero aún no sabes para qué fuiste salvado.
Hoy llegamos a un momento crucial en la historia de Israel: el monte Sinaí. No es solo una montaña en el desierto… es el lugar donde Dios cumple lo que prometió.
Este pasaje no trata de leyes, trata de la presencia de Dios. ¿Qué es la presencia de Dios? Nuestra relación con Dios no se trata de mandamientos primero, sino de presencia e intimidad con el Dios Santo.
Y ese mismo Dios que descendió al monte Sinaí, hoy quiere descender y encontrarse contigo. Pero antes de que Su voz se oiga… hay un llamado a consagración, a reverencia, a preparar nuestro corazón.
Este no es un mensaje solo para gente ‘muy espiritual’… Es para todo aquel que ha sido salvado y ahora necesita entender: “No fuiste salvado solo para ser libre… fuiste salvado para tener una relación con Él.”
Hoy veremos cuatro movimientos en el texto que reflejan ese llamado divino a prepararnos: la llegada, la identidad, la respuesta… y la preparación.

La llegada al lugar del encuentro (vv.1-2)

Exodus 19:1–2 NBLA
1 Al tercer mes de la salida de los israelitas de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinaí. 2 Salieron de Refidim, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon en el desierto. Allí, delante del monte, acampó Israel.
El pueblo está exactamente donde Dios dijo que estarían… y ahora, Dios está cumpliendo Su promesa de encontrarse con ellos. Este no es solo el cumplimiento de una señal geográfica; es la confirmación de una Presencia que acompaña. (Éxodo 3:12)
Exodus 3:12 NBLA
12 «Ciertamente Yo estaré contigo», le respondió el SEÑOR, «y la señal para ti de que soy Yo el que te ha enviado será esta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto ustedes adorarán a Dios en este monte».
El desierto del Sinaí era una zona árida, sin agua natural, no era un oasis atractivo ni un destino ideal para descansar, pero era el lugar determinado por Dios para el encuentro.
El viaje desde Refidín fue corto, pero estratégico: el pueblo ahora acampa al pie del monte de Dios.
Posiblemente ya iban por agua hasta allí desde Éxodo 17:6, cuando Moisés saco agua en la peña de Horeb.
Permanecerían ahí por casi 11 meses: este no era un paso más, era el lugar donde Dios hablaría, se revelaría y formaría Su pueblo.
ESTÁN JUSTO DONDE DIOS DIJO QUE ESTARÍAN, Y ÉL ESTA A PUNTO DE MANIFESTARSE Y HABLAR. NO FUE EL LUGAR EL QUE DEFINIÓ LA PROMESA, SINO LA PRESENCIA QUE LOS LLEVÓ HASTA AHÍ.
“Hay momentos en tu caminar con Dios que no son de avance ni conquista… son de detenerte y encontrarte con Él. A veces, el desierto no es un castigo, es una invitación al monte santo, a la presencia de Dios. Y lo más importante no es a dónde llegaste, sino quién te está esperando ahí.
“Tú puedes estar hoy en una etapa de tu vida que parece estéril, incómoda o incierta… pero si Dios está contigo, entonces estás en el lugar correcto. No te enfoques en lo que no hay (agua, comodidad, recursos); enfócate en quién está ahí: Dios mismo.DIOS NO SOLO LES DIJO A DÓNDE LLEGAR… LES PROMETIÓ QUE ESTARÍA CON ELLOS CUANDO LLEGARAN. Y LO CUMPLIÓ.
Y eso mismo nos promete a nosotros en Mateo 28:20
Matthew 28:20 NBLA
20 enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».
“Así como Dios le prometió a Moisés: ‘Yo estaré contigo’, Jesús nos dice hoy: *‘Yo estoy con ustedes todos los días’. Dios no cambia: Su presencia y acompañamiento sigue siendo Su mayor promesa. No importa si el lugar parece seco, incómodo o incierto. Si Dios está ahí, entonces ese es el lugar donde debes estar.” ¿Lo crees?

El llamado a una vida santa - Identidad (vv.3-6)

Exodus 19:3–6 NBLA
3 Moisés subió hacia Dios, y el Señor lo llamó desde el monte y le dijo: «Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los israelitas: 4 “Ustedes han visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo los he tomado sobre alas de águilas y los he traído a Mí. 5 ”Ahora pues, si en verdad escuchan Mi voz y guardan Mi pacto, serán Mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque Mía es toda la tierra. 6 ”Ustedes serán para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que dirás a los israelitas»
En esta sección veremos: La santidad no es una imposición, es una identidad revelada por amor. Este pasaje no comienza con un “deben portarse bien”, sino con: “Yo los tomé y los traje a Mí.” Es una invitación a vivir una vida diferente porque pertenecemos a Él. Es una respuesta.
Dios inicia el pacto recordando lo que ya hizo por ellos: los liberó, los llevó como en alas de águila, y los trajo a Él.
Este es el corazón del pacto: “los traje a Mí”no los trajo a una religión, los trajo a una relación.
Dios propone una identidad:
Su especial tesoro (valor),
Reino de sacerdotes (función),
Nación santa (naturaleza).
No es un llamado a “cumplir requisitos”, sino a responder a una redención con lealtad y reverencia.
“Este no es un llamado a portarse bien para merecer algo. No es un pacto basado en cumplir con una lista de requisitos religiosos. Es una respuesta amorosa a un Dios que te cargó como un águila y te trajo a Él.
Por ejemplo, algunos dicen que diezmar es un requisito… Pero en realidad, es una respuesta a la generosidad de Dios.
Otros piensan que servir en la iglesia es un requisito… Pero no lo hacemos para ganar puntos con Dios, sino porque Él nos salvó y ahora queremos usar nuestra vida para servirle.
Algunos incluso sienten que orar o leer la Biblia son deberes obligatorios… Pero en verdad, son invitaciones a estar con Aquel que nos trajo a Su presencia.
La santidad no se trata de cumplir reglas. Se trata de reflejar al Dios que me rescató.
Ser una nación santa implica también un propósito misionero: ser bendición para otros, como en Génesis 12:2–3
Genesis 12:2–3 NBLA
2 »Haré de ti una nación grande, Y te bendeciré, Engrandeceré tu nombre, Y serás bendición. 3 »Bendeciré a los que te bendigan, Y al que te maldiga, maldeciré. En ti serán benditas todas las familias de la tierra».
El pacto en Sinaí es una extensión y desarrollo del pacto con Abraham: un pueblo bendecido para bendecir a todas las familias de la tierra.
“¿Cómo responde un pueblo que ha sido rescatado por amor? Viviendo una vida apartada, no como aislamiento, sino como una señal viva que apunte a Aquel que los salvó. Dios no te llamó para alejarte del mundo… sino para reflejar Su carácter en medio del mundo.”
LA SANTIDAD NO ES EL PRECIO DE ENTRADA A LA PRESENCIA… ES EL RESULTADO DE HABER SIDO TRAÍDO POR GRACIA A ELLA.
Quiero resaltar de nuevo Éxodo 19:6
Exodus 19:6 NBLA
6 ”Ustedes serán para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que dirás a los israelitas»
Otra promesa cumplida en Jesús quien es el Sumo Sacerdote perfecto que hace posible que ahora nosotros seamos nación santa (1 Pedro 2:9).
1 Peter 2:9 NBLA
9 Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

Respuesta del pueblo (vv.7-8)

Exodus 19:7–8 NBLA
7 Entonces Moisés fue y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso delante de ellos todas estas palabras que el Señor le había mandado. 8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: «Haremos todo lo que el Señor ha dicho». Y Moisés llevó al Señor las palabras del pueblo.
Moisés actúa como mensajero fiel: no añade ni altera lo que Dios dijo.
Se establece un patrón espiritual: Moisés sube para oír a Dios y baja para transmitir Su Palabra. Luego vuelve a subir con la respuesta.
Esta dinámica marca una relación reverente y estructurada con Dios. No es algo improvisado ni casual.
Quiero resaltar el liderazgo de Moisés:
Moisés no habla directamente al pueblo, sino a los ancianos, como resultado del consejo de Jetro (Éxodo 18).
Los ancianos llevan el mensaje al pueblo, recogen su respuesta, y se la devuelven a Moisés.
Este patrón que observamos —Moisés sube, escucha a Dios, baja con Su palabra, y regresa con la respuesta del pueblo— apunta hacia la necesidad de un mediador entre Dios y los hombres, lo cual se cumple plenamente en Cristo:
1 Timothy 2:5 NBLA
5 Porque hay un solo Dios, y también un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre,
En Moisés vemos un mediador fiel… pero en Jesús vemos al Mediador perfecto. Él no solo llevó nuestra respuesta a Dios… Él mismo fue la respuesta que nosotros no podíamos dar. Y por Él ahora podemos entrar en un pacto nuevo, no por mérito, sino por gracia.
¿Toda esta interacción era necesaria? Aunque Dios ya sabía la respuesta del pueblo, quiso establecer un proceso formal. ¿Por qué? Porque la obediencia no se improvisa. Se acuerda, se declara y se compromete.
Dios no quería que el pueblo dijera ‘sí’ sin saber qué estaba diciendo. Quería que entendieran: “No están tratando con un líder, sino con el Dios del universo. Este pacto es santo, y no se toma a la ligera.”
LA RESPUESTA A LA VOZ DE DIOS DEBE SER UN “SÍ” CONSCIENTE Y REVERENTE.
OJO: Muchos hoy dicen: ‘Sí Señor’, pero sin pensar en lo que eso implica. Pero cuando decimos ‘sí’ a Dios, estamos diciendo ‘no’ a todo lo que nos aleje de Su presencia.
Dios no está buscando emoción momentánea. Está buscando un compromiso consciente y reverente. El ‘sí’ que Dios espera no es uno ligero, sino uno que nazca del asombro de haber sido rescatado y llamado a Su presencia.
¿Has dicho ‘sí’ al Señor alguna vez sin entender lo que estabas diciendo? ¿Estás dispuesto hoy a renovar tu respuesta con reverencia, entendiendo ante quién estás y lo que Él ha hecho por ti?

Preparación Reverente (vv.9-15)

Exodus 19:9–15 NBLA
9 Y el Señor dijo a Moisés: «Yo vendré a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga cuando Yo hable contigo y también te crean para siempre». Entonces Moisés comunicó al pueblo las palabras del Señor. 10 El Señor dijo también a Moisés: «Ve al pueblo y conságralos hoy y mañana, y que laven sus vestidos. 11 »Que estén preparados para el tercer día, porque al tercer día el Señor descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí. 12 »Pondrás límites alrededor para el pueblo, y dirás: “De ningún modo suban al monte o toquen su límite. Cualquiera que toque el monte, ciertamente morirá. 13 ”Ninguna mano lo tocará, sino que morirá apedreado o a flechazos. Sea animal o sea hombre, no vivirá”. Cuando suene largamente la bocina ellos subirán al monte» 14 Y Moisés bajó del monte al pueblo, y santificó al pueblo. Después ellos lavaron sus vestidos. 15 Entonces Moisés dijo al pueblo: «Estén preparados para el tercer día. No se acerquen a mujer»
Dios promete manifestarse… pero también establece condiciones para acercarse. Su presencia es real, poderosa, santa. Y por eso requiere preparación. Este no es un Dios que se manipula. Es un Dios que se revela con majestad y espera reverencia.
Dios promete venir personalmente en una nube (v.9), no solo para hablar con Moisés, sino para que el pueblo escuche Su voz y reconozca su autoridad espiritual.
La consagración (v.10–11) incluía:
Lavado de ropa: limpieza externa visible del compromiso interno.
Abstinencia de relaciones sexuales: no por impureza, sino por enfoque total.
Se establecen límites alrededor del monte (v.12–13): nadie debía tocarlo o moriría.
Moisés desciende y consagra al pueblo (v.14–15): todos cooperan en la preparación.
Esta no era una preparación casual… era una preparación intencional para estar frente al Dios Santo.
Todo este esfuerzo —lavar ropa, abstenerse, esperar tres días, respetar los límites— apunta a una sola verdad: La presencia de Dios no es un lugar al que se llega corriendo, sino al que se entra reverentemente.
Dios no ha cambiado. Aún busca personas que se preparen para encontrarse con Él. Aún desea un pueblo que no venga a Su presencia a la ligera, sino con temor santo, con un corazón limpio, con atención plena.”
El problema hoy no es que no tengamos acceso… Es que ya no nos preparamos para entrar.
Dios aún desciende. ¿Te estás preparando para encontrarte con Él en tu oración, en la adoración, en la Palabra, en la comunidad?
Si hoy vas a escuchar Su voz, prepárate. Límpiate. Enfócate. Porque Él es digno.
Jesús hizo posible la santidad.
En Cristo, el velo fue rasgado (Hebreos 10:19–22), pero eso no significa que entremos sin reverencia.
Ahora no nos acercamos a un monte físico, sino a una presencia espiritual más real (Hebreos 12:18–24).
DIOS NO NOS LLAMA A GANAR SU PRESENCIA… NOS LLAMA A VALORARLA
Aquí hay una advertencia sobre llevar una vida espiritual ligera: Hebreos 12:28-29
Hebrews 12:28–29 NBLA
28 Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.
El problema no es que Dios ya no se manifieste… Es que venimos a Él sin temor, sin atención, sin expectativa. Entramos a Su presencia como si fuera un lugar más, un momento más, una rutina más. Pero Él sigue siendo el Dios que descendió sobre el monte… y que hoy quiere habitar tu corazón.
“¿Qué significa hoy lavar tus vestidos? ¿Qué estás tocando que necesita dejarse de tocar? ¿Qué relaciones, hábitos, distracciones necesitan ser puestas a un lado… para preparar tu corazón al encuentro con Dios?
Porque cuando Él desciende… no puede encontrarte distraído. Su presencia se honra con preparación.
DIOS AÚN DESCIENDE EN MEDO DE NOSOTROS. PERO SOLO LOS QUE SE PREPARAN LO RECONOCEN CUANDO LLEGA.

Conclusiones

Dios estaba preparando a Su pueblo para que, en el tercer día, vieran Su gloria en el monte. Pero siglos después, otro tercer día revelaría la gloria aún mayor del Hijo resucitado, quien no descendió en una nube, sino salió de una tumba para darnos acceso eterno a la Presencia de Dios. Este también es un monte… y también requiere preparación. Pero ahora, en Cristo, podemos acercarnos con confianza… y con reverencia.
Jesús no solo rasgó el velo… Él es el agua que nos limpia, la palabra que nos consagra, y el camino que nos lleva al lugar santísimo. Y si en el Sinaí Dios descendió para hablar… en Jesús, Dios descendió para habitar.”
Éxodo 19 no es solo historia… Es una imagen/modelo de lo que Dios sigue haciendo hoy: Llamando a Su pueblo a la intimidad, a la santidad, a Su presencia.
Este capítulo nos recuerda que Dios no ha cambiado. Sigue cumpliendo promesas. Sigue trayendo personas a Él. Y sigue pidiendo lo mismo: ‘Prepárate, porque Yo voy a descender.’
La pregunta no es si Dios quiere hablar… La pregunta es: ¿estás preparado para escucharlo?

Llamado

Si tu eres creyente:
“Hoy Dios te llama a renovar tu reverencia. A dejar la ligereza espiritual. A tomar en serio lo que significa Su presencia.
¿Qué necesitas limpiar hoy? ¿Qué límites debes volver a poner? ¿Qué has llamado ‘normal’… que Dios llama ‘distracción’?
Él no te está llamando a hacer más cosas… Te está llamando a preparar tu corazón para estar con Él. Porque solo los que se preparan… reconocen cuando Él llega.”
Si no eres creyente:
“Estás aquí, y aún no has tenido un encuentro real con Dios… Hoy puedes responder al llamado más importante de tu vida: No es un llamado a religión. Es un llamado a reconciliación.
Jesús es el Mediador perfecto… No solo llevó tu respuesta a Dios… Él fue la respuesta que tú no podías dar.
Hoy puedes acercarte, no al monte Sinaí… sino a la cruz. Y desde ahí comenzar una vida en la presencia de Dios.”
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.