El Cordero de Dios
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Juan 1:15–33
I. LA INTERPRETACIÓN (vv. 15–18)
I. LA INTERPRETACIÓN (vv. 15–18)
A. Su Personalidad (v. 15)
A. Su Personalidad (v. 15)
Juan el Bautista testifica que Cristo es mayor que él.
Jesús existía antes que Juan, aunque nació después.
Jesús está por encima de Juan, porque es el Hijo eterno de Dios.
Esto nos recuerda que Cristo no es simplemente un profeta, sino Dios mismo hecho carne.
Aplicación: ¿Reconocemos la supremacía de Cristo en nuestra vida diaria?
B. Su Placer (Gracia) (vv. 16–17)
B. Su Placer (Gracia) (vv. 16–17)
De Cristo recibimos gracia sobre gracia.
Moisés trajo la Ley, que nos muestra lo que no podemos hacer.
Pero Cristo trajo el amor y la gracia que nos permite vivir en libertad.
Mientras que la Ley decía: “no puedes”, el evangelio en Cristo dice: “puedes, por la gracia de Dios”.
Aplicación: ¿Estamos viviendo bajo la ley o bajo la gracia de Cristo?
C. Su Poder (v. 18)
C. Su Poder (v. 18)
Dios es Espíritu (Juan 4:23-24) y nadie lo ha visto jamás.
Pero Jesús, el Hijo unigénito, que está en íntima comunión con el Padre, nos ha revelado quién es Dios.
Aplicación: ¿Conoces a Dios como Padre? Jesús vino para mostrártelo.
II. EL INSTRUMENTO (vv. 19–23)
II. EL INSTRUMENTO (vv. 19–23)
A. La Búsqueda de los Judíos (vv. 19–21)
A. La Búsqueda de los Judíos (vv. 19–21)
Los líderes religiosos estaban confundidos sobre Juan.
Se preguntaban si él era el Mesías, Elías o algún otro profeta.
Reflexión: El mundo aún hoy se pregunta quiénes son los verdaderos siervos de Dios. Nuestra vida debe señalar a Cristo, como lo hizo Juan.
B. El Mensaje de Juan (vv. 22–23)
B. El Mensaje de Juan (vv. 22–23)
Su actitud fue clara y humilde. “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto”
Citó Isaías 40:3: “Voz que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor”.
Juan se veía a sí mismo como una voz, no como el centro de atención.
Aplicación: ¿Somos nosotros solo una “voz” que prepara el camino para que otros conozcan a Jesús?
III. LA INTRIGA (vv. 24–28)
III. LA INTRIGA (vv. 24–28)
A. La Preocupación de los Fariseos (vv. 24–25)
A. La Preocupación de los Fariseos (vv. 24–25)
Cuestionan a Juan: “Si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta, ¿por qué bautizas?”
Reflexión: Las autoridades religiosas buscaban autoridad humana. Pero Juan actuaba bajo la autoridad de Dios.
B. La Revelación de Cristo (vv. 26–28)
B. La Revelación de Cristo (vv. 26–28)
Aunque Jesús aún no había sido revelado públicamente, Juan anunciaba que el Mesías ya estaba entre ellos.
Lo que Juan decía no era popular, pero era la verdad.
Aplicación: ¿Tenemos el valor de anunciar a Cristo aunque no sea popular?
IV. LA INTRODUCCIÓN DEL MESÍAS (vv. 29–33)
IV. LA INTRODUCCIÓN DEL MESÍAS (vv. 29–33)
A. El Portador del Pecado (v. 29)
A. El Portador del Pecado (v. 29)
Juan ve a Jesús y declara: “¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!”
Esto cumple Isaías 53, donde se profetiza el sufrimiento de Cristo por nuestros pecados.
Justo después de ser bautizado y al comenzar su ministerio, Juan el Bautista declaró:
“¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29).
Para todo judío que escuchaba, amnos tou theou —la expresión griega para el título “Cordero de Dios”— estaba cargada de significado. Esta declaración les habría recordado los corderos usados diariamente en los sacrificios por el pecado (Levítico 14:12, 21, 24; Números 6:12), así como al cordero mesiánico llevado al matadero (Isaías 53:7).
Más que nada, el “Cordero de Dios” les habría evocado el cordero de la Pascua(Éxodo 12; Juan 19:36) y la imagen de la liberación de Israel de la esclavitud.
Al decir que Jesús era el “Cordero de Dios,” Juan estaba declarando que Jesús era el sacrificio sustituto provisto por Dios
Aplicación: ¿Has entregado tus pecados al Cordero de Dios?
B. El Salvador Prometido (v. 30)
B. El Salvador Prometido (v. 30)
Jesús es superior a Juan.
Es el Mesías prometido desde Génesis 3:15, desde el inicio de la historia humana.
¡Qué manera de ser presentado al mundo! Juan también estaba dando a entender que el Mesías anunciado no venía como un conquistador, sino como un Salvador sufriente y Libertador
Jesús vino a hacer lo que nosotros no podíamos hacer por nosotros mismos: quitar el pecado.
Como cumplimiento de lo que representaba el cordero pascual, Jesús proporcionaría a todos los creyentes el medio para ser liberados del pecado. Y así como comer del cordero pascual marcaba el inicio del viaje de Israel, recibir a Jesús como el Cordero de Dios marca el inicio del camino del creyente.
Los israelitas celebran la Pascua anualmente para recordar la fidelidad de Dios cuando los libró de la esclavitud—el momento en que un cordero fue sacrificado para proteger al primogénito de cada familia, y Moisés los guio por el desierto.
De forma similar, los cristianos recuerdan el sacrificio de Cristo a través de la Santa Cena.
A la luz de esto, Pablo declara:
“Cristo, nuestra Pascua, fue sacrificado por nosotros; así que celebremos la fiesta” (1 Corintios 5:7).
Reflexión: Cristo no es un plan de emergencia; fue el plan desde el principio.
C. La Señal del Espíritu (vv. 31–32)
C. La Señal del Espíritu (vv. 31–32)
Juan dice que no conocía a Jesús como el Mesías, pero Dios le reveló que Aquel sobre quien descendiera el Espíritu sería el elegido.
El Espíritu permaneció sobre Jesús.
Esto anticipa el bautismo en el Espíritu que Jesús daría a sus seguidores.
Aplicación: ¿Está el Espíritu Santo obrando y permaneciendo en tu vida?
D. La Confirmación Sobrenatural (v. 33)
D. La Confirmación Sobrenatural (v. 33)
Dios mismo reveló a Juan quién era el Mesías: Jesús.
La señal fue sobrenatural: el Espíritu descendiendo en forma de paloma.
Aplicación: ¿Estamos atentos a la voz de Dios cuando Él quiere mostrarnos algo sobrenatural?
Conclusión
Conclusión
Juan el Bautista no buscaba ser el centro de atención, sino señalar a Cristo.
Su mensaje sigue vigente hoy:
Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Él es el Salvador, el Prometido, el Ungido por el Espíritu, y el único que puede transformar nuestras vidas.
...porque nuestra pascua, que es Cristo, fue sacrificada por nosotros.
Llamado: ¿Ya has recibido al Cordero de Dios en tu corazón? ¿Estás anunciándolo como lo hizo Juan?
Bendición Pastoral
Jehová te bendiga, y te guarde;
Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;
Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
