¿Cómo serás recordado?

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Dar lo mejor a Jesús

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Dos muertes

Morimos dos veces: cuando damos el último suspiro y cuando la última persona que nos conoció nos recuerda por última vez.

Todos queremos hacer algo grande que sea recordado por generaciones

Muchos quieren que su nombre sea recordado por generaciones o por siempre, pero ¿hay algo más duradero que un nombre?
Una mujer hizo algo que le valió el recuerdo por generaciones.
Su acción fue tan relevante que recordamos lo que hizo más que su nombre.
Seremos dignos de ser recordados cuando lo que hagamos sea más relevante que nosotros mismos.
Marcos 14:3–7 NVI
3 En Betania, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Simón llamado el Leproso, llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy costoso, hecho de nardo puro. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. 4 Algunos de los presentes comentaban indignados: —¿Para qué este desperdicio de perfume? 5 Podía haberse vendido por muchísimo dinero para darlo a los pobres. Y la reprendían con severidad. 6 —Déjenla en paz—dijo Jesús—. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho una obra hermosa conmigo. 7 A los pobres siempre los tendrán con ustedes, y podrán ayudarlos cuando quieran; pero a mí no me van a tener siempre.

El factor: “Cuándo”

Aprende a valorar cada “momento” insignificante.
Un acto que se recuerde ocurre en un momento dado, en un contexto y repercute en el futuro, en otros contextos.
El contexto normalmente no es sobresaliente ni distinguido.
El contexto donde ocurrió este acto pudo pasar desapercibido.
Todo ocurre en la casa de Simón el leproso. Así, sin más detalles. No sabemos gran cosa de él o por qué ya no estaba enfermo.
No parece haber gente importante o influyente. De hecho son los discípulos los que protestan por lo que hizo la mujer.
Sin duda, lo que la mujer hizo no pretendía exaltarse a sí misma, ella solo quería honrar a Jesús.
La mujer aprovechó el insignificante momento que tuvo para hacer historia.
Quisiera que te preguntes: ¿Y si este momento insignificante es “el momento” que marcará la historia de las futuras generaciones?
¿Quién está a tu alrededor que pueda ser tan influyente?
Los jóvenes que practican deportes se entusiasman cuando van a competir y ssaben que un hombre influyente, un caza talentos, estará ahí para verlos. Buscan impresionarlos con tu habilidad para conseguir un contrato que cambie sus vidas para siempre.
Pero tú, ¿quieres impresionar a alguien o tan solo honrar a Jesús?

El factor: “Cómo”

Siempre nos preocupan los “qué”, pero no podemos dejar de lado lo importante que es el “cómo”.
Lo que tienes para dar no es tan importante como la forma en que lo das.
No importa el “qué” que tengas si no utilizas bien el “cómo”.
¿Qué tenía la mujer? Un perfume. Pero lo valioso no fue el perfume, sino el cómo lo entregó.
Jesús se molestó porque los discípulos le dieron valor al “qué”, cuando lo más importante era el “cómo”.
Ella tomó el recipiente y lo quebró para ungir a Jesús. Pudo haberlo abierto por la boquilla y sacar solo un poco, para conservar el resto, pero ella lo quebró y al hacerlo no quedó oportunidad para usarlo de nuevo. El perfume fue todo, completamente dedicado, para Jesús.
A veces nos preguntamos ¿qué tengo para dar?, pero lo importante es que te concentres en “cómo” lo das.

El factor: “Quién”

Quien es importante porque nos descentraliza del foco de atención.
Hasta que no reconozcas la supremacía del “Quien”, nunca podrás adorar de verdad.
Ella le dio valor al indicado. Virtió su perfume en el hombre correcto en la casa.
El valor del perfume no se comparaba con el valor de a quién estaba ungiendo.
EL nombre de la mujer no figura, su acto, en cambio, perduró por generaciones.
La importancia no estaba en la mujer ni en el perfume, sino en Jesús.
Lo que entregas no se trata de ti, se trata de a quién lo entregas.
En Jesús, aquel acto, fue un acontecimiento profético, espiritual y trascendental en la historia de la humanidad.
Cuando entregas algo ante Jesús, no se trata de ti, se trata de él.
Lo que entregas, en otras manos, puede tener un alcance moderado, pero siempre limitado. Cuando lo entregas en las manos de Jesús, lo que entregas no tiene límites.

¿Qué tienes para dar?

¿Cómo lo vas a entregar?

Por qué fue tan valioso el acto de la mujer?

Le entregó a Jesús lo más valioso que tenía.
Pudo haber ungido con poquito perfume, pero lo derramó todo.
Pudo haber ungido los pies como era costumbre, pero ungió su cabeza y se convirtió en un acto profético.
Consideró a Jesús tan digno de lo mejor que poseía que el costo pasó a un segundo plano.
Desestimó la valoración de los que le rodeaban.
Agradó a Jesús, Él era su único público de interés.
Enfrentó la verguenza de ser criticada y ofendida, por amor.
No buscó gloria, sino dar gloria.
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