Viviendo en la Palabra
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Introducción
Introducción
Hoy hablaremos del segundo pilar en nuestra serie Pilares de la vida cristiana: la Biblia. El libro más importante jamás escrito. Compuesta por 66 libros, escrita por más de 40 autores, y recopilada a lo largo de aproximadamente 2,000 años. Está dividida en dos testamentos: Antiguo y Nuevo, escritos originalmente en hebreo y griego, respectivamente.
El Antiguo Testamento es la sección de las promesas, y el Nuevo Testamento es su cumplimiento.
En la Biblia encontramos todo lo que necesitamos para vivir una vida de obediencia y rectitud delante de Dios. En ella está contenida toda la sabiduría que necesitamos para ser los esposos, padres, madres e hijos que Dios quiere que seamos.
Y sin embargo, aunque muchos podríamos decir "amén" a eso, la realidad es que nuestra relación con la Palabra de Dios muchas veces es distante. Algunos dirán que es por falta de disciplina, porque les cuesta leer o no tienen el hábito. Y aunque reconozco que esas cosas representan una lucha real, la raíz de nuestra falta de lectura no es principalmente falta de hábito... sino de hambre, sed, y amor por la Palabra.
La raíz muchas veces es una falta de reconocimiento de cuán desesperadamente necesitamos la guía de Dios.
Aquí, el apóstol Pablo, en sus palabras finales a Timoteo, le urge a permanecer fiel a la Palabra de Dios.
2 Timothy 3:10–16 “Pero tú, Timoteo, sabes muy bien lo que yo enseño y cómo vivo y cuál es el propósito de mi vida. También conoces mi fe, mi paciencia, mi amor y mi constancia. Sabes cuánta persecución y sufrimiento he soportado, y cómo fui perseguido en Antioquía, Iconio y Listra; pero el Señor me rescató de todo eso. Es cierto, y todo el que quiera vivir una vida de sumisión a Dios en Cristo Jesús sufrirá persecución; pero los malos y los impostores serán cada vez más fuertes. Engañarán a otros, y ellos mismos serán engañados. Pero tú debes permanecer fiel a las cosas que se te han enseñado. Sabes que son verdad, porque sabes que puedes confiar en quienes te las enseñaron. Desde la niñez, se te han enseñado las sagradas Escrituras, las cuales te han dado la sabiduría para recibir la salvación que viene por confiar en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos…”
Exalta la Palabra de Dios
Exalta la Palabra de Dios
¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en tu vida?
¿Qué tan seguido vas a ella o te rodeas de ella?
La respuesta a estas preguntas revela mucho sobre tu conocimiento de Dios y cómo tu corazón está enfrentando los peligros del mundo actual.
Pablo nos advierte que los impostores y los malvados irán de mal en peor. Si esto era cierto en tiempos de Timoteo, ¡cuánto más hoy, cuando las tecnologías y los medios han multiplicado las maneras de pecar y de ser engañados!
Si no estamos almacenando la Palabra de Dios en nuestra mente y corazón, en el momento de la prueba seremos confundidos, heridos y, tristemente, podríamos llegar a ser tropiezo para otros.
No minimicemos los peligros del mundo, de Satanás, y de nuestro propio corazón. El Señor nos ha dado su Palabra como una espada para la batalla espiritual.
Jesús mismo enfrentó la tentación del diablo con un claro “Escrito está”. No usó superpoderes; usó la Palabra porque sabía el poder que ella tiene.
¡Exalta la Palabra de Dios!
Honra toda la Palabra de Dios.
Honra toda la Palabra de Dios.
A veces nos limitamos a leer solo los evangelios, los salmos o los proverbios. Pero aquí Pablo deja claro que las Escrituras que Timoteo aprendió desde niño (es decir, el Antiguo Testamento) fueron suficientes para guiarlo hacia la salvación.
¡Toda la Escritura es digna de ser explorada, leída y atesorada! **
Un pasaje en Levítico tiene el mismo poder transformador que uno en los Evangelios o los Salmos. Si queremos crecer en todas las áreas de nuestra vida, tenemos que valorar toda la Palabra.
La Palabra de Dios nos enseña lo que es verdad. Quizás hay áreas en tu vida que no están bien, pero el peso en tu corazón es leve porque no estás siendo confrontado por la Palabra.
O quizás estás en una situación donde necesitas dirección, pero si no tienes la Palabra como lámpara, ¿cómo serás guiado hacia la verdad?
Aplica la Palabra de Dios.
Aplica la Palabra de Dios.
La Palabra no solo nos corrige, también nos instruye a hacer lo correcto.
Cuando la leas o la escuches predicada, pregúntate:
¿Qué está revelando Dios hoy de mi corazón?
¿Qué quiere Él que yo cambie?
¿Qué dice su Palabra sobre la forma en que trato a mi esposa, conduzco mi hogar, o cuido de mis hijos?
Reconozcamos que la Palabra de Dios está para nuestro bien.
Ezra 7:10 “Así fue porque Esdras había decidido estudiar y obedecer la ley del Señor y enseñar sus decretos y ordenanzas al pueblo de Israel.”
Dios usa ese conocimiento que adquieres no solo para tu transformación, sino para capacitarte para toda buena obra que Él ha preparado para ti.
Aplicación:
Aplicación:
¿Qué decisión puedes tomar hoy para acercarte más a la Palabra de Dios?
¿Qué te impide obedecer lo que Dios te está mostrando en ella?
Conclusion:
Conclusion:
Psalm 119:105 “Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino.”
Que Dios nos dé corazones humildes, mentes abiertas y voluntad firme para vivir conforme a Su Palabra.
Que no solo hablemos de ella, sino que la vivamos.
